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[La habitación roja Penélope viernes 24 octubre 2014] Canciones gran reserva, ganas intactas

La madrileña sala Penélope fue la elegida para que Jorge Martí (entre Rickenbacker y acústica) y sus muchachos condensaran y explosionaran otro bolo para el recuerdo crescente en épica y buenrollismo ilustrado. Sin teloneros ni ninguna presión nos deleitaron con 2 horacas de espectáculo mayúsculo, guitarrazos brillantes y un repertorio memorable.

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Un concierto de La habitación roja es sinónimo de entrega y rock del bueno sobre la insustituible y cíclica temática amorosa. Buena gente y grandes músicos, con una trayectoria tan dilatada nos vigorizaron con un set list que tocó casi todos los palos sin olvidar himnos estelares y canciones grandiosas que siguen hechando raíces e implosionando como recién horneadas.

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Desde los primeros acordes los privilegios de tocar bajo techo implementaron un sonido exquisito donde guitarras, teclado y bombos camparon a sus anchas. Con El resplandor para el tercer corte los instrumentos y la voz se dieron el primer homenaje gracias a una canción tan eterna y poderosa que no para de crecer con cada escucha, con cada directo.

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Para las siguientes canciones tiraron de sus 3 últimos trabajos en un combo más que digno e interesante que asentó el nudo de la noche con temas “numismáticos” como Quedas tú, La casa en silencio y los hits La moneda en el aire y De cineLa segunda oportunidad y la magna Voy a hacerte recordar se unirían a los festejos, completados con la gigantesca Indestructibles con un irreversible karaoke que patentizó uno de los momentos estrella de la noche.

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La traca final tras el bis más que generoso comenzó con los instantes de supraintimismo de A dos metros bajo tierra para continuar con La noche se vuelve a encender. Lo que vendría después ya sería imparable: Annapurna retumbó por cada poro del garito para ir poniendo el broche de oro a otro evento lleno de dedicación, pasión y algunos de los mejores temas del poprock alternativo patrio. Ayer: para la última pista Martí se bajó de los focos para mezclarse con el público micrófono en mano derrochando carisma y unas cristalinas ganas de pasárselo en grande fundiéndose con las atmósferas. Sublimada hasta el orgasmo sónico en su alargue legendario toda la formación puso su granito de arena para el éxtasis definitivo. Los fotogramas finales recordaron a su impronta final en el Santander music, ésta vez se jugueteó con el mastil del micro para un cremosón distorsione guitarril y con la muerte de una apurada copa de vino presente desde el principio que estalló real y metafóricamente tras patada frontman pronirvanera [doy fe con el trozo de cristal que aterrizó agitado en mi cuello] para cerrar otra gloriosa ocasión que demuestra que el melómano 2014 va a ser muy difícil de superar.

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En definitiva una banda que en febrero de 2015 cumplirá 20 añazos y que sigue en la trinchera ofreciendo un despliegue de recursos trabajados con la ilusión renovada del primer ensayo y del primer disco. Gracias de nuevo Pau, Marc, Jordi, José y Jorge.

Fotografía: Alberto Del Castillo


[La habitación roja] Otra apuesta ganadora

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Lingotes sónicos. Energía y fuerza. Son las 2 sensaciones que primero te golpean desde las primeras escuchas. El sonido Habitación roja: compacto, cuidado y siempre tan llevadero en este caso vuelve a demostrar éstas virtudes fundiéndolo además con capas brillantes y profundas que le otorgan de un carácter renovado que rezuma positivismo y buenas dosis de subidón. Vuelven a tocar la fibra. Tras las primeras destilaciones la impresión que queda y te acaba impregnando es que te hallas ante una obra excelsa, bien arraigada e intensa en los sentimientos, esto último innegociable en el territorio musical.

La trayectoria y la más que consolidada experiencia del combo valenciano son indiscutibles. La habitación roja sigue en la carretera y le sigue sentando fenomenal cada kilómetro. Tras el mítico Fue eléctrico Jorge Martí y sus muchachos vuelven a reforzarse con un discazo mayúsculo de mensaje esperanzador y de exquisitas ejecuciones. La moneda en el aire (2014) es uno de esos álbumes que te marcan, improntantes, y que llegan, te abrigan e inspiran en momentos decisivos de tu vida, un trabajo con el que muchísimas personas se pueden sentir identificadas y por tanto una obra digna de aplauso y de un lugar privilegiado en discotecas personales e irreversibles melomanías.

Teniendo en cuenta el cuarto (“estrellas fugaces esperad, tengo tanto que desear”, baladón marca de la casa) y las trazas oníricas del último corte [“mis canciones te acompañarán”] (canciones –sobre todo ésta última– de y a la altura de su temática en la estela de la mejor melancolía de Los secretos) el disco rebosa descargas y guitarreos pop premium. Un largo más que apto para el directo [doy fe las 3 veces que los he visto que sus bolos son pura entrega y pasión].

El primer triplete (como buenos capítulos literarios) nos engancha para seguir hasta el final. “Aún recuerdo esa mirada, nadie me ha mirado igual”: el primer corte homónimo, en lo alto en todo momento, de energizante optimismo instrumental desde los primeros segundos es claro y meridiano: mensaje irrebatible de carpe diem. Un ariete más que acertado. Con De cine (“ lo mejor que me ha pasado”) [videoclip brutal] el trasfondo la torna radiantemente soleada, con un estribillo y tempos pata negra y un crescendo imparable desde el intermezzo. En Tanto por hacer (“seguir y no abandonar. Lo obligatorio es que nos volvamos a ver”) los teclados entran en gracia y continúan su legado hasta la última nota en un telón de fondo que la otorga texturas delicadas.

El hermanamiento filosófico y actitudinal entre las inmensas No quiero ser como tú (“ya no me hacen falta galones”) y Carlos y Esther (al mirar hacia otro lado) (“no tendremos más salida que estallar”) se alza como la huella más decisiva y honesta del disco. Los de La Eliana se mojan y salen muy bien parados (la superioridad moral está asegurada). En el caso de la primera nos sorprende con un arranque melódico muy de los hermanos Urquijo, uno de esos temas que deja poso, aforístico, tajante, lapidario; una canción que chirriaría a cualquier paletín y por tanto de mis favoritas, en su moraleja me gana y abduce sin vuelta atrás.

De la épica pura por los 4 costados de Carlos y Esther apuntar que tal como está el orden se hace esperar pero cuando llega es invencible. Cual vetustos Cuarteles de invierno vuela con potencia y llamaradas. Digna para petarla a todo volumen, ampli y frenesí. Temazo incontestable, sin fisuras ni ningún género de dudas una de las mejores canciones del glorioso año en curso.

“Con lo que me queda haré todo lo que pueda”. La casa en silencio muestra un derroche teclil iniciático juguetón hasta las postrimerías que se engarza con mucha clase al resto de estructuras y propuestas. Otro ejemplo de todos los vigores de la banda. Lírica de nuevo dando en el clavo. Dónde no exista el miedo (“saltaremos al vacío, empezaremos de nuevo”) detona con otra crecida admirable.

“Míralas, las veo resplandecer, nos dan cada día más”. Quedas tú transmite una electricidad de sensaciones más que agradecida. “Nunca es igual y eso es lo mejor de que nos vuelva a pasar”. Las elegancias soñadoras de En busca del tiempo perdido conservan la línea para ir cerrando el completo y coloreado círculo sonoro.

“No pesan los años pesa la mediocridad” (Rubén Romero), de eso es exactamente de lo que salen victoriosos los levantinos. Están en su mejor momento patentizándolo en cada concierto y con éste LP. Esa es la actitud, que es finalmente lo que nos cala y nos define.


[Previa] La habitación roja en Madrid

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Tras sus conciertos de abril y en julio en el festival Cultura inquieta, para la tercera ocasión en la capital la madrileña sala Penélope ha sido la elegida para que la mítica banda levantina La habitación roja nos deleite con su último trabajo, La moneda en el aire (Mushroom pillow, 2014).

Con una trayectoria creciente e intachable de 9 discos e infinidad de conciertos a sus espaldas el poderoso rock melódico de los valencianos se volverá a dar cita en Madrid para dar buena cuenta de su exquisito último trabajo sin dejar de lado sus himnos de siempre.

Una noche dónde volverán a darlo todo en la calurosa fidelidad de una sala dónde sus fans podrán gozar de cerca otro bolo seguro para el recuerdo que no hará más que confirmar el excelente momento de la formación, quizá, y muy probablemente su mejor momento, desde luego a ellos se les ve con más energías y pasión que nunca, y esas sensaciones son difíciles de ocultar. En definitiva un evento que cualquier amante de la buena música alternativa no debería perderse de una banda que seguirá ganando seguidores.


[Santander music festival 2014] Día 2/segunda madrugá. Fue eléctrico

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La alineación titularísima para el primero de agosto prometía emociones fuertes. Las expectativas serían superadas y como siempre volvería a ganar la música y el buenrollismo ilustrado (sónico).

En esta ocasión sería Eme Dj la encargada de interseccionar la suculenta tarta sonora coronada de atractivas guindas para la ocasión.

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A dios lo que es de dios y al César lo que es del César.
De viernes, de cine. El empaque y el positivismo del magno repertorio de La habitación roja se descubrieron como el más placentero golpe encima de la mesa de todo el festival. Con un set list muy trabajado no dejaron lugar a las secundariedades y no pararon de derrochar liderazgo y saber estar. Ser el primero en abrir una jornada festivalera no tiene que significar ni mucho menos un papel secundario. El grupazo levantino se reivindicó de la mejor manera posible: luchando contra el molesto chirimiri de más que amenazantes nubarrones dando un bolo energético y de los que dejan huella. Tocaron prácticamente todo el grueso de su discazo La moneda en el aire sin olvidar hits e himnos varios como Voy a hacerte recordar e Indestructibles, ésta última con un semialargue acústico que la robusteció aún más si cabe, una obra maestra de la alternatividad pop de estribillo letal.

El final enmarcaría su gesta cerrando con la lumínica y gloriosa Ayer, cuyas postreras distorsiones retroalimentaron una última traca proWho para cerrar el círculo de una actuación memorable, de esas que ganan adeptos y refuerzan aún más a los seguidores más añejos. Jorge, Pau, Marc, José y Jordi, sencillamente gracias.

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Con las pilas bien cargadas se podía afrontar con garantías el resto de asaltos. El contexto más expansivo llegaría de la mano del sexteto lesbiano, impecable en el espectáculo desde las presentaciones. Tijeretazos contra el aburrimiento: un show mayúsculo con luces de neón pese al inoportuno problema técnico que impidió implementar la ración completa de visuales de El poder de la tijera de Love of lesbian.

Todo el tinglao vino de la mano de Santi Balmes y sus muchachos rubricando la faena con una apoteosis final en que uno de sus miembros se atavió con la indumentaria perfecta para hacer bodyboard o bucear en busca de jugosa fauna marina para recorrer sin tocar el suelo (con ayuda de las manos y brazos en alto de los fans de John boy) el trecho que separaba el escenario de la torre de control. Una alocada azaña que se tornaría sin duda en la anécdota de la noche. Por el camino un incombustible, todoterrénico y airoso frontman se marcaría una versión del rafaelino Como yo te amo. Despedirse con la sintonía de la intro de True detective se antojó un gesto tan grande que todos los efectos de halo anteriores estaban más que justificados. Otro conciertaco electrificante a través del repertorio más cañero de los barceloneses.

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Tras las penúltimas pinchadas del Dj residente para la ocasión llegaría el turno de los elegantemente incorregibles El columpio asesino, que volvieron a mostrar una dejadez profesionalizada exquisita tirando de cancionzacas de ayer y de hoy, desde su sistema Jersey hasta sus viajes a Berlín (momento discobailable máximo) pasando por sus temazos de más reciente creación cómo Babel y el homónimo de su último trabajo. El ciborg vocalbateril Álvaro Arizaleta volvió a dejar a más de uno y de una con el culo torcido para demostrar de la pasta que está hecho un artista virtuoso.

El double dragon electrónico de 2 many Djs jugueteando, entre otras lindezas, con temas de Chimo Bayo fue el encargado de finiquitar la jornada interrégnica del festival más grande de toda Cantabria, una jornada que dejaba un poso de peso que aún perdura en la retina de muchos y que patentizó toda la magia que se puede desplegar cuando se junta buena gente con ganas de pasárselo bien y músicos entregados al noble arte del rock y otros ritmos con buen gusto.

 

Fotografía: Vidala y Facebook