Archivo mensual: febrero 2014

[Los claveles y Los wilds 21 febrero 2014] Guitarras y bailoteos grunge autóctonos encapsulados

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[El matrimonio bien avenido entre Madrid radical y la sala Juglar de Lavapiés siempre ofrece buenos bolos. Un reducto para los sonidos underground y la alternatividad sónica más independiente, un acogedor refugio 101% reivindicable y un altavoz para propuestas valientes, divertidas, honestas y que saben dejar buenos momentos y mejores canciones. Todo esto que vaya por delante.

La cosa exógenamente puede seguir cuesta arriba pero en todo momento habrá espacio para la buena música, las ganas de pasarlo bien y toda la buena gente que está en el ajo e infatigablemente dispuesta en primera trinchera]

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Con Joe Crepúsculo y 2/5 de Los gomasio entre los ilustres presentes el asunto pintaba bien.

Los claveles, se presentaron 3, como los mejores y míticos Nirvana (o también Sidonie y Nada surf) resolviendo con maestría su turno sacándole sonidos espectaculares que rebotaban enormes para acompañar unas letras magnas punkis y con puñados de realidad en un directo descarnado y que no deja indiferente a nadie, como la genial portada de su primer largo, Mesetario.

Escuetos intercancionilmente se vaciaron en la estricta profesionalidad de tocar y sentir sus temas. Compactaron con maña todo su repertorio con una cuidada selección de canciones desde su primer trabajo homónimo (rescantando Ylayali y Con el dinero en la mano) pasando por Tanatorio y su sencillo Nacional 42 EP hasta llegar a sus cortes más recientes con destacables momentos para su himno Estafas (admirables y adictivos toques countries con filtro castizo) o temazos como La ruta destroy y La pena negra animando bailes grunges a tuti plen.

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Antes abrirían la noche la banda más gamberra y macarra del evento.
Garaje rock tropical. Así reza con acierto y ganas de juerga su bandcamp: el cuarteto que forman Los wilds cual alineación balompédica se deslizaron sobre 11 temas para ir deleitando a una parroquia cada vez con más intensidad y entrega. Mezclando inglés y español (castellano filomesetario para la ocasión) no pararon de derrochar energía, FIESTA y desfase músicoactitudinal.

Su frontman tomó claramente el protagonismo desde los primeros instantes para dejar las mejores perlas tanto verbales como de maniobrabilidad, un tipo (auténtico personaje) con un estudiado desencamisamiento cañí que se movía más que los precios. Gloriosa la movida que se marcaría con un ampli.
Un bajo, 2 guitarras y batería. En el apañado escenario juglariense los 4 salvajes de su formación titular le sacaron todo el jugo a los instrumentos, demostrando una eficacia sonora bastante plausible.

Un momento grande llegó a la hora de abordar la quinta pieza. “Es patio. Esta canción se la dedico a mi esposa” para dar entrada a su ariete Cocaína.

La temperatura y la implicación fueron escalando poco a poco sin ceder un paso atrás. Muestra del clímax fue su despliegue con una potente fase de torsiones y distorsiones guitarreantes sublimes y salvajemente propsicodélicas para afrontar el triplete final con Hombre lobo (cantada por el bajista), un homenaje a Lou REED y una nueva como muestra de su próximo material.

Fotografías: Elena ROSILLO


[El hombre rana y Cavadants 15 febrero 2014] Noche rockipopera simpática y bailonga

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Cavadants

Salieron con muchas ganas. Humber, ataviado con una chula camiseta y un sombrero se mostraría como auténtico frontman de facto y de iure con las mejores arengas y performances de la jornada.

Pop rock patrio del bueno bebiendo de la mejor cosecha de la (pos)movida.

Un banda que se acerca bastante al exquisito sonido Pereza (no en vano los leoneses los nombran en una de sus canciones) con trazas y ecos de Melocos, Despistaos, El canto del loco o Jaula de grillos entre otros.

Sus dos vocalistas principales, los hermanos Cavada, (el bajista también se animaría en algún coro) se fueron turnando al micro desde los primeros cortes. En el tercero demostraron con una cover de Arctic monkeys que se desenvolvían bien también en la lengua de Shakespeare. El cuarto tema, Retrovisor, sería presentado a dúo.

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Trío guitarril (Nico y Humber guitarreando y Aleix VILARDEBO desde el bajo), teclado (Guillermo LÓPEZ) y batería (Pablo HERNÁNDEZ) para completar un quinteto leonés que se entregó sin reservas ofreciendo un buen repertorio y actitud, lo más importante de un grupo junto a sus canciones.

En el noveno corte, La lenta, se la marcaron con un sentido alargue. Genial como fue subiendo con su perezoso toque lírico “ligero de cascos, valiente, asustado”.

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Después de un interregno instrumental llegaría el momento de sumar un miembro más a través de un complemento/apoyo saxofonil (de la mano de Juan Martín) sobre las tablas para implementar Contigo, pieza de fogonazos acústicos subrayables, que ya se quedaría arrimando el hombro hasta el final con buenas canciones como Ron and roll (chulísimo el título).

El hombre rana

Importante toque fémino timoneando 2 teclados (Weldorf y Korg) que haría brillar aún más cada tema en el que intervenía y se implicaba.

Abrieron con la primera pista de su último álbum, El final de los tiempos, para continuar con Estar fuera.

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El cuarteto “anfibio” estuvo acertado, manteniendo el nivel y también motivando la capacidad de sorpresa de los presentes en el Independance. Martín, su cantante, tiró de una cremosa Gibson acompañándola de un talante alegre, entrega y profesionalidad.

Demostraron un sonido muy cercano al que sale facturado del estudio.

Hay que ver lo bien que sonó el subidón de ¿Hacia dónde vamos? “no te sueltes de mi mano… ni te cuelgues demasiado” que precedería al momento de colaboracionismo friki fluorescente del acto para desempolvar un conocido tema ochentero con invitación a guerra de globos incluida, acabando tras una triada en la que nos deleitarían con un nuevo tema (Vértigo) con su hit Vas a brillar (dónde se hicieron notar torsiones pedaleras crema rematándola con empaque y genialidad) antes de dar paso a los reclamados bises en los cuales tras un tema de su primer sencillo de debut bifurquearon sorpresivizando con otro par de versiones anglochenteras más.

[Acabar la noche bebiendo por la patilla en un garito heavy no tiene precio, para todo lo demás Mastercard]

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[Suéter] Influencias con maestría

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Letras ganando altura de estribillos pegadizos, ondas coloridas de arquitectura guitarrera con momentos de dulces distorsiones que hilan a la primera, melodías poperas sencillas efectistas y eficientes, títulos (incluido el del propio sencillo) brillantes.

Destellean momentos sonoros insignes con trazas reminiscentes del sonido planetas, los primeros Lori (los de Viaje de estudios, aquella obra maestra inmortal) y Niños mutantes. Prácticas en el circuito de Bahréin (2009) es amor a primera escucha. Desde el primer paladeo te das cuenta de que agrupan con desenvuelta soltura todos los ingredientes del indie pop (patrio) caviar beluga.

Quizá sea el modo. Sentida, intimista, buen cierre, lograda cimentación melodicolírica. De sencilla y admirable digestión.

“Canta[da] de manera implecable a 2 voces. Te da una carrera como las de La habitación roja (Guillermo DEL ÁGUILA, misterpollomp3.com).

Fan de la fórmula 1 se alza poderosa y refrescante desde la primera ráfaga para hacernos saber todo el potencial y talento que de nuevo viene desde tierras granaínas.

El hit del EP. Diseñada con excelencia en todos sus prismas: sonido, corporeidad lírica y ritmo. Estribillo potente exponencial, pinceladas lumínicas que siempre dan en el centro de la diana. Víctima magistral para escucharla al menos un par de veces seguidas.

“Es capaz de recordar a varios hits de Los planetas a la vez con mucha inteligencia para descubrir las claves que los hacen funcionar y sintetizarlas en una canción redonda de pop rabioso que acelera entre el ruidismo dulce y el punk melódico afilado. Además de una dinámica contagiosa tiene un final que no está al alcance de cualquiera (G. DEL ÁGUILA)”.

Platillos volantes. El corte más dedicado/enfocado al tratadísimo tema de las relaciones sentimentales. Sigue manteniendo el ritmo en todo lo alto.

DEL ÁGUILA acierta indicando que “explora otro tipo de conducción con rasgados acústicos y un pop mayúsculo con un soberbio control de la energía para liberar la intensidad en el momento preciso con otro estribillo infalible”. Cancionzaca que podrían haber firmado perfectamente los primigenios Lori (y esto son palabras mayores oiga).

Vacaciones. Adentrativa, mutacional, evolutiva. De menos a más va creciendo desde la raíz fortaleciéndose para alcanzar la exquisitez de los cánones del bizcochismo indie pop. Las guitarras y pedales de su ocaso recuerdan a los mejores maestros en el asunto.

“Madurez y sabiduría [que] va lejos con otra lección en los arreglos y la construcción (DEL ÁGUILA)”.

Rebosan “un pop tan cristalino como vital, mucho talento encerrado en 4 canciones. Algo tiene el agua que baja de La Alhambra que produce el mejor pop en español” (Guillermo DEL ÁGUILA).

Para David CLAUD (Muzicalia) los andaluces representan “0% complicaciones 100% efectividad, pop en estado puro, melodías muy agradables, sonidos variados y versátiles junto con letras originales [en] un envoltorio constante de espíritu pop con efectos y sonidos electrónicos” de bello trazo.

Un gazpacho bien aderezado, una fresca ensalada de buen indie y power pop y shoegaze. Un desparpajo sonoro con una policromía y una paleta sónica de una excelsitud que pide a gritos un disco y otro ascenso y consolidación de otro buenísimo grupo del sanísimo panorama alternativo de aquí que da gusto redescubrir.

☆☆☆☆☆


[Mucho 30 enero 2014] Grecolatinismos cósmicos

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“El noble arte del rock está hecho para que suene alto”. Y de qué manera. Así fue como presentaría Martí PERARNAU Como si no hubiera mañana ayudado por su goloso juguete Akai. Una frase que condensa y resume honradamente lo que supuso todo el show del último juernes del primer mes del año: 14 canciones en las que Los Mucho fueron brillando y deleitando exponencialmente al personal.

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Desde la apertura de puertas ya había una cola curiosa y unos alrededores efervescentes.

Con puntualidad prebritánica se presentó el cuarteto toledano (que también se hizo acompañar por un cuarteto de teclados) en el centro de los focos, que fue desplegando su arquitectura sinfonicocósmica desde los primeros acordes con oficio, sorpresividad y enganchando al respetable de principio a fin. Al estimado acto acudió gente del rollo como el gran Julio RUIZ y un par de componentes de Miss caffeína.

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Fausto PÉREZ, guitarrateclista pluriempleado estuvo entregado, pasional y grande saliendo al epicentro de la sala para tomar posiciones con un limoneado copazo (Martí se decantó por anaranjar el suyo).

La sala quedó algo compactada para la exponenciante demanda, como también fue compactado el inmenso bolo de Mucho que en una horica y pico más los bises encapsularon su pop cósmico tocando todos los palos de su trabajada baraja sónica.

[No está nada mal que la primera vez que ves a un grupo que te gusta y al que sigues desde un tiempo razonable puedas tener al cantante y al resto de la banda prácticamente a un metro de distancia, nube fluctuante de fotógraf@s mediante]

Martí se mostró muy fluido, ameno y ducho (con mucho carrete como él mismo afirmara) en las charlas intercancioniles.

El concierto fue de esos tan geniales que se te hacen cortos y te dejan con ganas de más.

El lugar podía ser pequeño pero Mucho le sacarían un sonido gigante con cada tema patentizando un sonido FIEL al disco tirando de un más que apañado surtido de pedales, un lujo para la melomanía.
Arrancaron para ir calentando con Motores y Corre mi reloj.

En la base de la montaña fue precedida por unas arengas a la patria chica manchega y rematada por un cierre distorsionante premium para abrir boca a todo lo que vendría después enlazándola con El lustroso alarido, finiquitado con un buenrollista duelo final entre vocalista frontman y teclista divertido y digno de mención.

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Luego se descubrieron con un tríptico desempolvando una pretérita cancionzaca, La casa en pie, dedicándosela a todos los presentes para continuar con otra no menos pocha, Las plantas, anunciada como balada finalizando con El sitio incorrecto.

Uno de los momentos más chanantes llegó con La larga sonrisa del emperador, pregonada por una ráfaga techno graciosa y bien hilada.

Instantes más tarde se marcarían una versión de The raconteurs enmarcando el único momento anglolírico de la noche.

La siguiente de la lista sería el atinadísimo himno “apocalíptico” Más feliz sin televisión, en sus momentos clave atronadoramente coreada y degustada.

Entonces llegó la ocasión de lucir una nueva, La primera luz del día, presentada como baladón sideral (como rezaba su set list) endulzada con el toque retro viejuno de un mítico y añejo Casiotone, un temazo que va subiendo surfeando hacia un crescente psicodelizante muy guapo.

Insultante naturalidad, sonido oxigenado coreable, atmósferas envolventes. [Mucho, buena gente, un grupo que ha hecho las cosas bien desde el principio y por tanto cada vez más a tener en cuenta. Una formación coherente que comulga con mi innegociable filosofía ideológica musical, quizá la que la representa con más nitidez y acierto: la música es un sentimiento y por tanto la mejor y más honesta forma de hacerla es en tu lengua materna; que luego te quieras tirar el pisto con una versión de algún artista exógeno genial, pero si naces y te crías en por ejemplo Murcia o Zaragoza lo lógico es tirar de grecolatinismo y cantar y componer en tu lengua raíz, es decir en castellano. Los complejos a la hoguera como reza un temazo de Love of lesbian. El indie cantado en español suena igual de bien o mejor que el que se lleva a cabo en inglés.

La igualdad moral está asegurada, sólo hay que atreverse, lanzarse y hacer la música que te gusta con tus armas. PERARNAU y los suyos son un ejemplo admiracional palmario. Un gesto recomendable y exportable a cualquier latitud]

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Los bises los solucionarían con destreza a través de otro nuevo corte, Grupo revelación, al que se adicionaría Sal de la tierra para volver a sus orígenes cósmicos acabando Martí por guitarrear un teclado y ascender su Fender al cielo de la sala (y por tanto al de Madrid) para acabar dejándola legendariamente sobre un ampli, quizá la foto de la velada, una metáfora maestra para dar protagonismo a la guitarra, el instrumento, la piedra de Rosetta rockera (y también pop) por excelencia.

Fotografía: Pedro Bao y Mauricio Sanguino

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