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[Los planetas] La geocentria de la melomanìa

Planetas palacio 7 12 `17

Artista Los planetas
Género\estilo Pop posflamenquero psicodélicotranscendental

Lugar Palacio de los deportes de Madrid

Fecha Juernes 7 diciembre 21Ø7

Previa Copazos de bourbon premium (Jim Beam reserva añejo 12 años, Maker`s mark) y el Spoty con temazos a rabo (verbi gratia Lagartija Nick)

Fotografía Alfonso Vega

Texto Pablo De Serna

 

Por fin en un recinto moral y logísticamente ajustado a la magnanimidad de los himnos planeteros Los planetas asaltaron el palacio capitalino casi en invierno (climatológicamente ya se podía decir que el azote invernal habìa arribado hace días).

Acudir a un concierto de los andaluces es desde hace años un acontecimiento histórico, los de Granà son más que un grupo de música.
Se cumplía más de una década (sábado 14 abril) desde que los paladeé en directo por primera vez, fuè en la sala La riviera, año de gracia de 2007, implementando la/su revolución disquense de La leyenda del espacio, uno de los discos clave en la historia de la música (popular) universal.

Patentizando cada estrofa, cada percusión, cada guitarrazo, cada pedaleo. Una vivencia sònicosensorial irreversible, eterna. Haciendo parada en todos sus discos Jota y los suyos nos deleitaron con otro bolazo memorable dónde los melómanos filonoventudos como servidor pudimos gozar de canciones de Pop, ésa obra maestra de 1996 que tanto me sigue gustando revisitar, redescubrir.

Tampoco se olvidaron de la magnitud de sus primigeneidades sonoras, echando mano del maravillèrrimo Súper 8, que se ensambló a la perfección en el segundo bis al abrazarse con mi himno vital por antonomasia (Pesadilla en el parque de atracciones) junto a Nuevas sensaciones (que delicia joder) y De viaje, cerrando un tridente caviar beluga.

J imperial, Eric brutalérrimo y germinal, Florent juguteando con su Fender y los pedales cual Ronaldinho, Djalminha o George Best humillando a (defensas) rivales, Banin empacado a las teclas y a su Gibson cuando la tonada lo requería, Julián Checopolaco sólido y con temple a las 4 cuerdas. Toda la policromía planetense, toda la artillería. Los granaìnos quemaron todas las naves dejándose poca crema en la recámara.

Como escribió Bruno Corrales, mi mejor amigo, yo y el resto del abducido recinto palaciego ´volvíamos a entender que la cosa con ellos va siempre más allá de las canciones, regalando una experiencia más asimilable cuando es vista como un todo, que se [justifica y legitima] sola y que está lejos, muy lejos, de agotar[se]´.

El cancionero bolense/setlist surfeó todos los palos y texturas. Remarcable la vinculación letal, al borde del frenesí de Jose y yo y Prueba esto. Los 90 y Los planetas, una combinación casi tan gourmet como Maradona y un balón, o una mandarina, o un papel plata hecho bola.

Como debe ser los temas fueron los protagonistas, J se prodiga poco en discursos en que otros frontmen caen fácilmente, vaciándose en el repertorio seleccionado para la ocasión; tanto que casi acabó arrojándose contra los bombos y platillos del gran Eric Jiménez, cual Marc Ròs `contra` Axel Pi o cual lo hacía un tal Cobain noventeando contra Grohl en algún garito del estado de Washington.

Antológico, monumental(ista), como sólo los elegidos pueden hacerlo, y es que hasta 3 bises se marcaron los granadinos. En el segundo de ellos con No sé cómo te atreves y Espíritu olímpico la filoplanetera Ana Fernández-Villaverde (La bien querida) [única exogeneidad junto al factum de no echar mano de ningún visual] desarrollaría con arte sus vocalidades junto a Jota, dueto que se puede también paladear dándole al play en tu plataforma predilecta.

Para la exquisitèrrima Zona autónoma permanente (entre mis 3 favoritas de ZTA) J sorpresivizaría transmutándole la letra como en el pasado FIB (`17) insertando parte de la ochentera Soy gitano de Camarón De la isla.

Como apuntó José Carlos Peña `la emoción sigue intacta, por eso se les quiere tanto, han asumido riesgos sin vender su alma. Hilo conductor, la implacable pegada de Eric, los arabescos eléctricos de Florent y la melodía vocal de un J que canta mejor que nunca, pop químicamente puro que les encumbró. [Estasis total con la postrimera La caja del diablo,] de esas canciones que podrían justificar una carrera`.

Al igual que en el glorioso FIB 2015 la traca final con Pesadilla (saben que siempre la tienen que tener en cuenta/tocar) + De viaje fue de nuevo un shock mágico. Y terminar con La caja del diablo sencillamente les volvió a aupar como lo que son, el mejor grupo que ha dado este país hasta la fecha; espetando de nuevo toda una declaración de intenciones golpistosónicas dando valor a toda su discografía.

Eché de menos Que no sea Kang por favor, la doblefatiguense El duendecillo verde (la Pesadilla en el parque de atracciones del siglo 21), Romance de Juan de Osuna, Ondas del espacio exterior, Cumpleaños total y La copa de Europa; pero en el fondo me tiene que molestar muy poco, ya que el repertorio arrojado brilló tan soleado y contundencial que volvió a improntar colosalmente.

Los hombres de acción y escritores, como el resto de los mortales somos responsables de lo que decimos y escribimos/tecleamos. También tenemos que asumir las consecuencias e incluso en ocasiones interiorizarlas. ¿Esto a que viene? Muy fácil, a las palabras que elijo para mi penúltimo párrafo, que dice así

Música, duende, misticismo, supramelomanía. Los planetas hace ya tiempo que forman parte del imaginario sónicocolectivo de España y de la cultura mùsicopopular global. Además siguen en plena forma para seguir mostrando que han sido, son y con toda seguridad seguirán siendo durante muchas décadas el combo más importante, supracoherente, influyente y brillantofusional de este país.

Otro rato espectacular grabado a fuego en oìdos, retina, neuronas y corazón. Las sensaciones al echar el ancla a otra timoneada planetaria siguen a flor de piel, como la primera vez.

“Feliz, lo consensuado en aceptar como felicidad, sin hacerse preguntas que no [se] pueden contestar [ni] admitir respuestas que excedan [nuestra] capacidad más allá de lo que obliga el placer”

Ray Loriga


[Los planetas] El retorno del rey

Dobles fatigas

El arte alimenta el alma y estas 4 jugosísimas porciones vuelven a cumplir dicho cometido. Para los que llevamos más de una década escuchándolos y admirándolos y aunque sean 17 minutos y pico de pequeña dosis epera a modo de aperitivo planetófilo sacia casi como el menú completo de un largo. Tras cremosones proyectos paralelos y un lustro después Los planetas, el más grande e influyente grupo de la historia de la música en castellano ha vuelto a las tablas. Como leí cierta vez a un artista flamenco «el purismo es para nazis». Pues eso, el filtro planetario al folclor andaluz más arraigado no hace más que enriquecerlo y magnanimizarlo. J y los suyos siempre aportan cositas buenas encaren el género que encaren. La inmortal banda granaína transmite sentimientos tan grandes como ser del Atleti, esferas y órbitas casi inexplicables, ininteligibles, algo que hay que mamar y que no admite vuelta atrás.

A la espera de su próximo disco grande (seguro que muy grande ya sea en la estela de Pop o La leyenda del espacio) y tras más de 2 y de 3 escuchas y destilaciones sirve como manifiesto músicoideológico 100% planetense. Una brújula sonora que nos prepara y guía hacia la próxima obra de los andaluces.

El duendecillo verde. «Tu cara anuncia tu patético final»

Entre los 5 temazos de lo que va de año. La Pesadilla en el parque de atracciones [mi himno generacional por excelencia desde hace añazos] de la segunda década del siglo 21. Ideal para dedicársela a ésos jefes paletines fascistoides responsables de trabajuchos de mierda que más de uno hemos tenido que padecer. También perfecta para petarlo en la ducha, antes de salir de juerga o en un festival/concierto rodeado de buena gente con un gusto musical exquisito.

Motores de combustión. «Sonreías y me sentía en el cielo otra vez»

Sonoridad elefantiásica, solemnidad cósmica filosemanobusera, ráfagas reminiscenciantes de Señora de las alturas. Va experimentando un crescendo metafísico que la va abrigando de una grandeza a la altura de composiciones inmortales como La copa de Europa, La caja del diablo o el tiento leyendoespacial de El canto del bute.

Estadística. «De 100 dificultades que el amor tiene tengo yo superadas 99 y aun así tú no me quieres»

Baladón costumbrista cósmicoflamencoide. Otro ejemplar arsenal de quejíos y lamentos que sólo la voz de J sabe quebrar al fundirse con la maestría de Florent, el acompañamiento imprescindible de Eric, el buen hacer de Banin y las ganas y el talento de Checopolaco.

Heroína (bulerías de El torta). «Por ti puedo escuchar la luna, entender la noche»

Pena penita pena made in Planetas, dándole ésa dignidad, heroicidad y novelería a desgracias propias y ajenas. En la estela cósmicotrascendental de Santos que yo te pinté, Segundo premio o de nuevo El canto del bute. Texturas iniciáticas mágicas, casi irreales. Fragmentos que se resquebrajan como en sus enormes colaboraciones con Enrique Morente. Junto a Motores y Estadística completa el tríptico jondo sentío doblefatiguense que de momento nos calma el ansia e igualmente nos deja con ganas de más.


[Second y Señor blanco sala Hangar viernes 30 enero 2015] Pop exquisito

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Jugando en casa los cordobeses Señor blanco serían los encargados de preceder bajo los focos a Second. Desarrollando su habitual indie pop elegante y bien ejecutado los andaluces mostraron 3 nuevas canciones de su inminente nuevo disco, Los elegidos, entre ellas Antimateria, que dieron buenas pinceladas de su nuevo repertorio. Un entrante perfecto para el siguiente nivel de la noche.

Tras una espera que se hizo larga por la expectación acumulada y con un local en todo lo alto hasta la bandera (sold out por supuesto) la exitosa banda murciana tenía preparado un bolo de aúpa con un cancionero bien selecto a lo largo y ancho de todos sus temazos e imparables estribillos. Sean Frutos y los suyos empezaron fuerte la noche. La adherencia y contundencia de la montañarrusística 2502 rompió el hielo para iniciar el bucle energético. No esperen ningún rollo shoegazer, Second es puro movimiento, derroche y nervio. Pura entrega alargando los tempos de cada pieza con maestría y autopaladeando como nadie sus creaciones. Teclear desde ya que en una jornada mágica los murcianos hicieron doble bis, dato llamativo y original que enganchó al entregado público como pocos y que hay quedará.

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La primera fase del viaje sónico estuvo salpicada por una sucesión de codas que nunca decrecían y que se gustaban en cada acorde. Antiyo, Muérdeme, Más suerte (en cuarteto), Las serpientes o Espectador se colaron por cada poro de las melomanías individuales y colectivas. El ciclo se cerró con Tu alrededor, momento grande en el que Sean fue rulando el micro entre los fans sin parar de ganárselos a pulmón.

Con todo el mundo atentísimo y de nuevo espectante comenzaban tras el primer bis con otra buena tanda de temazos. Con un frontman que sudó entusiasta su camisa se arrancaron con Caramelos envenenados, instante intimista proacústico en que por momentos se volvió a formación en cuarteto con un Fran Guirao nada desentonado a las teclas, otro síntoma de lo a gusto que se encontraba la formación cuyos miembros entraban y salían o iban cambiando de instrumentos y papeles con naturalidad y gracejo. Después vendrían la fraccionaria Conocerte dónde se unió a la fiesta una harmónica y las soñadoras N.A.D.A y Autodestructivos.

Las guindas para la dupla del segundo bis y tercera parte definitiva fueron para los himnos Si todo se oxida (estirada majestuosa hasta el orgasmo sonoro en mi momento favorito del evento) y la demandadísima y creciente Rincón exquisito, que también se dilató en consecuencia exprimiendo cada punteo y gesto para estallar en la merecida ovación y satisfacción del trabajo bien hecho.

Fotografía: Pablo De Serna

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[Los planetas] De revoluciones irreversibles

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Desde que el mismísimo Florent [gracias otra vez grande] me firmase el libreto de su inmejorable portada una afortunada noche de verano del año en curso me volvieron a entrar unas ganas locas de zambullirme de nuevo en el disco. Nada más llegar a casa tiré de ipod y auriculares de gala para la ocasión y lo volví a escuchar/paladear/sentir de principio a fin. Energías intactas, calidad refortalecida.

La lúcida exquisitez de su EP Medusa no fue una casualidad. Con éste monumental discazo dejan de ser promesa desde el minuto uno. No se puede escribir sin pasión cuando escribes sobre tu grupo de cabecera, tótem. Estamos en el año en que muerte Kurt Cobain y se separan Surfin´ bichos. La necesidad y determinación de un álbum no pueden escapar de su contexto, pero justamente puede abrir camino e iluminar desde el primer acorde a toda la humanidad sonorocósmica. “No fue una cuestión de ventas, iba más allá, se iba a transformar en icono. Supuso la llave de entrada en una nueva época, un cambio de ciclo, una aparición a través del subsuelo, algo prohibido, la efectividad del boca a boca cuando no existía red social [alguna], el triunfo del bien sobre el mal, la alternativa a las radiofórmulas. Fue otra cosa, una religión generacional en forma de himnos, imprescindible” (Jorge Fernández).

Como muchas obras maestras el trabajo se expande en más de una dirección, rescatamos la sabiduría sónica de Florent en Rolling stone: “power pop, bases potentes, melodía, distorsión, relaciones personales, texturas y ambientes oníricos, pop clásico [de] estribillo demoledor, [colchones] de Hammond, libertad. El nexo es el rock pero cabe la experimentación y el ruido”. Súper 8 (1994), el decálogo del debut en largo planetero merece que la melomanía se detenga en cada órbita, la primera dupla, “himno[s] definitivo[s]”, se convierte en culto desde la primera reproducción a base de  “guitarras, distorsiones y desarrollos instrumentales enorme[s]” (Manuel Domínguez):

De viaje. “No queda nada que prolongue mi parada en este mundo ni un solo minuto”

Su irreversible cosmicidad estalla desde las milésimas iniciales e iniciáticas a través de guitarreos pedaleados que dejan claro desde éste himno de apertura que aquí el rollo es otro, que juegas en y contra los más grandes, que ésta liga sónica destierra los complejos y sólo premia el arrojo y la vanguardia. “Esa guitarra avanzando sin (apenas) tocar el suelo. Una pieza dilatada y narcótica sin cuadrícula ni límites [,] un estado físico y químico” que subrayan “talento [y] técnica para traducir sus ideas al lenguaje musical” (Nando Cruz). Una pieza lumínica que te ciega y atraviesa de pies a cabeza texturizada en principio, nudo y desenlace con unas capas sucias maestras que la fluidifican apuntalando los cánones noventeros. Subidón, imposible no querer paladearla casi en bucle.

Qué puedo hacer. “Siempre voy al Amador por si apareces”

La canción pop perfecta. Guitarras olímpicas, dulces y soleadas a la par que contundentes, estribillo adhesivo, tempo de precisión cirujana, estructura engrasada a una melodía sexy, despampanante, irresistible. Los destellos guitarriles de Florent no pueden ser más acertados.

Si está bien. “Si todo es tan sencillo ¿por qué este vacío?”

Otro tesoro. El arte vocal de J la da un empaque maestro, el resto de ingredientes siguen funcionando a la perfección. Reflexión lírica brutal. Los cambios de ritmo creando cátedra. No para de crecer en sí misma y con cada escucha. “Recorre el camino serpenteante que va del punk al pop. [La obra] se mueve entre [el] amor y desamor, los escarceos más o menos atrevidos con las drogas y toda una suerte de vivencias tan básicas e íntimas que cada cual las hace suyas buscando en cada frase una historia personal. J cada vez más atrás construyendo un pasaje de una belleza inusual, no a la vista de cualquier mirada” (M. Domínguez).

10 000. “Si te interesa lo puedes intentar”

Se encadena a la anterior siguiendo la estela y avivando aún más si cabe la llama. Polémica e incisiva, como todas las representaciones artísticas que acaban mereciendo la pena y cerrando bocas.

Jesús. “Una y otra vez”

Adictiva, multicolor, expansiva, directa. Todas las piezas vuelven a encajar. Dejarse llevar sigue siendo un lema más que recomendable y legítimo.

Estos últimos días. “Cuando era mejor tocar tu piel, estar los dos”

Profundidad impecable, reptante, misteriosa. Distorsiones míticas para enfilar un tramo final brillante, solemne, glorioso rematado en todo lo alto. Ráfagas caviar beluga, otra masterclass planetense.

Brigitte. “Cómo puedes explicar algo que no has hecho jamás”

Magnanimidad pop, ejemplar. Conjunción instrumental bordada, otro estribillo bestial, letal.

Rey sombra. “Y mientras llueve sol como miel”

La batería inicial va dando paso a la fusión del resto de instrumentos hasta hacerle sitio a la voz de J, que de nuevo y sin dejar de ser canalla desnuda sentimientos y cala hasta los huesos. “Cuando te metes en una historia suya te puede caer mal el personaje pero sabes que te está contando todo lo que le está pasando por la cabeza” (Julieta Venegas).

Desorden. “Si hubiera encontrado las palabras, tan sólo dos palabras exactas”

Tributo emotivo, sentido, a quemarropa, pulsionante. Crescente luminosidad pop clase supra. Letra docente, imborrable, indestructible.

La caja del diablo. “Con esfuerzo consigo separar sus labios de los míos”

Locurón maravilloso, epílogo tentacular, oscuro, nocturno, inquietante, críptico, desbordante. Cuando sientes que va a descarrilar es cuando se torna aún más atractiva. Se desata cuando le apetece y no deja de gozarlo hasta el último punteo. “Pone el broche mostrando de una manera total a los verdaderos Planetas: guitarras arriba del todo y J lanzando enigmas desde la otra punta de la habitación” (M. Domínguez). “Anuncia un cambio de intensidad que [aparece] después alterando por completo su fisonomía aportando un dinamismo inesperado que [inyecta] luz y vida. Dejadez combinada con un compromiso radical con sus sentimientos. Una canción redonda” (Nando Cruz).

“Sus canciones, con esa suerte de autonomía que alcanzan las grandes obras respecto a sus propios autores, han ido desprendiéndose siempre de las teorías y críticas que las asaltaban, positivas o no, para ir desarrollándose en un espacio aparte, en un territorio sólo suyo. El punto alto desde el que se podía ver qué había sido y qué iba a ser” (Julián Rodríguez). “Para crear algo único tienes que ponerte en una situación límite. Un autor no puede crear a través de la mirada de otro. [Defender] a ultranza la creación [es] tan o más importante que la misma obra. Forzar un deseo [es hacer que nazca] muerto. El artista [no] puede traicionar su inspiración y doblegarse a los [dictados] ajenos, porque entonces su creación se resentirá y la vergüenza por haber renunciado a sus principios manchará su obra y lo acabará consumiendo por dentro. Si te dedicas al arte tu trabajo es explicar con tu mirada (desorbitada pero clarividente) todo aquello que desde el otro lado del umbral sólo se ve confuso. Hacer ver a los demás cosas que no pueden ver por sí mismos. [Colacarse] en una situación de vértigo, al borde del abismo para iluminar al resto. [Suena] delirante, psicodélico y (hasta) mesiánico pero siempre ha sido así” (N. Cruz).

20 años después sigue sonando imperial. Lo mediocre acaba autovolatilizándose, lo bueno, en éste caso lo sublime, nunca se extingue y sólo hace que revalorizarse y seguir guiando. Sencillamente gracias J, gracias Florent. Revisitarla, os encantará, cómo esa sensación del primer beso, imposible de olvidar. De ésas joyas que te cambian la vida y que no dejan de recordarte porque sigues en éste fascinante riesgo continuo llamado música.


[Los pilotos y Sangre Charada 27 junio 2014] Derrapes sónicos postsanguinolentos de una noche de verano

LosPilotos+sangre

Tras el enérgico y aplicado directo de Sangre, un divertidísimo sexteto fémino que luego se uniría a la fiesta y bajo un calor que apretaba con justicia (la avería del aire acondicionado hizo protagonista a la entrañable analogía de un ventilador) Los pilotos, o lo que es lo mismo Florent Muñoz y Banin Fraile se dejaron llevar en un show cósmico más que apañado para ofrecer a todos los que nos dimos cita en Charada un bolo de puro entretenimiento encapsulado para empezar el finde soleado y con poderío.

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Con Julio Ruiz y parte de Los claveles y Juventud juché entre los presentes la noche aperturaría con un ariete verbal mítico de Banin: “Si habéis traído pastillas es el momento de tomarlas”. Todo estaba listo para empezar a gozar con el plato fuerte. Pasaban 18 minutos de las 10 de la noche y empezaron a expandirse las primeras ráfagas de Paisaje sonoro.

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Tras un montón de cables, aparaticos y juguetes sónicos varios y compartiendo protagonismo con el icono manzanil de Jobs Banin y Floren agarraron con decisión el volante para pegarnos un viaje cósmico sentío muy recomendable.

Con Floren tirando de su Fender para el segundo tema de la sesión se dejaba atrás la fase de grupos para meterse de lleno en el tramo decisivo hasta el final, momento en el cual Banin (a veces casi en trance) se recreó prestidigiteando su aparatejo colorao Alesis Air Fx para enlazar con la tercera parada sonora, corte mítico protagonizado por su primigenio himno de debut Cero en blanco, que hundió el acelerador para surfear hacia el clímax del evento.

Más adelante e implementando prácticamente todo su reciente segundo álbum nos sacudirían brillantemente con Longitud de onda 585nm deleitándose y sumergiéndose en las texturas alcanzando la pole. El regreso de Logan se engrandeció con su acertado apoyo guitarrilpedalero.

La sensación de esta genial propuesta electrosureña que queda es de satisfacción más que subrayable, ahora bien, coincidiendo con mi mejor amigo del rollo en varios comentarios interrégnicos a lo largo de la velada, el contexto de un festival y horas más intempestivas eclosionarían en una gloria sólo al alcance de los más grandes del género.

La noche del 27 al 28 de junio del año de gracia de 2014 pilotaba hacia la recta final, pero aún quedaría un agradecido bis que me reminiscenció a una gran noche en La plaza de Los mostenses dónde Florent y yo, unos buenos copazos, una intensa charla planetera y planetófila [días recientes de La habitación de Fermat y Una corona de estrellas] y unos besos furtivos cocinaron un germen que se robustece cada día más para el arte poliédrico y mayúsculo llamado música (y la consiguiente autobanda sonora de tu vida).

Acabar la noche compartiendo unos fragmentos temporales con maja, abierta e interesante gente del rollo y llevarse a casa el tesoro de las firmas de Florent y Banin estampadas para la eternidad en los libretos de Super 8, Pop, Encuentros con entidades y La leyenda del espacio acabaron por dibujar un círculo pletórico para encarar festivales y conciertos venideros de un año que quedará para la historia de melomanías personales y memorias colectivas.

Los pilotos vuelven con una escudería potentísima y el podio asegurado. No se los pierdan. Sigan atentos a próximas carreras y los encontrarán siempre en las primeras posiciones.

 

Fotografía: Alfonso Vega