Archivo mensual: octubre 2013

[Madrid radical] Garajeo en familia

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Supergrupo 2

Potencia y rollo de principio a cierre. Actitud PUNK armadas sólo con bajo y batería.

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Las infantas

Muy chula la camiseta de Elvis. Simpático quinteto que apenas cabía en el escenario pero lo gozaban con su energía. Distorsiones, ráfagas y aderezos de sonidillos crocanti. Los más lanzados y conexionantes (y los que más me gustaron [lo mejor de la noche junto a la charla gomasiana]).

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Tropicalia negra

Tirando de performance. Tripartición vocal sobresaliendo el batera (líder que llevó la fuerza desde el comienzo).

[Fotografías propias]


[Alborotador gomasio] Debut con ecos de eternidad

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Cuando uno cree que tiene claro su establishment musical añejado y currado durante AÑOS de repente puede aparecer una banda que se una al imperio de la élite sónica: éste es el caso de Alborotador gomasio, vanguardia del underground capitalino que con Más humillante que doloroso (2013) firman un estreno soñado consiguiendo una alternatividad de sonidos que se inyecta en ti desde los primeros acordes.

Rotundos, viscerales. Resolución, actitud, ráfagas de factura sublime. Los Gomasio suenan de puta madre hablando mal y pronto, un estilo que salpica mi mente con imágenes/sensaciones de los primeros Planetas (también los primigenios Lori), momentos de los Beach boys (también de The drums) y los Nada surf del tesoro Karmic.

Nada que envidiar a muchos grupazos situándose en la primera línea de salida junto a obras maestras como El fluido de Sidonie, Viaje de estudios de los Lori y/o los planeteros Pop y Super 8.

No concibo su música fuera de cremosos contextos. Una banda sonora que empapa los viajes que merece la pena hacer. Saliendo de juerga, en el coche para buscar a la novia o rollete, follando (o haciendo el amor, eso ya depende de la situación y/o de cada un@), paseando a tu bola aislándote del mundo con tus auriculares, compitiendo paladeándolos con tus cascos contra las miles de caras de acelga del metro para ir a currar, preparando el petate antes de jugar un partido (y después si has ganado suena mejor aún), tumbándose a la bartola, de copazos previos con los amigos. Da igual, en todos estos sitios y encajan como el binomio banqueros/políticos = ladrones.

Disco grabado “del tirón durante una escapada a los estudios Maik MAIER. Furia y acidez de GUITARRAS [con] melodías pegadizas en una onda muy college rock. Conexiones con el noise de Sonic youth, Dinosaur jr. o Sebadoh dulcificados con retales de pop” (Daniel MIRALLES, Ruta 66).

“Asidero entre los ochenta y los noventa. Suma[n] sanísimo descaro y potencia. Power pop de altura” (Jorge OBÓN).

“Tratado punk de nuestro tiempo en el que las guitarras sobresalen poderosamente. Pavement, Los secretos, Antonio VEGA. Trazas de todos ellos se encuentran –por increíble que parezca– visibles en [su] trabajo” (Lolo RODRÍGUEZ, Jenesaispop).

“Extáticas tonadas, túrmix noise, rock efervescente y espinoso, vivificante aspereza”. Simpáticas provocaciones en una “pulsión aparentemente postadolescente” que convive con “hierbas de extracción” muy “diversa” (Carlos PÉREZ, Efe eme).

Explosivos, implosionantes, saben cómo hacerte saltar. Desde la primera escucha empiezan a deslizarse por tus oídos para terminar conquistando todo tu ser, al que se le hace imposible no dejarse llevar. Como a ellos mismos les confesé es difícil no derrapar en la subjetividad [sin ella no hay arte] al decidir hacer estas líneas. Lo mismo me pasa cuando toca hablar de Sidonie, J y los suyos o Nirvana.

Jóvenes promesas cotizando al alza para consolidarse y listos para jugar entre, con y contra los grandes. Triangulando al primer toque con la facilidad y la clase de las leyendas. Adherentes, magnetizantes. Maestros de interregnos exponenciales hasta el final.

Van a saco y a piñón, en menos de media hora lo petan, no necesitan más tiempo para demostrar su talento, como los magnos. Pildorización adictiva, encapsulación emocionante, despampanante.

Como ellos mismos afirman en Mondo sonoro se trata de “una colección de canciones que refleja[n] de manera más o menos fiel la realidad del grupo y nos acerca hacia sonidos agresivos intentando no perd[er] espontaneidad. Sonamos a lo que está pasando ahora, la calle [, Madrid] está ardiendo y nosotros también”.

El decálogo alborotador (y) gomasiano:

El malestar continúa [“Y decidí continuar (cuando todo estaba muerto)”]

Destacada intro, pasajes punzantes. Sonidos entretejidos desde el inicio en toda una declaración de intenciones hasta el último corte con todas las consecuencias. Muestrario totalizador.

“Vivimos en un estado de malestar continuado [,] esto es lo que nos impulsa a hacer cosas, es el impulso de convertir vidas absurdas mediocres en algo heroico. Pretende ser un himno de esperanza sin caer en el repetido discurso positivo y acrítico que [intenta] moralizar el desastre y fingir que todo está bien (Marco)”.

Más humillante que doloroso [“Yo me hacía el mayor y tú te hacías la loca por los 2”]

Prólogo bateril nirvanero que baja para volver a subir en el momento perfecto, tramo psicodelizante incluido.

“Habla de reencuentros, de cómo el paso del tiempo deforma la óptica a través de la cual se mira una relación y la repentina toma de conciencia respecto a la pérdida [(] de la inocencia [)]. Puede que ciertas cosas ya no te provoquen dolor con el transcurrir de los años pero no por eso dejan de afectarte. Me encanta el grito a lo Lou BARLOW que se saca de la manga al comienzo. Está construida sobre [compases] de bossanova y la interpretación de una línea de bajo que me recuerda a los grupos indie rock de los 90 (Koldo)”.

En el espejo [“Haciendo caso omiso al mar con su sonido de cristal cuando está siendo navegado”]

Cancionzaca muy seria, de muchos quilates, verso logrado y con impacto, cierre genial.

“Todas las realidades se reflejan unas a otras, ningún lado del espejo [es] más real que [(el)] otro (Marco)”.

En mi no hay calma [“Y se repiten fragmentos de noche sin final”]

El nivel sigue siendo imparable, on the road. Surfeantes arrebatos iniciales. La tentación autodestructiva puede hacerte un regate irritante en un metro cuadrado en cualquier momento.

“De escucha fácil con unos coros que arman una melodía [protagonista]. La lírica se bifurca en “la imposibilidad de superar de manera sana una ruptura sentimental desaFORTUNAda y las sensaciones que acompaña[n] a raíz de ese momento (Koldo)”.

Las sombras [“Nuestras sombras escapando de sus cuerpos queriéndose abrazar”]

Tema grande, que llega. Pausa personalista, seductora reflexión. Atmósfera envolvente, tempos lapidarios.

“Es una historia de amor de dos personas que no saben que se aman. Tan sólo lo saben sus sombras pero a su vez [éstas] no quieren que sus cuerpos [lo] sepan, por lo que acaban escapando. [En] un cuerpo sin sombra todo se ve sin misterios. Lo que hace que nos enamoremos suele ser la parte invisible que se esconde detrás de, por ejemplo, una mirada. Un gesto. El gesto (Marco)”.

 

Los inviernos [“Ese gesto sin ilusión”]

Aguijoneante y dulce a la vez, punzadas guitarriles encumbrantes.

“En lugar de empastar los sonidos pusimos los punteos bien arriba para crear esa continua sensación de disonancia. Trata de cómo intentar no [tropezar] en ciertos vicios emocionales (Koldo)”.

El delito no prescribe [“Cuando un abrazo es el final”]

Prometedora desde el primer fotograma. Tumbando en las curvas en el momento justo. Solplayera, lumínica.

“Tiene una envoltura etérea con mayor presencia de teclados y acústicas”. Es “un relato de superación” y remedio, recurso, refugio. Puede que “aún no ha[ya]s aprendido todo lo que debieras (Koldo)”.

 

Tu realidad [“Sobrevuela esta ciudad y se aleja más de aquí”]

Si hace falta agarrarse a un clavo ardiendo. Cadencia subrayante, verdades como puños. Ondeante.

“El deseo de que los momentos buenos, en los que parece que todo tiene consistencia y se ha llegado a cierto estado de perfección y plenitud no cambien a pesar de que un día nuevo, un cambio (de estación) o una tormenta se lo pued[a]n llevar todo”. Muchísimos “en algún momento hemos rezado a una instancia poderosa para que no desaparezca[n] (Marco)”.

Hace tiempo que no existimos [“El tiempo pasará y será peor”]

Esa sensación. Espacios pop de altos vuelos.

“Seguir la inercia de las cosas y actua[r] como si nada sin darnos cuenta de que todo ha acabado. Todo lo que está pasando y nuestra indiferencia sólo se explica por nuestro estado fantasmal (Marco)”.

Reflejos en la meseta [“Ya no me queda nada para hacerte sonreír”]

Caleidoscópica, cíclica. Ojito a las guitarras del núcleo, coge el ritmo desde el principio y no lo suelta hasta el final.

“Resume todo lo que buenamente creo hemos avanzado como grupo: contundencia de guitarras y baterías, un estribillo que sube (de intensidad), punteos desquiciados y teclado adaptado al conjunto”. Va de un “batiburrillo de traumas vitales que he ido acumulando a lo largo de mi vida adulta y parte de la post adolescencia (Koldo)”.

Los elogios no son gratuitos ni aleatorios. Muchos coincidimos en insistir en su excelencia. “Son uno de los mejores grupos de Madrid, expresan de forma directa emociones vertiginosas. Un[a formación] de verdad, sin chorradas” (Cosmen Adelaida). “Constructores de himnos atemporales, eternos amantes de la juventud, auténticos referentes de la escena madrileña” (Grushenka). “Esencia recién destilada del pop rock más directo y potente del entorno. Volumen, brillo y fuzz sin límites” (Raúl QUERIDO). Los conocimos “con Corazón chatarra (2011), 3 temazos de pop guitarrero de alta calidad, ‘papa papapas’, buenas melodías, distorsiones y energía” (Los bonsáis). Odio París  van un pasito más allá: “son lo que podrían haber llegado a ser los Beatles si no hubiera aparecido Yoko ONO”. [Estas declaraciones me recuerdan sin remedio a cuando en su momento dije que si Los planetas cantaran en inglés nadie se acordaría de los de Liverpool].

Vaya, uno de esos regalos que te encuentras sin esperarlo. El mejor descubrimiento musical del año. Que ganas de verlos en vivo, sí señor, y de qué manera (,) oiga.

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[Concurso 20 aniversario Fnac] Loriga y yo

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Mi historia es sencilla. Creo que fue hace 2 o 3 años, el interregno temporal no es decisivo, lo importante es lo que estaba pasando y lo que pasó. Por aquella época estaba escuchando bastante al que sigue siendo mi grupo favorito: Los planetas, tanto en ipod como directamente en disco compacto comprado también en Fnac.
El caso es que hacía ya un tiempo que estaba escribiendo cosas, para mí, en el anonimato, sobre todo a mano en cuadernos y papeles sueltos y también alguna frase ingeniosa en el caralibro.

Tampoco recuerdo el día exactamente pero tras terminar de leer Tokio ya no nos quiere y Lo peor de todo de Ray LORIGA decidí pegarme el madrugón un sábado después de haber dormido 3 o 4 horas escasas [la noche anterior había sido divertida y psicodélica (,) como alguna gran canción de Sidonie, pero esto es harina de otro costal que no viene al caso] y me encaminé a conocer al autor en persona en la feria del libro con ambos ejemplares bajo el brazo [que en su momento compré en Fnac Callao].

Fue un encuentro breve pero intenso. La intensidad siempre superará al tiempo de una relación, de cualquier tipo, lo llevo defendiendo (a capa y espada) y seguiré haciéndolo. Cuando admiro a alguien me acerco con respeto y saber estar, creo que tengo algo de empatía y de llegar a ser un escritor reconocido algún día lo que más me rechinaría serían groupies y/o fans variados torpes en sus formas, gritones y pesados.

Esperé pacientemente mi turno bajo un sol de justicia y cuando llegó mi momento le estreché la mano y le di los 2 volúmenes para que me los firmara como mejor creyese conveniente. Mientras ponía negro sobre blanco de su puño y letra le dije que algún día me gustaría ser un escritor reconocido, le hablé de mis influencias y le dije que gran parte de la “culpa” de enrolarme en la aventura literaria era por él y Bret EASTON ELLIS, ambos descubiertos gracias a un gran amigo que sigue teniendo propuestas interesantes y que también me descubrió grandes bandas de música alternativa.

Al acabar de firmarme/dedicarme el primero tuvo un instante de reflexión por nuestra breve charla y al empezar a escribir sobre Tokio ya no nos quiere la dedicatoria adquirió más empaque, magia y significado. La leí rápidamente por encima, le volví a estrechar la mano y nos despedimos cordialmente para dejar paso al siguiente de la cola.

De camino al metro de vuelta a casa me senté en un banco del Retiro a paladear con calma el texto que había plasmado en aquel par de hojas. Desde ese momento y hasta hoy (y lo que te rondaré morena) no he parado de seguir escribiendo con más ilusión (y responsabilidad) si cabe. Desde junio de este año escribo mi propio blog de música (y otro de cine) y hasta ahora la cosa no me va mal pero mi ambición es superior e intento que la humildad no se separe de mí en ningún momento.

La esperanza me sigue guiando y las ganas siguen intactas. Para mí los libros de LORIGA suponen de lo mejorcito que he leído y no puedo evitar ciertas reminiscencias con mi propia biografía al sumergirme en sus líneas.
Es una obviedad de diálogo de besugos pero ambas obras las compré en Fnac y siguen siendo las que reposan junto a mi cama al lado de otros ejemplares, los más mimados de la biblioteca de mi cuarto.

“Para

Pablo

con la esperanza de

que algún día seas

un colega de

profesión

Ray Loriga”


[14+1 aniversario] Una semana en el motor de un autobús

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“El disco que más me gusta de Los planetas SIN DUDA, no sé EXACTAMENTE POR QUÉ. Tenía 16 años cuando salió y los dardos emocionales que solo J sabe lanzar me LLEGAron, como a mucha otra gente supongo.

No dejan de ser canciones pop pero con una interpretación que en esa época sólo podían hacer ellos. Por un lado [(] los sencillos [)] Segundo premio, La playa o Cumpleaños total son pildorazos [,] por otro temas lisérgicos como La copa de Europa o Toxicosmos CAMBIAn el concepto convencional de hacer canciones. Es el primer [trabajo] entero con Eric y la banda suena grande. (Para mí) el punto más ÁLGIDO de su carrera sin desMERECEr sus trabajos posteriores”.

Alejandro MÉNDEZ (voz y guitarra de Lori MEYERS, Mondo sonoro, edición sur, diciembre 2011, número 190, p. 4)


[Miss caffeína] Energías fronterizantes

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Arquitectura pop, espíritu indie.

Los puristas pueden caer en demonizar a cualquier banda que siquiera coquetee con el mainstream. No es ni de lejos la formación de mi vida pero me caen bien (un par de videoentrevistas me bastaron) y me apetece teclear (y luego pasarlo al cuaderno correspondiente) sobre su último disco. No se cortan con las letras y ese es otro punto a su favor. Siguen en mi mítico y sacralizado ipod, en el móvil y en el pc [y además siempre me recordarán a cierta chica motivante, de esas que te alegran el día (o la noche) con sólo una mirada y una sonrisa] y como cada música sirve para una cosa a mí por ejemplo me mola escucharlos cuando salgo a correr: sus subidones rítmicos están diseñados con calidad y sin engañar a nadie.

Transparente, desenmascarado, exponencial. Poperismo noise suave, mini ecos bubblegum. Mensaje aceptante positivizante, brillo, pegada. Etiquetas y cuadraturas que se me ocurren tocando en corto y de primeras para corroborar su ADN pegadizo (, ) que crece de cara (,) sin prejuicios. Estilosas fórmulas eficaces y eficientes que se expanden sin dificultad.

Sencilla, dulce y hábil la voz de Alberto JIMÉNEZ engarza perfectamente a la iniciativa del grupo. Enrolla su look y postureo en vivo que me retrotrae al Ramoncín indiscutiblemente subversivo del rombo.

Con De polvo y flores (2013) Miss caffeína dan otro paso al frente. En su segundo largo se nota una “evolución hacia un sonido de evocaciones más electrónicas que en sus pasos previos” con fases de “auténticas descargas” (MARTÍN-CONSUEGRA, Mondo sonoro).

“Me gusta el arranque con Tormento, misterioso y tranquilo, incluso con alguna concesión a sonidos tradicionales [sureños]. No tiene nada que ver con el resto del álbum pero crea una atmósfera neblinosa muy atractiva que se rompe de manera efectiva e inteligente con la frenética Disfraces: aires juveniles con regusto a britpop”. Una propuesta luminosa, vitalista y entretenida.  Sencillez bien traída y presentada (The lost dreamer, bsides.es).

Gran y valiente intro que reimplementa muy bien toda la ESTÉTICA (de sus directos). Aún recuerdo en el concierto de la Joy como le comenté a un gran amigo del rollo que salvando TODAS las distancias era a ellos como a Jota y su constelación ese temazo desgarrador de La leyenda: El canto del bute.

Tirando muy bien de contundentes guitarreos en Hielo T. Innegablemente energética, logrado power pop.
Cañera y con un chistoso momento de sabor mejicano: Gigantes.
Gran lírica y toque emo para Luciérnaga.

Afiladas guitarras. Se alza como botón y esencia de todas las virtudes del quinteto MM. Desnuda, rotunda, rematada con maestría.

In crescenteando líricamente con Venimos.

Selectos tempos y pausas para No mienten. Buen acompañamiento bateril y buena alternancia de intensidades.

Me cuadra como van subiendo todas las texturas de San Francisco.

Ecos épicos, estribillo golpeante, suspensión y fuerza bien combinadas: Modo avión.

(En su especificidad) de notable no baja.

A mí la que más me sigue llegando, el himno cafeínico por excelencia es con la primera que los descubrí: Capitán.