Archivo mensual: abril 2014

[Sidonie teatro LARA 2 abril 2014] Dandismo pop electrofuturista

Imagen

Aunque soy más de la magia de un concierto de pie al aire libre festivalero o en una (gran) sala el encanto de paladear a uno de tus grupos tótem desde una butaca también tiene su embrujo.

El teatro LARA fue de nuevo el escenario elegido, ya que como recordó Marc ROS se trató del lugar dónde acabaron la gira del Fluído.

Con una puesta en escena conseguidísima (el toque de los neones fue un flechazo y un puntazo mayúsculo), sencillamente genial a las 11 de la noche clavadas y después de las notas del himno de Canadá harían su comparecencia en las tablas el trío barcelonés junto a sus dos nuevas incorporaciones sierrocanadienses (Marcel y Edu) luciendo unas atractivas cazadoras doradas proDrive que cumplieron con creces el objetivo para predisponerse al legendario bolo que se iban a marcar.

Imagen

El primer trébol de cuatro hojas sónico que nos regalaron antes de presentar nuevos cortes recién salidos del horno fue protagonizado por 3 himnos (Costa azul, A mil años luz yFascinado)y La sombra.

Tras unas breves presentaciones de la banda llegaría el turno de tocar Sierra y Canadá (historia de un amor asincrónico), dónde los teclados Nord electro 3 y las nuevas texturas se desencadenarían adueñándose de toda la novedosa y adherente atmósfera de la formación.

Para la siguiente el quinteto se haría sexteto gracias a la presencia de Miri ROS para colaborar en GAINSBOURG y Los olvidados.

Con una sala ya completamente entregada y feliz Marc nos sorprendió con la pieza final de Sierra y Canadá, Hiroshima mi amor tirando de su juguetito Omnichord retrofuturista neorobotdistorsionante. Una introspección estelar.

IMG_4256

En el siguiente tramo del viaje salieron de la maleta sónica pura diversión y explosión actitudinal dónde ya se notaba a la banda totalmente cómoda y aventurada. Todo lo que nos gusta, En mi garganta, Un día de mierda (temazo con serios visos de convertirse en himno dónde la receptividad coral sería notable desde el principio) y Un día más en la vida, de nuevo con la presencia de la hermana de Marc para los conocidísimos y coreables estribillos.

En siguiente lugar tocaron On the sofa, esa cancionzaca de Shell kids que enlazaron con El bosque, instantes en que brillaría el solo de Marc entre el público con un alargue guitarrero apoteósico alzándose en clímax distorsionil de la noche jugando y pasándole el testigo a la maestría y pasión de Axel PI en la percusión.

IMG_4696

Antes de los bises se deleitaron y nos deleitarían con otra canción muy coreable, Estáis aquí, de nuevo con el sexteto bajo los focos con un Jes SENRA (que aguantaría con la chupa cósmica hasta el final cumpliendo magno su promesa) animándose con el tambor.

Sin decaer ni una milésima de intensidad tocó una versión de My generation de los Who subrayada por un remate bateril bestial de nuevo a cargo de Axel a la que siguió Sidonie goes to Moog, estirada hasta la psicodelia (teclil) instrumental.

Era el momento de la recta final. Todos seguíamos sedientos, con aún más ganas. Tras unos minutos en que pudimos volver a contemplar el despampanante decorado Marc se lució intimista con Giraluna, defendiéndola sólo con su GIBSON (igual que en su cremoso acústico en Fnac del pasado 25 de marzo coincidiendo con el lanzamiento del nuevo disco). Antes del tríptico definitivo llegaría la segunda parte alargada de las presentaciones del grupo; tras lo cual y sabiendo que lo único malo sería que ya quedaba poco para que acabara el conciertazo se volverían a entregar en Por ti (regalo extra set list), Nuestro baile del viernes y El incendio, implosionante y creciente conflagración sinfonicocósmica con el respetable ya totalmente abducido.

Los aplausos y los vítores se alargarían con todo merecimiento. Otra noche perfecta de la banda demostrando su excelente estado de forma y sus ganas de seguir innovando y pasárselo en grande. Uno de esos acontecimientos musicales míticos que quedan irreversiblemente atesorados en la memoria colectiva y personal e intransferible de cada uno de los privilegiados presentes. Uno de los conciertos del año, sin duda. Una obra maestra, una noche entre el 2 y el 3 de abril del año de gracia de 2014 inolvidable.

De Sidonie al cielo.

 

Fotografías: Pedro BAO


[Un lugar llamado mundo 1 abril 2014] La música, un viaje constante

Imagen

La sala Tclub sirvió para que Un lugar llamado mundo volviera a reunir a artistas de renombre y prometedoras promesas de variados estilos con un destino y pasión comunes: la música.

Con el prólogo a cargo del ingenioso Toni GARRIDO Javier LIMÓN se posicionaría desde el principio con gracia y buen hacer para ir dando entrada y entrevistar a los 4 músicos y/o grupos invitados de la cita.

Imagen

La noche empezó muy bien, fuerte, con un primer plato generoso a cargo de los californianos We are scientists. El trío liderado por Keith MURRAY (cuya estética se me antojó muy similar a la del frontman de la mítica Nada surf) ofreció un límpido y contundente anglo power pop que complementó magistralmente con una coherente actitud sobre las tablas.

Imagen

Posteriormente llegaría el turno del soul de Zara McFARLANE. Un torrente de voz de orígenes jamaicanos que dará mucho que hablar.

Hilando muy bien los interregnos le llegaría el momento a Ariadna CASTELLANOS, que demostró más que de sobra sus maneras a las teclas de un elegante Yamaha. La madrileña afincada en Nueva York sorprendería con su interesante flamenco pianil decantándose por una original deriva del folclor andaluz por excelencia.

Imagen

El corte final corrió a cargo de Nach, que ofreció su repertorio de rap clásico sin renunciar a ciertos pasajes intimistas y personalistas. Un tipo humilde que va de cara y que hizo las delicias de los amantes del género.

Imagen

Como colofón MURRAY, McFARLANE, CASTELLANOS, Nach y el resto de intérpretes nos deleitaron con un tema final a modo de apoteosis sonora en honor y homenaje a Marvin GAYE (parafraseando a J. LIMÓN) con una deleitosa mezcolanzalocura fusionante de voces, guitarra, cajón, bajo, piano, pandereta y batería para demostrar que la música es un lenguaje universal e irreversiblemente conexionante que siempre estará por encima de nacionalidades, razas y formas.

 

Fotografías: Elena ROSILLO


[León Benavente, Dynamo shock, Señor blanco, Djs Rayadas y Djs Poplacara 29 marzo 2014] Cálidos rúgidos sónicos

Imagen

Pese a las descontextualizadoras y adversas condiciones climatológicas Montilla acogió y fue testigo de una noche de buena música y mejor rollo. La abuela rock y Poplacara volvieron a unir fuerzas para conformar un cartel contrastado y muy atractivo.

La nave industrial dónde tuvo lugar el minifestival poplacariense reminiscenciaba una magia particular curiosa y magnetizante.

Imagen

Para ir entrando en calor Djs Rayadas aperturizaron pinchando temas moviditos de aquí y de allá. Fue el previo elegido y acertado para la primera formación cordobesa de la noche: Señor blanco, que dieron forma a su bolo a través de un decálogo sónico que recorrió toda su discografía junto con bienvenidos apuntes de lo que será su próximo trabajo. La banda andaluza mostró ganas, energía y positivismo (sonoro) para seguir caldeando el ambiente y luchar contra las inclemencias de la más que fresca noche. Entre temas como Mi punto de control, Edimburgo, Estáticos y frágiles, Heridas de guerra y Sin gravedad el momento álgido de su apañado pop rock llegó cuando se marcaron un popurri indie atreviéndose con un homenaje a los consagradísimos grupazos de star system compuestos por la triada Los planetas, Lori MEYERS y Los piratas.

Imagen

De nuevo las simpáticas y melómanas Djs Rayadas harían de previo para el momentazo más esperado del evento: León Benavente. El cuarteto leónido fue el que subió la temperatura al máximo en el clímax de la velada embarcándose y embarcando a todos los presentes a través de un viaje de 12 canciones líricamente geniales y con un sonido buenísimo rozando la perfección del estudio y los arreglos. Tras una majestuosa Intro las 4 primeras fueron Las hienas, Década, La gran desilusión y Muy fuerte, éste último corte fue con el que empezarían un in crescendo imparable hasta su apoteósis (instrumental) final.

El quinteto siguiente antes de los bises correspondió a Revolución (dónde se desatarían los incondicionales coros hasta el aliento postrero), Avanzan las negociaciones, El rey Ricardo, Europa ha muerto y Ánimo, valiente, el imparable himno de la banda que se alzó con una potencia y un ritmo con el que ya tenían más si cabe a todo el público en el bolsillo.

La terna conclusiva fue protagonizada por Todos contra todos, La palabra y Ser brigada, temazo dónde la apoteósis concluyente sirvió de broche a una actuación grandísima: sólida, de sonido y coordinación pulcros y de una contundencia que cumplió con creces todas las expectativas.

Imagen

Antes de que Dj Mo y Dj Mongui cerraran desde los platos llegó el turno del trío montillano Dynamo shock, un grupazo sorpresivizante con una estética y cuidada puesta en escena que enamora desde el primer instante. Electronoise (me ganaron con la pegatina de uno de sus portátiles) personalísimo anglolírico con un derroche admirable que sumado a unas ganazas y pasión locas por su/la música dan como resultado un grupo muy a tener en cuenta que seguro que dará mucho que hablar a cortomedio plazo. Su sonido recuerda mucho a Delorean, pero incluso imprimiéndole más capas poderosas e intensas dónde las distorsiones y la presencia de las guitarras completan una atmósfera vigorosa y compacta.

 

Fotografías: Álvaro TRIGOS