Archivo mensual: abril 2015

[Señores y Cuzin Siroco viernes 27 marzo 2015] Verbena señorial

Señores cabecera

Cuzin fueron los primeros en abrir la lata nocturna pegándose un buen viaje proanglo pospunk de reminiscencias germanas en el que el trío madrileño, de bajista frontman, se entregó con contundencia, frescura e inmediatez. Con una puesta en escena sencilla Jero, JC y Manel presentaron su recientísimamente facturado Problemas épicos, primer largo de la banda que implementaron con justicia en vivo demostrando su buen hacer con los mimbres del rock garajero electrificado en sus esencias más vertiginosas y ásperas. Un entrante más que jugoso para ir haciendo sitio al banquete de noise pop sublime que a continuación descarrilaría soleado.

Cuzin

Goiko, Julen, Claudio y Guille comparecían ante el respetable con gracejo y envolviéndose directamente en sus mejores atmósferas para ir dando buena chicha a su selecto cancionero. El cuarteto bilbaíno desplegó un estilo exquisito y melómano abriendo con Gente normal, un temazo brillante en toda su estructura perteneciente a su último doble pildorazo verbenero. Excepto su primigenio e interesantísimo EP Señores se casan, el combo norteño dió buena cuenta de toda su intensa y sobresaliente trayectoria resaltando su Curso práctico de autoestima, un trabajo ejemplar imprescindible entre lo más destacado de 2013 salpicado de momentos tan gloriosos que es casi utópico cansarse de él. Felices facturas o Cretinos united, entre otras, unidas a la brutal y adictiva Miráme (los placeres me disfrutan), fueron compactando un bolo genial que merecía durar más.

Para las lúcidas implosiones finales Señores echaron mano de una cuádriga ciclópea que condensaría sus himnos más incontestables de ayer, hoy y siempre. Verbena en la plaza del pueblo, Amable y Carta de amor futura fueron un tsunami imparable hacia el olimpo del pop ácido y distorsionante que tan magistralmente ejecutan. Para el fin de festejos y como hicieran Los Planetas en los primeros 90 con La caja del diablo como no podía ser de otra manera pusieron el broche de platino con El vendedor de enciclopedias, una sonrojante obra maestra germinada para cerrar el círculo de cualquier grupazo del rollo. El corte va escalando sin prisa pero sin pausa hasta llegar a la parada del orgasmo y pedaleo guitarrero más irreversible. Goiko, que en todo momento patentizó actitud y goce, no tuvo más remedio que dejarse llevar para entrar en trance con su Fender hasta el último acorde.

La suerte está echada y el señorío sónico de estos chicarrones no es otro que una propuesta a la altura de los elegidos. Un descubrimiento mágico con sensaciones tan maravillosas como las que desarrollan Alborotador Gomasio. Si todo fluye con lógica y justicia (poética) los escenarios más cotizados los tendrán encima muy pronto para seguir extendiendo la buena nueva de la rama más atractiva del pop. Pues eso, un señor concierto, otro bolo que va de cabeza a los mejores recuerdos sonoros del 2015.

Fotografía: Pablo De Serna

Señores 2

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[Napoleón solo El sol viernes 21 marzo 2015] Maximizaciones napoleónicas

Napoleón Solo 3

En Los madriles había muchas ganas de volver a paladear a Napoleón Solo. Con 3 discazos en la saca tocaba presentar el cancionero recién horneado flanqueado a la perfección por sus himnos anteriores. Un bolazo genial y ejemplarizante dónde los andaluces se volcaron en las protagonistas: las canciones, dejándose llevar por halos mágicos alargándolas y gozándolas sin dejar de cuidar cada intro interregnizándolas sin prejuicios, paladeando cada acorde.

El compensadísimo conciertaco iba a desplegarse en 3 actos. Enfilando las 10 y media de la noche el quinteto fue internándose junto a sus instrumentos en una penumbra total precedidos de unas distorsiones locas y atmosféricas atractivísimas. Tras la dupla disco Antes de que ocurriera y Si el mundo no se acaba hilada a El intercambio para completar el tríptico de partida la banda se marcaría un gesto magno tocando del tirón tema a tema y cronológicamente su último disco. Como apuntaba Alonso el objetivo era corporeizar la traslúcida y maravillosamente críptica cosmovisión de Máximo Ruiz Ferrer. El homenaje fue más que acertado y sentido desgranando una a una todas las sensaciones del nuevo repertorio. Matamuertos y La cruel, ése temazo adentrativo y adherente, puro duende progranaíno, fue abriéndose paso en la trabajada oscuridad escénica dónde el frontman napoleónico iría dejándose llevar a lomos de su Gibson entre ráfagas flasheantes y espamos visuales que lideraron el momento distorsionil más mítico de su exitosa actuación. Para la ejecución de Emilia y Pepe José Ubago Bonaparte se arrancaría para rematar un empacado 6×3 guitarrero uniéndose a Jaime y Alonso.

En Yuliana, Juliana llegó uno de los picos de la noche, a 4 guitarras y alargada en las postrimerías con unos Nananá muy a lo Lori Meyers se reivindicó más aún con toda su frescura y verticalidad. A continuación de la juguetona y bailonga Ramira y el hit mayúsculo Desastre número 1 sería el turno para la operística Perdiendo el tiempo, que antes de la segunda acometida de temazos se haría muy grande gracias a otro alargue épico y contundente de esos que te dejan con ganas de más.

Para culminar la veintena larga de codas que se marcarían elegirían una manga de ases gloriosa a través de composiciones consumadas para el festival de guitarras, coros, cambios de ritmo crecientes, estribillos imán y pegada brutal. Tras Sueña conmigo la sala se vendría abajo con la demandadísima Lolaila Carmona, con esos falsetes grandiosos. Enfilando el triplete definitivo descarrilarían Sospecho sospecho, Tiene que acabar y Adiós [clavada posicional], que a doble remate percusionil (Luis Miguel dándole caña a las baquetas y Miguel Ángel tirando de un nuevo juguetito) iría fundiéndose con un cantante entregado hasta los últimos fotogramas.

Desde dónde fuera que paladeara el evento el bueno del decimonónico, adelantado a su tiempo y posromántico Ruiz Ferrer, acompañado quizá de algún buen caldo, quedó claro y meridiano que podía retornar dichoso y campechano a su interesante e interestelar mundo paralelo. Una chavalada de artistas que gana en las distancias cortas. Así fue como Los Napoleones firmarían un directo soberbio, colosal, con momentos muy cercanos a los shows de megalíticos combos como Los Planetas, Nirvana y Queens of the stone age.

Fotografía: Pablo De Serna

Napoleón Solo 3

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[Alborotador gomasio] Noise generacional

11 abril

¿Están Alborotador gomasio en la pomada sonora alternativa, en la crema de la crema, entre los mejores grupos de éste país? Para mí sin duda desde que tuve el gustazo de descubrirlos en 2013. No es que sean muy buena gente además de amigos es que son músicos de muchos quilates con los que voy teniendo sensaciones tan de la hostia como en su día tuvieron el placer de ir experimentando todos los privilegiados y privilegiadas que irían acompañando a los primeros Planetas. Si te parece exagerado desconecta inmediatamente de todo durante un rato y déjate llevar por su propuesta, dale al play, imprime buena chicha al volumen y flipa con tan deliciosa encapsulación sonora.

El don y la invitación de Marco, Koldo, Guille, Alberto y Miguel va de cara y tiene muy poquitos prejuicios (cosa siempre de agradecer en la música). «Hemos buscado hacer un disco de canciones y melodías tarareables que aspire a formar parte de la música popular más que agradar a la selecta minoría indie». Desde la primera escucha sabes que estás ante algo muy grande. Ruido sublimemente dulcificado, patrimonio de la melomanía. Un grupazo que te recuerda lo importante y decisiva que es la sana adicción a la música poniendo banda sonora a muchos de tus momentos más gloriosos, decisivos e improntantes. Un discazo con el que Kurt Cobain exclamaría un rotundo Fuck yeah. Un ADN compositorguitarrero privilegiadísimo. Genéticamente o como sea la banda sólo sabe crear temazos, himnos.

Arquitectura guitarrística ciclópea viajando en cancionzacas fortificadas de estribillos y frasazas letales que son titulares generacionales. Declinan de forma maestra todos los palos del punk. Desde su sublime carta de presentación en largo con Más humillante que doloroso [uno de los discos que más me han marcado en los últimos tiempos] han ido perfeccionando su ruidosa dulzura hasta cimas sónicas increíbles. Los piropos vuelven a estar justificados, Los gomasio sólo facturan temas inmortales y de culto desde el primer acorde. «Hacen ruido pero sus melodías son redondas. Hacen pop pero son muy punks. Hacen shoegaze pero miran de frente. Tienen un excitante y adictivo sonido propio. Sus letras calan, su propuesta es certera. No hay ni un pero en [el disco] y los escenarios sueñan con tenerlos encima» (Carmen Sanz). «Hay algo en su música que despierta nostalgia adolescente [,] su inmediatez, sus melodías, letras con las que conectas» (José Fajardo). «Potencia, distorsión, gancho melódico y carisma desplegado con una solidez pasmosa. Contundencia y fuerza de melodías perfectas, irresistibles (Raúl Guillén)».

Un cancionero gigantesco de once titularísimos temazos que entran del tirón y al primer toque y en los que da gusto detenerse. Marco y Koldo se van marcando un double dragon vocalguitarril de alternancia letal. Alberto, atronador y pasional a las baquetas, la intensa profundidad de las cuerdas de Miguel y el empaque y la elegancia teclil de Guille completan un pentagrama melómano irreversible.

Los excesos de los niños. «He medido un gesto infinito»

El primer corte es un tajo que rompe a borbotones. Himno absoluto que se te inyecta sin remedio, una droga perfecta hecha canción. La típica pista ideal para el bucle. Sus guitarrazos indestructibles son simplemente celestiales sosteniéndola de principio a fin con unas ráfagas atmosféricas cegadoras y brillantes prácticamente insuperables, invencibles. Según el propio combo «tiene una carga simbólica y un sonido que resum[e] gran parte de lo que [somos] y de lo que contiene el disco: pop llen[o] de rabia y frustración que habla de deseos, sueños, anhelos».

Contra el suelo. «Momento que se hizo eterno al detenerlo»

Instantes de pausa fascinantes, saber hacer. Adictiva, ejemplar. El jugosísimo festival de guitarras sigue su curso.

Espíritus helados. «El aliento que nos salve de éste invierno»

Tributo resplandeciente, momentazo made in hermanos Urquijo. «Capilla sixtina del pop, fragmentos de cielo encerrados en sinfonías de bolsillo» (Marc Ros).

Los residuos de la sociedad. «Contra los que nos despreciaron»

Apocalíptica, canalizando la rabia con legitimidad y justicia poética. Grito abanderante, gloriosa abrasividad de guitarras cronificadas que alcanzan el orgasmo, el jodido nirvana de las distorsiones más desgarradoramente perfectas. Abofeteando con genialidad sus propias estructuras.

Si te matas. «Algo que nos pudiera salvar»

Magna, exquisita. Sus texturas te abrazan cálidas y las guitarras siguen dejando el listón a la altura sólo de los elegidos.

El placer de la derrota. «Y no me aguanta el corazón»

Un no parar. Otro temazo de rachas muy surferas, velocidad pop a la que sólo los más grandes pueden coger la matrícula y seguir su estela.

Fantasmas. «Al intentar vagar detrás de tí»

Interregnos dulces y tempo trabajado siguiendo con el resto de ingredientes del mejor noise pop en castellano del planeta.

14. «¿Qué vas a decirme de éste día gris?»

Brillante. Otro edificio conceptual de letra selecta y ritmo adherente.

Revolución. «Abro en canal cada palabra»

Envolvente, te va impregnando sin prisa pero sin pausa. Sigue la exhibición y la clase magistral sobre los cánones del pop pata negra, el que saben clavar cada vez que se lo proponen.

Los rastros de Nacho. «Dividiendo el instante al azar»

Cabalga decidida y vitalista. Destellos premium.

Todos mis huesos. «No me pienso contener»

Hermanada con el sonido de la primigenia Extraditemos a Franz Ferdinanz. Su incendiario inicio afila sus guitarras en otra declaración de intenciones sobre como sacarse de la manga un cóctel prohibitivo, una lapidaria combinación entre el punk y el pop.

En definitiva media hora brutal en la que se bastan y se sobran para sentar cátedra en el género y en la materia. Entre mis favoritos y entre lo mejor de 2015 desde ya. De 0 a 10 un catorce, una obra maestra sin pasteleos directa a la cabeza y al corazón que se te cuela por cada poro para quedarse muchísimo tiempo, eternamente es más justo escribir.


[Ellos y El nuevo acelerador Independance club sábado 7 marzo 2015] El enésimo retorno del guillemostacismo

Ellos cabecera
Encabronad@s del mundo, uníos. Esa sería una buena consigna para otra gran noche electropop. Pero antes de uno de los banquetes showmusicales más entretenidos y subversivos que se pueden paladear actualmente en el territorio indi rompería el hielo el quinteto murciano El nuevo acelerador, que mediante un power pop llevadero y dulcificante y saliendo con mucha gracia y empaque de los problemas técnicos demostraron soltura y buen hacer [sustituir un bajo lesionado por una guitarra siempre imprime más energía aún al asunto].

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Desde una puntualidad británica, una estética proibizenca impoluta y con un derroche de medios (aunque se echaron mucho de menos los visuales) a 7 bandas Ellos fueron dejando caer hits y clásicos uno detrás de otro. Abriendo con la ciclópea [hay que ver cómo lo gozo con éste tema señora] Nuevo imperio la primera fase daría buena cuenta de la última hornada encabronada (Aunque te rías de mí, Tu tiempo está acabando, Extraña melodía —con un Guille Mostaza genial una vez más bipolarizándose en la imitación de la personalísima voz del mítico líder de Los piratas— y Prisa —con un resolutivo Frank Gálvez apoyando en sus mágicas ráfagas—) uniéndose a la ensalada electrobailonga, entre otras, las cardiopáticas Cerca y Hasta el final, las añejadas y bien destiladas Creo que no, Zona VIP y la filobalompédica Campeón junto a la dupla gran reserva del 2008  No te enamores y El anillo. Antes de la consabida pausa llegó uno de los momentazos de la noche con la abanderante Diferentes, que contó con un previoalargue cremosón tras el cual el frontman de la noche descendería desde las tablas para fundirse con la generalizada juerga proguillemostacense.

El tour cabrón seguía firme y veloz en su segunda parada capitalina. El bis fue timoneado por otra selecta selección de hitazos y clasicazos encabronados de postín comenzando con el ariete Lengua viperina. Tras tan magna coda le siguio el momento intimista de la velada cediendo el testigo al aplicadísimo y resultón Santi Capote para arrancarse con Tarántulas y súcubos.

El último triplete sería encabezado por Lo dejas o lo tomas por semipetición popular, temazo máximo, top cancionil por antonomasia condensatorio de la filosofía de la banda y que no podía faltar. Instantes en que Juanjo Reig cambió su bajo por una guitarra colaborando en el momento karaoke fan total absoluto expansivizado rompegargantas de la jornada. El double dragon definitivo fue para O tú o él o yo + No finjas [ojito al peaso videoclip de Jose Luis Algar] rematada con un jugueteo teclil mostacense de esos de dejarse llevar más que legitimados y agradecidos para el clímax final.

Tanto monta monta tanto. Guille y Santi, Capote y Mostaza: grandes artistas, gente divertida, simpática y coherente y que para la ocasión se vienen arropando de amigos y amigas buena gente y buenos músicos [Xiana Fumega, Fran Gas (ex Varry brava) y Laura Put junto a los nombrados ut supra] para hacer más atractiva y grande aún una propuesta que viene gustando y batiéndose el cobre desde hace muchos años.

Fotografía: Pablo De Serna

Ellos cabecera

[Foo fighters] Grohl y Las Américas

28 marzo

“Tenemos la obligación de plantearnos retos, pero retos de verdad. Hacer cosas frescas, nuevas es la única forma de mantener viva la energía. Volveré a sacar a la banda de su zona de confort intenta[ndo] hacer algo alucinante”, así de directo se muestra el icónico Dave Grohl para ir poniéndonos en situación. Tras 4 años del brillantísimo y contundente Wasting light los Foo fighters llenan el depósito y se lanzan a recorrer los enclaves más genuinos de la América norteña. Homenaje anglosónicopatriótico de enclaves melómanos: Seattle, Los Ángeles, Nueva Orleans, Nueva York, Austin, Nashville, Chicago y Washington DC.

“Grabado en 8 estudios separados por miles de kilómetros a lo largo y ancho de Estados Unidos” (Nacho Serrano) el trabajo se empapa de las cosmovisiones e idiosincrasias sonoras tan diversas que siguen enriqueciendo esas aventureras y prolíficas tierras.

“Aires fronterizos se cuelan arriesgando nuevos caminos” (Batahola). El disco está coherentemente grabado en directo junto a músicos locales que aportan su atractiva autoctonía para retocar con nuevas capas el maestro rock de la formación. “Queríamos empaparnos del espíritu musical de cada ciudad [,] ver qué efecto causaba en nuestra música. Cada [sitio] tiene su velocidad. En Nashville la gente es muy calmada, feliz, aman la música. En Nueva York todo el mundo está jodidamente loco, ves a gente corriendo, gritando, es extremo” (D. Grohl).

El cancionero toca todas las paletas de la tradición angloamericana. Eso se nota al llevar a cabo las intenciones primigenias del proyecto. “No quiero trabajar con grandes productores hipermodernos ni grabar en estudios que parecen laboratorios estériles. Quiero una cabaña en mitad del desierto, que la arena que golpea contra las ventanas se pueda oír en el disco. O una vieja casa de Nueva Orleans en que la humedad cambie los tonos de los instrumentos [haciéndolos] únicos” (Grohl).

Grohl, Pat Smear y los suyos no tienen nada que demostrar y se pueden permitir licencias como éste álbum. No es ni de lejos el mejor trabajo de los de Seattle pero su filosofía para la ocasión es bastante loable. Pese a encontrarnos con experimentaciones sónicas no acostumbradas se reconocen perfectamente los trazos marca de la casa: guitarrazos limpios y potentes, crecidas y épica (muy presente por ejemplo en I am a river), excelencia baquetil a cargo del pasional Taylor Hawkins y la exquisita voz de Grohl que acaba envolviendo cada canción con un halo de rock premium y más que contrastado. Es el caso de las llamaradas de la primera dupla, Something from nothing y sobre todo la brutal The feast and the famine, donde se puede degustar y paladear el auténtico sabor de los Foo.