Archivo de la categoría: Ray Loriga

[Ray Loriga] Caramba con Franco

Franco

Tengan cuidado con ese tren de pensamiento, porque se empieza hablando mal del ministerio de Fomento y se acaba hablando bien del generalísimo.

En esto del columnismo te despistas una semana con la Liga y te quedas fuera del asunto.

A la derecha en este país se le acaba la gasolina democrática cada vez que les tocan al caudillo. La derecha se descentra a poco que les pisen las sandalias del pescador de Ferrol, de ahí el torrente de eufemismos, las heridas del pasado, la historia como excusa de la historia, y el mejor no menearlo, pero en esto, como en casi todo, se termina por ver la intención en el gesto. Y últimamente, entre el futuro y la memoria, a más de uno se le va la mano. La historia no se librará nunca de sus tiranos, se trata simplemente de bajarles de sus inmerecidos pedestales.

Cada vez que la derecha se opone al ejercicio de la libertad lo hace en pro del ejercicio de la libertad.

Enredados en esta perversión ideológica se nos manda de vuelta como una afrenta a la libertad de aquellos que libremente han estado siempre en contra de la libertad.
Los dictadores y sus estatuas no merecen estar entre la gente que jamás respetaron. En lugar de retirar la dichosa estatua ¿no hubiera sido mejor ponerle una hermosa celda alrededor? Así hubiéramos protegido la historia al tiempo que le añadíamos un pequeño barniz de justicia.

La memoria y la voluntad son las dos piernas sobre las que se sujeta una sociedad libre. Tenemos el derecho a recordar a los tiranos a nuestra manera y no a la suya.

La proyección de la sombra de sus crímenes en la historia no debe guardar para siempre la ilustre postura que ellos propusieron, sino el tamaño real y las formas exactas de lo que fueron. Puede que los tiranos sean dueños del pasado pero los dueños del presente y del futuro son muy otros.

 Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2005/03/27/madrid/1111926261_850215.html


[Ray Loriga] La muerte imposible

once-eme

El destino a menudo nos ignora.

¿Cuál es el grado de distancia? La monstruosidad de esa pérdida [te] divid[e] para siempre, no puede suponerse una reparación para [tal] fractura.

Si el paraíso es la memoria, no un lugar, sino una experiencia, tal vez nada puede sernos arrebatado. Haber perdido algo no niega su existencia.

http://elpais.com/diario/2005/03/13/madrid/1110716660_850215.html


[Ray Loriga] Hundimiento y resurrección

Der untergang

Se amontonan desgracias, fantasmas y milagros. Los fantasmas son pequeños pero aumentan al ser mirados por la lupa de la sospecha.

La luz de algo que intuimos, pero que no vemos. La esperanza de ser otra cosa, algo mejor que lo que somos. Una esperanza que nos hace mejores ilumina[ndo] nuestros espejos con un reflejo idealizado de nosotros mismos. Nos hemos acostumbrado a imaginar el mal como algo que se nutre de oscuridad, de lo desconocido, nos hemos acostumbrado a ver[lo] instalado en el territorio de lo ajeno.

No hay nada que temer ni esperar más allá de nosotros mismos.

http://elpais.com/diario/2005/02/27/madrid/1109507060_850215.html


[Ray Loriga] La ciudad de Baroja

Pío-Baroja-800x340

La idiotez nos acorrala [,] la cultura se ha convertido en un asunto siniestro de cifras y fiestas de fin de año, informes [,] ferias [,] galas. Como decía Cortázar es mejor no hablar de la idiotez porque es un asunto muy desagradable, especialmente cuando es un idiota quien lo expone.

Esta ensalada de naciones vive la marea cultura[l] desde una distancia más que prudencial. Ya que no estamos en la vanguardia de la agitación artística no queramos ponernos a la [misma] de sus muchas muertes. A las montañas no les importa si uno prefiere la playa, al arte tampoco le preocupa su gusto querido amigo, tiene su propia dinámica.

El único escritor iracundo digno de mención es [aquel] que ha perdido una guerra del lado de los villanos y el alma por el camino. ¿Por qué será que en la buena literatura las desgracias ajenas nos resultan reconfortantes? Tal vez porque apuntalan las propias o porque en realidad lo reconfortante es la buena literatura con desgracias o sin ellas.

Un guipuzcoano que me regaló una ciudad que ha terminado por ser la mía y un oficio que aún estoy tratando de aprender. En mi imaginación Baroja tiene la santa paciencia de dejar siempre la tapa del piano levantada.

http://elpais.com/diario/2005/02/13/madrid/1108297459_850215.html