Archivo mensual: diciembre 2014

[Los Punsetes] Santo pedal, bendita distorsión

not_228509I

La irreverencia shoegaze cañí vuelve a ser adictiva. Aparte de ser unos incontestables maestros del noble arte de la distorsión Los Punsetes siempre han demostrado (y siguen haciéndolo) una actitud impecablemente coherente. En la indiesincrasia sónica de la subversividad hay muy pocos grupos [El columpio asesino siempre me ha convencido y encantado en estas lides], los que lo intentan se estancan en el postureo, los madrileños sencillamente lo llevan en su ADN.

Cuando uno de tus grupos tótem vuelve a dar en el clavo es difícil no caer en la pasión, la defensa y cierta subjetividad. A veces lo bueno se hace esperar, y lo mejor más aún. A falta de un bienvenido sorpresón de Los planetas estamos quiza ante el mejor disco del año, un álbum ya de culto. Como bien apunta su sello “tienen un don para soltar himnos generacionales, canciones que se quedan en tu memoria dejándote una sonrisa sarcástica inmune cantándole a la inteligencia humana, a la sensibilidad y a la osadía”. Una montaña es una montaña había dejado el listón bien alto, pero si alguien podía dar un derrape más y volver a acertar eran ellos. Chema, su batería, en una entrevista para Mondo sonoro, nos da alguna pista, “hemos trabajado con más tipos de guitarra y amplis. Queríamos un sonido más áspero”.

Cuidadísimo, sin fisuras, de sonido compacto y estudiadamente canallesco en todas las partes que se prestan a ello. A mil jodidas millas del aburrimiento y la mediocridad “con un vendaval de hits por montera” (Miguel Díaz Herrero) en apenas 37 minutos la alineación titularísima de los 11 temazos (no hay uno pocho) completa un LP IV (2014) sublime y gozoso que no puedes dejar de escuchar tirando peligrosamente al bucle infinito. El primer triunvirato sonoro es orgiástico: Amanece más temprano es un ariete más que engrasado, otra declaración de intenciones que se irá desgranando hasta la traca final. Le sigue la dupla más contundente: Bonzo y Me gusta que me pegues, que son sencillamente desde la primera escucha otros 2 himnos para engrosar el brillante repertorio punsetero (cancionzacas que adelantaron y que algunos tuvimos el privilegio de paladear en su magno bolo en El sol el pasado enero). El videoclip de la segunda es otra maravilla de un tema que en palabras de su frontwoman Ariadna “es una broma privada abierta a lo que cada uno quiera interpretar”. Su ruidismo, sus letras y sus energías te atrapan y te dan ganas de dejarte llevar y liarla parda.

Arsenal de excusas es otra joya de lírica exquisita, punzante y ácida ideal para dedicársela a algún/alguna ex y para petarla sobre las tablas. Siguiendo la estela de la anterior Falso documental y Tan lejos, tan cerca también profundizan en la temática de las relaciones sentimentointerpersonales con una visión finísima que sólo el universo de la banda nos puede brindar. Museo de historia natural y Los últimos días de Sodoma (ciclópea, épica, ejemplo de todas las virtudes e ingredientes de la formación y que también adelantaron en El sol) mantienen el nivel con un mensaje y un poso que aderezado de nuevo por su tino entre “ruido” (noise caviar beluga) y melodía nos siguen teniendo enganchados a la espera de próximas sorpresas.

Opinión de mierda merece un párrafo a parte. Ellos reconocen que “va un poco contra el todólogo universal, insoportable”. Una cancionzaca gloriosa que me recuerda la cotidianeidad de los mass media, desenmascarapaletines y demás periodisticuchos tertulianos sin titulación y con menos vergüenza. El grupazo capitalino vuelve a humillar sin pasteleos a una parte de la España profunda mediante una letra sencilla pero a degüello, sin sentimentalismos y brutalmente eficaz. Una guillotina moral necesaria y divertidísima. La pseudobalada punki Vaya suerte que tengo es un misterioso interregno de fases mágicas que vuelve a clavar su historia y su forma de contarla, bisagra y antesala para la irreversible y atractivísima salvajada siguiente/final.

Todo lo anterior no ha podido ser mejor recibido. Los que les seguimos desde hace al menos un par de años [que pena no haberlos descubierto antes] hemos quedado más que saciados, sólo ellos podían seguir superándose y así lo han hecho con nuestras expectativas. Pero aún queda un pelotazo bestial, un corte antológico que se alzará como una de las mejores canciones de todo éste mítico año melomaníaco. La pieza final: como A mil años luz en 2011 y El malestar continúa (2013) Nit d l’Albà se desmarca como la tonada más energética, vigorosa y descarriladamente bella de todo el curso musical, un hitazo himnotemazo instantáneo tan lapidario y eterno que lo mejor es dejarse conquistar sin oposición y gozarlo como uno de los mejores orgamos melómanos de toda una generación y una época alternativizante inmortal (otra más).

La polémica está ahí para el que la quiera, quién se pica ajos come. El quinteto lo tiene claro, “hay mucha gente dispuesta a sentirse ofendida con cualquier cosa”, y Chema va legítimamente más allá, “las sandeces son insondables [,] no conocen límites”. Ellos, la masterización de Fred Kevorkian, la mezcla de Brian Hernández y la producción de Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) han remado para acabar en el mismo sitio: un discazo mayúsculo capital repleto de perlas más que tentador que consolida aún más al grupo facturado para recrearse en el directo y congratularte con cada reproducción.


[The drums] Contrastes surfeables

the-drume

Llámalo evolución, llámalo madurez (musical). Tras la soleada y petante ópera prima homónima los de Brooklyn reorientan las quillas dirigiendo sus tablas hacia sonidos más texturizados y por momentos hasta crípticos, presentes y palmarios en Let me  (misteriosa y sorpresiva desde su primer e improntante cambio de ritmo) y Bell laboratories, una neblina reptante de encriptamiento creciente.

El tercer largo es un momento clave, The drums no toman atajos y se decantan por una actitud experimental y por tanto valiente, muy valorable. Su indiscutible frontman Jonathan Pierce lo resume a la perfección, “queríamos un mundo onírico pero además hemos querido equilibrar la balanza con las letras, muy directas y honestas cuando no políticamente incorrectas. Queríamos decir lo que tenemos en el corazón en lugar de hacer otro disco con canciones de amor bonitas para escuchar de fondo. Estamos listos para perder a fans que sólo nos siguen por Let´s go surfing”.

Desde los 2 primeros cortes la declaración de intenciones es bien marcada, es sonido Drums sí, pero el rollo va a ser otro. Tras su primigenio “pop saltarín mantiene su olfato melódico con una honestidad cruda abriendo nuevos caminos” (J. C. Peña). La decisión se tomó en su momento y los neoyorkinos actúan en consecuencia. La vela que va delante es la que alumbra y para qué esperar, que se note desde el primer corte. Magic mountain se abriga en ráfagas traslúcidas con un giro final bastante logrado. Pierce nos pone en antecedentes, “cuando sales en la portada del NME 4 veces en un año muchos van a querer ser tus amigos y si dejas de salir buscan otras cosas. Inicialmente nos jodió bastante pero de ahí surgió, es una canción sobre darte cuenta de lo que es bueno y lo que no”.

El álbum rezuma seguridad por su apuesta. Pese a su directo ampliado el núcleo duro es el que es. Jacob Graham y J. Pierce, que sigue yendo de frente y que puede servir de ejemplo a más de una banda bastante multiformato, “en el momento en que nos dimos cuenta de que ser 2 no es una debilidad sino nuestra mayor fortaleza el disco salió de modo muy natural”.

Teclados elegantes, máquina del tiempo intermitente hacia los 80, pasajes deliberadamente (filo)oscurantistas. La propuesta es variada entre una constante oscuridad con escapadas de luces al final del túnel y moraleja y poso liberadores. Hay fases de exquisitez melódica: destellos Pixies en I can´t pretend, la versión más intimista de Nada surf y trazas de Death cab for cutie en I hope time doesn´t change him, el reposado cierre Wild geese cual final de temporada de una buena serie, matizada por una estructura que va subiendo al mejor estilo Sigur rós y con ecos de Postal service. Cuando la luz se abre paso se agradece, son las ocasiones de la dupla de temazos Kiss me again (inicio refrescante, vitaminada, estribillo redondo y rotundo) y Deep in my heart, corte muy reminiscenciable de los atardeceres de su debut y Portamento.

La reflexividad y ritmo lo-fi a flor de piel (puro bizcochismo ilustrado) de Brake my heart se hermana con US national park, otro tempo para la pausa. La contundencia nos la darán Face of god (el cabalgamiento de la batería la empaca desde el origen) y There is nothing left, una pieza fluida, emotiva y hasta con tintes épicos.


** [Depero futurista (1913-50)] De pioneros, valientes y vanguardias

bdepero0

Ver más de una vez una exposición (o una película o leer un libro) es algo reservado sólo a lo que despierta verdadero interés y admiración. (Pasado un tiempo prudencial) la segunda lectura enriquece aún más lo que se te podía haber pasado en un primer paladeamiento.
El futurismo, en sus panópticas ganas e ilusión, también se preocupó por la música.Genial artista total posrenacentista: escultor, arquitecto, pintor, literato, diseñador gráfico, publicista, filósofo, creador, pensador, activista, aventurero, provocador. Apasionado y comprometido hasta sus últimos días de una vanguardia cuyo ruidismo aún pervive y seguirá haciéndolo.

Hay quienes crean y quienes reproducen, copian. El movimiento futurista me llamó la atención desde hace años, desde la primera escucha y lectura en la universidad. Una llama que seguía latente y que volvió a comer fuerte desde que fortuitamente vi un poco la tele un fin de semana cualquiera, anoté el nombre y lugar y lo dejé pendiente entre las prioridades culturalinformativas. La modernolatría impera y sigue de moda, por fortuna siempre hay algún puñado de pioneros y valientes adelantados a su contexto que empiezan el tinglado. Fortunato Depero (1892-1960) es una figura muy recomendable de (re)visitar para darse cuenta de que lo bueno dura, sobrevive e influye. Los grandes seres humanos siempre van un paso más allá y muchas veces sufren minusvaloración y olvido, la mayoría fruto de las clases dirigentes y paletines varias obsesionadas y horrorizadas de perder su estatus.


[Mondo sonoro] Editorial septiembre 2014

MONDO

Suena a topicazo pero parece que fue ayer. En realidad no exactamente. El tiempo ha pasado y todos los responsables de Mondo sonoro cargamos a nuestras espaldas con infinidad de experiencias, anécdotas e incluso momentos complicados que nos han convertido en quienes somos. Como personas y como profesionales. Porque tengan claro que quienes damos forma a esta publicación que ahora cumple 20 años nunca hemos estado en esto para hacernos ricos y famosos. Casi todos estuvimos en otros trabajos antes, en muchas ocasiones mejor remunerados y más respetados, pero la apuesta estaba clara. [La revista] a doble o nada. Y aquí estamos 2 décadas más tarde orgullosos de lo que se ha conseguido, de haber conocido a infinidad de bandas interesantes, de haber crecido con muchas de ellas, de nuestros lectores, de su apoyo y respeto y de contar con un escuadrón de redactores que han hecho tan suya la revista como nuestra. Por eso cumplir nuestros primeros 20 años de carrera nos hace sentirnos unos privilegiados por haber hecho de nuestra principal afición una forma de entender y ganarnos la vida tan digna como muchas otras.


[Mondo sonoro] 20 años

not_228350I

Marc Ros (Sidonie)

“La palabra industria me evoca miles de anécdotas que me han contado las personas que se dedican al negocio, como un artista que pedía una limusina para ir al estudio a pesar de que su casa estaba a 10 minutos andando, o una multinacional que reservó todas las habitaciones de un hotel de lujo para periodistas que en su mayoría vivían en la misma ciudad y se encontraban con una botella de Dom Pérignon y un gramo de cocaína encima de la cama cortesía del presidente. No estoy hablando de Los Ángeles, estoy hablando de Madrid y de muchas personas que siguen en activo. Afortunadamente este modelo ochentero capitalista pornográfico ha pasado a mejor vida, pero ha dejado un impacto imperecedero. De vez en cuando nos encontramos con algún paranoico que nos mira con recelo cuando ve que hemos alcanzado cierto éxito pero os aseguro que de champán francés y coca nada de nada.

Se está viviendo un boom de festivales españoles amenazados de muerte por el éxito. Somos los primeros culpables, nos llaman y vamos. Es mejor morir de éxito que por fracaso y ya sé que en un mundo ideal sería estupendo que el público de festival también llenara las salas pequeñas o medianas para ver un grupo en su esencia, pero esto no es así ahora mismo.

Falta actitud, creernos que podemos tener una escena independiente tan potente y excitante como la que hay en otros países. Hay grupos que ya poseen esta actitud pero chocan una y otra vez con el bienvenidomistermarshallismo de algunos promotores y periodistas. Excepto el talento a la independencia no le sobra nada, sólo sufre de carencia afectiva y seguridad en sí misma”.


Santi Balmes
(Love of lesbian)

“De lo que nos tenemos que congratular es de que algunas bandas nacionales ocupen escenarios y horarios en los que ante[s solo] había bandas británicas. Es un avance independientemente de si [é]stas te gustan más o menos.

Sobran opinadores enteradillos y snobs. Hay mucho arrogante que suelta sarcasmo y bilis mezclados en un puré vomitivo de léxico universitario. Emplean un discurso demasiado intelectual poco emocional, para mí la antítesis de todo éste tinglado”.


[Lori Meyers] Leyendas desde el origen

Viaje_de_Estudios_Lori_Meyers_Licor_de_Granadas

Un buen puñado de himnos que se tatúan en ti y en la historia desde la primera escucha. Los inicios de los de Loja siguen brillando gloriosos. Marcarse semejantes perlas sónicas desde los albores de sus aventuras musicales no está a la altura de cualquiera. El duende granaíno vuelve a explosionar su magia en colores aún por inventar.

Al igual que las óperas primas de los legendarios Planetas y los icónicos Killers  el álbum abre con un himno: el homónimo corte con el que empieza el viaje a través de melodías exquisitas, lírica cuidada de aforísticos estribillos y muchos compases de guitarreos aderezados de pedaleos y distorsiones sublimes para bordar un tesoro sonoro imprescindible del mejor pop alternativo de aquí y de cualquier sitio.

Hay discos que cambian las cosas, marcan y perduran eternos e irreversibles en melomanías personales y memorias sónicas colectivas, que se graban a fuego en tu cerebro y en tu corazón y que te inician en el incurable veneno de la música. Ésta es una de esas ocasiones, el caso del impecable y selecto debut de los Lori.

Viaje de estudios (2004): la alineación de gala a través de 11 composiciones de indie pop caviar beluga implosiona en sueños hechos realidad. Una delicia melomaníaca proplanetense mítica apta para contextos tan golosos como a todo volumen mientras vuelves de viaje en verano en el coche mientras va atardeciendo, cuando vas a quedar con LA CHICA, antes de jugar una pachanga y/o juerguear o con los cascos tirado a la bartola en tu habitación meciéndote y repaladeando tus mejores recuerdos.

Viaje de estudios. “En un cruce de miradas”

Pesadilla en el parque de atracciones, A mil años luz, El malestar continúa, Smells like teen spirit, Have you ever seen the rain, Hotel California. Hay canciones que hablan y se defienden por sí solas. Noni, Alejandro y Alfredo dieron con la tecla a la primera. Es tan enorme que lo mejor es disfrutarla por cada poro. Lo tiene todo, es una canción perfecta: guitarras siderales, estratosféricas, estribillo inmortal, subidas y cambios cósmicos, ritmo cuajado.

Ya lo sabes. “Sabrás dónde encontrarme”

Inteligente, meditada. Continúan intactas todas las virtudes.

Tokio ya no nos quiere. [también novelón del maestro Ray Loriga] “Hasta que salga el sol”

Amanece en tus oídos. Lo tiene todo para triunfar y aprovecha su dicha desde el primer acorde. Otro himno para la saca. Magistral como te cuenta la historia con flashes y metáforas lumínicas contundentes. Por más que la escuches jamás te aburres de ella. Otra recta final para enmarcar que se va difuminando hacia la gloria.

Dos hombres con sombrero. “Sin ti ninguna parte es azar”

Baladón. Tiempo para la pausa y los días pasados más personales e intransferibles. Ojito a como se va texturizando casi sin que te des cuenta para, de nuevo, cubrirse de victoriosos laureles con sus coreados y coreables na na ná en las postrimerías amén de otros jugueteos guitarriles conquistadores.

Mujer esponja. “Pero así somos los 2”

Carne de Kobe para el modo acústico. Pausas dulces y tempos facturados con delicadeza.

Parapapa. “Puedes decírmelo”

Licencia homenajeante docente a las mejores melodías pop. Finta sónica de campeonato, estructura genuína estribillo-mensaje-estribillo que también te atrapa sin contemplaciones.

De superhéroes. “Lo que quiero [es] estar cerca de ti”

Cabalga con fuerza desde el principio y cuando entran las guitarras (por momentos afiladas hasta el orgasmo) para fundirse con las voces ya estás felizmente atrapado.

Canadá. “Cambiaría de este cuento el final”

Balada fluída, elegante y compacta finiquitada con calidad.

Ham´a´cuckoo. “Sin ruido ni fricción”

Inicio legendario que implosiona imparable. Cancionzaca premium facturada para el éxito inmediato.

Zona errónea. “Ya no pienso huir”

Magnas remembranzas de la pretérita La ranita y el frutero. Otro corte para el bizcochismo bien entendido. Hay que quedarse con lo bueno o al menos transformarlo en bonitas canciones.

¿Dónde están mis maletas? “¿Qué puedes pedir?”

Cierre más que digno. Gourmetizantes guitarreos primigenios a los que pronto se unen con alegría y devoción las baquetas y los bombos. ¿Y ahora qué? Pues volver a darle al play y seguir certificando el mejor disco de Lori Meyers hasta hoy y uno de los mejores de toda la historia del pop independiente de aquí y de dónde haga falta.

//Reedición

Mis neuronas de viaje de estudios

Raíces expansivizadas de éste gigantesco monumento sónico.

El embargo de neuronas menguantes. “Todo era intenso”

Título ingenioso dónde los haya. Acordes, melodía y letra a la altura. No decrece nunca, todo lo contrario. Otro capricho sónico memorable.

El increíble hombre menguante. “Házmelo sentir, por una vez, de nuevo”

Hit, himno gourmet con todos los ingredientes para seguir eterno sosteniéndose como uno de los temas más inmensos del indie pop patrio. Amplis finales atractivísimos, las guitarras derrapan en interregnos tan sublimes que tus oídos no pueden dejar de gozarlo cosa loca.

Johnny cogió su fusil. “Una y otra vez”

Inicio puntiagudo y con gracejo. Otro giro final industrioso y soleado.

Interior exterior. “Y todo aquello surge”

Proveniente de la autoeditada maqueta El viaje de estudios de mis neuronas (2002)  aquí estamos ante otro temazo máximo para seguir engordando el himnario. Una fortuna mayúscula. Estribillo invencible, crecida imparable, ritmo clase supra. Con temas como éste es imposible no engancharse a un grupo. En el ecuador ya te ha enamorado, abducido; con su tramo final se adhiere como una lapa a tus neuronas y no puedes ni quieres dejar de sentirla, identificarte.