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[Culofilias] `Los hombres obsesionados por los pechos me parecen sexualmente más básicos´ (Marc Ròs, Sidonie)

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Me encantaría ligar por el Tinder pero no sé como va.

Creo que los que somos de culos somos más exquisitos en cuestiones eróticas. Los hombres obsesionados por los pechos me parecen sexualmente más básicos. El mundo del arte prefiere el trasero: Fellini, Dalí, Manara..

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¿Qué es sexy para ti? La voz de Bowie, una chica retirando la tela de la parte baja del bikini que se le ha metido entre las nalgas, comer la aceituna que hay dentro del Dry Martini.

Fuente: Inma Buendía para Sexo en stereo


[Del divisionismo al futurismo, el arte italiano hacia la modernidad] De vuelta a la pulsión de la luz

Divisionismo

Uno es fan absoluto de Salvador Dalí y le cotiza muy al alza Van Gogh, El Bosco, las pinturas negras de Goya, el Picasso cubista y Javier Mariscal. Dejarse llevar e ir sin ninguna pretensión especial a una exposición excepto por la admiración y atracción que desde hace años siento por la vanguardia futurista es una preactitud muy sana y enriquecedora.

El diviosionismo aporta un interesantísimo estudio sobre la luminosidad y sus consecuencias transcendentopictóricosociales. Los maravigliosos cuadros de los maestros diviosionistas me han aportado mucha calma y paz pero también una profunda re-reflexión sobre la irreversibilidad del arte y la estética de los movimientos rompedores, revolucionarios. El divisionismo se recrea en la vaporización lumínica aventurándose y aventurando al espectador en un viaje filomusical sobre una técnica depurada que me recordó al puntillismo y al impresionismo pero con un enfoque incluso más allá. La luz, sí, sin duda, y su tratamiento hace que los rayos del sol se expandan imperiales y a la vez intimistas para hacerse los protagonistas del lienzo o lámina.

Futurismo

Una corriente italiana majestuosa que influiría decisivamente en el polémico y exquisitérrimo futurismo. Una delicia de muestra, compacta, inclusiva y universal. Os recomendaría incluso cansinamente que la paladeáseis lo antes posible pero me temo que a la hora de publicar estas líneas ya habrá que esperar a otra posible ocasión. Gracias divisionistas y hasta siempre/la próxima. Sí, de ida y vuelta, gozando el Ipod a rabo y en bucle con temazos ruidistas y Tame impala principalmente.

http://exposiciones.fundacionmapfre.org/divisionismoyfuturismo/visita_virtual/visita_virtual.html


[The traveller] Guitarreos altmetalizados

The traveller

Contundencia y arrojo desde la primera pista, actidud y pasión rockosometalizantes (projuveniles). También momentos de introspecciones interrégnicas. Guitarras serrantes (auto)motivantes sentías, baterías apañás, ráfagas a lo Evanescence y/o Axel Rudi Pell, coqueteos típicotópicos con las apreciadísimas baladitas metaleras (atiende al suprabizcochismo ilustrado de Maybe) e incluso intros iniciáticas a lo Héroes del silencio para I want to feel.

Con detalles como los mezzoinstrumentalismos proépicos para el corte 6 se nota y agradece que en su debut la banda alicantina ponga todas las Gibson y carne en el asador de lo aprendido y ensayado para sangrar todo lo necesario en el estudio. El bonus track final en su inmensa mayoría al más puro estilo Bonehead de John Zorn and Naked city o Marilyn Manson me parece un regalo tan cremoso que sencillamente da el valor perfecto para apreciar todo el trabajo disquero además de contrarrestar el anterior pastelón ultraedulcorado pianil projevorro.


[The dry mouths y Dieaway La boca club sábado 18 abril 2015] Tridentes rockosos

The dry mouths cabecera

El mejor stoner ibéricosureño se daría la mano con el rock contundente y progresivizante en una noche bitríptica siempre alineada de guitarrazos profundos, tumbalobos y espantapasteleos. Antes de los magnos The dry mouths los alcalaínos Dieaway hacían acto de presencia bajo los focos marchando a pelo, seguido y del tirón con su sólida propuesta, sin setlist dejándose llevar por sus trabajadas composiciones. Contundencias desgarradas y desgarradoras de guitarras limpias y siempre en primer plano. El detalle final de su simpático frontman bajando casi de un latigazo el micro fue un detalle significativo que creció aún más gracias al último alargue destructor cediendo protagonismo a los instrumentos. Un entrante más que jugoso para los melocotonazos que acechaban a continuación.

Los “bocasecas” nos dejaron a todos con la boca seca en el Boca club a tumba abierta y a calzón quitao galopando ciclópeos los cambios de ritmo e intensidades. Exprimiendo con suma destreza y al completo su distinguido 2 months sin olvidar el resto de su potenciante y progresiva discografía los almerienses hicieron tronar y retumbar cada poro de la acogedora sala para firmar un concierto de compactaciones adherentes. Uno de los momentos más gigantescos fue cuando nos deleitaron en el ecuador del bolo con su himno Tour P2, una de esas cancionzacas con las que te enganchas a un grupo. Interregneando en estudiadas dosis las ráfagas de sus titánicas Outro, inter, into e intromentals codas no desterraron su primigenio “Zumo de piña”, su surfera Harry Reems o la abrasiva Aid teken dogs.

La rama “stonera” del todopoderoso rock no admite la escala de grises. Los Dry mouths son una de ésas bandas que se dejan gozar por su propio rollo e influencias alejándose del postureo modernete y exprimiendo su cancionero con pasión y dulce locura. Se les nota sueltos y más que cómodos proyectando el curro de los ensayos delante de toda la peña que se pueda.

13 temas perfectos para sudar de casi todo jugueteando y retando a la potencia de los altavoces de tu bólido mientras te pierdes a través de cualquier carretera polvorienta secundaria o interestatal en un plano que podría enmarcar John Milius, Winding Refn o Tarantino.

Fotografía: Mauricio Catón


[Previa Los planetas] Retomando órbitas

Planetas

5 años de silencio y proyectos paralelos varios (Los pilotos y Grupo de expertos solynieve) han sembrado una expectación brutal que allana el camino para volver a salir por la puerta grande. J, Florent, Eric, Banin y Julián presentarán su sentío EP Dobles fatigas que como pincela su propio sello surfea entre «spacerock, indiepop [y] psicodelia jonda» (El segell del Primavera).

Ése primer beso y ésa primera relación sexual con la chica que te gusta, el gol que le da a tu equipo la Copa de Europa, que te toque un buen pellizco en la lotería, una buena desconexión en una calita desierta… un concierto de Los planetas también está en El olimpo de éstas sensaciones. No estás ante un simple bolo, se trata de todo un acontecimiento, melomanía pura, la sensación de estar viviendo algo histórico, verdaderamente decisivo, improntante, irreversible.

Tras su primera parada en Granada la madrileña sala But será la encargada de acoger tan magno acto en el que el combo andaluz desplegará a buen seguro artillería pesada de su indiscutible y consagrada carrera a través de caviar beluga sónico pop, noise, shoegaze, psicodelia y cosmicidad filoflamenca. Han vuelto y no tienen nada que demostrar salvo que siguen teniendo la capacidad de facturar himnos generacionales desde la primera escucha. El viaje continúa, la leyenda también.


[Winter indie city] Manifiesto

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Suponemos que todas las dudas acerca del Winter indie city vienen generadas porque no debe ser un modelo muy común en la escena actual de festivales o ciclos de música indie. Y lo decimos con todos los respetos a la época heroica que diría aquel porque por entonces significaba una serie de valores y actitudes que ahora mismo están casi extinguidos. ¿Por qué se producen las extinciones? Normalmente por adaptaciones a los nuevos tiempos, a estos en los que manda el dinero y llenar recintos.

No lo decimos nosotros, ya lo advertía Benjamin cuando explicaba lo peligroso que era que los bienes culturales fueran absorbidos por el mercado y se convirtieran en eso, en mercancía. Pero el WIC almacena en el imaginario la palabra independencia en su sentido primigenio [,] actitud para hacer las cosas de manera espontánea, también amateur y pasional, hacer caso al corazón y no al bolsillo.

Sí, quizás creamos demasiado en la democratización del arte no refiriéndonos a su producción sino más bien a su recepción. No nos importa demasiado que haya [4] personas en los conciertos porque esos [4] están allí en apología de su individualidad y no por modas, [gilipolleces] o postureo vario.

Queremos mantener nuestra independencia de salas, asociaciones culturales, política y asuntos de caja. Agradecemos su colaboración o su indiferencia, nos mantendremos en el mismo lugar. Queremos traer a nuestras bandas, nuevas o veteranas, a esta pequeña ciudad que es Segovia. [4] ediciones después seguimos vivos pese a quien pese. Sabemos que también se alegra mucha gente y que otros muchos aún no saben quiénes somos. A todos ellos queremos explicarles que el WIC es cabezota y que sólo pretendemos ser una vía de escape entre un montón de producciones en serie dónde [“1”] se parece peligrosamente a “otro” hasta que todo se convierte en una hilera de espejos. Queremos romper[los] todos.

No somos una sala de conciertos [ni] una iluminación de políticos [ni] tenemos marcas en nuestros carteles [ni] contratos que nos aten [ni] somos indies por abrazar un determinado sonido sino una actitud [ni tampoco] profesionales [ni] tenemos presiones para traer a las bandas que venden.

Somos lo que queremos ser. Independientes


[El columpio asesino] Sintetizando nocturnidades

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Retorciendo el rizo. Si hay alguien que se desmarque de lo convencional ése es el quinteto navarro: El columpio asesino es una de esas bandas claramente personalistas e identitarias que ofrecen una propuesta fuera del circuito generalista, y lo vuelven a demostrar con Ballenas muertas en San Sabastián (2014), dónde los títulos de sus pistas y su acertada y coherente portada manifiestan que los tiros aquí van por otro lado.

Como los anillos infernales cosmovisionados por Dante el viaje se va desgranando a través de 9 espirales sonoras que confluyen en un mismo mensaje: elegancias malignas líricamente implosionantes envueltas en una opacidad de sonidos encriptados que crecen y se van enriqueciendo con cada escucha.

 

Aquí también se destierran los pasteleos, «quedarse a medias no mola nada. Te lanzas al vacío dándolo todo o mejor quedarse quieto» (Ramón Marc).

La alarma está a punto de estallar, la tensión llega a ser homicida. Damoclinianas estalactitas y estalagmitas, la senda es una adherente amenaza melódica que sientes detrás, muy cerca de ti. La fusión de estilos y su inconfundible sonido diferencial alcanzan nuevos picos gloriosamente escarpados. «Transitan por el camino que une electrónica con after punk buscando el reflejo en las sombras. Los sintetizadores entran a degüello tras la intro y comienza la sucesión de mantras marinos» (Álvaro Fierro).

 

La espectral y reptante Intro (Babel) nos lleva sin remedio al hitazo Babel, en el que El columpio vuelve a demostrar su frescura y eficacia para facturar otro (da gusto seguir gozando de la diamantina Toro) corte brutal, de primer impacto. A ésta se encadena Escalofrío, un temazo que va creciendo terroríficamente.

«Confeti negro, escaparates rotos por San Valentín»: la cuarta pieza, homónima de su empresa, no se queda ni mucho menos atrás para asimismo adquirir legitimasónicamente el halo de himno. Las voces de Álvaro Arizaleta y Cristina Martínez van turnándose en el cuadrilátero para asestar endiabladas y certeras ráfagas.

A la espalda del mar abre una segunda puerta siniestramente entreabierta para adentrarse de lleno en sombrías penumbras y atractivos oscurantismos. Ésta y Anzuelos se refuerzan con un manto de texturas sintetizadas desfiguradas con pulcritud.

En el descenso final hacia las últimas dosis nos esperan colmillos, dentelladas y espasmos para Susúrrame, frenetismo caleidoscópico en La lombriz de tu cuello y la condena ejecutoria irreversible con Entre cactus y azulejos, tintada de diabólicos coros.

 

Le dan otro vuelta más a la alternatividad configurándose en un «trabajo que busca y encuentra otros horizontes» (José C. Peña). Indiferentemente diferente, obra maestra de la dualidad vocal.

El que avisa no es traidor. No querráis (porque jamás podréis) encontrar paz y sosiego, una vez dentro será difícil huir. Neblinas constantes de enigmas intermitentes. Inquietante, incisivo, morboso, por fases humeantemente gélido, crudo, radical: el álbum te acecha desde la primera nota, no te da tregua, y antes de que te quieras dar cuenta te captura en un punto de no retorno con su electrificante tejido y sus punzadas crípticolaberínticas.

 

No os arrepentiréis: dejaros atrapar por uno de los mejores discos de éste ya mítico 2014. La formación ha vuelto más en forma que nunca para enrolarse en atmósferas lúgubres reforzando y revistiendo su música para dotarla de ennegrecidas capas y giros acústicos fatalmente seductores.