Archivo de la etiqueta: Joy eslava

[Los Punsetes Joy eslava sábado 17 enero 2015] Incendios guitarreros de culto

DSC_8081
El electropunk atmosférico del cuarteto Violeta vil fue el encargado de preparar el terreno para el festival guitarrero y visualdistorsionil que se avecinaba inminentemente. Apoyando su set list sobre todo en su reciente Mujeres ulaga demostraron buenos alargues y no pararon de gozarlo, sobre todo su frontwoman, en su propio pogo actitudinal con temas como Chupacabras y Urgencias primitivas. Su batería, flanqueado por un aplicado bajista y una entregada guitarra, se desató a fondo y al poco de empezar el bolo se puso de pie, posición que no abandonaría hasta el postrero acorde y que dió buena nota del plausible rollo de la banda.

DSC_7908

Justo un año después de su actuación en El sol y tras los retoques de rigor y a continuación de una dulce y tensionante oscuridad iban compareciendo sobre las tablas de la Joy Los Punsetes, todos menos Ariadna, que hizo su gloriosa aparición cuando Jorge, Manu, Chema y Luis estaban ya listos para empezar a petarlo. Por delante una colección de himnos atemporales, 25 cancionzacas para dilatar y expansivizar una aventura sónica inolvidable de una banda cuyo mejor momento sigue siendo el presente.

Dejándonos a más de una y de uno con el culo torcido abrieron su show con Nit de l´Albà, un himnaco de aupa que personalmente considero la mejor canción del pasado curso melómano. Así y desde el minuto 1 ponían bien a tono todas sus virtudes e instrumentos demostrando seguir siendo una de las mejores bandas independientes de la historia patria. Tras tan inmenso temazo llegaría el primer corte seleccionado para la ocasión de LP IV, Bonzo, otro tema para seguir on fire que se uniría magistralmente al hit montañero Alférez provisional. El siguiente triplete, iniciado por 155 y rematado por Tráfico de órganos de iglesia seguiría recordándonos su bello trabajo de 2012. Una primera parte a lo largo de sus 4 discos dónde la gente iría sumergiéndose en la subversividad y la distorsión a través de canciones perfectas como Los cervatillos, Fondo de armario, Dinero (dónde el seguimiento karaokil comenzó a patentizarse) o Pinta de tarao, finiquitándola con Malas tierras, una preciosidad creciente con la que dejarse mecer.

El bis comenzaría con un nuevo look de Ariadna, que de suerte de novia retroinmaculada de la madre naturaleza pasó a un vestido de superheroína posmoderna para tras un “Buenas noches Madrid” arrancarse con Los últimos días de Sodoma, volviendo a enganchar al respetable hasta el último pedaleo. A partir de ahí la recta terminal vendría plagada de sus mejores ingredientes y volumen para no parar de crecer y de terminar haciéndonos a todos venirnos arriba: John Cage, Arsenal de excusas, Tu opinión de mierda. Entre todo ello aterrizaría el momento entrañable por antonomasia. Con el ariete Amanece más temprano sus maravillosos visuales dieron un homenaje al gran Gonzalo, su bajista irreverente y mítico cañí reemplazado por el polivalente Luis, que curtido en Los claveles, Juventud juché y Cosmen Adelaida demostró soltura y empaque como si llevara mucho tiempo con la formación.

En la traca definitiva sobresaldría el tridente letal Dos policíasMaricasTus amigos para cerrar con el reciente y condenadamente pedadizo himno (otro más para la saca) Me gusta que me pegues, momento del viaje en que todos los presentes estábamos ya más que sugestionados antes de la única mala noticia de la jornada: que la cosa no durara un poquito más, como pasa con todos los grupazos.

Los Punsetes 2

No es un topicazo, como en su día Los nikis [he aquí un incondicional de los de Algete] Los Punsetes no cansan nunca, esto es así. Están a mil jodidas millas de ametrallar con conciertos (en Madrid, su casa). Por eso y por lo buenos que son hay que aprovechar las pocas dosis que nos ofrecen para seguir orgasmeando sonoramente con una banda de culto a la que cada día se la quiere más.

Fotografía: Alberto Del Castillo


[Sidonie Joy eslava viernes 12 diciembre 2014] En la crema de la ola

Sidonie cabecera
Sea sala, festival, acústico o lo que haga falta. Un concierto del grupazo barcelonés es un flechazo al centro de la melomanía. Desde que sacaron su de nuevo genial y rompedor disco no han parado de hacer bolos. La banda ya está perfectamente engrasada desde hace años pero incluso éste inolvidable 2014 se les ve en un momento aún más brutal, ampliando su paleta sónica, reiventándose pero sin renunciar a una personalidad que les hace ser lo que son, uno de los mejores grupos alternativos patrios (y de dónde sea) de todos los tiempos. Tú que lees esto puedes pensar que es exagerado pero no tienes más que pararte a repasar su trayectoria, su sólida versatilidad y la demanda que generan.

El cuidado ciclo Pop and dance eligió para la ocasión Joy eslava, que se volvió a vestir de gala para la crónica anunciada de regalazos sierrocanadienses que estaban por venir. Marc timoneando la juerga, Axel de nuevo pasional y pletórico en la percusión, Jes a tope animando el cotarro como de costumbre, el sonriente Edu brillante en los teclados y Marcel muy participativo y acertado.

Sidonie 2

Entrega, frescura, frontalidad, diversión. Un set list exquisito, “un repertorio dispuesto para el delirio, la exaltación y la comunión. Los que toquen psicodelia, rock o electrónica pondrán al respetable a gozar, hay gente que sabe a lo que ha venido al mundo y Sidonie están en ese grupo saboreando cada minuto” (Yeray S. Iborra).

Tocando todos los palos guitarrearon y teclearon pinceladas de toda su magna y jugosa obra a través de más de una veintena de canciones. Abriendo con la atractivísima Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico) para la primera parte entre su ramillete sónico desplegaron los himnos costazulados Persona y Costa azul, las eternas y fluidas A mil años luz (bandera generacional psicodélica, no me canso de gozarla) y El bosque y la daliniana Fascinado. Junto con Felling down nos embarcaron en viajes pretéritos y grandiosos hacia Moog y Varanasi (con los momentos más intensos de Jes proyectando con su sitar un envolvente intimismo atmosférico), sin olvidar deleitarnos con un mítico tríptico a base del “sonido arrastrado, sexual y sucio” (D. D.) de la elegante Gainsbourg, la visionaria y acidísima Yo soy la crema y Un día de mierda, radiante oda a desdichas cotidianas a la que es imposible no unirse y que con cada cante te hace sentir mejor.

El bis lo empezó encarando Marc con arrojo y gracejo tirando de ukelele para El mismo destello. A continuación se abismó orgulloso y decidido con la mágica Giraluna. Para el triplete final tras la pausa se echó mano de La sombra, Nuestro baile del viernes y Estáis aquí, que con su remate cósmico completó una crecida imparable y otro bolo enorme.

Sidonie 4

De Canadá a California. Tras perderse en la oscuridad hacia las bambalinas el This is the end de los Doors sellaba otro hito sonoro que deja con ganas de más y que tendrá su continuación capitalina el próximo 27 de marzo.

Fotografía: Intromúsica producciones


[2014] Irreversibilidades melómanas

DSC_8315
“El sentimentalismo es la alopecia de los sentimientos” escribe Ray Loriga en su más reciente y de nuevo novelón. Cierto, pero hay años que marcan, que merecen ser recordados aunque peligrosamente puedas caer en el bizcochismo y ciertas nostalgias. Pese a la ausencia de un nuevo disco de Los planetas 2014 será un año improntante grabado a fuego en memorias colectivas y en subjetividades intransferibles. Luchar por un sueño es de lo más bonito y de lo que más te puede llenar en la vida y sí además vas viendo y sintiendo como se va dando forma a “la movida” no puedes más que seguir trabajando con pasión e ilusión renovadas para intentar ofrecer la mayor calidad y variedad posibles a nuestros estimadísimos lectores que son los que finalmente dan sentido a toda nuestra obra.

Independance, Juglar, Contraclub, Penélope, Montilla, Charada, El sol, Mad indie summer, Boite, Joy eslava, Teatro Lara, Tomavistas, Un lugar llamado mundo, Nocturama, Territorios, Hangar [y a nivel fan tirando del bolsillo propio Santander music, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, Sexy Sadie, Templeton y Standstill]; Alborotador gomasio, Ellos, El hombre rana, Joe Crepúsculo, Guadalupe plata, Poomse, The prussians, Supernumerario, Atención tsunami, La habitación roja, León Benavente, Los claveles, Los pilotos, Sangre, Novedades Carminha, Alexandre Lacaze, Genérica, Los Punsetes, Love of lesbian, Lori Meyers, Maryland, Niños mutantes, Mucho, Sidonie, We are scientists, El columpio asesino, Nudozurdo, Edredón, Fira fem, El lado oscuro de la broca, Perro, Triángulo de amor bizarro, Cómo vivir en el campo, Pasajero, Fuckaine y The right ons entre otros. Buenos grupos y grupazos que hicieron de la pasada anualidad un gozo mayúsculo para la melomanía y una satisfacción laboral y personal gigantesca para todos los que trabajamos en éste bello y maravilloso proyecto llamado Poplacara.

Creo que en la vida hay que ser humilde y no olvidar jamás tus raíces por muy lejos que llegues. El origen y el destino seguirán siendo los mismos: la buena música, los buenos artistas que no paran de crearla y todas aquellas personas que amparan y seguimos defendiendo a capa y espada éste hermoso cosmos. Del romántico fanzine de 1984 a la actualidad digital (ya 2015 ¡oiga señora!) imperante ha llovido mucho, pero jamás en vano. El que no llora no mama y en la vida hay que currárselo, la meritocracia tiene sentido pese a la superestructura del tinglado montado por paletines, ladrones y demás sanguijuelas sin escrúpulos y con menos vergüenza que un gato en una matanza. Desde luego que siempre nos quedará la superioridad moral como bien apuntaba Luther King. Pero centrándonos de nuevo en lo principal parafraseando a cierto grupazo granadino siempre nos quedará la música, eso jamás nos lo podrán arrebatar y como bien dice el dicho que nos quiten lo bailao. Al final volverá a quedar lo más importante, las canciones y todos los sentimientos en colores aún por inventar que seguirán provocando.

El nivel ha quedado muy alto y hay muchísima gente a la que agradecérselo. 2015 se presenta muy grande y apetecible. Todos los que formamos parte de ésta mágica publicación seguiremos en la brecha intentando implementar en todo momento la mayor profesionalidad posible sin olvidar paladear cada bolo y evento.


[Los Punsetes] Santo pedal, bendita distorsión

not_228509I

La irreverencia shoegaze cañí vuelve a ser adictiva. Aparte de ser unos incontestables maestros del noble arte de la distorsión Los Punsetes siempre han demostrado (y siguen haciéndolo) una actitud impecablemente coherente. En la indiesincrasia sónica de la subversividad hay muy pocos grupos [El columpio asesino siempre me ha convencido y encantado en estas lides], los que lo intentan se estancan en el postureo, los madrileños sencillamente lo llevan en su ADN.

Cuando uno de tus grupos tótem vuelve a dar en el clavo es difícil no caer en la pasión, la defensa y cierta subjetividad. A veces lo bueno se hace esperar, y lo mejor más aún. A falta de un bienvenido sorpresón de Los planetas estamos quiza ante el mejor disco del año, un álbum ya de culto. Como bien apunta su sello “tienen un don para soltar himnos generacionales, canciones que se quedan en tu memoria dejándote una sonrisa sarcástica inmune cantándole a la inteligencia humana, a la sensibilidad y a la osadía”. Una montaña es una montaña había dejado el listón bien alto, pero si alguien podía dar un derrape más y volver a acertar eran ellos. Chema, su batería, en una entrevista para Mondo sonoro, nos da alguna pista, “hemos trabajado con más tipos de guitarra y amplis. Queríamos un sonido más áspero”.

Cuidadísimo, sin fisuras, de sonido compacto y estudiadamente canallesco en todas las partes que se prestan a ello. A mil jodidas millas del aburrimiento y la mediocridad “con un vendaval de hits por montera” (Miguel Díaz Herrero) en apenas 37 minutos la alineación titularísima de los 11 temazos (no hay uno pocho) completa un LP IV (2014) sublime y gozoso que no puedes dejar de escuchar tirando peligrosamente al bucle infinito. El primer triunvirato sonoro es orgiástico: Amanece más temprano es un ariete más que engrasado, otra declaración de intenciones que se irá desgranando hasta la traca final. Le sigue la dupla más contundente: Bonzo y Me gusta que me pegues, que son sencillamente desde la primera escucha otros 2 himnos para engrosar el brillante repertorio punsetero (cancionzacas que adelantaron y que algunos tuvimos el privilegio de paladear en su magno bolo en El sol el pasado enero). El videoclip de la segunda es otra maravilla de un tema que en palabras de su frontwoman Ariadna “es una broma privada abierta a lo que cada uno quiera interpretar”. Su ruidismo, sus letras y sus energías te atrapan y te dan ganas de dejarte llevar y liarla parda.

Arsenal de excusas es otra joya de lírica exquisita, punzante y ácida ideal para dedicársela a algún/alguna ex y para petarla sobre las tablas. Siguiendo la estela de la anterior Falso documental y Tan lejos, tan cerca también profundizan en la temática de las relaciones sentimentointerpersonales con una visión finísima que sólo el universo de la banda nos puede brindar. Museo de historia natural y Los últimos días de Sodoma (ciclópea, épica, ejemplo de todas las virtudes e ingredientes de la formación y que también adelantaron en El sol) mantienen el nivel con un mensaje y un poso que aderezado de nuevo por su tino entre “ruido” (noise caviar beluga) y melodía nos siguen teniendo enganchados a la espera de próximas sorpresas.

Opinión de mierda merece un párrafo a parte. Ellos reconocen que “va un poco contra el todólogo universal, insoportable”. Una cancionzaca gloriosa que me recuerda la cotidianeidad de los mass media, desenmascarapaletines y demás periodisticuchos tertulianos sin titulación y con menos vergüenza. El grupazo capitalino vuelve a humillar sin pasteleos a una parte de la España profunda mediante una letra sencilla pero a degüello, sin sentimentalismos y brutalmente eficaz. Una guillotina moral necesaria y divertidísima. La pseudobalada punki Vaya suerte que tengo es un misterioso interregno de fases mágicas que vuelve a clavar su historia y su forma de contarla, bisagra y antesala para la irreversible y atractivísima salvajada siguiente/final.

Todo lo anterior no ha podido ser mejor recibido. Los que les seguimos desde hace al menos un par de años [que pena no haberlos descubierto antes] hemos quedado más que saciados, sólo ellos podían seguir superándose y así lo han hecho con nuestras expectativas. Pero aún queda un pelotazo bestial, un corte antológico que se alzará como una de las mejores canciones de todo éste mítico año melomaníaco. La pieza final: como A mil años luz en 2011 y El malestar continúa (2013) Nit d l’Albà se desmarca como la tonada más energética, vigorosa y descarriladamente bella de todo el curso musical, un hitazo himnotemazo instantáneo tan lapidario y eterno que lo mejor es dejarse conquistar sin oposición y gozarlo como uno de los mejores orgamos melómanos de toda una generación y una época alternativizante inmortal (otra más).

La polémica está ahí para el que la quiera, quién se pica ajos come. El quinteto lo tiene claro, “hay mucha gente dispuesta a sentirse ofendida con cualquier cosa”, y Chema va legítimamente más allá, “las sandeces son insondables [,] no conocen límites”. Ellos, la masterización de Fred Kevorkian, la mezcla de Brian Hernández y la producción de Pablo Díaz-Reixa (El Guincho) han remado para acabar en el mismo sitio: un discazo mayúsculo capital repleto de perlas más que tentador que consolida aún más al grupo facturado para recrearse en el directo y congratularte con cada reproducción.


[Vetusta Morla] Timoneando otra gesta

vetusta-morla-la-deriva

Profundidad, esa es la sensación que te invade canción tras canción, estribillo tras estribillo, detalle tras detalle, pulsión tras pulsión en una implosión/explosión de rabia canalizada con mucho estilo.

 

Llenar La riviera 5 veces consecutivas demuestra muchas cosas buenas pero sobre todo que siendo discretos y sin hacer ruido se puede estar en los contextos decisivos para gritarle al mundo calidad y legar recuerdos imborrables.

 

El sexteto madrileño teje un lenguaje musical cuidado y preciso con etapas colmadas con “explosiones de energía contagiosas” (Víctor DE MIER).

Saber estar, bravura, lírica e instrumentalidad exquisitas: Pucho se funde sublime con pulcritud junto a todo el armazón de ritmos y ráfagas ofrecidas retratando y señalando con elegancia.

Se saben grandes y están a la altura de sus valerosas proclamas, La deriva (2014) de Vetusta Morla golpea conciencias hasta hacer caer a la lona a muchas mentiras obligando a morder el polvo a embustes, farsas, estafas y humos malvendidos varios con una docena de piezas que conforman un edificio de coherencia sólido muy bien compensado en todas sus líneas.

 

Avanza lentamente, decidido sin ningún tropiezo aperturando con 2 himnos de lujosa percusión (La deriva y Golpe maestro). El rumbo prosigue con kafkianismos y lúcidas ráfagas (La mosca en tu pared), escaladas límpidas (Fuego), desnudeces y más verdades (Fiesta mayor) y selectos vaivenes (¡Alto!).

 

Las olas continúan golpeando a babor y estribor pero la nave sigue aguantando: una dupla de crescendos espectaculares (La grieta) y descargas destelleantes (Pirómanos), otro par de dardos sónicos en una diana agujereada en su epicentro.

Cuando parece que van a llegar a una tregua (Las salas de espera) te empujan de nuevo con Cuarteles de invierno, una delicia, un tesoro, otro temazo que sella su remembranza con otro ascenso marca de la casa.

 

El minutaje más longevo se lo lleva Tour de Francia, una graciosa genialidad que se me antoja como un puñado de inteligentes metáforas entrañables para ir despidiendo al estío.

Una sonata fantasma me hace regresar a la brillante crecida de Autocrítica y los magistrales ecos de Rey sol para dejar caer el telón y recibir el estallido de los merecidos aplausos.


[Niños mutantes] Mutando hacia la excelencia

Imagen

Tras la sublime autoestela de Las noches de insomnio y Náufragos Niños mutantes siguen completando el círculo con El futuro (2014). Continuismo cum laude, una trilogía de melodías y efectismo pop exquisitos. En momentos decisivos siempre se agradece un faro, algo y/o alguien que arroje luz, frescura, naturalidad.

Intensidad, sonidos brillantes sin fecha de caducidad ni fisuras, eficientes, desnudos, contundencia, rigor, coherencia, huella. Arreglos magistrales, corporeidad melódicolírica sublime. Letras cuidadas sin olvidar la fuerza del mensaje, guitarras magistrales, empaque en la percusión y profesionalidad y abrigo vocal. Conserva y cobija intacta la identidad sónica mutante.

Muy paladeable, entra perfecto a la primera cual deliciosa tapa granaína. Un tesoro, una ofrenda con un nivel al alcance de muy pocos. El buen hacer continúa, lo vuelven a bordar: un trabajo lapidario, redondo, que vuelve a dejar claro y meridiano porque los granadinos siguen en su mejor momento confirmándose como una de las mejores formaciones y en plena forma de la escena independiente avalada en todo momento por una trayectoria intachable desde hace años.

“Un cancionero que otea al horizonte con esperanza [y que] cala” (Arturo García), “rock andaluz sin fronteras” (Joan Luna), “magnetismo de largo alcance” (Enrique Peñas), “robustecimiento poliédrico” (Javi Pulido), “melodías que acaban por apuntalarse del todo, un viaje unitario por diferentes estados de emoción” (D.D.). Los extractos piropiles están más que justificados.

Trasvasando unas palabras de Carlos De Ziriza estamos ante unas “lujosas viñetas de placer, un puñado de temas inapelables”, un sabio y conseguido ramillete de canciones, una alineación titularísima que te gana desde el acorde inicial:

Robot
Liber(t)adora. Un tema con todos los ingredientes. Su explosión, su golpe encima de la mesa en el ecuador la convierte en un ariete legendario, en una pieza con tal pegada y autonomía que demuestra y legitima todo lo que va a pasar a continuación. Su licencia final ochenterohomenajeante me parece una locura maravillosa reservada sólo a los más grandes. Inspiradora su fraternidad sonora y el enlace mensajísticoviajante entre ésta y Todo va a cambiar.

Santo Domingo

Precisión narrativa. Los más grandes también le cantan al amor a tumba abierta sin ruborizarse desterrando cualquier pasteleo inerte.

Hermana mía

“Arte mayúsculo, precisión de baquetas” (Josetxo Río). La ola no para de crecer. Verdades como puños, bella en todas sus aristas. Se termina por arrojar al triunfo sonoro máximo desde su aglutinante estribillo.

Barronal

“Ideal para acompañar los acrisolados atardeceres de verano” (De Ziriza). Aromática, mediterráneotropical. Te va meciendo “con un pop orgánico e intimista [que] destila calidez para sobrellevar cuatro inviernos” (Virginia Arroyo) para enlazarse sorpresivamente con el clímax, el brutal tema titular.

Todo va a cambiar

Canción estrella, temazo máximo, himno de más reciente acuñación que no para de brotar y fortalecerse hasta su cierre matrícula de honor y que pide a gritos un videoclip mítico. Ejemplar, tsunami que rompe irreversible en el éxito eterno. Prácticamente imposible no caer en su bucle. Como La Alhambra es radiante la mires por dónde la mires. De esos diamantes banda sonora que lo explican todo. [No puedo resistirme, antes de seguir tecleando voy a volver a darle al play] “Transparencia, la batería vuelve a galopar y se van sumando magistralmente las capas de sonido” (Virginia Díaz). Un “hitazo aupado a lo más alto sonando mejor que nunca y vibrando como siempre” (Nacho Sola) para  petarlo en festivales, salas varias y dónde haga falta. Me encanta como va escalando, el paladín del álbum plenamente energético, otro más.

A partir de aquí la creación sin perder ni una milésima de eficacia e intención se posiciona claramente en la potencia de su legado: Boomerang supone un airoso hermanamiento con la náufraga La voz alzándose con un poso maestro con el que no puedo estar más de acuerdo [e identificado].
Huesos recorre todos los poros de tu cuerpo con sensaciones muy auténticas. Tempos bestiales que consiguen su objetivo con creces.
Primigenios punteos y jugueteos instrumentales muy bien traídos anuncian que la cosa va a seguir estando arriba, es el momento de Es lo que hay, a lo que hay que sumarde nuevo certeros coros.
En el tríptico final llega la hora de poner a mucha gente en su sitio y de invitar a la necesaria autocrítica. Las dos primeras golpean con estilo dónde más duele, ésa es la misión del noveno y décimo cortes, El circo y La epidemia, categóricos, que sin prisa pero sin pausa avanzan sin oposición hacia el irreversible desenmascaramiento. La profundidad y la acústica siguen impregnando íntegras. El tren se detiene con Olvídate de ti, que ya te gana desde el título dándose la mano con las nocturnidades insómnicas de Los segundos.

Recomendabilísimo monumento, obra maestra de la alternatividad patria de codas vitales. “ [Desprende] toneladas de energía,  magia, madurez, limpieza y honestidad. Cuando llegas y echas la vista atrás te das cuenta de que  es el disco que necesitas en uno de los momentos clave de tu vida” (V. Díaz).

Abanderando calidad, acumulando himnos. Germinación, refuerzo evolutivo y culminación, si no existieran habría que inventarlos: un grupazo para gloria melomaníaca que no deja de ampliar su bien nutrido y potente repertorio y que nos demuestra y nos recuerda el inmenso y mágico poder de la música.


[Miss caffeína] Energías fronterizantes

Miss_Caffeina-De_Polvo_Y_Flores-Frontal

Arquitectura pop, espíritu indie.

Los puristas pueden caer en demonizar a cualquier banda que siquiera coquetee con el mainstream. No es ni de lejos la formación de mi vida pero me caen bien (un par de videoentrevistas me bastaron) y me apetece teclear (y luego pasarlo al cuaderno correspondiente) sobre su último disco. No se cortan con las letras y ese es otro punto a su favor. Siguen en mi mítico y sacralizado ipod, en el móvil y en el pc [y además siempre me recordarán a cierta chica motivante, de esas que te alegran el día (o la noche) con sólo una mirada y una sonrisa] y como cada música sirve para una cosa a mí por ejemplo me mola escucharlos cuando salgo a correr: sus subidones rítmicos están diseñados con calidad y sin engañar a nadie.

Transparente, desenmascarado, exponencial. Poperismo noise suave, mini ecos bubblegum. Mensaje aceptante positivizante, brillo, pegada. Etiquetas y cuadraturas que se me ocurren tocando en corto y de primeras para corroborar su ADN pegadizo (, ) que crece de cara (,) sin prejuicios. Estilosas fórmulas eficaces y eficientes que se expanden sin dificultad.

Sencilla, dulce y hábil la voz de Alberto JIMÉNEZ engarza perfectamente a la iniciativa del grupo. Enrolla su look y postureo en vivo que me retrotrae al Ramoncín indiscutiblemente subversivo del rombo.

Con De polvo y flores (2013) Miss caffeína dan otro paso al frente. En su segundo largo se nota una “evolución hacia un sonido de evocaciones más electrónicas que en sus pasos previos” con fases de “auténticas descargas” (MARTÍN-CONSUEGRA, Mondo sonoro).

“Me gusta el arranque con Tormento, misterioso y tranquilo, incluso con alguna concesión a sonidos tradicionales [sureños]. No tiene nada que ver con el resto del álbum pero crea una atmósfera neblinosa muy atractiva que se rompe de manera efectiva e inteligente con la frenética Disfraces: aires juveniles con regusto a britpop”. Una propuesta luminosa, vitalista y entretenida.  Sencillez bien traída y presentada (The lost dreamer, bsides.es).

Gran y valiente intro que reimplementa muy bien toda la ESTÉTICA (de sus directos). Aún recuerdo en el concierto de la Joy como le comenté a un gran amigo del rollo que salvando TODAS las distancias era a ellos como a Jota y su constelación ese temazo desgarrador de La leyenda: El canto del bute.

Tirando muy bien de contundentes guitarreos en Hielo T. Innegablemente energética, logrado power pop.
Cañera y con un chistoso momento de sabor mejicano: Gigantes.
Gran lírica y toque emo para Luciérnaga.

Afiladas guitarras. Se alza como botón y esencia de todas las virtudes del quinteto MM. Desnuda, rotunda, rematada con maestría.

In crescenteando líricamente con Venimos.

Selectos tempos y pausas para No mienten. Buen acompañamiento bateril y buena alternancia de intensidades.

Me cuadra como van subiendo todas las texturas de San Francisco.

Ecos épicos, estribillo golpeante, suspensión y fuerza bien combinadas: Modo avión.

(En su especificidad) de notable no baja.

A mí la que más me sigue llegando, el himno cafeínico por excelencia es con la primera que los descubrí: Capitán.


[Lori Meyers] Si duele es porque importa y si IMPORTA es porque merece ser recordado

Imagen

Improntantes, volviendo a dejar huella. El arte ha surgido en la derrota. No hubo quinto malo. La semana en el  motor de un bus de los de Loja.

Impronta (2013) representa la MADUREZ y la temática de la inmensa mayoría de las canciones del planeta: el amor/desamor, 2 caras de la misma moneda que tienen el poder de girar caprichosas para caer del lado más imprevisible. Suena encumbrado y atmosférico con bastante movimiento en casi la totalidad de los cortes pese a su asunto.

Original título, cremosos guitarreos y buen continuismo en la voz de Noni desde Cronolánea (indie pop pata negra) y El destino (el más rupturista y movido/bailable). Pero sin ninguna pretensión purista fundamentalista hasta que demuestren lo contrario me quedo con su mejor trabajo, su ópera prima tatuada a fuego en la banda sonora de mi vida y que no dudo reivindicar cada vez que se tercia: Viaje de estudios (homónimo himno generacional).

“Miran hacia atrás para dar un paso adelante”. La experiencia es un grado, ir acumulando cultura musical y tirando del fructífero ensayo y error acaba dando un empaque dificilísimo de conseguir en los inicios. El disco crece rotundamente con las escuchas y se presenta muy completito, “hay vaivenes festivaleros de intensidades, ecos de Los planetas [y] alucinantes efluvios de sintetizadores” (E. TÉBAR, Mondo sonoro).

“Un álbum íntimo, reposado en el que los granadinos hacen balance en clave sentimental de su intensísima última década, reflexionando sobre las cosas que más les han afectado en el camino [,] donde el amor y el desamor son los protagonistas” (Pablo ORTEGA, Esquire).

Lori MEYERS, los mejores discípulos de Los planetas independizados y consolidados desde hace ya algunos añitos. Pese a ciertos reparos iniciales por su cambio en 2010 siempre me han gustado y creo que no me defraudarán. Tienen intacta y cada vez más reforzada su capacidad de reiventarse, arriesgarse… y seguir sumando victorias y reconocimiento.

Noni se sincera y se abre sin censuras: “hay un punto de inflexión en el hecho de mirar atrás. Hemos aprendido mucho en este tiempo y han pasado muchas cosas que te dejan huella: se va gente, viene otra nueva, te enamoras, te desenamoras… Ésa es la base, las relaciones que hemos vivido, todos esos sentimientos [/momentos] y personas QUE TE HAN MARCADO. Hemos querido recoger una serie de experiencias”.

La montaña rusa emocional que provoca el fin de toda relación sentimental importante son las raíces y el árbol entero sobre el que componen y se sueltan esta vez los granaínos. Hay momentos para el recuerdo pero también para el canallismo, el tomárselo a risa, el arrepentimiento y finalmente (en el más sano y deseable de los casos) el continuo aceptación –> interiorización –> superación.

Las relaciones son películas que acaban incluyendo tomas falsas, la PERFECCIÓN del guión no es invencible a las salvajes y brutales olas de la acción y de los personajes. Para los Lori la secuencia es la siguiente:

Planilandia [“Me cuesta borrar esa alegría que nos unía y nos hacía MEJORar”]

Desde los primeros sonidos se presenta como el temazo del disco, sino desde luego el más potente, la pista más veloz, adhesiva y con mucho pulso desde la innegable nostalgia de los mejores días. Teniendo en cuenta sobre todo sus primeros y adictivos acordes “el álbum arranca con un guiño al sonido [noventero], a los Lagartija Nick de Nuevo Harlem” (TÉBAR).

El tiempo pasará [“Y nunca olvidaré las cosas que decíamos que íbamos a hacer. El consejo que aprendí de lo que iba a hacer [es] que las cosas triplicadas se me iban a volver”]

Y las heridas curarán, o eso deberían hacer. Ritmo, fluctuaciones envolventes.

Huracán [“Busca un lugar donde estés mejor”]

Enérgica. Perfecta para recrearse y dejarse llevar con los cascos debido a su circundante juego acústico inicial.

Impronta [“Deja huella, siempre la deja”]

La clave de todo, la madre del cordero, la guinda del pastel. Quizá no sea la que más venda pero es indiscutible que se torna cual piedra rosetta para entender el resto de canciones. Su letra y su cadencia es suficiente para comprender la historia una y mil millones de veces repetida del final de los romances.

Emborracharme [“Caer rendido y levantarme”]

Juguetona, sube desde el principio. Verdades como puños personalísimas subjetivizantes a la vez naturalmente extrapolables a todos y cada uno de los mortales que han probado del amargo plato de la pérdida de la persona por la que eras capaz de todo y que te hacía sentir el puto y jodido amo del cotarro.

Deshielo [“Cómo decir que aún hay MÁS, que TE QUIERO y ser sincero”]

La bajona no perdona. Primer quiebro interior exterior y toma de conciencia obligada que muy fácilmente puede acabar en las estaciones de la penitencia y la (auto)amargura.

Una señal [“Siento que el destino me alcanzó”]

Pasaje colorizante, tridimensional, de lo mejorcito del disco. Sueños de esperanza, momentos de lucidez.

Tengo un plan [“Trasciende sólo el sentimiento de emoción y deja en segundo plano la moderación”]

O debería tenerlo si opto por la reconquista y blasfemar contra eso de que las segundas partes nunca fueron buenas. Si salgo a la arena no es para hacer el ridículo, intentarlo es lo mínimo, no conseguirlo es una posibilidad que hay que estar dispuesto a asumir. No hay gloria sin riesgo y el amor no es una excepción.

Zen [“Hasta que vea el horizonte dejando atrás la piel del bisonte”]

El cacao mental sigue como pez en el agua surfeando a sus anchas por el océano de las dudas, los claros de luz momentáneos al final del túnel y las ralladas máximas.

A-sinte-odio [“Esperar el momento para acercarme”]

Estrategias, tácticas, estratagemas, trucos… rabia pura, cruda y dura. Los trastos a la cabeza y pelea cual niños pequeños del Y TÚ MÁS.

¿Poner a prueba todo el arsenal de recursos para restablecer el imperio dual, el orden máximo parejil? ¿Si no lo intento ahora el riesgo de congelación y fracaso total absoluto es inminente no?

De los nervios [“A veces consigues que arda en el infierno y en otras eres capaz de que acaricie el cielo”]

¡Hay que joderse, está más buen@ que antes! Soy la persona más gilipollas del universo por haberlo echado a perder: verdad verdadera. Prefiero el infierno con ELLA que el cielo solo que reflexionaría el poeta. Quiero retornar si hace falta al magnetismo de la locura, no soporto estas 4 paredes que cada vez se me echan más encima.

Me encantan las texturas sónicas de ráfagas en el estribillo. Pegadiza, cósmica.

Despedirse [“Convertirse después de resetearse sin DOLOR”]

No ha podido rodarse la segunda parte. No ha salido bien, podía pasar y lo sabes. ¿Qué esperabas? Y si ha salido bien es POSIBLE que el juego de cesiones y rebajas esté servido. INTIMISMO directo a la fibra al estilo de los versos del maestro Antonio VEGA. ¿Ser un perfectísimo robot sin emociones y por tanto inmune al pesar o aceptar todas las caras del prisma amoroso?
Hay que saber cerrar ciclos. Una herida sin cerrar siempre es más vulnerable que una cicatriz. Si no hay derecho de réplica quédate con lo bueno. Hay que ver cómo complicamos lo que debería y tendría que ser más sencillo que el mecanismo de un botijo.

Volviendo a tirar de sintes y profundizando constantemente en la experimentación de nuevas capas y estructuras. Se vuelven a tirar a la piscina y la sorpresa vuelve a ser grata.

No inventan la pólvora ni falta que les hace. No engañan a nadie y ahora les apetece/toca esta etapa y punto.

Un trabajo sólido y consistente para un grupo afincado y acomodado con toda la legitimidad desde hace un rato largo en el núcleo duro del indie de aquí.
Un discazo con una fuerza que se va apreciando tras cada paladeo.

Currado y merecido sobresaliente
♠♠♠