Archivo de la etiqueta: Marc ROS

[Ebrovisión 2015] Melomanías acogedoras

Disco Las palmeras cabecera

Además del escenario Estereoclub, la sala Orosco y la zona Ebropeque (que delicia que desde bien temprano los más pequeños empiecen a paladear la buena música para alejarles del tóxico mainstream) el territorio mirandés volvió a mostrarse grande, muy grande alternando entre éstos espacios y 2 escenarios cubiertos genialmente acondicionados y engalanados para la ocasión. A la niña bonita le encantan los temazos porque 15 añazos no se cumplen todos los días ni las noches y Ebrovisión no hizo más que agrandar su magia y su leyenda para seguir consolidándose entre la crema festivalera patria de ayer, hoy y siempre.

En la Fábrica de tornillos se darían cita grupos que vienen dando buena guerra apadrinados por cierto grupazo barcelonés que no para de engordar su leyenda. Los aragoneses Pecker, sin bajo ni complejos ante las versiones (verbi gratia Peret), los magnos Rufus T. Firefly, con sus melomaníacos y flipantes alargues (#Escenarioprincipalya) y los capitalinos Trajano, tirando de filojoydivisionismos varios fueron un arranque perfecto para un hermoso juernes.

Parafraseando al gran Marc Ros la resaca siempre se pasa mejor en buena compañía. Y de qué manera. Lo que para alguno podría ser repetirse un pelín como las lentejas o un cocido fuerte y peleón para otros nos supone un auténtico deleite. Ver a un grupo como Sidonie 2 veces en el interregno de menos de 24 horas es un lujazo mayúsculo, una de ésas formaciones tótem que en cada bolo te sorprenden y suenan superlativos gracias a un trabajo y una experiencia y trayectoria envidiables y más que plausibles ante los que sólo puedes quitarte el sombrero, o el bombín.

En un horario tremendamente injusto para su magnanimidad (tocaban ése mismo sábado por la noche en Burela y por tanto también se marcaron un grandioso double dragon conciertil, que todo hay que decirlo) Disco Las palmeras despertó con sus gloriosos guitarrazos a más de uno haciendo desaparecer legañas y bostezos y entonando al personal para encarar la tarde, la noche y la madrugada. Una banda de culto a la altura de los más grandes desde su cum laude Nihil obstat que pese a tener que acortar su set y a ciertos problemas técnicos iniciales sonó gigantesca y lidérrima. Lo dicho, que pese a toda la contra de los elementos, los gallegos desplegaron su artillería para seguir ganando adeptos y consolidar más aún si cabe a los incondicionales como servidor. Gracias Diego, gracias Martiño, gracias Julián, larga vida a la distorsión y a seguir creciendo sin parar. Tras Mujeres llegaría la sorpresa a cargo de otro bolazo de Sidonie, que en formato versiones postaperitivo siguió demostrando la angloexquisitez de sus orígenes a través de interpretaciones de Oasis, The Beatles, The Smiths, Pink Floyd, The Who, Human League y Pulp, aderezando la colección de hits con el bestial tridente Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico)Costa azulEl bosque. Momentos estelares inolvidables que gracias a las colaboraciones pasionales y melómanas de JuanAl y Nani mutantes, el supersubmarinístico José Chino, miembros de We are standard y Gonzo Planas de Mi capitán alentaron y consiguieron una sublime karaokeización que desató las alegrías de un abarrotado recinto.

Tras un buen avituallamiento y/o sesteos varios el escenario Cafés Gometero y el sábado 5 será recordado también (y mucho) por la juerga loca y el despiporre a cargo del SHOW del tríptico Joe Crepúsculo y su dupla bailonga. Ráfagas dónde algunos acabaron en paños menores y dónde parte del público se unió a la fiesta sobre las tablas para alargar en un bucle festivo sin fin el estribillo letal de Mi fábrica de baile. Bizarrismo y ganas de pasarlo bien a partes iguales que no dejó indiferente ni al más hipster.

En lo que se refiere al Multifuncional de Bayas los conciertos que allí tuvieron lugar fueron para el lucimiento de las bandas escogidas como cabezas de cartel que ni defraudaron ni decayeron ni una milésima en intensidad y entrega. Los malagueños Airbag serían los encargados de abrir la lata. Actuación enamorante. Los que no pudimos paladear el apogeo de Los nikis lo pasamos teta quedándonos con ganas de más y apuntando en un lugar privilegiado otra banda a seguir y a tener en cuenta. Tras ellos la solidez de los granaínos Niños mutantes y las 2 décadas de himnos sentíos de La habitación roja fueron un más que suculento doblete para enfrentarse a Sidonie, que comparecieron en escena muy playeros tras un temazo de los Beach Boys. Combo exquisito que no deja de reinventarse y por tanto de expansivizar su magia y melomanía. Bolo atractivísimo dónde los catalanes se metieron en el bolsillo al respetable desde los primeros punteos.

En la última jornada y con su frontman a doble micro sobresalieron L.A., sencillamente ciclópeos. Seguramente la mejor banda nacional cantando y componiendo en el idioma de Pizzolatto se recreó en sus deliciosos intimismos (Stop the clocks) sin olvidar himnazos como Rebel o de nueva cuña como Living by the ocean. Una banda muy grande que no para de girar con su último discazo por tierra, mar, aire, interior o dónde haga falta. Tras los mallorquines llegaría el turno de Supersubmarina que a falta de la inmortal LN Graná se marcaron una función eléctrica de un no parar de cancionzacas sublimadas por el derroche y perfeccionamiento de los de Baeza. El (filo)angloelectropop de Delorean fue un broche más que apañado para echar de menos en seguida y sentir cierta nostalgia por lo vivido, sentido e interiorizado, algo que sólo pasa con los acontecimientos que marcan y que quedan muy top entre los recuerdos de toda una vida.


[Sidonie] Calaveras exquisitos

Fascinado

“El surrealismo es destructivo pero destruye sólo lo que considera que limita nuestra visión” (Salvador Dalí). Espumados vértigos lisérgicos. Sí, el disco es daliniano por cada poro de su melomanía, notas como se va corporeizando sónicopictóricamente. Trabajo rompedor, como los caldos premium pasan los años y se muestra más exquisito aún. Revisitarlo es dejarse mecer espaciocósmicamente en pasajes irresistibles y peligrosamente atractivos.
De “una rítmica que nos envuelve astutamente empuj[ándonos] a un viaje que no ha hecho más que empezar [,] que nos hará volar entre atmósferas palpitantes” (María Mieres). Sorbos dandinistas de champán y caviar a cucharadas. Un lienzo (pro)psicodélico, un collage tentador, evaporaciones sublimes. Canciones que están a punto de romperse derritiéndose gaseosas.

Todas sus fases se van superponiendo mediante precisas conexiones de delirios sonoros “enriqueciéndolo, multiplicándolo” a cada corte. Una deliciosa amalgama de complejidades tanto líricas como melódicas, “molde pop y psicodelia en horizontal” (Eduardo Tébar).

El trío se gusta con un banquete de lírica delicada, selecta, sibarita a través de 11 delicatessen que se van sirviendo enguantadas y en bandeja de plata para el goze y el derroche sonoro sin frenos. “Hay canciones por las que nunca pasa el tiempo, como esas historias que nunca terminan o esas otras que empiezan aunque no queramos” (David Pérez). Fascinado [“estamos vivos y aún somos jóvenes”] se muestra como una apertura gloriosa, envolvente, envenenadamente adictiva mediante una historia de nocturna cotidianeidad, el bucle de placeres fragmentarios y finitos que se dan en las pugnas entre Oniria e Insomnia. La hipnótica Dos murciélagos [“salpicando nocturnidad”] se vuelve esponjosa y poliédrica desde el primer toque coral femenino misterioso y cálido a cargo de la solvente Miri Ros.

La juguetona y canalla Bohème [“laureles a Kerouac”] se enlaza con la genial Fiebre [“vueltas y más vueltas da mi lengua buscando tu puerta”] para continuar hilando escenas mágicas y prohibitivas cerrando el tríptico con la bellísima fragilidad de  Jardín polar [“brilla en tus veranos. Noches, días y diamantes rotos”]. Gente de Barret [“traficando con el cielo”] y la lanzada Joe [“caza nuestras vidas en ese extraño guión”] protagonizan la siguiente pareja nominativa combinando ráfagas caleidoscópicas y ritmos pop certeros perfectamente encapsulados.

Acrobacias en Exopotamia [“cuelgo de tu[s] labio[s] sin red”] es maravillosa desde su título y no deja de desplegarse ágil y reptante. El viaje que te da MTA [“besos cuelgan de tu pared mientras todo avanza”] se dará la mano con la rítmica y soleada Tienes gracia [“pinta lenguas que se enredarán”], que atesora el momento más sabrosón con un pasaje caribeño innegablemente simpático, bailongo y vacilón. El cierre vaporoso y elegantísimo de Viajero nocturno [“travestido el sol”] ata el lazo final de un menú gourmet apto para los paladares más dandis y exigentes.


[Sidonie Joy eslava viernes 12 diciembre 2014] En la crema de la ola

Sidonie cabecera
Sea sala, festival, acústico o lo que haga falta. Un concierto del grupazo barcelonés es un flechazo al centro de la melomanía. Desde que sacaron su de nuevo genial y rompedor disco no han parado de hacer bolos. La banda ya está perfectamente engrasada desde hace años pero incluso éste inolvidable 2014 se les ve en un momento aún más brutal, ampliando su paleta sónica, reiventándose pero sin renunciar a una personalidad que les hace ser lo que son, uno de los mejores grupos alternativos patrios (y de dónde sea) de todos los tiempos. Tú que lees esto puedes pensar que es exagerado pero no tienes más que pararte a repasar su trayectoria, su sólida versatilidad y la demanda que generan.

El cuidado ciclo Pop and dance eligió para la ocasión Joy eslava, que se volvió a vestir de gala para la crónica anunciada de regalazos sierrocanadienses que estaban por venir. Marc timoneando la juerga, Axel de nuevo pasional y pletórico en la percusión, Jes a tope animando el cotarro como de costumbre, el sonriente Edu brillante en los teclados y Marcel muy participativo y acertado.

Sidonie 2

Entrega, frescura, frontalidad, diversión. Un set list exquisito, “un repertorio dispuesto para el delirio, la exaltación y la comunión. Los que toquen psicodelia, rock o electrónica pondrán al respetable a gozar, hay gente que sabe a lo que ha venido al mundo y Sidonie están en ese grupo saboreando cada minuto” (Yeray S. Iborra).

Tocando todos los palos guitarrearon y teclearon pinceladas de toda su magna y jugosa obra a través de más de una veintena de canciones. Abriendo con la atractivísima Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico) para la primera parte entre su ramillete sónico desplegaron los himnos costazulados Persona y Costa azul, las eternas y fluidas A mil años luz (bandera generacional psicodélica, no me canso de gozarla) y El bosque y la daliniana Fascinado. Junto con Felling down nos embarcaron en viajes pretéritos y grandiosos hacia Moog y Varanasi (con los momentos más intensos de Jes proyectando con su sitar un envolvente intimismo atmosférico), sin olvidar deleitarnos con un mítico tríptico a base del “sonido arrastrado, sexual y sucio” (D. D.) de la elegante Gainsbourg, la visionaria y acidísima Yo soy la crema y Un día de mierda, radiante oda a desdichas cotidianas a la que es imposible no unirse y que con cada cante te hace sentir mejor.

El bis lo empezó encarando Marc con arrojo y gracejo tirando de ukelele para El mismo destello. A continuación se abismó orgulloso y decidido con la mágica Giraluna. Para el triplete final tras la pausa se echó mano de La sombra, Nuestro baile del viernes y Estáis aquí, que con su remate cósmico completó una crecida imparable y otro bolo enorme.

Sidonie 4

De Canadá a California. Tras perderse en la oscuridad hacia las bambalinas el This is the end de los Doors sellaba otro hito sonoro que deja con ganas de más y que tendrá su continuación capitalina el próximo 27 de marzo.

Fotografía: Intromúsica producciones


[Mondo sonoro] 20 años

not_228350I

Marc Ros (Sidonie)

“La palabra industria me evoca miles de anécdotas que me han contado las personas que se dedican al negocio, como un artista que pedía una limusina para ir al estudio a pesar de que su casa estaba a 10 minutos andando, o una multinacional que reservó todas las habitaciones de un hotel de lujo para periodistas que en su mayoría vivían en la misma ciudad y se encontraban con una botella de Dom Pérignon y un gramo de cocaína encima de la cama cortesía del presidente. No estoy hablando de Los Ángeles, estoy hablando de Madrid y de muchas personas que siguen en activo. Afortunadamente este modelo ochentero capitalista pornográfico ha pasado a mejor vida, pero ha dejado un impacto imperecedero. De vez en cuando nos encontramos con algún paranoico que nos mira con recelo cuando ve que hemos alcanzado cierto éxito pero os aseguro que de champán francés y coca nada de nada.

Se está viviendo un boom de festivales españoles amenazados de muerte por el éxito. Somos los primeros culpables, nos llaman y vamos. Es mejor morir de éxito que por fracaso y ya sé que en un mundo ideal sería estupendo que el público de festival también llenara las salas pequeñas o medianas para ver un grupo en su esencia, pero esto no es así ahora mismo.

Falta actitud, creernos que podemos tener una escena independiente tan potente y excitante como la que hay en otros países. Hay grupos que ya poseen esta actitud pero chocan una y otra vez con el bienvenidomistermarshallismo de algunos promotores y periodistas. Excepto el talento a la independencia no le sobra nada, sólo sufre de carencia afectiva y seguridad en sí misma”.


Santi Balmes
(Love of lesbian)

“De lo que nos tenemos que congratular es de que algunas bandas nacionales ocupen escenarios y horarios en los que ante[s solo] había bandas británicas. Es un avance independientemente de si [é]stas te gustan más o menos.

Sobran opinadores enteradillos y snobs. Hay mucho arrogante que suelta sarcasmo y bilis mezclados en un puré vomitivo de léxico universitario. Emplean un discurso demasiado intelectual poco emocional, para mí la antítesis de todo éste tinglado”.


[Santander music festival] Día 3/última noche. Desembarco canadiense en Santander

santander-music-festival

También lo bueno, lo mejor siempre tiene un final. El festival llegaba a su eclosión y las sensaciones y todo lo decisivo que flotaba en el ambiente estaba deseando su implosión definitiva. En esta ocasión el responsable de electronizar los intermezzos fue Miqui Puig. Los primeros en enfilar la recta final serían el sexteto cantabruco Templeton, que subrayaron su sonido a través de una progresividad de melodías dulces, llevaderas y de ráfagas bien mecidas y medidas destapándose como un entrante perfecto para los golpes sonoros venideros.

Sidonie (Cabecera, Vidala)

Sidonie. El mítico grupazo de la ciudad condal volvería a exprimir su minutaje seleccionando puro caviar de entre todo su gourmetizado cancionero. Te pueden gustar más o menos [a mí me parecen irreversiblemente sublimes], pero es innegable que su pegada y su actitud en directo es profesionalmente intachable. Miden los tempos como nadie, se entregan, se lo pasan bien y enriquecen y recubren de magia fortalecida sus temazos. El set list orgasmeó desde el inicio (La sombra) para deleitarnos en el tercer corte con A mil años luz, ese himno eterno que hace aflorar las subjetividades colectivas y que personalmente opino que es una de las mejores canciones hechas jamás en éstas o en cualquier latitud. El pináculo del glorioso Fluido García dónde la pasión se desata y la percusión de Axel cabalga al unísono de los puntiagudos y precisos guitarrazos de Marc y Jes para circundar una obra maestra que te pone la piel de gallina y que te recuerda en cada acorde por qué la música es una de las partes más vitales de tu existencia. Tras dar buena cuenta de sus recientes cancionzacas sierrocanadienses acabaron cerrando con El incendio para quemar todas las naves y volver a dejar el pabellón alto y las ansias melómanas intactas. Otro bolo legendario dónde Marc Ros volvió a flotar entre los fans con esa oda sobre las desgracias cotidianas, Un día de mierda, karaokeizado con gracejo por toda la campa y que volvió a demostrar todo el talento de una banda rodadísima y que no para de reinventarse. Grandes de nuevo, gracias de nuevo Marc, Axel, Jes, Edu y Marcel.

Glass animals se gustó en los entretiempos cuando las atmósferas y los presentimientos de la magna banda de Tres Cantos ya surfeaban el ambiente.

Vetusta Morla 2 (Saray Lobo)

Vetusta Morla. La deriva hacia su Golpe maestro fue un subidón continuo para incrustar de nuevo en la historia musical un directo exquisito dónde Pucho se liberó en cada corte propicio para bandas sonoras memorables. Copenhague o Valiente sacudieron la barrera del sonido y de la calma para hacer aflorar toda la elegante rabia de una formación que tampoco para de girar y que deja tras de sí justificados piropos y merecidísima admiración. También te podrán gustar más o menos pero se muestran impecables en la instrumentación y te transportan en volandas hacia el amor loco por la buena música y concentrarse sólo en dejarse llevar por sus letras y contundencias.
Desgraciadamente encarábamos las últimas horas del Santander music. Todo había merecido la pena y la palabra éxito volvía a circular como la pólvora. Las acciones de la fiesta cotizaban al alza y los dividendos sónicos crecían hasta colapsar el mercado. Entonces los  experimentados y de culto Sexy sadie comparecieron en el escenario principal para reminiscenciar los laureles de los 90 (gracias Nirvana, gracias Los planetas, siempre) en una sentida actuación meláncolicamente detallista repleta de desenvoltura y saber estar. Para deleite de sus correligionarios se vaciaron con un par de bises extra que continuaron manteniendo el nivel para poner un broche dorado al ocaso de 3 días y 3 noches inolvidables, lumínicas, de necesarias fases psicodélicas y sobre todo de canciones sin fecha de caducidad, gente con ganas de pasárselo bien y todo ello en la estación ideal para lo improntante y las intensidades: el verano.

“Están afligidos por el amor aquellos que, cuando entra en su pecho, intentan cortar sus alas o atarlo [,] pero aquellos que cuando llega están agradecidos y lo acarician y cuando se va lo dejan ir son siempre queridos y bajo su dominio triunfarán. Por eso no intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices” (Maquiavelo).

Fotografía: Vetusta Morla (Saray Lobo), Sidonie (Vidala) y wakeandlisten.com


[Sidonie] Bastón, bombín, teclados y neones

Imagen

Vuelven a arriesgar y vuelven a ganar.

Tras la paradisíacogelatinosa viscosidad psicodélica del Fluído el trío barcelonés vuelve a sorpresivizarnos con un regreso al futuro sónico: atmósfera dandi y nuevas experimentaciones sinfónicocósmicas sin ninguna prisa, como debe paladearse un buen añejo.

 

“Si el disco fuera un edificio los teclados serían las columnas y las guitarras el coronamiento. Ha sido muy enriquecedor hacer canciones con un instrumento que no domino, era muy estimulante ver cómo evolucionaba una melodía sin depender de los trucos aprendidos con la guitarra. [Siempre hay un proceso creativo] Todo se compuso con un teclado antiguo [un Lowrey setentero] que encontré en un anticuario. Hicimos el esfuerzo de componer sin dominar ese instrumento. Fue como un juego” (Marc ROS).

“De repente Jesús no tocaba el bajo, tocaba [un] Korg” (Axel PI).

“Hemos descubierto que podíamos crear con un lenguaje que no fuese el de siempre sin perder la identidad” (Jes SENRA).

 

Espacialidad, evolución robotizante, atmósferas oniricoinsómnicas, pasajes de oscurantismo intimista, toques de glam rock y asperezas precisas. Éstos son algunos de los ingredientes que se pueden palpar y con los que recrearse en el multiuniverso que nos ofrece esta obra: poliédrica y creciente.

“Supone una evolución de su sonido hacia un pop electrónico cristalino luminoso sin renunciar a sus raíces. Requiebros melódicos atemporal[es] que destacan [por su] viveza sonora” (Luis J. MENÉNDEZ).

Un “torbellino rítmico pop sobre un tamiz electrónico”(Joseba VEGAS).

“Lírico, atmosférico, misterioso, cinemático, clásico y vanguardista a la vez es un compendio de muchas virtudes y sensaciones confeccionadas con imaginación y creatividad” (Francesc FELIU).

“[No] falta, ni mucho menos, intensidad melódica ni épica: aquí hay calor. Es cualquier cosa menos fría a pesar de su superficie sintética” (FREIRE, Rolling stone).

 

Sierra y Canadá [es] un nuevo giro hacia un sonido de teclados cuando nadie esperaba esta gratificante mutación. [Éste nuevo trabajo] tiene magnetismo y te atrapa [, es] un micromundo propio creado a conciencia” (Toni CASTARNADO, El factor humano).

 

“Un sonido sorprendente que [les] sitúa en una nueva dimensión más cerca de los ochenta que de la psicodelia que siempre han revitalizado y llevado a su terreno quitándole el polvo y actualizándola.

Poderoso enganche melódico [,]estribillos arrebatadores o incluso coros luminosos y bombásticos. También [hay] momentos [de] pop pizpireto o incluso otros en que se vuelve más oscuro [pudiéndose] hablar del influjo de Depeche mode sin que resulte una meada fuera de tiesto. Un disco muy variado que puede pasar de una balada algo siniestra a un curioso tema cargado de ironía [,] pleno de contrastes que poco a poco va conquistando el corazón del oyente“ (Don disturbios, Mondo sonoro).

 

13 nuevas canciones para seguir agrandando su excelso repertorio expresable también con la fórmula 11 + 2, gracias a Canadá I y II.

Las 2 Canadás interrégnicas completan el neoengranaje del flamante y metalizado artefacto compositivo industrializante que supera sus propias barreras para transmutarse con precisión. La cosmovisión de cada pieza es muy sugerente aglutinando un conjunto nivelado con éxito:

 

Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico).“Un error fatal espaciotemporal”

Imagen, intención. El inicio del videoclip es buenísimo. Postal sonora de entrelazamientos vocales y ciclos magnetizantes. Ariete perfecto de resonancias delicadas para zambullirse en la nueva cosmogonía de Sidonie.

Empujes autómatas, amor replicante, robótica blanda. “Necesitaba contar una historia de amor extraña, hermosa y triste y que la protagonizaran 2 robots [que reproducen los errores humanoides] en un futuro postnuclear. [De] estilo soft es y será una de nuestras canciones favoritas” (M. ROS).

 

Rompe tu voz. “Sube desde el pulmón”

“Vitricida” (Chema DOMÍNGUEZ, Efe eme). Expansiva, libertarizante. Temazo muy serio dónde los sintes viajan con entusiasmo con el resto de instrumentos y neosonidos. Estribillo implosionante que abduce e invita a seguir entre nuevos meteoritos y guiños satelizantes varios.

 

Gainsbourg. “El golpe derrama. Apaga tu sed”

Delicatessen icónica (homenajeante) donde los teclados siguen fluyendo con todo el protagonismo y la temática requeridos. Por momentos hipnótica no deja de abrirse paso.

 

Yo soy la crema. “Me avanzo a tu miedo moderno”

Perla reflectante adherente retratante inteligente, aguda, fluorescente, posicionada exquisitamente.

 

Un día de mierda. “Pero qué más da sólo quiero silbar”

Se sale de la órbita electroteclista. Pausa ínsula sonora maravillosa que huele a himno desde la primera escucha. Tan dulce y suave como letal.

 

Canadá (el feo de los Wham). “Esto es Montreal pero te quiero igual”

Primer interregno que se abraza con la anterior para coger carrerilla hacia el siguiente corte. Merece mucho la pena, grata degustación, muy paladeable.

 

Estáis aquí. “Y que la ola esencial…”

Globalizadora, muy musical. Admirable la modulación vocal de Marc. Pista muy festivalera y de clara factura para el gozo bilateral [banda y público].

“Queremos hacer de esta canción una fiesta cuando llega el estribillo. Habla de un tipo que vuelve de gira, se va al hotel, destrozado, acaba de hacer una room party con gente que no conoce, le viene un subidón raro del bajón de todo lo que se ha tomado y en ese momento piensa tranquillo [,] no estás solo” (M. ROS).

 

El mismo destello. “Te creces con los accidentes”

La marea no para de subir. Desde los primeros coros te desenmascara. Lumínica, va reptando sin contemplación hacia el éxito en una compactación muy bien medida. Subrayable la mezcolanza de guitarras y teclados del tramo final.

 

 

Canadá 2 (cafeína y brevedad). “De ti se ha vuelto a acordar”

Momento KitKat para afrontar la segunda parte del disco: más traslúcida, profunda y críptica, dejándose llevar por elegantes oscurantismos y el caudal de los sinsabores argumentales.

 

Las dos Coreas. “El miedo ha decidido por los dos”

Estribillo demoledor. Excelencia en todas sus mutaciones. Ejemplifica y abandera todas las nuevas bondades, texturas y capas decididas por la legendaria formación barcelonesa. Apertura, nudo y desenlace hilados entre coros letales, cambios de ritmo prodigiosos y el atractivo continuismo sintetizador. Se corona en alto, SIN DUDA.

“Es la más externa, la que se aparta más. También es algo oscura [,] tiene mucha riqueza y mezcla cosas muy interesantes aparentemente difíciles de mezclar” (ROS).

 

La noche sin final. “Quiero olvidar memorizándote”

Vampírica, coral, limpia y gran bisagra para el tramo final.

 

Olvido y morfina. “Sólo durmiente te concedo mi corporeidad”

Líquida, vaporosa y al mismo tiempo directa y contundente. Sigue las nuevas coordenadas a la perfección.

Hiroshima mi amor. “Entre chatarra ardiente postnuclear”

Cierre apocalíptico clarificador. Difuminadora, misteriosa, reptante, etérea, cálida, personalista. Hermanamientos rítmicos con Waveforms (Django Django).

 

Ningún grande se fija en lo que hacen los demás y va tomando sus propias decisiones: ahí brotan las tendencias.

La actitud de valentía y arrojo siempre es plausible y tarde o temprano da sus frutos. Acompañados para esta nueva aventura en su exquisito directo por Eduardo MARTÍNEZ y Marcel CAVALLÉ, Marc, Axel y Jes vuelven a dar un paso adelante con uno de los mejores discos del año, ya de culto, que en todo momento se alzará en un 2014 repleto de brillantes trabajos. Otro claro ejemplo que va mejorando según lo van destilando tus oídos y que se va haciendo grande para hacerse su hueco privilegiado en la época dorada de la alternatividad sónica en la que afortunadamente aún seguimos surfeando.

 

Ironía fina inteligentísima que te teletransporta para recordarte en seguida que ninguna tecnología vencerá jamás los instintos y sentimientos más fuertes, auténticos e irreversibles, el amor por ejemplo.Las indirectas que atesora son magnas, totalmente de acuerdo pues con toda su filosofía subyacente.

Dejaros llevar y nunca perdáis esa capacidad de sorpresa que tan sana y necesaria es que nos provoquen de vez en cuando.

Como Hank MOODY yo siempre me he sentido más analógico que digital.


[Sidonie teatro LARA 2 abril 2014] Dandismo pop electrofuturista

Imagen

Aunque soy más de la magia de un concierto de pie al aire libre festivalero o en una (gran) sala el encanto de paladear a uno de tus grupos tótem desde una butaca también tiene su embrujo.

El teatro LARA fue de nuevo el escenario elegido, ya que como recordó Marc ROS se trató del lugar dónde acabaron la gira del Fluído.

Con una puesta en escena conseguidísima (el toque de los neones fue un flechazo y un puntazo mayúsculo), sencillamente genial a las 11 de la noche clavadas y después de las notas del himno de Canadá harían su comparecencia en las tablas el trío barcelonés junto a sus dos nuevas incorporaciones sierrocanadienses (Marcel y Edu) luciendo unas atractivas cazadoras doradas proDrive que cumplieron con creces el objetivo para predisponerse al legendario bolo que se iban a marcar.

Imagen

El primer trébol de cuatro hojas sónico que nos regalaron antes de presentar nuevos cortes recién salidos del horno fue protagonizado por 3 himnos (Costa azul, A mil años luz yFascinado)y La sombra.

Tras unas breves presentaciones de la banda llegaría el turno de tocar Sierra y Canadá (historia de un amor asincrónico), dónde los teclados Nord electro 3 y las nuevas texturas se desencadenarían adueñándose de toda la novedosa y adherente atmósfera de la formación.

Para la siguiente el quinteto se haría sexteto gracias a la presencia de Miri ROS para colaborar en GAINSBOURG y Los olvidados.

Con una sala ya completamente entregada y feliz Marc nos sorprendió con la pieza final de Sierra y Canadá, Hiroshima mi amor tirando de su juguetito Omnichord retrofuturista neorobotdistorsionante. Una introspección estelar.

IMG_4256

En el siguiente tramo del viaje salieron de la maleta sónica pura diversión y explosión actitudinal dónde ya se notaba a la banda totalmente cómoda y aventurada. Todo lo que nos gusta, En mi garganta, Un día de mierda (temazo con serios visos de convertirse en himno dónde la receptividad coral sería notable desde el principio) y Un día más en la vida, de nuevo con la presencia de la hermana de Marc para los conocidísimos y coreables estribillos.

En siguiente lugar tocaron On the sofa, esa cancionzaca de Shell kids que enlazaron con El bosque, instantes en que brillaría el solo de Marc entre el público con un alargue guitarrero apoteósico alzándose en clímax distorsionil de la noche jugando y pasándole el testigo a la maestría y pasión de Axel PI en la percusión.

IMG_4696

Antes de los bises se deleitaron y nos deleitarían con otra canción muy coreable, Estáis aquí, de nuevo con el sexteto bajo los focos con un Jes SENRA (que aguantaría con la chupa cósmica hasta el final cumpliendo magno su promesa) animándose con el tambor.

Sin decaer ni una milésima de intensidad tocó una versión de My generation de los Who subrayada por un remate bateril bestial de nuevo a cargo de Axel a la que siguió Sidonie goes to Moog, estirada hasta la psicodelia (teclil) instrumental.

Era el momento de la recta final. Todos seguíamos sedientos, con aún más ganas. Tras unos minutos en que pudimos volver a contemplar el despampanante decorado Marc se lució intimista con Giraluna, defendiéndola sólo con su GIBSON (igual que en su cremoso acústico en Fnac del pasado 25 de marzo coincidiendo con el lanzamiento del nuevo disco). Antes del tríptico definitivo llegaría la segunda parte alargada de las presentaciones del grupo; tras lo cual y sabiendo que lo único malo sería que ya quedaba poco para que acabara el conciertazo se volverían a entregar en Por ti (regalo extra set list), Nuestro baile del viernes y El incendio, implosionante y creciente conflagración sinfonicocósmica con el respetable ya totalmente abducido.

Los aplausos y los vítores se alargarían con todo merecimiento. Otra noche perfecta de la banda demostrando su excelente estado de forma y sus ganas de seguir innovando y pasárselo en grande. Uno de esos acontecimientos musicales míticos que quedan irreversiblemente atesorados en la memoria colectiva y personal e intransferible de cada uno de los privilegiados presentes. Uno de los conciertos del año, sin duda. Una obra maestra, una noche entre el 2 y el 3 de abril del año de gracia de 2014 inolvidable.

De Sidonie al cielo.

 

Fotografías: Pedro BAO


[Sidonie] Psicodelia caviar beluga

top_gr_2950
A veces la mejor manera de darte cuenta de la grandeza de una obra (maestra) es volver a revisitarla, repaladearla. Quizá las primeras veces no puedes APRECIAR TODA SU CALIDAD, en ocasiones te das cuenta con el tiempo, cuando el contexto y la madurez llegan juntos a la meta.

Sidonie juegan con la PSICODELIA apostando por ella de manera clara y feliz girando y gozando de un vuelo encapsulado multicolor delirante, sensual y en las antípodas de lo tímido. “Las canciones eran tan elásticaque sólo podían ser arregladas con el único estilo musical que es realmente libre y con el que los [3] se conectan de forma instintiva: la psicodelia” (misterpollomp3.com).

“Un puzle, una mezcla perfecta, un zumo instrumental para degustar” sin trampas, sin dudas (Jorge FERNÁNDEZ, corrientescirculares.es).

Composiciones juerguistas y canallas pero al mismo tiempo de exquisita factura y rematadas con genialidad. Divertido y guasón, jugando con los límites. Un colocón en el Olimpo de la alternatividad sónica. Dandinismo melódico transcendente envolvente con RITMOs y formato ultraadherentes y estructuras mágicas que se liberan con fuerza por todos y cada uno de los poros. FUNCIONAnte, daliniano. Suculenta y deseada complejidad, una deliciosa mixtura de distorsiones. Las canciones se van incardinando con bella soltura dando constantemente a luz evocadoras incursiones de imágenes en constantes lienzos volubles.

“El disco crece con las escuchas”. El sonido no cambia tanto como parece, vuelven “a  la psicodelia (más bien [a] darle un poquito de brillo a algo que siempre ha estado ahí) y [a] jugársela con ganas de (más) fiesta”. Es ilustre el “equilibrio entre el subidón inmediato y la ELEGANCIA surrealista” (BATAHOLA, Mondo sonoro).

Recuperan “la ESENCIA latente en sus orígenes sin que dicha repatriación signifique en ningún caso el sacrificio del himno pop y accesible que les ha proporcionado [su] creciente éxito masivo. Con estribillos resplandecientes enredados entre texturas tintadas, guitarras enrevesadas, coros mesiánicos y textos sensiblemente más crípticos” (Raúl JULIÁN, Muzicalia).

Como observa Sebastián ALONSO (Jenesais pop) la banda (emperadores del indie catalán junto a los lesbianos de BALMES) TAMBIÉN “han conseguido recuperar aspereza y contundencia”. Un trabajo engalanado de excitantes codas rockeras.

Marc, Jes y Axel ROMPEN “con la cobardía para lograr liberarse de las redes que impiden la creatividad”. Se van sucediendo acordes adictivos “que exigen escucha y trabajo pero que se disfrutan con soltura y fluidez haciendo honor al nombre del largo” (J. CASTELLANOS, 20 minutos).

Como lo ve Marypepa (indienapolis.com) también es “enérgico, vibrante, eléctrico, bailable y optimista”. “Han vuelto, y lo mejor es que nunca se habían ido. Saben lo que quieren, lo que hacen y les gusta el riesgo (J. FERNÁNDEZ).

Encontramos “canciones que parecen llegar al final para dar un giro en el último instante y mostrarnos otra cara diferente (Juan RISOTO, mundopop.es).

El bosque: el álbum empieza a liarla desde el principio saliéndose de la tangente mostrando “el camino a seguir”. Es una entrada mística, una apertura cachonda endiabladamente atractiva, un dulce primer CORTE con una potente y “clarísima declaración de intenciones” (César LUQUERO, Rolling stone). Atrona fiestero cual piedra angular en la que se van tejiendo el resto de temas de El fluido GARCÍA. Su líder y vocalista Marc ROS sentencia “hemos utilizado algo que siempre ha estado ahí. Todo está bajo un mismo manto, un estilo tan abierto que te permite hacer lo que quieras. Salió El bosque y todas las demás surgieron alrededor”. IRRADIAN guitarreos saturados. Una elección para derretir el hielo más que acertada, un inicio antidefraudante y que ejemplifica a la PERFECCIÓN toda la naturaleza de las estrellas del rock.

Siguiendo a CASTELLANOS la primera pista le pasa el testigo a la cósmica A mil años luz, TEMAZO-himno (el mejor, la joya de la corona si hubiera que elegir/decidir entre el resto) adictivo, imparable, “interestelar [que] refleja la calidad de las letras y de la cuidada-destartalada producción sonora del álbum”. Un invento maravilloso, una excitante y radical aventura química, lisérgica, bestial que también sabe ir al grano. Desfila como un “tema-ariete de un disco cuyo leitmotiv  es el VIAJE y en más de una ocasión la ESCAPADA” (LUQUERO).

Carnaval. Fresca, alegre, invitacional, rítmica.

Alma de goma. Pegadizo, limpio y progresivizante homenaje beatleniano con estribillo final coherente, identitario, cíclico.

Negroni, que consuma la triada bandera junto a las 2 primeras canciones y que podría perfectamente haber abierto el LP. [Paladear la bocanada-explosión de los 3 temas seguidos empezando por El bosque Negroni y finalizando con A mil años luz es una experiencia sonicoalucinógena que desata unas sensaciones de orgasmo sonoro difícilmente igualables. Un regalo de INTENSIDAD  que ATRAE a la barra libre del desfase que cada uno prefiera REALizar]

El aullido. Siguiendo la estela, demostrando su atávica destreza con el sitar. Adentrativa, atmosférica.

Bajo un cielo azul (de papel celofán). Especial, capricho y experimentación sin censuras.

Tormenta de verano. Lema brillante, desenfadado y soleado. Otro genial despliegue.

La huída. Intervención creativa sideral de su bajista que sigue pinceleando el monumento.

Perros. Ahondante, descarada, profundizando en el mensaje. Cuenta con una buena demo que también se esparce con gracia.

No mires atrás. Cierre encumbrante en todas sus líneas. Colma la espiral con un REPERTORIO de destellos inevitablemente radiantes (completando además su cielo azul, celofán: con ecos superrealistas cómo no podía ser menos para reforzar la filosofía del conjunto).

Buscan y lo encuentran sin esfuerzo, intuitiva, visceralmente. El trío se sabe GRANDE. ROS, SENRA y PI no tienen nada que demostrar, hablando mal y pronto LO PETAN a sus anchas con este discazo que demuestra “una vez más su gran personalidad” (Alberto QUINTANILLA, Tras las puertas). Sin dejar de sonar a sí mismos, deleitándose y deleitando con una INTERPRETACIÓN y un material brutal sin miedo ni complejos, creaciones VALIENTEs sin ataduras, descolocante.

Poderoso, antiacomplejado. Cuidada artesanía lírica, delicatessen, memorable, completo, irreversiblemente atrayente, reflejo de su consolidación y MEJOR MOMENTO. Ambientalmente fascinante, fusionante, transmisor, reverberante, evolutivo, descarnado, DIRECTO.

Un cóctel imperfectamente perfecto irresistible, REDONDO, lúcido, liberador. Impecable en su género.

Vaya, el mejor disco del grupo, el más logrado y complejo, el mejor del 2011. En la ÉLITE de la escena independiente de aquí cantado en castellano (el único que para mí cuenta de verdad) junto a los 3 primeros de Los planetas, Viaje de estudios de Los lori, los 2 últimos de Niños mutantes, 1999 de Love of lesbian o Un día en el mundo (Vetusta morla) por EJEMPLO/entre otros.

☆☆☆☆☆

♠♠♠♠