Archivo mensual: septiembre 2014

[Santander music festival] Día 3/última noche. Desembarco canadiense en Santander

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También lo bueno, lo mejor siempre tiene un final. El festival llegaba a su eclosión y las sensaciones y todo lo decisivo que flotaba en el ambiente estaba deseando su implosión definitiva. En esta ocasión el responsable de electronizar los intermezzos fue Miqui Puig. Los primeros en enfilar la recta final serían el sexteto cantabruco Templeton, que subrayaron su sonido a través de una progresividad de melodías dulces, llevaderas y de ráfagas bien mecidas y medidas destapándose como un entrante perfecto para los golpes sonoros venideros.

Sidonie (Cabecera, Vidala)

Sidonie. El mítico grupazo de la ciudad condal volvería a exprimir su minutaje seleccionando puro caviar de entre todo su gourmetizado cancionero. Te pueden gustar más o menos [a mí me parecen irreversiblemente sublimes], pero es innegable que su pegada y su actitud en directo es profesionalmente intachable. Miden los tempos como nadie, se entregan, se lo pasan bien y enriquecen y recubren de magia fortalecida sus temazos. El set list orgasmeó desde el inicio (La sombra) para deleitarnos en el tercer corte con A mil años luz, ese himno eterno que hace aflorar las subjetividades colectivas y que personalmente opino que es una de las mejores canciones hechas jamás en éstas o en cualquier latitud. El pináculo del glorioso Fluido García dónde la pasión se desata y la percusión de Axel cabalga al unísono de los puntiagudos y precisos guitarrazos de Marc y Jes para circundar una obra maestra que te pone la piel de gallina y que te recuerda en cada acorde por qué la música es una de las partes más vitales de tu existencia. Tras dar buena cuenta de sus recientes cancionzacas sierrocanadienses acabaron cerrando con El incendio para quemar todas las naves y volver a dejar el pabellón alto y las ansias melómanas intactas. Otro bolo legendario dónde Marc Ros volvió a flotar entre los fans con esa oda sobre las desgracias cotidianas, Un día de mierda, karaokeizado con gracejo por toda la campa y que volvió a demostrar todo el talento de una banda rodadísima y que no para de reinventarse. Grandes de nuevo, gracias de nuevo Marc, Axel, Jes, Edu y Marcel.

Glass animals se gustó en los entretiempos cuando las atmósferas y los presentimientos de la magna banda de Tres Cantos ya surfeaban el ambiente.

Vetusta Morla 2 (Saray Lobo)

Vetusta Morla. La deriva hacia su Golpe maestro fue un subidón continuo para incrustar de nuevo en la historia musical un directo exquisito dónde Pucho se liberó en cada corte propicio para bandas sonoras memorables. Copenhague o Valiente sacudieron la barrera del sonido y de la calma para hacer aflorar toda la elegante rabia de una formación que tampoco para de girar y que deja tras de sí justificados piropos y merecidísima admiración. También te podrán gustar más o menos pero se muestran impecables en la instrumentación y te transportan en volandas hacia el amor loco por la buena música y concentrarse sólo en dejarse llevar por sus letras y contundencias.
Desgraciadamente encarábamos las últimas horas del Santander music. Todo había merecido la pena y la palabra éxito volvía a circular como la pólvora. Las acciones de la fiesta cotizaban al alza y los dividendos sónicos crecían hasta colapsar el mercado. Entonces los  experimentados y de culto Sexy sadie comparecieron en el escenario principal para reminiscenciar los laureles de los 90 (gracias Nirvana, gracias Los planetas, siempre) en una sentida actuación meláncolicamente detallista repleta de desenvoltura y saber estar. Para deleite de sus correligionarios se vaciaron con un par de bises extra que continuaron manteniendo el nivel para poner un broche dorado al ocaso de 3 días y 3 noches inolvidables, lumínicas, de necesarias fases psicodélicas y sobre todo de canciones sin fecha de caducidad, gente con ganas de pasárselo bien y todo ello en la estación ideal para lo improntante y las intensidades: el verano.

“Están afligidos por el amor aquellos que, cuando entra en su pecho, intentan cortar sus alas o atarlo [,] pero aquellos que cuando llega están agradecidos y lo acarician y cuando se va lo dejan ir son siempre queridos y bajo su dominio triunfarán. Por eso no intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices” (Maquiavelo).

Fotografía: Vetusta Morla (Saray Lobo), Sidonie (Vidala) y wakeandlisten.com


[The prussians] Caleidoscópicos mosaicos

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Tras las 2 primeras escuchas la sensación que te abriga es que el grupo tiene mucho talento y proyección inmediata atrincherado en capas más que atractivas saltando de unas a otras con elegancia y naturalidad.

Desde los primeros acordes se percibe un sonido fresco, disfrutable desde la primera reproducción y facturado muy limpio, con mucha calidad.

Éste melting pot venido desde las tierras de los míticos L.A. tampoco desdeña otra parte clave de una banda: la imagen: videoclips y estética cuidadísimos. Elegantes oscurantismos multisónicos y guitarreros compatibles a la perfección con la pista de baile.

Títulos sencillos pero contundentes y directos con refuerzos nietzscheanos que no escapan a la temática de la montaña rusa que siempre está latente (y muchas veces acaba por manifestarse) en las relaciones amorosas, las más decisivas y las que más marcan.

Maestría y excelencia en los cambios de ritmo y en las subidas: toda la instrumentación va confluyendo en atmósferas sorpresivas de ondas y ritmos más que llevaderos para firmar un álbum de conceptos enlazados, continuistas. Progresividad, profundidad y plurales matices fragmentarios.

Influencias, reminiscencias y concomitancias muy variadas: punzadas de Foals, interregnos de Jane´s addiction, trazas de Bloc party, rollos sonoros Vampire weekend, dulces fragmentos de Delorean, pero aún hay más. Deteniéndose en algunos de sus cortes da gusto descubrirse con finas pinceladas que recuerdan a pausas de los Killers [los dulces ecos de Cold trees (la dupla que se encadena a The hills se alza como el momentazo más feliz del disco)], exquisitas, míticas y apoteósicas implosiones que te erizan el vello (Last call, sencillamente dejaros llevar por su progresivo descarrilamiento, temazo máximo, subida mágica imparable, ojito a como pueden trabajársela en directo), microráfagas de Coldplay con juguetona y acertada licencia final (Red lips) para terminar cerrando con la intensidad galopante de A stone.

En pocas palabras, un decálogo sónico más que apañado con un efecto de halo y futuro plausibles y envidiables. Plasmando con precisión todas las energías y llamaradas de su rabiosa juventud esta muchachada suena de maravilla y salvo catástrofe inexplicable o abducción ovni va a dar mucho que hablar y escuchar y va a estar solicitadísima desde ya.


[Santander music festival 2014] Día 2/segunda madrugá. Fue eléctrico

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La alineación titularísima para el primero de agosto prometía emociones fuertes. Las expectativas serían superadas y como siempre volvería a ganar la música y el buenrollismo ilustrado (sónico).

En esta ocasión sería Eme Dj la encargada de interseccionar la suculenta tarta sonora coronada de atractivas guindas para la ocasión.

La habitación roja 6 (caralibro)

A dios lo que es de dios y al César lo que es del César.
De viernes, de cine. El empaque y el positivismo del magno repertorio de La habitación roja se descubrieron como el más placentero golpe encima de la mesa de todo el festival. Con un set list muy trabajado no dejaron lugar a las secundariedades y no pararon de derrochar liderazgo y saber estar. Ser el primero en abrir una jornada festivalera no tiene que significar ni mucho menos un papel secundario. El grupazo levantino se reivindicó de la mejor manera posible: luchando contra el molesto chirimiri de más que amenazantes nubarrones dando un bolo energético y de los que dejan huella. Tocaron prácticamente todo el grueso de su discazo La moneda en el aire sin olvidar hits e himnos varios como Voy a hacerte recordar e Indestructibles, ésta última con un semialargue acústico que la robusteció aún más si cabe, una obra maestra de la alternatividad pop de estribillo letal.

El final enmarcaría su gesta cerrando con la lumínica y gloriosa Ayer, cuyas postreras distorsiones retroalimentaron una última traca proWho para cerrar el círculo de una actuación memorable, de esas que ganan adeptos y refuerzan aún más a los seguidores más añejos. Jorge, Pau, Marc, José y Jordi, sencillamente gracias.

Love of lesbian 1

Con las pilas bien cargadas se podía afrontar con garantías el resto de asaltos. El contexto más expansivo llegaría de la mano del sexteto lesbiano, impecable en el espectáculo desde las presentaciones. Tijeretazos contra el aburrimiento: un show mayúsculo con luces de neón pese al inoportuno problema técnico que impidió implementar la ración completa de visuales de El poder de la tijera de Love of lesbian.

Todo el tinglao vino de la mano de Santi Balmes y sus muchachos rubricando la faena con una apoteosis final en que uno de sus miembros se atavió con la indumentaria perfecta para hacer bodyboard o bucear en busca de jugosa fauna marina para recorrer sin tocar el suelo (con ayuda de las manos y brazos en alto de los fans de John boy) el trecho que separaba el escenario de la torre de control. Una alocada azaña que se tornaría sin duda en la anécdota de la noche. Por el camino un incombustible, todoterrénico y airoso frontman se marcaría una versión del rafaelino Como yo te amo. Despedirse con la sintonía de la intro de True detective se antojó un gesto tan grande que todos los efectos de halo anteriores estaban más que justificados. Otro conciertaco electrificante a través del repertorio más cañero de los barceloneses.

El columpio asesino 2

Tras las penúltimas pinchadas del Dj residente para la ocasión llegaría el turno de los elegantemente incorregibles El columpio asesino, que volvieron a mostrar una dejadez profesionalizada exquisita tirando de cancionzacas de ayer y de hoy, desde su sistema Jersey hasta sus viajes a Berlín (momento discobailable máximo) pasando por sus temazos de más reciente creación cómo Babel y el homónimo de su último trabajo. El ciborg vocalbateril Álvaro Arizaleta volvió a dejar a más de uno y de una con el culo torcido para demostrar de la pasta que está hecho un artista virtuoso.

El double dragon electrónico de 2 many Djs jugueteando, entre otras lindezas, con temas de Chimo Bayo fue el encargado de finiquitar la jornada interrégnica del festival más grande de toda Cantabria, una jornada que dejaba un poso de peso que aún perdura en la retina de muchos y que patentizó toda la magia que se puede desplegar cuando se junta buena gente con ganas de pasárselo bien y músicos entregados al noble arte del rock y otros ritmos con buen gusto.

 

Fotografía: Vidala y Facebook


[Poomse] Trasluces isleños

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Sólo tienen prisa los delincuentes y los malos toreros. Poomse vs the kingdom of death (2014) se mueve entre delicadas punzadas de rock experimental y del mejor angloemo. Como esa atracción del parque de atracciones o ferias fritangueras al uso dónde te vas adentrando en oscuridades sorpresivizantes sin saber muy bien qué te vas a encontrar pero con la (extraña) sensación de que te apetece volver a subirte.

Discurso soterrado, reptante que se va desgranando tomándose su tiempo a través de pasajes que se enriquecen con cada nueva escucha fluctuando y fortaleciéndose entre vaporosas atmósferas. De atractivas dicotomías hay partes que destilan positivismo y otras de esencias posrománticas que me recuerdan a rarezas y a los viajes más aventureros de Nada surf (banda exquisita y legendaria dónde las haya) completando parte de su puzle con texturas muy cercanas a Death cab for cutie y claroscuros tintados hacia las onirias más prohibitivas de Phoenix.

La victoria más amplia contra (la oscuridad d) el reino de la muerte llega a su tiempo con el séptimo corte, August, 2011, que se reviste de la estructura perfecta: tempo medido, melodía y estribillo pegadizo, cambios de ritmos precisos y atinados.

Se mueve “entre el costumbrismo y la épica” surcando nocturnidades hasta desembarcar en “la luz, siempre la luz como fin de trayecto. Trate de imaginar luces que parpadean y terminan perdiéndose en medio de las sombras hasta que de repente vuelven a centellear, pero esta vez dibujando pequeños puntos de luz [hacia] nuevas sendas a recorrer. [Una] epopeya sobre la vida y todo lo que dejamos atrás. Porque todo se reduce a eso, a esa gran luz que encontrar[emos] al final del trayecto” (Tomeu Canyelles).

El eficiente slowcore y los retazos de shoegaze en Poomse se interseccionan con capas sin prisa pero sin pausa. El álbum de principio a fin investiga y se adentra en las penumbras para salir siempre con elegancia, reforzado. Bucólicas bohemias, anaranjados atardeceres, repiqueteos de lluvia afuera protegidos con una pétrea chimenea para (auto)reconciliarse y acabar saliendo del laberinto sonoro con dulzura y dignidad.

Una recomendable y selecta obra para seguirse sorprendiendo y autodescubriéndose con la buena música, en la que merece la pena detenerse olvidándose de (casi) todo lo demás.


[Santander music festival 2014] Día 1/primera noche. Aquella canción de los años 2000

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Las arenas y alrededores del bello paraje dominado por la playa de la Magdalena fueron testigos de otra nueva edición del exitoso festival Santander music. La climatología cantabruca siempre tan esquiva y traicionera fue desde la primera jornada una amenaza latente y de lo más incómoda. Pero las energías melómanas y la buena estrella se alinearon para mantener a flote las constelaciones de la fiesta y de lo más importante, las canciones.

León Benavente 1

El profesional y potentemente preciosista directo de León Benavente  fue el encargado de iniciar el viaje para ir dando paso a un cartel más que contrastado, ciertamente exquisito. Tras los intensos rugidos Meneo Dj siguió en su segunda tanda amenizando las atmósferas preparando el terreno para el esperado bolo del antiguo líder de Los piratas.

Iván Ferreiro 2 (cabecera)

El sentimiento y el intimismo improntante de Iván Ferreiro, acompañado al bajo por el prolífico y solicitadísimo Ricky Falkner, hizo venirse arriba a todos los presentes alcanzando el clímax con el irreversible y ultrasónico himno eterno Años 80, una de las mejores canciones pop de la historia, un auténtico tesoro, una de esas de estribillo y subida que te ponen los pelos de punta y te transportan a tus rincones personales e intransferibles preferidos.

The asteroids galaxy tour 1

En el ecuador de la noche santanderina el anglo power pop de los divertidos The asteroids galaxy tour (que nombre más jugoso oiga) sería un prolegómeno más que aceptable para que tras otra movidita sesión en el Escenario playa hicieran acto de presencia los deseados Izal, que proyectaron los puntos sónicos más fuertes a través de todos sus temas más sentidos que hicieron vibrar al personal, el cual se entregó en un in crescendo imparable alcanzando la cima sonora con La mujer de verde.

Sobre las tablas, “sin trampas”, es el momento perfecto para descubrir o redescubrir a un grupo. Para fin de festejos Standstill demostró un derroche y un abanico de sonoridades sorpresivizantes que dejaron un buen sabor de boca para complementar la primera etapa playerofestivalera del momento.

Fotografía: Facebook oficial Santander music festival