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[Brandon Flowers y Josh Homme para Mondo sonoro] `Es un buen momento para la música`. `No hay que besarle el culo a nadie`

Brandon

No hacemos música para la crítica, la hacemos para nosotros

Se decía que éramos la banda más británica de Estados Unidos pero Dandy Warhols suenan aún más británicos que nosotros

Hay muchas bandas haciendo buenas canciones por tanto sigue el juego. Cuando nosotros salimos aparecieron o ya tocaban The libertines, Kaiser chiefs, Kings of lion, The strokes, The white stripes o Yeah yeah yeahs. Continúa habiendo bandas ha100do grandes temas, es un buen momento para la música.

Actualmente mi artista favorito es el australiano Alex Cameron

Es perfectamente posible ser familiar, tener fè y ser músico. Elvis Presley y Johnny Cash eran muy religiosos

Brandon Flowers, The killers

Josh

Llevo una buena temporada escuchando a Dean Martin y Cab Calloway

Como artista lo mínimo que puedo y debo hacer es tomar riesgo y dejar atrás lo que está atrás

El sonido va asociado a una estética. la idea de evolución tiene que imponerse a los diferentes ejemplos de evolución que hayas ofrecido hasta el momento, la idea por encima del ejemplo de la idea

La nostalgia absorbe el poco tiempo que nos queda. como músicos estamos aquí para sorprender, hacer lo que nadie esperaría que hiciéramos

Mark ronson adora rated r, se parece a mí en cuanto llevar experimentos al límite en plan ¡eh tío sigamos haciendo esto hasta que parezca que va a explotar!

No hay que besarle el culo a nadie. Por mucho que te guste un artista no significa que tengas que tomar una postura de sumisión (al conocerle)

El peor villano es el que hace que algo que debe ser celebrado dè miedo. El diablo es el villano original

En QOTSA todo se decide por consenso, en The evil has landed quitamos una parte porque a los demás no les encajaba, por mucho que a mí sí

Hay ciudades españolas que me vuelven loco, como Gerona. Recuerdo comprar cedès de artistas de la ciudad pensando que reflejarían el rollo medieval en su música, me llevé buenas sorpresas (risas)

Si piensas en el dinero que puedes ganar forzando la máquina (para llegar a más sitios) te equivocas

Josh Homme, Queens of the stone age


[Foo fighters] Leyendas del rock (y del posgrunge)

In your honor

Te pueden gustar o no, a servidor obviamente le enrrollan, y mucho, pero éste trabajo double dragon discompactil (el primero para toda la carne al asador, el segundo para la introspección y la acústica gourmet sublimando todo el bizcochismo intimista que haga falta) vuelve a demostrar lo impecable, límpida y perfecta ejecución/producción disqueras. Las cancionzacas de los Foo, en la inmensa mayoría de las ocasiones protagonizadas por guitarras brutalcelestiales sin olvidar la cremosidad máxima percusionil de Taylor Hawkins desde su incrustación en la banda invitan a surfear como un loco, follar cual tiranosaurio o perderse en un Mustang 500 por alguna carretera icónica.

Grohl es un músico mayúsculo, un currante, un autodidacta magno que jamás podrá negar que gran parte de su éxito se lo sigue debiendo al proyecto del gran líder de Nirvana. Él lo sabe pero está en su perfecto derecho de hacer las declaraciones que estime oportuno. Razor, Still y Over and out no están mal y sobre todo Friend of a friend, que me reminiscencia a Cobain e incluso a Kevin Parker, pero vamos al grano, al cede 1, más redondo que la carne y el pan de la hamburguesa que te comes el primer día de vacaciones en California (o Australia) dónde las Gibson, Fender y Gretsch lo petan como el buen arte del rock merece. Can you hear me, hear me screamin´? Sin duda, con tan ciclópeoépica primera ráfaga no puedes más que gozarlo. Volvemos a la idea de follar como leones, pillar olas locas y por ejemplo y/o también gozarlo en festivales y juergas varias sintiendo el putoamismo de la melomanía siendo todo lo hedonista que te plazca.

“Himnos reimaginados con grandes arrebatos de ruido melódico [(]de guitarras[)]” (Steve Kilbey, The church). In your honor, Best of you, The last song. Ostiones aguitarrados 1 detrás de otro, hit enlazado con hit para no dejar de clavarlo. No busquéis 3 pies al gato, no hay ni una pocha. Cuando Dave, Taylor y sus colegas la lían con las 6 cuerdas y las baquetas ya no hay nada que hacer, bueno sí, gritar Fuck yeah! y dejarse llevar por ritmos y tonadas tan magnas y bien hechas. La antipasteleante y antipaletines voz de Grohl se funde y turna con guitarrazos lumínicos indestructibles para ir dándote la del pulpo sin dejar de hacer justicia con amplis, cascos o lo que sea. Un disco grande como diría Julio Ruiz, muy grande, y de qué manera. Otra de ésas perlas por las que entiendes lo decisivo que seguirá siendo la música/melomanía en tu vida, colectiva pero también lo más sana e intransferible y subjetivamente posibles y deseadas.


[Foo fighters] Grohl y Las Américas

28 marzo

“Tenemos la obligación de plantearnos retos, pero retos de verdad. Hacer cosas frescas, nuevas es la única forma de mantener viva la energía. Volveré a sacar a la banda de su zona de confort intenta[ndo] hacer algo alucinante”, así de directo se muestra el icónico Dave Grohl para ir poniéndonos en situación. Tras 4 años del brillantísimo y contundente Wasting light los Foo fighters llenan el depósito y se lanzan a recorrer los enclaves más genuinos de la América norteña. Homenaje anglosónicopatriótico de enclaves melómanos: Seattle, Los Ángeles, Nueva Orleans, Nueva York, Austin, Nashville, Chicago y Washington DC.

“Grabado en 8 estudios separados por miles de kilómetros a lo largo y ancho de Estados Unidos” (Nacho Serrano) el trabajo se empapa de las cosmovisiones e idiosincrasias sonoras tan diversas que siguen enriqueciendo esas aventureras y prolíficas tierras.

“Aires fronterizos se cuelan arriesgando nuevos caminos” (Batahola). El disco está coherentemente grabado en directo junto a músicos locales que aportan su atractiva autoctonía para retocar con nuevas capas el maestro rock de la formación. “Queríamos empaparnos del espíritu musical de cada ciudad [,] ver qué efecto causaba en nuestra música. Cada [sitio] tiene su velocidad. En Nashville la gente es muy calmada, feliz, aman la música. En Nueva York todo el mundo está jodidamente loco, ves a gente corriendo, gritando, es extremo” (D. Grohl).

El cancionero toca todas las paletas de la tradición angloamericana. Eso se nota al llevar a cabo las intenciones primigenias del proyecto. “No quiero trabajar con grandes productores hipermodernos ni grabar en estudios que parecen laboratorios estériles. Quiero una cabaña en mitad del desierto, que la arena que golpea contra las ventanas se pueda oír en el disco. O una vieja casa de Nueva Orleans en que la humedad cambie los tonos de los instrumentos [haciéndolos] únicos” (Grohl).

Grohl, Pat Smear y los suyos no tienen nada que demostrar y se pueden permitir licencias como éste álbum. No es ni de lejos el mejor trabajo de los de Seattle pero su filosofía para la ocasión es bastante loable. Pese a encontrarnos con experimentaciones sónicas no acostumbradas se reconocen perfectamente los trazos marca de la casa: guitarrazos limpios y potentes, crecidas y épica (muy presente por ejemplo en I am a river), excelencia baquetil a cargo del pasional Taylor Hawkins y la exquisita voz de Grohl que acaba envolviendo cada canción con un halo de rock premium y más que contrastado. Es el caso de las llamaradas de la primera dupla, Something from nothing y sobre todo la brutal The feast and the famine, donde se puede degustar y paladear el auténtico sabor de los Foo.


[Queens of the stone age] El legado del desierto

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«El desierto lo llevo dentro y sé que es un lugar muy romántico para otros y entiendo por qué ya que son paisajes muy abiertos que tienen su manera de hacerte sentir pequeño. No eres importante en el desierto», Josh Homme, líder y vocalista de Queens

of the stone age.

Conduciendo un Cadillac o un Mustang por una polvorienta carretera interestatal con Queens en el estéreo es imposible no sentirte libre o que estás protagonizando la escena mítica de una película de culto.

 

Advertencia: una ciudad puede llegar a ser lo más desertizante del universo.
Keep your eyes peeled se presenta como una contundente intro que nos mete de lleno en la atmósfera de las historias que nos irá contando Homme.

I sat by the ocean resplandece desde los primeros acordes. La pista más soleada y risueña del disco.

 

I don´t know what time it was I don´t wear a watch

Por si no había quedado clara la supremacía deísta del desierto My god is the sun se autodesempolva sobrevolando sobre el resto timoneando desde la esencia de la formación: el temazo, el estruendo más categórico de la obra con sorpresa final como su himno inmortal You think I ain’t worth a dollar but I feel like a millionaire. Dato: así como en If I have a tail (nocturna, canalla, hilada perfectamente en la conseguida armonía de voces e instrumentos con apetecible detalle intervocal conclusivo) Dave Grohl en la batería.

 

Latidos, bocanadas y reveses mágicos para coronar la espiral Kalopsia.

La bailonga y burlona Smooth sailing se descubre y autodestila en una pieza deliciosa que se va abriendo paso entre nuevas texturas y adherentes sonoridades.

Letanías y letalidades en I appear missing.

Cerrar la travesía con las brisas de los sacudidos atardeceres de la pista homónima del largo se me antoja un detalle tan grande que sólo hace que retroalimentar su leyenda.

 

Una formación con actitud. «Hacen del aperturismo una de sus fuerzas motrices». Abiertos «a todo y sin miedo a nada. Consistente y cambiante» este trabajo es como el grupo «un poderoso tratado sobre cómo modernizar lo eternamente clásico» (Rafa Cervera).

Like clockwork (2013): el título es todo un resumen de cómo está la banda y todos sus engranajes: como un reloj, y de los buenos. Un álbum más reposado pero que no abandona jamás el espíritu de impacto y transcendencia de los de Palm desert. Por momentos tarantiniano teniendo también un toque entroncando con los intensos y caleidoscópicos imaginarios de Bret Easton Ellis y James Sallis.
En la cresta de la ola de las leyendas californianas junto a los Doors, Beach boys, Guns n´ roses y The eagles.
Paradigma de que a veces lo bueno se hace esperar. Vuelta sin prisa ni pérdida de orígenes. 6 añazos desde Era vulgaris para encontrarse con unos temas que improntan las raíces y todo el potencial genuino de estos tipos.

Unas guitarras cojonudas, preciosistas, monumentales, que destilan un potente y profundo sabor, como un buen bourbon añejo para volver a demostrar que QOTSA es una de las mejores bandas de rock de la historia.