Archivo mensual: julio 2014

[Los pilotos] Planetosatelizaciones de velocidad punta

Portada El Regreso de Logan (byJAVIER_LONGOBARDO)

Desde los cimientos de otra llamativa y atrayente portada [Javier Longobardo] Florent y Banin nos conducen por unas ráfagas paisajísticas refrescantes y poliédricas. Como apuntan ellos mismos en su twitter se nos ofrece “una dilución del pop de guitarras en la electrónica que da a luz un sonido instrumental”.

 

Caldo de cultivo perfecto para interregnos festivaleros las 2 entidades planetarias juguetean con sana libertad para firmar un segundo disco con un pilotaje si cabe aún más profesionalizado y convincente.

Un trabajo desgranado en 7 partes dónde también vuelven a demostrar su gracejo en la genialidad nominativa: Para su tranquilidad y la de los suyos me parece un titular tan magno que también hubiera estado afinadamente a la altura de darle el nombre a todo el álbum.

 

Varianzas desde claroscuros y traslúcidos atardeceres melódicos pasando por fases de ágiles volantazos retrovideojueguiles: una mixtura exótica con arte sureño y encapsulaciones y partículas de sensaciones sugerentes, transformadoras y escurridizas.

El derroche aparatil conjugado con el ingenio y el apoyo de, entre otros, The suicide of western culture y parte de Guadalape plata ha enriquecido unas multitexturas muy conseguidas. Toda una adicionante infraestructura: electrónica bailonga efervescente de adhesivos tintes psicodélicos facturada desde/para la experimentación sónica, dejarse llevar y no perder la capacidad de sorpresa ante unas ondas y crecientes ondulaciones sonoras policolorizantes de espirales flotantesubterráneas.

 

Un ejemplo grande y bastante recomendable de un género que sigue en plena cresta de la ola brillando con intensidad.

 

Banin Fraile y Florent Muñoz complementan con acierto a los melomaníacos planetófilos con propuestas de sonidos muy atractivos y bien traídos para cualquier contexto dónde haya fiesta, buenos cócteles, sol, noches estrelladas, amig@s, novi@s, follamig@s, mar o montaña, salón de casa o garito discotequero, mucha o poca gente o todo a la vez.

 

Rescatando unas líneas de María Fuster “si el éxito es mitad talento mitad ambición este disco rebosa ambas cosas a raudales”.

Automatizaciones, calibraciones, pero también fases de improvisación bien entendida que siempre hacen buenas migas con la melomanía, como el mismo dúo granadino reconoce “salían cosas no planeadas que acabamos usando, utilizando el error como fuente de inspiración” (Muzikalia).


[Los pilotos y Sangre Charada 27 junio 2014] Derrapes sónicos postsanguinolentos de una noche de verano

LosPilotos+sangre

Tras el enérgico y aplicado directo de Sangre, un divertidísimo sexteto fémino que luego se uniría a la fiesta y bajo un calor que apretaba con justicia (la avería del aire acondicionado hizo protagonista a la entrañable analogía de un ventilador) Los pilotos, o lo que es lo mismo Florent Muñoz y Banin Fraile se dejaron llevar en un show cósmico más que apañado para ofrecer a todos los que nos dimos cita en Charada un bolo de puro entretenimiento encapsulado para empezar el finde soleado y con poderío.

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Con Julio Ruiz y parte de Los claveles y Juventud juché entre los presentes la noche aperturaría con un ariete verbal mítico de Banin: “Si habéis traído pastillas es el momento de tomarlas”. Todo estaba listo para empezar a gozar con el plato fuerte. Pasaban 18 minutos de las 10 de la noche y empezaron a expandirse las primeras ráfagas de Paisaje sonoro.

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Tras un montón de cables, aparaticos y juguetes sónicos varios y compartiendo protagonismo con el icono manzanil de Jobs Banin y Floren agarraron con decisión el volante para pegarnos un viaje cósmico sentío muy recomendable.

Con Floren tirando de su Fender para el segundo tema de la sesión se dejaba atrás la fase de grupos para meterse de lleno en el tramo decisivo hasta el final, momento en el cual Banin (a veces casi en trance) se recreó prestidigiteando su aparatejo colorao Alesis Air Fx para enlazar con la tercera parada sonora, corte mítico protagonizado por su primigenio himno de debut Cero en blanco, que hundió el acelerador para surfear hacia el clímax del evento.

Más adelante e implementando prácticamente todo su reciente segundo álbum nos sacudirían brillantemente con Longitud de onda 585nm deleitándose y sumergiéndose en las texturas alcanzando la pole. El regreso de Logan se engrandeció con su acertado apoyo guitarrilpedalero.

La sensación de esta genial propuesta electrosureña que queda es de satisfacción más que subrayable, ahora bien, coincidiendo con mi mejor amigo del rollo en varios comentarios interrégnicos a lo largo de la velada, el contexto de un festival y horas más intempestivas eclosionarían en una gloria sólo al alcance de los más grandes del género.

La noche del 27 al 28 de junio del año de gracia de 2014 pilotaba hacia la recta final, pero aún quedaría un agradecido bis que me reminiscenció a una gran noche en La plaza de Los mostenses dónde Florent y yo, unos buenos copazos, una intensa charla planetera y planetófila [días recientes de La habitación de Fermat y Una corona de estrellas] y unos besos furtivos cocinaron un germen que se robustece cada día más para el arte poliédrico y mayúsculo llamado música (y la consiguiente autobanda sonora de tu vida).

Acabar la noche compartiendo unos fragmentos temporales con maja, abierta e interesante gente del rollo y llevarse a casa el tesoro de las firmas de Florent y Banin estampadas para la eternidad en los libretos de Super 8, Pop, Encuentros con entidades y La leyenda del espacio acabaron por dibujar un círculo pletórico para encarar festivales y conciertos venideros de un año que quedará para la historia de melomanías personales y memorias colectivas.

Los pilotos vuelven con una escudería potentísima y el podio asegurado. No se los pierdan. Sigan atentos a próximas carreras y los encontrarán siempre en las primeras posiciones.

 

Fotografía: Alfonso Vega


[Vetusta Morla] Timoneando otra gesta

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Profundidad, esa es la sensación que te invade canción tras canción, estribillo tras estribillo, detalle tras detalle, pulsión tras pulsión en una implosión/explosión de rabia canalizada con mucho estilo.

 

Llenar La riviera 5 veces consecutivas demuestra muchas cosas buenas pero sobre todo que siendo discretos y sin hacer ruido se puede estar en los contextos decisivos para gritarle al mundo calidad y legar recuerdos imborrables.

 

El sexteto madrileño teje un lenguaje musical cuidado y preciso con etapas colmadas con “explosiones de energía contagiosas” (Víctor DE MIER).

Saber estar, bravura, lírica e instrumentalidad exquisitas: Pucho se funde sublime con pulcritud junto a todo el armazón de ritmos y ráfagas ofrecidas retratando y señalando con elegancia.

Se saben grandes y están a la altura de sus valerosas proclamas, La deriva (2014) de Vetusta Morla golpea conciencias hasta hacer caer a la lona a muchas mentiras obligando a morder el polvo a embustes, farsas, estafas y humos malvendidos varios con una docena de piezas que conforman un edificio de coherencia sólido muy bien compensado en todas sus líneas.

 

Avanza lentamente, decidido sin ningún tropiezo aperturando con 2 himnos de lujosa percusión (La deriva y Golpe maestro). El rumbo prosigue con kafkianismos y lúcidas ráfagas (La mosca en tu pared), escaladas límpidas (Fuego), desnudeces y más verdades (Fiesta mayor) y selectos vaivenes (¡Alto!).

 

Las olas continúan golpeando a babor y estribor pero la nave sigue aguantando: una dupla de crescendos espectaculares (La grieta) y descargas destelleantes (Pirómanos), otro par de dardos sónicos en una diana agujereada en su epicentro.

Cuando parece que van a llegar a una tregua (Las salas de espera) te empujan de nuevo con Cuarteles de invierno, una delicia, un tesoro, otro temazo que sella su remembranza con otro ascenso marca de la casa.

 

El minutaje más longevo se lo lleva Tour de Francia, una graciosa genialidad que se me antoja como un puñado de inteligentes metáforas entrañables para ir despidiendo al estío.

Una sonata fantasma me hace regresar a la brillante crecida de Autocrítica y los magistrales ecos de Rey sol para dejar caer el telón y recibir el estallido de los merecidos aplausos.