Archivo mensual: octubre 2015

[Jenny and the mexicats] Prismas multicolores

Jenny and the mexicats

Spanglish, bailoteo prolatino, trompeteos cachondos, tropicalismos filobizárricos y también bizcochantes. Frenético ritmo destila divertimento, pluriculturalidad.

Bastante bueno para oírlo tomándote un mojito o caipirinha (o 2 o 3) a ser posible contemplando palmeras, agüita salá y olvidarse por un rato de mierdeces y toxicidades cotidianas que gustan de extender sus tentáculos. Por cierto me acabo de acordar que más temprano que tarde voy a ver Chico y Rita de mi hace años y adolescencias admirado Javier Mariscal.


[Disco Las palmeras!] Paliza a la mediocridad

Asfixia

Un grupo capaz de facturar canciones tan brutalérrimas, decisivas e irreversibles como Estados emocionales (y vaticanos) [Nihil obstat] y De cuando aún había esperanza [Ultra] es desde ése momento un combo a tener en cuenta. Ruidismo titánico, impactos distorsionantes improntantes que irradian fortuna. “Amplia[n]do su campo de batalla creciendo en espiral dando paso a una tremenda sucesión de temas en los que las intensas atmósferas se mantienen e incorporan nuevos elementos con los que se acercan al pospunk e incluso dejan asomar un aliento pop que explota resolviendo la ecuación de manera arrolladora” (Enrique Peñas).

Probablemente el mejor trabajo del año, para mí sin duda el mejor (hasta que alguna formación me demuestre lo contrario en lo que queda de 2015, que lo dudo). Guitarras imperiales, multiplicadoras, percusión atávica, teclados hipnóticos: adicción melomaníaca automática y perenne.
Ostiones hiteros uno detrás de otro, reverberancias adherentes, inmediateces eternas, el sonido discopalmeriense se tatúa en tu melomanía viajando en ondulaciones, espacialidades, cosmicidades encabronadas, envenenadas, indetenibles. Asfixia “noquea por su efervescente combinación de melodía y electricidad” (José Carlos Peña). Criptocracias sublimes, decálogo generacional a calzón quitao y tumba abierta, los Nirvana gallegos (o lo más parecido a tal declaración, de lo que estoy absolutamente convencido es de que si Kurt Cobain pudiera escucharlos no podría no gozarlo), una banda y disco necesarios, de cabecera, de culto.

“Sonido apabullante, avalancha de baterías y guitarras en combustión, melodías certeras transmite[ntes] de felicidad” (Jesús R. Lenin). La del pulpo en el mejor sentido de la palabra. Pocas veces he sentido una necesidad casi tan homicida de escuchar un disco tan en bucle. Ser un jodido melómano te puede llevar casi a la locura o desempolvando la elegancia de Passion pit, “la música que te hace feliz acaba siendo la más poderosa”.

Tarde y mal. «Sensación de despegar el filo en tu cuello». El primer golpe según llegas, así de sopetón. Antes de que te des cuenta ya te han atrapado envolvencias salvajes, sobrenaturales.

Cállate la boca. «Le va a salpicar». Mensaje y ritmo deliciosos. A mí me encanta para reírme de los paletines con maletines que se arrastran como reptiles. Cuando no te has recuperado del primer asalto sigue la ensalada de palos sónicos.

El final del círculo. «El final es el principio lo demás es sólo un ciclo». “Es probablemente mi preferida. A pesar de que sigue teniendo un punto fuerte de distorsión de guitarras en el fondo no deja de ser un tema de psicodelia muy 60” (Diego Castro, voz principal y guitarras).

En el agujero. «Una estampida emocional». Resonancias ciclópeas, mágicas.

Morir o matar. «Pienso devolver los golpes que me dan». Una de las mejores composiciones que he escuchado en los últimos 2-3 años. El modo en que Martiño hace que vaya cabalgando la batería y como se van engrosando voz e instrumentos, la forma en que se va adentrando es de tal grandeza que lo más recomendable es dejarse llevar y soltar algo así como “joder, que buena es esta muchachada”.

Élites. «No esperes esperar». Como la mayoría de los cortes asistimos a otra clase magistral de cómo crear una intro gloriosa.

Ráfagas en mi cerebro. «El olor del miedo». Profundidades fusionantes exquisitas.

Fuego. «Queriendo y sin querer la sensación». La aventura continua impoluta, sin fisuras.

Disparo. «Un medio y un fin en sí». Vertiginosa, descarrilada. Sigues sin poder escapar, y gracias, esto es lo mejor que te puede pasar con las obras de arte que marcan la banda sonora personal e intransferible de nuestras vidas.

La calma. «Lo destruido se construirá». Reposo engañoso. Chisporroteos y repiqueteos nocturnos probladerunner.

Diego, Martiño y Julián, gracias, seguir así, facturando himnos generacionales y dejándoos conducir por tan bellas pulsiones.


[El poder de las canciones] Hegemonías melómanas

Planetas Matadero

El Matadero de Madrid, que me trae recuerdos variados y agridulces de pre y posadolescencia (no en vano fue el barrio dónde me crié y viví los 80 y la primera mitad de los gloriosos 90), ahora preciosista y vintagemente remodelado fue un emplazamiento cremosón para una feria musiquera muy bien traída.

Pero vamos al grano, como la exposición, El poder de las cancionesThe beach boys, The beatles, Joy division, Nirvana, The who, Pulp, The clash, Radiohead, Elvis, Johnny Cash, Rolling stones. Estos ejemplos guiris varios. Y por supuesto de lado del producto patrio Los planetas con la elegida Qué puedo hacer, cierto, porque justamente ni los cascos ni el mp3 o en el formato que fuera la pista funcionaban. Pero mi melomanía ya flotaba como un tema de Tame impala y no me costaba que acudieran a mi cabeza los ritmos y el videoclip de tal cancionzacahimno del mítico Súper 8.

La recomendaría con pasión a todo el mundo mundial al que le guste o (como a servidor) enloquezca ante el noble arte de la música pero ya no va a ser posible. Una muestra muy bien hilada y directa que paladeé la penúltima tarde a su cierre y que me dejó un sabor de boca certerolegendario como el bourbon con tabasco.


[Señor blanco] Elección pop, siempre positiva

Señor blanco

Más que apañaíco power indi pop andaluz, sentío, de letras con momentos de titulares muy aprovechables. Pasajes esperanzadores y soleados bien hilados, compensación y equilibrio compositivos, producción nítida y profundidad evolutiva notable que desemboca en instantes muy dulces, para muestra las geniales y cinematográficas intros de Tu ley y/o Los elegidos.

“No necesita[n] grandes artificio[s] para alcanzar la intensidad” (Enrique Peñas). Guitarras llevaderas, fragmentos sónicos paralelos a Second y la mejor versión de Miss cafeína entre otros. “Firma[n] un poprock tan electrizante como emocional” (Mondo sonoro), los cordobeses son uno de ésos grupos fieles a su propio estilo destilado fundamentalmente desde la exitosa tradición popisureña de ayer y hoy.


[South pop Isla Cristina 2015] Conexiones sureñas para volver a amar al pop

12006244_1136509506378202_1176133790921301595_n

El privilegiado enclave onubense de Isla Cristina se volvió a melomanear de gala para celebrar la octava edición del South pop. Otro cartel de aúpa, clima a pedir de boca y ambiente buenrrollista filofamiliar acogedor de ésos que se ajustan como anillo al dedo. La ágil idea de dejar media hora entre actuación y actuación hizo que los y las Djs del escenario 2 parque se pincharan temazos para pasar más que bien los refrigerios, cerveceos y ultralicores de hierbas germanos varios de rigor.

Los accesorios eran fabulosos para echar toda la carne en el asador del Auditorio. Los encargados de abrir el melón serían los sonidos electrobizarros de Los ganglios, un cóctel juguetón y divertido dónde los haya. Posteriormente los muchachos de Sexy zebras, una triada electrizante, incendiaron las tablas a base de guitarrazos increíbles y de una actuación de frente, sólida, sin trampa ni cartón.

Smile, conseguido country pop probeatleniano tirando hasta de ukelele e incluso guitarras jazzeras protagonizaron momentos inolvidables, de lo mejorcito del eventazo higueretero. Reivindicativos, pasionales, musicómanos, una banda a la que no se le caen los anillos. Su actitud gloriosa les llevó a fundirse literalmente entre el respetable a capela o eléctricamente (según surgiese), incluso su frontman en un momento del concierto terminaría tumbado literalmente en el suelo para luego resurgir con el público en el bolsillo. Un descubrimiento feliz y más que resultón.

11990428_1136573993038420_3237854424813553033_n

El caldo de cultivo estaba más que germinado para lo que a continuación descarrilaría, 2 platos fuertes, una dupla de auténticos pelotazos desde Murcia y Granada respectivamente. Second siempre irradian energía y pop contundente a través de un repertorio que se va consolidando y engordando gracias a adelantos de nuevos discos que seguro volverán a gustar y mucho. Y así fue, Sean, Nando, Javi y los hermanos Guirao volvieron a dejarse la piel en una actuación soberbia que dejó en todo lo alto las vibraciones sónicas para seguir paladeando la noche. Después Niños mutantes, tirando de alguna canción viejuna y cerrando otro bolo límpido con una versionaza del dorado Where is my mind de sus admirados Pixies volvieron a demostrar la teoría del buen vino y un ejemplo de trayectoria impecable y cancionero espectacular.

Para la segunda jornada Modelo de respuesta polar aportó intimismo y latidos musicales que prepararían el terreno más que de sobra para lo venidero. Los Punsetes, grupazo de Los Madriles que sigue patentizando personalidad y autenticidad sin apenas despeinarse pildorizó una actuación sublime que bien mereció un horario de más centralidad/mejor posicionamiento. Pero lo dicho, ni falta que hace en el fondo, porque en la forma se siguen saliendo y pese a la baja de su bajista Luis completaron unos minutos explosivos, punzantes y de distorsiones celestiales. Najwa aportó originalidad y entrega pese a que su formato se muestra plano y monótono y a pesar de que intentara salvar los muebles con un par de versiones.

Tras la calma llegó una dulce tempestad, el cuatritrébol galaico de postín amalgamado en Triángulo de amor bizarro, que vaciándose en cada composición brilló con luz y mérito propios, otra de ésas bandas que saben cómo exprimir las guitarras para destilar unas intensidades (filo)noventeras que a cualquiera que le gusten Los planetas y/o Nirvana no puede más que unirse a su discurso sonoro y dejarse llevar por su deliciosa propuesta.

Los destellos electrónicos popi filomainstream de Javiera Mena sirvieron para completar y tener en cuenta la buena nueva de las frontwomen en el festival junto a Najwa, Isabel y Ariadna.

Todo ello gracias a Green Ufos. Una organización de quitarse el sombrero con fiesta final barbacoa piscinera incluida (una auténtica maraviglia antiresaca) por la patilla en unas instalaciones de ensueño para cerrar el verano festivalero en todo lo alto.

Fotografía: Rafael Marchena


[Ray Loriga] La ciudad de Baroja

Pío-Baroja-800x340

La idiotez nos acorrala [,] la cultura se ha convertido en un asunto siniestro de cifras y fiestas de fin de año, informes [,] ferias [,] galas. Como decía Cortázar es mejor no hablar de la idiotez porque es un asunto muy desagradable, especialmente cuando es un idiota quien lo expone.

Esta ensalada de naciones vive la marea cultura[l] desde una distancia más que prudencial. Ya que no estamos en la vanguardia de la agitación artística no queramos ponernos a la [misma] de sus muchas muertes. A las montañas no les importa si uno prefiere la playa, al arte tampoco le preocupa su gusto querido amigo, tiene su propia dinámica.

El único escritor iracundo digno de mención es [aquel] que ha perdido una guerra del lado de los villanos y el alma por el camino. ¿Por qué será que en la buena literatura las desgracias ajenas nos resultan reconfortantes? Tal vez porque apuntalan las propias o porque en realidad lo reconfortante es la buena literatura con desgracias o sin ellas.

Un guipuzcoano que me regaló una ciudad que ha terminado por ser la mía y un oficio que aún estoy tratando de aprender. En mi imaginación Baroja tiene la santa paciencia de dejar siempre la tapa del piano levantada.

http://elpais.com/diario/2005/02/13/madrid/1108297459_850215.html


[Foo fighters] La vida sigue, siempre

Foo fighters

El multinstrumentista y magno músico Dave Grohl ya pergeñaba sus propias composiciones tras y entre los bombos de la mejor banda de grunge de la historia (Nirvana, obvia e indiscutiblemente). El vacío y la orfandad noventeromelómanas tras Cobain dejaría paso a una banda gloriosa de temazos épicos siempre bien aguitarrados que lleva facturando hermosuras sónicas desde mediados de los maravillosos 90 (y duran, y duran, y que duren). Siempre he sido más de Kurt pero Grohl la parte y hay que reconocerlo, éste largo es delicioso.

De pasajes tan contundentes como la persecución de Le llaman Bodhi. Compositiva y melódicamente compensadísimo, cambios de ritmo cegadores, roturas de cintura sonoras cual regate de Djalminha, baterías fieras y bellas fundiéndose con guitarracas muy pro, rabia destilada de dulzura envidiable, un menú surferogarajil bien surtidito. Otra buena patada al postureo estéril de reivindicar los sobrevalorados 80. Por momentos se torna en “una masiva tormenta sonora que se vuelve armónica, conciliadora” (Tomás Crespo).

Imparable. El disco de los de Seattle “suena rotund[o manteniendo] intacto su poder emotivo” (Juan M. Freire). Un inicio memorable que les sigue colocando con justicia en el podio del mejor anglorock fuerte junto a mis adorados QOTSA. Guitarreos límpidorockosos que te inyectan la energía necesaria para ponerte a tono y a tope y afrontar un montón de cosas. Un calendario de canciones radiante que no pasa de moda sonando tan demoledor como el primer día.