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[Editoriales junio y septiembre 2016 Mondo sonoro]

Supersubmarinos

Somos una revista todoterreno que permite echar un pequeño repaso a la actualidad musical saltando de género en género con mayor predominancia de algunos pero con espacios y momentos para la diversidad. La música nos gusta así. No somos de fanatismos sino de ampliar horizontes tanto como sea posible

Podríamos hablar sobre el fin del verano, sobre nuestra portada y sobre muchas cosas más pero esta vez no va a ser así porque al margen de gustos musicales todos debemos sumarnos a la hora de apoyar a la banda andaluza Supersubmarina, que este verano ha sufrido un grave accidente del que han salido vivos pero no tan bien parados como nos hubiera gustado. Operaciones de urgencia, días difíciles [,] duros, todo ello a causa de uno de esos accidentes que [t]e cambian la vida en unos segundos.
Fue volviendo de un festival al chocar contra un joven que iba al trabajo como un día cualquiera. No ha sido fácil para ninguno de ellos pero podrán superarlo con tiempo y ayuda de la gente que tengan cerca.
Las carreteras son traicioneras, las giras suponen mucho, mucho tiempo en la carretera. Que se lo digan a l[a] familia de Viola beach –cuyos miembros fallecieron en febrero al caer por un puente–, a Baroness [,] que sufrieron un brutal accidente en 2012 o a quienes sobrevivieron a la muerte de Eduardo Benavente (Parálisis permanente), fallecido a los 20 años de edad volviendo de una actuación. Todo nuestro apoyo desde aquí

pesadillasenelparquedeatracciones.com/?s=Supersubmarina


[Supersubmarina] Pop virgen extra

supersubAlbum

LN Granada” seguirá eterna como “su perla mora” (Arturo García). Escrito esto la alineación supersubmarinística de los cortes de Viento de cara destilan un exquisitismo y elegancias pop que confirman a los de Baeza como una banda muy demandada, currante [se debe “tener los pies en el suelo y seguir trabajando en el local de ensayo como el primer día” (José Marín Torres, más conocido como José Chino)] y que sigue componiendo con bastante calidad. Su líder y vocalista José Marín lo condensa sincera y coherentemente, “ahora tenemos más colores en nuestra paleta para dibujar nuestras canciones, ya sea técnica o conocimientos que nos han permitido introducir elementos que antes no estaban porque simplemente no sabíamos que se podían hacer”. Los jienenses siguen expandiéndose en su zona de confort fieles a sus principios y con virajes progresivos. Pese a volver al terreno del bizcochismo melódico hay que reconocer la evolución, “hemos dado una vuelta para evitar caer en la ñoñería o lo previsible buscando por ejemplo grooves de batería más complejos” (José Chino).

La obra “cohesiona la dinámica vibrante de Electroviral (solvencia con el lápiz a la hora de hacer crónica generacional) y la profundidad de Santacruz”, es un “soplo de energía que coincide con un estado de ánimo que las letras de José descubren esperanzador”. Lo que desemboca en un “acto de liberación. Los demonios han desaparecido pero siguen apostando por ese tormentoso esquema de capas que ya con tiempo y experiencia dominan con soltura” (Arturo García).

Ganas, contundencia, brillo, solidez y asentamiento en su atractivo universo, un álbum compensado con lugar para todos los tempos. Abre con la homónima canción que titula todo el trabajo arrancándose con una puesta en escena reflectante poniendo a tono todos los instrumentos y actitudes. Algo que sirva como luz, Enemigo yo y Samurái expresan todas las virtudes y el progresivismo de la banda, codas sentías adherentes crecientes y energizadas con todos los ingredientes para lucirlas como unas de sus mejores canciones e insertarlas por mérito propio junto a la flor y nata supersubmarinera. El duende andaluz de Arena y sal te mece en ritmos de tranquileo prosurfero muy tentadores. El cierre más que digno de El mañana deja un poso reflexivo que incita a nuevas escuchas de un grupo en estado de dulce al que no le faltará curro en jugosas coordenadas festivaleras.


[Supersubmarina] Consolidando su credo

Supersubmarina-Santacruz-Frontal
Me ganaron desde que escuché “las estrellas nos alhambran al pasar” de su temazo LN Granada.

“El concepto de Santacruz viene de nuestra raíz andaluza, allí nosotros llamamos llevar una cruz a llevar el peso por algo que te ha dejado MARCA. El disco habla de las fases por las que pasas cuando acabas una relación, desde la liberación (Tecnicolor) a la tristeza máxima o la melancolía (Para dormir cuando no estés)”. Vaya, “abrir una etapa y cerrar otra”. Así sentencia el cantante de Supersubmarina José “Chino” sobre el último trabajo de los de Baeza, un grupo que con Santacruz (2012) aterrizan en su consolidación de camino a la perfección, entendiendo por la misma que si un disco tiene 15 temas al menos 14 no te cansarías de escucharlos/sentirlos durante mucho tiempo [lo que equivale a hacer tu propia selección de grandes éxitos en los que desechas esas canciones que (realmente) no te gustan (del todo) y que acabas por no volver a escucharlas jamás más allá de los primeros acordes/segundos, momento en que das al botón para pasar a otra].

Las canciones van narrando la dinámica de una montaña rusa de sentimientos. La temática no engaña a nadie, el arte (que) fluye en la derrota. Estamos ante un discazo. En varias escuchas detecto felizmente reminiscencias planetoflamenqueras pero la IDENTIDAD/seguridad de los de Jaén queda BIEN definida desde el SÓLIDO y rápido ascenso desde su primer largo (Electroviral, 2010).

Se palpa una clara frescura y crudeza en toda su composición alcanzando una madurez en una experiencia sonora realista, con empaque, VISCERAL, comprometida con lo que quieren contar y cómo contarlo. Los jienenses lo confiesan, el disco “estaba MUY en nuestro interior, hecho desde dentro”.

Se trata de un “acto de liberación. No hay nada más inspirador para un escritor (de canciones) que una RUPTURA que afile y afine (los) sentimientos”.
El álbum está grabado “en directo para aprovechar la SOLTURA de la banda en conjunto tras [2] años de gira. La voz suena más empastada con la música, MÁS respetuosa con las distintas texturas que han creado el resto de los instrumentos” (Arturo GARCÍA, Mondo sonoro).

De ahí la idea. Todo ENCAJA muy bien y eso se nota ya que  transportan de manera sobresaliente el sonido y la potencia del directo a los del disco.

La obra suena atrevida, ENVOLVENTE/contundente. La triada de la INTENSIDAD la marcan Canción de guerra (apertura con toda una declaración de intenciones), Hermética (con un inicio de CALIDAD vertiginosa)  y En mis venas, esta última encapsulando la esencia del arte que surge del dolor, la reflexión sobre lo SENTIDO y la importancia de lo importante desterrando cualquier secundariedad, himno pegadizo e incisivo (por cierto interesante estética en la onda de Brandon FLOWERS de Chino en el videoclip).

Se lo han tomado más en serio ÁUN que en su debut. Deciden ser ellos mismos de nuevo: NO renunciar a su sonido y evolucionar dentro de sus cánones e influencias. Un acto de HONESTIDAD que siempre supone riesgo. Pero ningún grande de la música (y de otras artes) ha llegado a lo más alto pasando siempre por caminos de rosas, agradando a todos. Todo aquel que consigue llegar y LLENAR a mucha gente sin renunciar a su estilo y principios siempre merecerá un aplauso, el reconocimiento.

Gran formación en la élite del indie pop nacional por derecho propio coexistiendo con otros grupazos en un momento MUY dulce, quizá el mejor de la historia para la alternatividad artística musical en España.

Hay que construir y trabajar los temas hasta darles la forma definitiva que se desea.

Estos chicos no tienen ninguna duda, “la suerte juega un papel secundario y sólo es determinante en ciertos momentos, el secreto de esto es ensayo y canciones, canciones y ensayo”. ♠♠♠ ☆☆☆☆