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[Cultura inquieta/Charco 2015] Motorizaciones planetocrepusculares

Los planetas 28

La plaza de toros getafense volvió a ser testigo de artistas y conciertos variados para volver a completar otra más que molona jornada de un festival veraniego que va ganando muchos enteros. El exótico y dulce bizarrismo de Pedrina y río, Camila Moreno con su intimismo apañado, la pausa cantautoril filotropicalizada de Little Jesus, el cantautorismo incisivo y protestatario prorockero de Nacho Vegas y un pintón poperismo panamericano a cargo del original Gepe precedieron al espléndido bolo de El mató a un policía motorizado, que desplegó un más que correcto y pintón estilo propio con fases de recogimiento shoegazer premium. No faltó ni falló la gloriosa dupla dinásticoescórpica Chica de oro y Mujeres bellas y fuertes.

El mató a un policía motorizado 6

Como dijo Savage, la emoción destilada es la esencia del pop. A J, Florent, Eric, Banin y Checopolaco (Los planetas, indiscutibles cabezas de cartel y la banda nacional aún en su vigencia de más importante e influyente) se les ve más en plena forma que nunca derrochando una segunda juventud envidiable y revitalizada haciendo sonar sus canciones de manera contundente y mágica. Melodías pluscuamperfectas sacando todo el bravío que llevan dentro. El movimiento se demuestra andando y de qué manera. Los granadinos surfearon todo su arte a través de una actuación magnísima dejándose llevar en sus melomanías a través de 17 cortes a lo largo y ancho de todos sus palos, desde la más reciente etapa filoflamenca hasta su invencible noise pop (noventero) shoegaze que siguen abanderando liderísimos.

Sentimientos puros desde las entrañas, un acontecimiento montañorusístico a través de toda la amplia gama planetera. Brillando en fases de contemplación y religiosidad [Ya no me asomo a la reja, Corrientes circulares en el tiempo o el momentazo mayúsculo de Toxicosmos («Y estallan los sentidos en colores aún por inventar»)] y mala leche himnaria (El duendecillo verde) hasta ráfagas legendarias (La caja del diablo, Segundo premio, De viaje), sin pasar por alto atractivísimas composiciones (Alegrías del incendio, Romance de Juan de Osuna). En lides colaboracionistas La bien querida se aderezó con gracejo para No sé cómo te atreves y si casi una semana antes en Benicasim nos deleitaran con la colaboración de Mendieta, en éste caso sería Santiago motorizado el elegido para enriquecer Un buen día, devolviendo “el favor” de la previa colaboración Jotil con los pibes platenses.

Tan en su salsa estaban que aún no previsto en su setlist nos hicieron gozar con un bis ingredientado con la mala baba y flamenquería de Reunión en la cumbre y el himno generacional Pesadilla en el parque de atracciones, una de ésas canciones que lo explican casi todo intravenándose desde el primer play o directazo irreversiblemente en la banda sonora de tu vida.

Joe Crepúsculo 7

Joe Crepúsculo a pecho descubierto, calzón quitao y tumba abierta hasta se arrojó con una versión de Maricas (Los Punsetes) de nuevo con un Nacho Vigalondo entregadísimo en sus locuelas danzas y algunos amiguetes juerguenses más presentando nueva cremita (Nuevos misterios) y una selecta selección de sus electrochispeantes hits de siempre.

En suma, una buena selección musical coronada por un triplete final jugosísimo. La nota negativa: limitar la libertad de movimiento de los profesionales de la prensa. No tiene ningún sentido. Dejar entrar y salir del recinto libremente no es un lujo, que uno viene de la miel sobre hojuelas del mágico y toropoderoso FIB y de los cremosones Tomavistas y Sansan dónde no nos pusieron ninguna pega, sino todo lo contrario. Si me apetece volver al coche a comer y/o beber algo o por alguna otra cosa que necesite y pueda haber olvidado y volver a la zona de conciertos es tan de cajón como legítimo. Sería un pasteleo inerte no señalarlo, por lo demás una organización muy buena llena de currantes y sin ningún incidente a lamentar.

Fotografía: Alfonso Vega


[FIB 2015] Guitarrazos y los mejores años de nuestras vidas

Los Planetas cabecera

Benicasim volvió a alzarse en epicentro musical del verano gracias a otro cartel delicioso, variado y más que contrastado entre prometedoras bandas y grupazos de culto consagradísimos sin nada que demostrar salvo sus ganas de seguir pasándoselo bien a lo Keith Richards. Tras un resultón pistoletazo de salida en el escenario Las palmas a cargo de Trajano! y The last dandies (que comparecerían tras Mox nox) en el Red bull tour bus fueron en el primer día de festejos los grupos encargados de abrir la lata al acontecimiento festivalero estival por antonomasia.

Under radar y After all se dieron cita en el brillante repertorio de L.A., que aprovecharía con maestría la ocasión para presentar algunos de los temazos de su exquisito y recientísimo From the city to the ocean side. Un bolo mayúsculo que se erigió en lo mejor y más completo de la jornada juernense. La nota de color anglobeat de alma soul de Clean bandit sirvió de entrante perfecto para el abanderado concierto de Crystal fighters, que tirando de parafernalia campestre filotribalizada gestó potentísimos momentos que encedieron a los allí presentes en la franja destinada a las formaciones más demandadas. Entrados ya en la madrugada levantina la vocalista principal de Florence and the machine, perfectamente flanqueada por todo su elenco musical, derrochó desnudez y descaro (para muestra el botón de marcarse todo el concierto descalza) con una actitud dicotómica entre la entrega y las atmósferas hippies más sesenteras. La horaca de Elyella djs fue la encargada de cerrar la juerga con otra divertida ración de remixes. Unos turnos anteriores el sexteto australiano DMA´s acertó con su power pop rock para entonar a los asistentes al espacio destinado al autobús de Red bull.

Dentro de los actos de la segunda jornada La bien querida, siempre biacompañada de guitarra y teclado, regaló intimismo y dulzura en el Escenario Radio 3 cerrando con la pegadiza Poderes extraños. De vuelta en el escenario principal Jamie T se entregó hasta energizando pogos entre el respetable sin renunciar a momentos de pausa y hasta filorapeos. Mientras tanto Nudozurdo desplegaba arrojos introspectivos filoplaneteros y alargues cremosones en el escenario Red bull fundiendo sus últimos punteos con uno de los momentos más esperados del viernes, la actuación de Noel Gallagher´s high flying birds, karaokeizados por la locura guiri (y no tan guiri) y videografiados a tope exprimiendo todos los recursos de los monitores dejando fluir su excelente britpop powerizado y velocitado que reminiscenció estampas imborrables para todos los fans de Oasis. Según ejecutaron Champagne supernova ya nos tenían a todos en el bolsillo. La intensidad seguiría expandiéndose gracias a otro esperado instante, la subida a las tablas de The prodigy, que con continuas referencias al respetable a través del eslogan «My fucking spanish people» no dejaron de repartir tralla y subidones sónicos. No lejos de allí Polock se mostraría digno en los interregnos de su apañado anglopop ibérico. La experimentación distorsionil muy top de Goodspeed you! black emperor gozó de 2 horazas para dar rienda suelta a su nutritiva e interesante propuesta.

Kaiser chiefs

El atractivísimo sábado nos dejaría buen sabor de boca desde el pitido inicial con Siesta!, que amenizaron a tuti plen como buen previo a los angloenergizantes Reverend and the makers. La anécdota climatológica de la jornada sucedió al termino de La M.O.D.A., unos minutos de chaparrón veraniego loco con el que más de uno aprovechó sin prejuicios para refrescarse. Hinds, que mientras daban los últimos retoques se marcaron un previo con hilo de fondo motivatoria a cargo de She lost control de Joy division subrayaron su anglopop rockeado fémino, resultón e interesante. Kaiser chiefs, con un entregadísimo frontman desde la primera tonada, sobreponiéndose a los problemas del micro derrochando actitud, garra, agilidad, voluntad e incluso putoamismo, fue de lo mejorcito de todo el festival, sin duda. Unas ráfagas divertidísimas, repletas de cancionzacas y con todos los ingredientes de una banda de la zona Champions que dejó con la temperatura adecuada un recinto que albergaría a la mejor y más influyente banda española de ayer, hoy y siempre. Los planetas, que con un setlist alimentado sobre todo por sus 2 últimos largos, surfearon con el recién horneado himno El duendecillo verde, tocado en elegante versión teaser. El momentazo de la tercera etapa del FIB corrió épico a cargo de Gaizka Mendieta, que para la gloriosa Un buen día se uniría al sistema cósmicoplanetario titularísimo a lomos de la Gibson de Banin. La elección y ejecución de De viaje para el cierre fue sencillamente mágica. Cum laude de noise, shoegaze, psicodelia (jonda), misticismo, melodías pop indestructibles y toda la pasión y éxtasis de los míticos años 90, en definitiva, los de Granada son activo histórico añejado de tan excelso y magno acontecimiento melomaníaco desde la cosecha de agosto del 95 que no paran de ganar adeptos y consolidarnos a los ya ganados desde hace años y años. El brutal tríptico sobre el escenario más grande lo clausuraría Blur, fieles a su eficaz poprock orgullosamente british pese a pecar de un claramente mejorable tracklist resucitado al filo de las 2 y 7 minutos de la madrugada con Song 2 que desató locuras filonoventeras para brincar y desgañitarse. Además se permitieron un bis.

Vetusta Morla

Para la última tardenochemadrugá The riptide movement pudo valer más que de sobra para acudir a Public enemy, de puesta en escena golpeante y sublimada de fuerza casi militar. El plato fuerte patrio del último día fue para la banda madrileña de pop alternativo más demanda de los últimos tiempos y que sigue petando los recintos que le pongan por delante. Vetusta Morla, con otra ejecución impoluta como de costumbre timonearon vacas sagradas de La deriva sin olvidar los hits que ya los han hecho eternos. Especialmente destacable la versión de  Valiente, que descarriló apoteósica y que hubiera sido insuperable como final. Para el bis Los días raros, increschenteada hasta el orgasmo. (Una verdadera pena cronogramática coincidir con los también capitalinos Célica XX, buena gente y grandes músicos que a buen seguro se dejaron llevar por sus subidones para implementar sus jugosonas atmósferas procrípticas). Volviendo al grueso anglo se defendieron sin problemas Crocodiles y FFS (Franz Ferdinand & Sparks). No dejar de nombrar a Portishead, sobre todo por una actuación plana y aburrida que incluso defraudó a sus seguidores. Todo lo contrario que The cribs, fantabuloso anglopower pop dulce y contundente que recuerda a los Nada surf más cañeros, un descubrimiento maravilloso y recomendabilísimo. Otra demostración de fuerza la espetó Bastille, que además de su propia cosecha también acabó tirando de versiones. Para los últimos coletazos MØ, precedidos de una insoportable incidencia técnica no estuvieron nada mal (daría tiempo a volver para comprobarlo).

Novedades Carminha finiquitarían la coyuntura con contangiosas energías buenrrollistas para dar los acordes finales gracias a la inmediatez y adherencia de su despampanante bizarrismo cañí prorural. Unos gallegos majísimos donde los haya capaces de hacer bailar al más tímido.