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[Leone Double dragon reseñil] Puro espagueti western my friend ;)

La vida no vale nada

Muchos pasamos por varias etapas (socio)vitales asociadas a ciertas filias (y fobias). Un periodo me cotizaba al alza lo medieval. Pero casi muy pronto me empezaría a llamar la atención todo lo relacionado con el western.

Y gracias a buena gente y grupazos como Leone a uno se le viene a la almendra e incluso a la patata aquella visita veraniegofamiliar al almeriense desierto de Tabernas.

El exquisitèrrimo aperitivo sónico de su doble sencillo Tus huesos (2016, Delia records) es un entrante perfecto para encarar, comprender y cosmopaladeovidear su primer largo.

Los tempos de pausa y sensatez sonoros, el deje del señor don Jotacè [siempre me ha encantado este palabro desde videar Californication] (Jesùs Canet), la lírica ajustada a neoritmos muy personalistas que cabalgan sin prisa y sin pausa hacia un horizonte melódico anaranjado que nos advierte de la recomendación de gozar con nuevas propuestas como leónidas.

Ojito a los desarrollos avanzantes y a los nada al alzar y medidos cambios de ritmo, que aunque finamente puedan arrojarse poco perceptibles pueden llegar a implosionar en tò lo arto.

La movida del bolero surf progresivo desemboca en la dulzura del (filo)canallismo ilustrado autoadherente desde los primeros cortes. El presidiario es una auténtica delicia, un multiprisma auditivo ejemplar en expansivizaciones y atmósferas.

La vida no vale nada (Clifford records, 2017) es un debut disquense contundente actitudinalmente rebosante, prometedor de una carrera bien jugosona, improntada ya en la mejor etapa de la música española de calidad en la que seguimos por Fortuna surfeando, de quilates merecedores de muchos bolos y festis varios.

Como J en Grupo de expertos o Islamabad, o Noni Meyers en el FIB 2011 da gusto escuchar el acento andaluz de J. Canet en varios cortes.

La instrumentación del elepé se presenta muy cuidada, corpórea. Atesora momentos geniales como la magnanimidad del cierre (Carmencita la churrera) y/o La nana del caballo chico, que no hacen más que acentuar la variada paleta registril de uno de èsos combos que gustan desde el primer play. Los interregnos de la calma más exquisita de todo el largo.

Otro doble combo de hits lo tenemos con la trepidante y desgarradora El inmoralista y Semana santa, que nos reta reptante, letal, improntante, descarada. La homónima tonada número 8 nos asalta tropicosensualizante y prosurfera.

A mil y kilométricas jodidas millas de chorradas y ñoñerías varias y de modas como la `nueva` cocina desestructurada para ricos y que siempre te deja con hambre, Leone, como bien inserta su nota de prensa, reivindican `el bar español y el plato redondo´. Sus tonadas, también redondas, `suenan como espuelas en una plaza de toros vacía`.
Ritmos y melodías auténticas, diferentes en el mejor sentido de la palabra, que siempre goza un@ en descubrir, en toparse con ello. Sí señores y señoritas, Leone suenan muy bien a sí mismos, y èso es de lo que más puede molar en la buena música.

Tus huesos

13/14


[Loudly] Naturismos andalúmeridionales

loudly

Tras una tercera y/o cuarta escucha mientras paladeaba una cerveza granaína premium iba interiorizando toda la calidá que despliegan y tienen visos de expansivizar estos almerienses.
Desde los primeros acordes de `El fin del mundo´ las guitarras te van conduciendo a través de un pop contundente (y destilando buen bizcochismo ilustrado si se tercia) de vetas vetustianomórlicas, es decir lubricando eficientemente épica, profundidad y calidad sonora.

“Rabia y pasión. Van a cuello [tirando de un] power pop [anglo de los primigeniogarajeros] Nada surf. Se han dejado la piel para que te quedes con ganas de más” (Carmen Mateos). Minutaje equilibrado, ritmos medidos con mimo, canciones sin prisa, sin pausa y con fases, fogonazos y ráfagas propias de grupazos ya consagrados como los Lori, Second o León Benavente.

Fragmentos filoruidistas destilando indi patrio fresco como un buen gazpacho o salmorejo o tan disfrutable como unas gambas choqueras y jamón pata negra bien regados con merecidos licores. 5 temas que sirven de aperitivo de comilona de boda a cargo de un combo andaluz que bien merece colarse en más de 1 de los festivales nacionales más cremosones, como el Sonorama o el sureño filofamiliar South pop por ejemplo.

Como bien apunta Laureano Navarra (Clifford records) son “canciones que te guían al último rayo de sol, guitarras brillant[o]crujientes aptas para almas de destrucción masiva. Un puente fundacional entre la nación progresiva de los 70 y todo lo que conlleve la etiqueta post”.

Los piropos merecen seguir, “un alt rock de inmediatez e impacto con raíces noventeras con un par de cojones” (Jesús Cobarro, Noise box).

Aunque use una parábola ya recurrida hay que reconocer que el tema-cierre `De madrugada´ suena bello, heroico, digno para ser tocado en un (pre)atardecer mítico con palmeras y olor a sal o en la alta montaña para contemplar desde tu atalaya lo pequeños y frágiles que podemos llegar a ser los humanoides.

Por cierto son 3 (Juantonio Góngora [guitarra y voz], Isaías Arenas [guitarra] y Juanjo Rodríguez [batera]), como muchas de mis bandas tótem (Nirvana, We are scientists, Monte del oso, Nada surf o Disco Las palmeras.

Un epé delicioso para escuchar en más de un contexto salpicado de lírica y melodías guitarreras que más de una banda firmaría para salir a la palestra de la industria.


[La taberna del muerto] Anarquía, cerveza fría y una rubia al día

Rumbo al infierno

Éste magno titular jamás se me olvidará sobre todo por el tipo que lo soltó y en el contexto dónde tuvo los cojones de hacerlo. Era mi primer año de instituto tras la mítica EGB y un chavalote enorme rozando los 2 metros de altura, con su melena heavy legendaria, encuerado, casi completamente todo de negro y con unas botas aplastacráneos calzando unos pinrreles de campeonato, sí uno de ésos tipos que te da una hostia y te manda a Burgos, sólto en plena aula y desde primeras filas en la presentación del curso con los pies puestos encima de la mesa y en clara y desafiante actitud real fuck yeah de putoamismo que con el tiempo se me antoja cada vez más fabulosa. Y eso precisamente es el debut de la muchachada almeriense que integra La taberna del muerto. Con Rumbo al infierno dan un puñetazo en la mesa desde el minuto cero para hacernos saber que su propuesta musical no se va a andar con mariconadas estando siempre a mil jodidas millas de lo ñoño y vomitivos pabloalboranismos ilustrados que tanto daño siguen haciendo a los artistas de verdad.

Entiendo cojonudamente a Laureano Navarra: `sin trampa ni poses de cartón piedra, duro como una roca, sedoso como el papel de lija. 16 canciones [de] materia bastarda que combustionan en tu cara sin posibilidad de redención para los pusilánimes. Rock ácido del duro dónde en unos altos hornos se funde rock and roll primigenio con street punk de monopatín y garaje cáustico´. Su canción ariete homónima es una entrada perfecta para darse cuenta desde el primer bofetón que si osas sentarte a la mesa tabernaria stonepunk no puedes ser una maricona ni una maleta ni un pelele. O agarras tu birra y/o muslo grasiento de pollo con un par de huevos (u ovarios) y te fundes en su filosofía o ya puedes irte a tomar bien por culo. Carretera celestial, Luis Rogelio, Que me calle, Para qué voy a salir. Tonadas ciclópeas en su cometido, coherencia pura. Al loro con el compendio sónicoideológico del temacierre, un título brutal que ni al pelo dónde el timón ya está del lado de los antes señalados en dirección a la libertad y la leyenda.

Soy más de Nirvana, QOTSA o The dry mouths pero lo que más me gusta del punk pesado metalizado prohardcore stonerockeado de La Taberna es que no se cortan una mierda en cagarse en tós los putos muertos de las instituciones adoradas por los fasciopaletines y asquerosos pijos varios: iglesia/religión, Estado, fuerzas y cuerpos de seguridad. Cristo (Christ O. Rodríguez) y Adrián Moreno nos entregan contundencia, rock de cara y una actitud pirata posromántica adherente para cagarse en la puta madre de toda la gentuza que sigue manejando el planeta. Al menos hay bandas como ésta para darse el gustazo de desahogarse y soltar perlitas molonas y legítimas.

Aunque lo malo es que los hielos de los copazos aguantan poco seguro que en el averno Lemmy Kilmister lo gozará si se detiene a escuchar éste disco.


[Ellos] Otro racimo de hits

Po

El guillemostazismo va a llegar, para volver a quedarse. Ellos retornan para vestir de nuevo de gala ironías y sátiras acidísimas con el punto de mira siempre ajustado. “La personalidad de la banda se mantiene así intacta mientras demuestra una evolución creativa que evita el estancamiento [(] entre parámetros propios [)]” (Raúl Julián).

Crujiente, resultón. Juguete completo juguete Comansi. Pop cabrón es una pildoración completísima y variada de ritmos y melodías Super glue que sacuden soleadas y airosas. Un cotillón al que no le falta de nada, un viaje divertidísimo, otra nueva flipada en colores de un grupazo que ha vuelto para volver a petarlo con (tard)orgasmos explosionantes videojueguiles atractivísimos, ráfagas, cuñas y entradillas selectas (al loro a Prisa) que compactan unos cortes tarareables, desgañitables y bailables hasta la médula perfectos también para petarlo en entregadas salas, orgiásticos festivales o la exquisita intimidad de la ducha diaria o de fin de semana.

Se lo han vuelto a pasar muy bien jugueteando con los sintes con la eficacia y magia de Romario dentro del área. Capote y Mostaza con O tú o él o yo y las adelantadas Aunque te rías de mí y Lengua viperina siguen engordando su resplandeciente bolsa de himnos (posmodernos). Una triada letal de arietes sónicos, frescura veraniega a tuti plen, inteligencia y ejecución brillante.

Tras la locura maravillosa de Cardiopatía severa y tras ciclo temporario balompédicomundialista hasta llegar al último pelotazo de Guille y Santi ha sido una temporada larga pero aquí también ha merecido la espera, y de qué manera ¡oíga señora! El indi guillemostacense reparte a lo Chuck Norris, tiene para todos, la dupla Tu tiempo se está acabando y el cierre de telón inmortal del baladón heroico Nuevo imperio golpean realidades y dejan en merecido ridículo a más de un paletín, manguta y títere, ésta última es de esas canciones a vindicar que no paran de crecer con cada escucha y que tienen algo mágico que te sacude y regurgita. Bravo de nuevo chavales, habeis vuelto a clavarlo como en El anillo, se agradece de nuevo vuestro azote.

“Quedarse a medias no mola nada. Te lanzas al vacío dándolo todo o mejor quedarse quieto” (Ramón Marc). Ojo con el temón Estrella patria, Ellos las tiran finas y al palo largo, desenmascarante relato digno de mención que merece su punto y aparte. Narra con soltura y sabiduría las andanzas y desventuras del quiero y no puedo fomentado por radiofórmulas y onehitwonderismos ilustrados que separan el jabugo de la mortadela con aceitunas para poner en su sitio a más de un moderno que se perderá en el olvido por haberse dejado llevar como una maleta. Grandes de nuevo Guille, Santi, vaya manera de desplumar al personal [carcajada mayúscula]. “Sencillos pero incisivos tal y como refleja el punch de melodías como” No finjas, temazo desnudo, zas en todos los morros y logradísima bandera contra el pasteleo amoroso, glorioso hit funcional y efectivo (Alberto Bonilla).

Del resto de cortes decir que complementan a la perfección una producción gloriosa refuerzafans y ganadeptos. La adherencia vocal promiguelbosiana inequívocamente protagonista de Guille Mostaza se alza por cada poro realzada por unos sonidos efectistas y bien elaborados que hacen de cada pieza una joya pulcramente rematada lista para lucir en las mejores ocasiones. Estimados y estimadas, están muy probablemente ante uno de los discos más alegres, congratulantes, vivarachos y pegadizos del año, ideal para el bucle. Hala, a darle al play y a gozarlo muchachada.


[Suéter] Influencias con maestría

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Letras ganando altura de estribillos pegadizos, ondas coloridas de arquitectura guitarrera con momentos de dulces distorsiones que hilan a la primera, melodías poperas sencillas efectistas y eficientes, títulos (incluido el del propio sencillo) brillantes.

Destellean momentos sonoros insignes con trazas reminiscentes del sonido planetas, los primeros Lori (los de Viaje de estudios, aquella obra maestra inmortal) y Niños mutantes. Prácticas en el circuito de Bahréin (2009) es amor a primera escucha. Desde el primer paladeo te das cuenta de que agrupan con desenvuelta soltura todos los ingredientes del indie pop (patrio) caviar beluga.

Quizá sea el modo. Sentida, intimista, buen cierre, lograda cimentación melodicolírica. De sencilla y admirable digestión.

“Canta[da] de manera implecable a 2 voces. Te da una carrera como las de La habitación roja (Guillermo DEL ÁGUILA, misterpollomp3.com).

Fan de la fórmula 1 se alza poderosa y refrescante desde la primera ráfaga para hacernos saber todo el potencial y talento que de nuevo viene desde tierras granaínas.

El hit del EP. Diseñada con excelencia en todos sus prismas: sonido, corporeidad lírica y ritmo. Estribillo potente exponencial, pinceladas lumínicas que siempre dan en el centro de la diana. Víctima magistral para escucharla al menos un par de veces seguidas.

“Es capaz de recordar a varios hits de Los planetas a la vez con mucha inteligencia para descubrir las claves que los hacen funcionar y sintetizarlas en una canción redonda de pop rabioso que acelera entre el ruidismo dulce y el punk melódico afilado. Además de una dinámica contagiosa tiene un final que no está al alcance de cualquiera (G. DEL ÁGUILA)”.

Platillos volantes. El corte más dedicado/enfocado al tratadísimo tema de las relaciones sentimentales. Sigue manteniendo el ritmo en todo lo alto.

DEL ÁGUILA acierta indicando que “explora otro tipo de conducción con rasgados acústicos y un pop mayúsculo con un soberbio control de la energía para liberar la intensidad en el momento preciso con otro estribillo infalible”. Cancionzaca que podrían haber firmado perfectamente los primigenios Lori (y esto son palabras mayores oiga).

Vacaciones. Adentrativa, mutacional, evolutiva. De menos a más va creciendo desde la raíz fortaleciéndose para alcanzar la exquisitez de los cánones del bizcochismo indie pop. Las guitarras y pedales de su ocaso recuerdan a los mejores maestros en el asunto.

“Madurez y sabiduría [que] va lejos con otra lección en los arreglos y la construcción (DEL ÁGUILA)”.

Rebosan “un pop tan cristalino como vital, mucho talento encerrado en 4 canciones. Algo tiene el agua que baja de La Alhambra que produce el mejor pop en español” (Guillermo DEL ÁGUILA).

Para David CLAUD (Muzicalia) los andaluces representan “0% complicaciones 100% efectividad, pop en estado puro, melodías muy agradables, sonidos variados y versátiles junto con letras originales [en] un envoltorio constante de espíritu pop con efectos y sonidos electrónicos” de bello trazo.

Un gazpacho bien aderezado, una fresca ensalada de buen indie y power pop y shoegaze. Un desparpajo sonoro con una policromía y una paleta sónica de una excelsitud que pide a gritos un disco y otro ascenso y consolidación de otro buenísimo grupo del sanísimo panorama alternativo de aquí que da gusto redescubrir.

☆☆☆☆☆