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[Sandra Bernardo] Tropicalias féminointimistas

Gardenia

“Mi corazón loco a veces te quiere [,] otras tampoco”. En éste tríptico epé la madrileña Sandra Bernardo despliega florida y floreada un cantautorismo profeminil tropicalmediterráneobalear sugerente, cálido y por momentos juguetón. Mojitos, mangos, sábanas, sandías, arena de playa, limas. Sónidos pro, filo y panamericanos sencillos, efectistas.

“Como si Matisse, Gaugin y Frida Kahlo se pusieran a pintar música entre ellos”. Su nota de prensa también habla de “alma íntima libre a orillas mediterráne[as]. Frescura, mar, luz [,] vida. Mujeres. Viajes creativos. Atmósfera orgánica latina”.


[Varry brava en Madrid] Varrybravísimo

Sala Café La palma

Ciudad Madrid

Promotor atrapalo.com

Juernes 26 noviembre 2015

Móvilgrafía Pablo De Serna

Óscar y Aarón Café La palma

Aún recuerdo la cremosona desvirgación sónicovarrybravense en la Moby dick allá por febrero de 2013 y las ganazas acumuladas que me quedaron de la pasada edición del Arenal sound, dónde la loca climatología chafó un show que hubiera sido colosal ya que los muchachos de Varry brava petan cualquier garito pero ya en la salsa y las dimensiones de un festival ni os cuento. Reforzados para armar el quinteto por un bajista y un batera Óscar, Aarón y Vicente comparecieron bajo las luces con muchas ganas de liarla parda (again and again) y con un repertorio cada vez más variado y juguetón. Demasié y Arriva siguen sonando de maravilla en cualquier formato y a falta del próximo disco dan más que de sobra para implementar unos bolos bailongos y fiesteros dónde los haya. Irradiando siempre buenas sensaciones el combo “consiguió que lo nuevo no lo pareciera tanto y que lo antiguo permanezca vivo para siempre” (Álex Jerez).

Glams por dentro y fuera el estilo y base varrybravenses dan pie a numerosos crescendos y ganas de pasarlo bien sublimando el buenrollismo ilustrado y la fiesta pura y dura. A Aarón Sáez ya no le vamos a descubrir en sus llamativas y mágicas idiosincrasias pero a destacar en estética la chupa proDrive michaeljacksonera que se marcó el frontman para ir desgranando hit tras hit. Porque en eso se arraiga la formación murcianica.

“Hicieron bailar, reivindicaron y emocionaron entregado[s] como siempre” (Esther Al-Athamna). Igual que en el Sansan (dulcísimas remembranzas oiga) arrancaron con la ciclópea e indestructible Playa, un himnaco mayúsculo expansivizante hasta el orgasmo estival que se me antoja inmejorable y de momento invencible para cerrar un concierto de estos majísimos y juerguenses muchachos. Le siguieron entre otras codas tan pegadizas como Ilegal, Ritual, Navidad y Oh oui oui.

Para el bis tras un break exprés perfectamente acotado para un buen sorbo a un cóctel premium, cerveza de rigor y/o chupito además de para reatrezarse al gusto arrancarían con la prochimobayesca Fantasmas seguida de Radioactivo para recrearse y alargar el inevitable final todo lo que merece el temón inmortal No gires, dónde ya todos y todas nos vinimos arriba y Óscar Ferrer se bajó para mezclarse entre la juerga poniendo la guinda a un gran concierto, es decir, que siempre deja con ganas de más y que impronta en la memoria sonora colectiva de muchas personas. De nuevo graciacas por vuestro despliegue y actitud, no cambiéis nunca, que la juerga os acompañe que nosotros seguiremos haciendo lo propio.


[Los planetas] El retorno del rey

Dobles fatigas

El arte alimenta el alma y estas 4 jugosísimas porciones vuelven a cumplir dicho cometido. Para los que llevamos más de una década escuchándolos y admirándolos y aunque sean 17 minutos y pico de pequeña dosis epera a modo de aperitivo planetófilo sacia casi como el menú completo de un largo. Tras cremosones proyectos paralelos y un lustro después Los planetas, el más grande e influyente grupo de la historia de la música en castellano ha vuelto a las tablas. Como leí cierta vez a un artista flamenco «el purismo es para nazis». Pues eso, el filtro planetario al folclor andaluz más arraigado no hace más que enriquecerlo y magnanimizarlo. J y los suyos siempre aportan cositas buenas encaren el género que encaren. La inmortal banda granaína transmite sentimientos tan grandes como ser del Atleti, esferas y órbitas casi inexplicables, ininteligibles, algo que hay que mamar y que no admite vuelta atrás.

A la espera de su próximo disco grande (seguro que muy grande ya sea en la estela de Pop o La leyenda del espacio) y tras más de 2 y de 3 escuchas y destilaciones sirve como manifiesto músicoideológico 100% planetense. Una brújula sonora que nos prepara y guía hacia la próxima obra de los andaluces.

El duendecillo verde. «Tu cara anuncia tu patético final»

Entre los 5 temazos de lo que va de año. La Pesadilla en el parque de atracciones [mi himno generacional por excelencia desde hace añazos] de la segunda década del siglo 21. Ideal para dedicársela a ésos jefes paletines fascistoides responsables de trabajuchos de mierda que más de uno hemos tenido que padecer. También perfecta para petarlo en la ducha, antes de salir de juerga o en un festival/concierto rodeado de buena gente con un gusto musical exquisito.

Motores de combustión. «Sonreías y me sentía en el cielo otra vez»

Sonoridad elefantiásica, solemnidad cósmica filosemanobusera, ráfagas reminiscenciantes de Señora de las alturas. Va experimentando un crescendo metafísico que la va abrigando de una grandeza a la altura de composiciones inmortales como La copa de Europa, La caja del diablo o el tiento leyendoespacial de El canto del bute.

Estadística. «De 100 dificultades que el amor tiene tengo yo superadas 99 y aun así tú no me quieres»

Baladón costumbrista cósmicoflamencoide. Otro ejemplar arsenal de quejíos y lamentos que sólo la voz de J sabe quebrar al fundirse con la maestría de Florent, el acompañamiento imprescindible de Eric, el buen hacer de Banin y las ganas y el talento de Checopolaco.

Heroína (bulerías de El torta). «Por ti puedo escuchar la luna, entender la noche»

Pena penita pena made in Planetas, dándole ésa dignidad, heroicidad y novelería a desgracias propias y ajenas. En la estela cósmicotrascendental de Santos que yo te pinté, Segundo premio o de nuevo El canto del bute. Texturas iniciáticas mágicas, casi irreales. Fragmentos que se resquebrajan como en sus enormes colaboraciones con Enrique Morente. Junto a Motores y Estadística completa el tríptico jondo sentío doblefatiguense que de momento nos calma el ansia e igualmente nos deja con ganas de más.