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[Mucho] `La estandarización aburre. La diversión [(] en la música [)] está en el cambio´

Mucho

`No podemos negar el rock porque venimos de allí. La diversión en la música está en el cambio [,] intentar siempre hacer un disco diferente al anterior. La música se me ha abierto, disfruto de ella más que nunca. No quiero volver a pensar en reglas. Queríamos probar que pasaba si afrontábamos la guitarra como si fuera un sinte. Si hay algún seguidor fundamentalista se ha equivocado de banda. Era una putada para todos salir de la zona de confort.

Tener 8 días para grabar y querer hacer una cosa por cojones ha hecho que estemos más unidos [,] que lleguemos a un nuevo nivel de entendimiento. Llevar nuestra música a un sitio diferente siendo las mismas personas.

Hay un odio general a nuestra clase política que quiere que seamos ovejas trabajadoras asintiendo todo sin pensamiento crítico. La estandarización aburre. Hay bandas que [se suben] a carros que no les pertenecen. Ojalá cada vez se ha[ga] más música con pretensión de hacerla avanzar, que pretenda ser novedosa [,] diferente´.

Martí Perarnau IV


[Amatria] ElectroAmatrianismos golosones

Amatria

No es que el amatrianismo (ilustrado) vaya a llegar, es que ya ha llegado, desde hace tiempo, pero desde luego que se ha reforzado con creces con éste tesoro de discazo. Teclados elegantísimos, ritmos adhesivos, letras a la altura, ráfagas provideojueguiles esplendorosas, mágicas; composiciones sabias carne de cañonazo rompepistas. Costumbrismo y épicas cotidianas en un coctel y recetario sónico pluripoliédrico más que apetecible e interesante. Catálogo de singlehits dónde se permite cerrar con la bizarrolicencia de una tonada prolabordetiana, un villancico rara avis filorural perroverdista de etiqueta huidiza.

Eficaz y eficiente Joni Antequera despliega toda su creatividad en una de las sorpresas disqueras más brillantes y originales del año 5 de la segunda década de los dosmiles. La buhardilla (también en versión remix ¡oiga señora!) y Además se me antojan cortes exquisitoides y soleados que bien valen de muestra para todos los merecidos piropos anteriores. El recogimiento filoemo y la intimidad acompasada de El perro del vecino demuestra un talento multiarístico de cara a ni mucho menos monopolizar un género.

Amatria «ha decidido que por fin estallen en un abanico technopop multicultural parte de sus inquietudes musicales. Encontramos bombas de tintes latinos, emotivas nanas casi folclóricas o reinterpretaciones sintéticas de la cumbia. Un compendio a corazón abierto» (Paula Arantzazu). Ya mostró mimbres magnos con la versión de Lucha de gigantes del gran Antonio Vega. Para la infinitud heroica de La copa de Europa sencillamente lo borda, huele a hitazo desde la primera reproducción. Arrojarse y salir con éxito (y de qué manera) al dar tu toque y punto de vista a una canción de Los planetas es un dato muy top. Capta con instinto la esencia de su expansividad implosionante imparable y la dota de un nuevo envoltorio genial. La tonada es un homenaje y a la vez un refrescante giro de timón que queda entre mis cancionzacas favoritas del año en curso y por tanto para mí entre los 14 mejores temas de dicho periodo de gracia (y de nuevo apasionadamente melómano).


[Sansan festival viernes 3 abril 2015] Combinaciones perfectas

L.A. cabecera

Para el santísimo viernes alternativo se darían cita en el escenario principal los acontecimientos encadenados más potentes gracias a la sucesión de un trébol sónico de lujo que se arrojó en instantes gloriosos e implementaciones muy pro.

Tras la comparecencia de Dorian, engalanados y con visuales de felicitación autotributo mediante, llegaría el turno del mejor rock proangloindie a cargo de L.A., un grupo que se consolida tras cada actuación. El quinteto isleño, cuya límpida ejecución emocionó de principio a fin, empezó abriendo con la dualizante After all, a la que hiló su moderna y delicada Secrets undone, pieza que escaló brillante gracias a su viaje a 4 guitarras. Para la perfecta Dualize Luis Alberto echó mano de su querida Rickenbacker. No faltó su himno cosecha del 2009 Perfect combination para gozar con el momento más karaokil y sentío de los encuentros sónicoanglos en la segunda fase ni tampoco la jugosísima y adictiva Rebel.

Casi sin tiempo de paladear el final de los baleares tomaría la alternativa Mucho, otro grupazo de la piel de toro merecedor de las plazas más grandes y titanes incansables del rock cósmico y sideral. En el otro escenario no iba a quedarse la cosa pocha pues, ni mucho menos. Fundiéndose con la poscosmicidad del quijotesco Perarnau Martí y sus muchachos volvieron a hacer gala de su romanpaladinismo rítmico, actitudinal y melódico a través de temazos apocalípticos como la tecnocrática La larga risa del emperador, Como si no hubiera mañana, la indestructible Más feliz sin televisión, la de culto desde el primer play La primera luz del día y/o Sal de la tierra. El cuarteto manchego firmó, a cuádruple teclado, con solvencia en la percusión y guitarras imperiales un bolazo bien surtido reforzado por la labia intercancionil de su frontman para no parar de seguir ganando adeptos con todo merecimiento.

Mucho

De vuelta en el Desperados y con los últimos sfumatos de los Mucho los acertadísimos y empacados León Benavente volvieron a clavarlo encapsulando su exclusivo repertorio con otra actuación que no dejó de agradar a las masas cerrando con su gigantesca Ser brigada, con ésa intro tan envolvente y enraizada que estalla con ráfagas de placer en el momento exacto.

Como gran previo al concierto del grupo más popular de todo Jaén y muchas partes de las afortunadas Andalucías en el cuco escenario «maestro» tomó la palabra y el micro Neuman, que con intimismo y poderosas sonoridades anglo ofrecieron tempos ideales para inaugurar la medianoche gandiense.

Haciendo justicia a toda su expectación y aglomeración de fans Supersubmarina siguió fluyendo en la noche usando Samurái como corte inicial para enmarcar de nuevo su excelente power pop sublimado. A destacar su detallazo de hacer el bis con un tridente cancionero irresistible a cargo de Viento de cara que fundiéndola con Algo que sirva como luz se acabaría dando la mano con la santacrucera En mis venas. Pero además quedaba otro bombazo final, la visceral Cientocero. En definitiva un no parar de desgañitamientos pro y posadolescentes y coros del respetable para una banda que en todo momento conectaba exitosamente con el mismo.

Para cerrar el círculo de grupazos del viernesábado las sacudidas crípticodulces de El columpio asesino conexionando con los deliciosos envoltorios electropsicodélicos de Los pilotos se tornaron en un coctel sonoro diabólicamente irrechazable. Los pamplonicas fueron desplegándose mediante su colosal Ballenas muertas en San Sebastián sin renunciar a celebradas codas pasadas como el temón más reclamado y seguido de la madrugada, Toro, que explosionó en el ambiente e implosionó en cada alma fiestera del recinto. El remate de Íñigo Sola a la trompeta completó otra vez una oferta melódica a la altura de muy pocos que sigue cosechando meritorios premios también al otro lado del charco.

Elyella djs tomarían el testigo sobre las mismas tablas pero antes quedada pendiente degustar los fotogramas más filoplaneteros. En el caso de los legendarios Florent y Banin apuntar que surfearon sin tapujos ni pasteleos por lo más granado de sus 2 largos volviendo a hacer disfrutar de lo lindo a toda la peña con sus preciosos dilatamientos de su triplete más hitero: Cero en blanco, Vuelo rasante con ametralladora y Longitud de onda 585nm. Los últimos coletazos y jugueteos del lead guitar granaíno más grande de todos los tiempos galopando su Fender aún quedan en la retina de muchos y muchas, desde luego en la de un congratulado admirador que acaba éstas líneas.

Fotografía: Mauricio Sanguino


[Sansan festival jueves 2 abril 2015] Psicodelias ficcionadas

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El primer día de su segunda edición el festival más exitoso, cremosón y arrojado de La Safor volvía a irradiar la Semana santa contando de nuevo con musicón a través de un cartelazo con muchísimo de lo mejor del panorama alternativo patrio.

Tras los directos, entre otros, de Correos (escenario Master´s) y Nacho Vegas la energía derrochante del siempre impecable directo de Sidonie prendería la mecha con todo un pregón sónico salpicado por un setlist que no tiene más remedio que estar hecho a base de temazos dada su ejemplar y gloriosa trayectoria. Cortes sublimes como la perla sierrocanadiense Yo soy la crema, la himnaria y psicodélica belleza El bosque o la siempre rompedora El incendio se fundían con las palmeras del lugar para presenciar otra actuación logradísima de un grupazo-garantía de espectáculo y buen hacer.

A continuación de Izal y Smile desembarcarían los momentos más épicos de la primera tardenochemadrugá. Rufus T. Firefly expansivizarían sus atractivas y potentes atmósferas en un bolo selecto y entregado. Víctor Cabezuelo y su cuádriga melómana fueron pasando por estaciones tan memorables como Nueve o El problemático Winston Smith para ir desgranando su majestuoso último disco, una de esas obras maestras que te sacuden y envuelven para volver a amar aún más la música. Cada nota era un empujón de cosmicidad, implicación y sentimiento puro. Rufus, perfectamente dignos de las tablas del Desperados se desenvolvieron brutales en el escenario secundario con una actuación tan mayúscula e irresistible que daba igual que uno se hubiese levantado el día anterior a las 7 de la mañana jodiéndose la siesta y zampándose más de 400 kilómetros de carretera. Los de Aranjuez desprenden tanta magia y actitud que cualquier gilipollez se evapora para dejarse llevar por canciones ciclópeas que arden hasta fundirse en lo heroico.

Para los postres quedarían la más que llevadera progresividad electropop de Mendetz y la más que contrastada calidad de Dj Amable, icono absoluto de las mejores electrificaciones indies desde los platos tirando como de costumbre de un repertorio variado y más que resultón.

Fotografía: Mauricio Sanguino


[2014] Irreversibilidades melómanas

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“El sentimentalismo es la alopecia de los sentimientos” escribe Ray Loriga en su más reciente y de nuevo novelón. Cierto, pero hay años que marcan, que merecen ser recordados aunque peligrosamente puedas caer en el bizcochismo y ciertas nostalgias. Pese a la ausencia de un nuevo disco de Los planetas 2014 será un año improntante grabado a fuego en memorias colectivas y en subjetividades intransferibles. Luchar por un sueño es de lo más bonito y de lo que más te puede llenar en la vida y sí además vas viendo y sintiendo como se va dando forma a “la movida” no puedes más que seguir trabajando con pasión e ilusión renovadas para intentar ofrecer la mayor calidad y variedad posibles a nuestros estimadísimos lectores que son los que finalmente dan sentido a toda nuestra obra.

Independance, Juglar, Contraclub, Penélope, Montilla, Charada, El sol, Mad indie summer, Boite, Joy eslava, Teatro Lara, Tomavistas, Un lugar llamado mundo, Nocturama, Territorios, Hangar [y a nivel fan tirando del bolsillo propio Santander music, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, Sexy Sadie, Templeton y Standstill]; Alborotador gomasio, Ellos, El hombre rana, Joe Crepúsculo, Guadalupe plata, Poomse, The prussians, Supernumerario, Atención tsunami, La habitación roja, León Benavente, Los claveles, Los pilotos, Sangre, Novedades Carminha, Alexandre Lacaze, Genérica, Los Punsetes, Love of lesbian, Lori Meyers, Maryland, Niños mutantes, Mucho, Sidonie, We are scientists, El columpio asesino, Nudozurdo, Edredón, Fira fem, El lado oscuro de la broca, Perro, Triángulo de amor bizarro, Cómo vivir en el campo, Pasajero, Fuckaine y The right ons entre otros. Buenos grupos y grupazos que hicieron de la pasada anualidad un gozo mayúsculo para la melomanía y una satisfacción laboral y personal gigantesca para todos los que trabajamos en éste bello y maravilloso proyecto llamado Poplacara.

Creo que en la vida hay que ser humilde y no olvidar jamás tus raíces por muy lejos que llegues. El origen y el destino seguirán siendo los mismos: la buena música, los buenos artistas que no paran de crearla y todas aquellas personas que amparan y seguimos defendiendo a capa y espada éste hermoso cosmos. Del romántico fanzine de 1984 a la actualidad digital (ya 2015 ¡oiga señora!) imperante ha llovido mucho, pero jamás en vano. El que no llora no mama y en la vida hay que currárselo, la meritocracia tiene sentido pese a la superestructura del tinglado montado por paletines, ladrones y demás sanguijuelas sin escrúpulos y con menos vergüenza que un gato en una matanza. Desde luego que siempre nos quedará la superioridad moral como bien apuntaba Luther King. Pero centrándonos de nuevo en lo principal parafraseando a cierto grupazo granadino siempre nos quedará la música, eso jamás nos lo podrán arrebatar y como bien dice el dicho que nos quiten lo bailao. Al final volverá a quedar lo más importante, las canciones y todos los sentimientos en colores aún por inventar que seguirán provocando.

El nivel ha quedado muy alto y hay muchísima gente a la que agradecérselo. 2015 se presenta muy grande y apetecible. Todos los que formamos parte de ésta mágica publicación seguiremos en la brecha intentando implementar en todo momento la mayor profesionalidad posible sin olvidar paladear cada bolo y evento.


[Festival Tomavistas 18 y 19 julio 2014] Toma 2. De cosmos sónicos, bandejas de plata y leyendas del rock

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La segunda entrega festivalera iba a estar salpicada de colaboraciones, nuevas sorpresas y un clima intermitente con nubes reguleras amenazantes que acabarían por traer una buena fresca veraniega en la zona norte capitalina.

 

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La energía antisomnífera de Fuckaine punteó sonidos rarunos pero no menos adherentes y atractivos desplegando sobre el escenario nervio y ganas de pasárselo bien para abrir el sábado desde el escenario principal tomavistense. Tras los últimos acordes comenzó el trasvase de ida y vuelta entre las tablas del Gonzoo y el Tomavistas para acudir a presenciar el indie apañado de Baywaves y seguir disfrutando de nuevas sonoridades.

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El segundo impacto de la tarde correría a cargo de Pasajero, banda de potentes ecos rock cañeros y romanticistas dónde se daría la primera colaboración de la jornada a cargo de ¼ de Mucho (el entregado y fiestero Víctor Cabezuelo).

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A continuación llegaba el turno en la pradera sur de Los walas, que ofrecieron un power pop progresivizante creando un buen caldo de cultivo para volver al pelouse a disfrutar del grupazo toledano Mucho, que derrochó contagiosas ondas cósmicas con un Martí Perarnau tirando de look ranchero y/o a lo Breaking bad sublimado volviendo a demostrar su soltura en los interregnos intercancioniles. Pildorizando el noble arte del rock en 50 eficaces minutacos entre su Apocalpsis y su brillantísimo y floreciente EP Grupo revelación el directo cuajó en un gran show que nos dejó con ganas de más. En este caso las colaboraciones serían el baterista de The right ons y cerrando el acto sideral Sal de la tierra colaboración intercafeínica mediante.

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Los siempre positivizantes The right ons, que devolvieron “el favor” colaboracionista contando con Martí, se entregaron en prólogos crepusculares de guitarreos bien traídos haciendo un repaso de su repertorio (también en inglés) sin pasar por alto sus temas bandera. Antes en el escenario verde había sido el turno de las alternatividades sonoras suavizadas crecientes de Being berber.

El toma y daca constante también daba derecho a un respiro, a una pausa siempre con buena música de fondo. Fue en esos instantes dónde tuvo lugar una grata sorpresa.

Un festival puede ser el mejor lugar para descubrir nuevos grupos: el concierto convincente de Atención tsunami repleto de dulces, adentrativas y atractivas ráfagas encriptadas es un perfecto ejemplo de ello. Tomen nota porque esta muchachada promete.

La tarde se fue vistiendo de noche con el viaje personalista de Guadalupe plata, que se adentró en atmósferas crípticas para ofrecer otro punto de vista sonoro más.

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La recta final estaba enfilada. Begun ejerció como entrante electrónico idóneo para el deseadísimo plato fuerte de la jornada: Sidonie, que ataviados con camisetas hawaianas tocaron todos los palos y volvieron a gozar y hacer gozar al público definiendo como bien apunta Víctor De Mier que «su hábitat natural es el directo y ahí es difícil negarles su valía».

Para la asistencia en su temazo Sidonie goes to Moog contaron con miembros de The right ons que no pudieron resistirse y se dejaron llevar con tan magnos ritmos. Despúes vendría una versión de la archiconocida Video killed the radio star que enlazaría con el momentazo del día/tarde/noche cuando aprovechando su himno de la desdicha cotidiana Un día de mierda Marc bajó de los focos para flotar entre el público. Otro bolo más de la banda para seguir patentizando su brutal y brillante trayectoria.
Me permitiré la licencia del subjetivismo: un concierto del trío catalán (quinteto para la sierrocanadiense ocasión) siempre te deja con ganas de más ya que es imposible desprenderte de una de las fuentes principales y legítimamente irreversibles de la banda sonora de tu vida. Sentir en directo A mil años luz autoproyecta una sensación casi tan mítica como ver a tu equipo levantar la copa de Europa.

El balance de todo el trayecto sónico pasaría con nota. Después vendría la fase pinchadiscos para los que quisieran seguir con la juerga.

El Tomavistas apostó por la calidad y deja un buen sabor de boca, la próxima edición promete aún más para erigirse como la cita festivalense de referencia en la capital a la altura de otras grandes citas coetáneas costeras y no tan costeras.

 

 

Fotografía: Pedro Bao

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[Festival Tomavistas 18 y 19 julio 2014] Primera toma. Columpiándonos en triangulizaciones salvajes

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El privilegiado enclave del Hipódromo de la Zarzuela fue dónde tuvo lugar la esperada primera edición del Tomavistas. Un cartel lleno de grupazos independientes pata negra que no defraudó.

 

Tras las actuaciones de Tigres leones, Cómo vivir en el campo y Coraje siguieron abriendo el melón las distorsiones y el gracejo del animado cuarteto murciano Perro, que se marcó un double dragon guitarropercusionil pluriempleil multitarea turnándose en el teclado y en los comentarios juguetones. Una función con hambre y actitud para irle dando pulso a lo que se avecinaba.

 

Desde Zamora el pop difuminado de El lado oscuro de la broca actuaría de previo para el empaque shoegaze profundo del trío Nudozurdo, maestro en los cambios de ritmo y que siguió entonando a los presentes.

 

Mientras preparaban los nuevos instrumentos y juguetes varios tocaba volver un rato al césped de la mano del anglopop con toques de la mejor tradición del rock estadounidense de los madrileños Jack knife.

Triángulo de amor bizarro 8

Arañando el atardecer los galaicos Triángulo de amor bizarro desplegaron desde el primer acorde toda su atronadora potencia contagiando a una audiencia cada vez más entregada. Torsiones míticas en la línea de Los Punsetes y Los planetas (palabras mayores oíga) en una cuidada selección de toda su discografía.

Con una audiencia ya panópticamente abducida petándolo literalmente con el himno de su último disco (Estrellas místicas) continuaron su clase magistral de pedaleos legendarios que algunos pudimos catar con los amplis bien cerca temblando a pleno pulmón. El pabellón había quedado bien alto y era difícil superarlo.

 

Edredón surtió electropop con ráfagas dispares entre las elegancias oscurantistas y el intimismo.

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Los rugidos de León Benavente, con Eva Amaral bien atenta entre las primeras filas, volvieron a dar muestra de su letal escena y gran pegada frente a la gente. La anécdota fue sin duda la caída perfectamente rehecha de Abraham Boba mientras se vaciaba con El rey Ricardo. Ser brigada y Ánimo, valiente fueron prácticamente un karaoke colectivo generalizado: es casi imposible no unirse a semejantes cancionzacas. Un concierto de subida continua maximizante y que enganchó al respetable desde la primera canción.

Los fluídos, energéticos ecos y tonalidades de Fira fem preparaban el asalto final.

El columpio asesino 6 (cabecera)

Las horas previas habían estado fetén, pero aún quedaba lo mejor. Pocas veces me ha impactado tanto poder ver por fin a una de mis bandas favoritas en vivo (creo que sólo me ha pasado realmente con Los planetas, Sidonie y Alborotador gomasio). Semanas atrás había estado en bucle con el ipod. Llegaba la hora de El columpio asesino, que mediante un directo descarnado, salvajemente brutal fueron introduciéndonos en todas sus texturas respetando la cronología de su último disco para los primeros temas.

(Intro) Babel empezó a sonar desde la oscuridad mientras iban ingresando uno a uno todos los componentes de la banda. Los pedaleos y guitarreos pro que seguirián aún resuenan entre la afortunada colectividad.
La puesta de largo difícilmente igualable se visualizó con el irreversible protagonismo de Álvaro Arizaleta, un intérprete completísimo con el aura y la realidad de un aparataje alienígena ciborg guitarrovocalbateril que nos dejó con el culo torcido. Babel, Toro, Perlas o himnazos pretéritos (Vamos) relampaguearon por todos los confines del recinto con una fuerza imparable para reforzar a sus fieles seguidores y ganar adeptos a la causa de un grupazo capaz de seguir reinventándose y por tanto en su mejor momento.

 

El fin de festejos correría a cargo de Dj Pau Roca (La habitación roja), pero el pan de la intensidad ya estaba ganado y había que descansar un poco para afrontar la siguiente fecha.

 

Fotografía: Pedro Bao
https://www.flickr.com/photos/cordreum/sets/72157645928943039/


[Mucho 30 enero 2014] Grecolatinismos cósmicos

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“El noble arte del rock está hecho para que suene alto”. Y de qué manera. Así fue como presentaría Martí PERARNAU Como si no hubiera mañana ayudado por su goloso juguete Akai. Una frase que condensa y resume honradamente lo que supuso todo el show del último juernes del primer mes del año: 14 canciones en las que Los Mucho fueron brillando y deleitando exponencialmente al personal.

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Desde la apertura de puertas ya había una cola curiosa y unos alrededores efervescentes.

Con puntualidad prebritánica se presentó el cuarteto toledano (que también se hizo acompañar por un cuarteto de teclados) en el centro de los focos, que fue desplegando su arquitectura sinfonicocósmica desde los primeros acordes con oficio, sorpresividad y enganchando al respetable de principio a fin. Al estimado acto acudió gente del rollo como el gran Julio RUIZ y un par de componentes de Miss caffeína.

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Fausto PÉREZ, guitarrateclista pluriempleado estuvo entregado, pasional y grande saliendo al epicentro de la sala para tomar posiciones con un limoneado copazo (Martí se decantó por anaranjar el suyo).

La sala quedó algo compactada para la exponenciante demanda, como también fue compactado el inmenso bolo de Mucho que en una horica y pico más los bises encapsularon su pop cósmico tocando todos los palos de su trabajada baraja sónica.

[No está nada mal que la primera vez que ves a un grupo que te gusta y al que sigues desde un tiempo razonable puedas tener al cantante y al resto de la banda prácticamente a un metro de distancia, nube fluctuante de fotógraf@s mediante]

Martí se mostró muy fluido, ameno y ducho (con mucho carrete como él mismo afirmara) en las charlas intercancioniles.

El concierto fue de esos tan geniales que se te hacen cortos y te dejan con ganas de más.

El lugar podía ser pequeño pero Mucho le sacarían un sonido gigante con cada tema patentizando un sonido FIEL al disco tirando de un más que apañado surtido de pedales, un lujo para la melomanía.
Arrancaron para ir calentando con Motores y Corre mi reloj.

En la base de la montaña fue precedida por unas arengas a la patria chica manchega y rematada por un cierre distorsionante premium para abrir boca a todo lo que vendría después enlazándola con El lustroso alarido, finiquitado con un buenrollista duelo final entre vocalista frontman y teclista divertido y digno de mención.

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Luego se descubrieron con un tríptico desempolvando una pretérita cancionzaca, La casa en pie, dedicándosela a todos los presentes para continuar con otra no menos pocha, Las plantas, anunciada como balada finalizando con El sitio incorrecto.

Uno de los momentos más chanantes llegó con La larga sonrisa del emperador, pregonada por una ráfaga techno graciosa y bien hilada.

Instantes más tarde se marcarían una versión de The raconteurs enmarcando el único momento anglolírico de la noche.

La siguiente de la lista sería el atinadísimo himno “apocalíptico” Más feliz sin televisión, en sus momentos clave atronadoramente coreada y degustada.

Entonces llegó la ocasión de lucir una nueva, La primera luz del día, presentada como baladón sideral (como rezaba su set list) endulzada con el toque retro viejuno de un mítico y añejo Casiotone, un temazo que va subiendo surfeando hacia un crescente psicodelizante muy guapo.

Insultante naturalidad, sonido oxigenado coreable, atmósferas envolventes. [Mucho, buena gente, un grupo que ha hecho las cosas bien desde el principio y por tanto cada vez más a tener en cuenta. Una formación coherente que comulga con mi innegociable filosofía ideológica musical, quizá la que la representa con más nitidez y acierto: la música es un sentimiento y por tanto la mejor y más honesta forma de hacerla es en tu lengua materna; que luego te quieras tirar el pisto con una versión de algún artista exógeno genial, pero si naces y te crías en por ejemplo Murcia o Zaragoza lo lógico es tirar de grecolatinismo y cantar y componer en tu lengua raíz, es decir en castellano. Los complejos a la hoguera como reza un temazo de Love of lesbian. El indie cantado en español suena igual de bien o mejor que el que se lleva a cabo en inglés.

La igualdad moral está asegurada, sólo hay que atreverse, lanzarse y hacer la música que te gusta con tus armas. PERARNAU y los suyos son un ejemplo admiracional palmario. Un gesto recomendable y exportable a cualquier latitud]

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Los bises los solucionarían con destreza a través de otro nuevo corte, Grupo revelación, al que se adicionaría Sal de la tierra para volver a sus orígenes cósmicos acabando Martí por guitarrear un teclado y ascender su Fender al cielo de la sala (y por tanto al de Madrid) para acabar dejándola legendariamente sobre un ampli, quizá la foto de la velada, una metáfora maestra para dar protagonismo a la guitarra, el instrumento, la piedra de Rosetta rockera (y también pop) por excelencia.

Fotografía: Pedro Bao y Mauricio Sanguino

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[Los Punsetes 17 enero 2014] Distorsiones 7 estrellas

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En una noche de viernes más que plomiza [acertado patrocinio galaicocervezil pues] la sala dónde se grabó el videoclip del mítico Himno generacional planetero aguardaba con dulce tensión al irreverente quinteto capitalino, que siempre ofrece subversividad y actitud para gloria de sus seguidores y que no deja indiferente al resto.

Se hicieron de rogar unos 10 minutos. Desde las primeras escenas nos invitaron al abrazo de su energético aparataje audiovisual filoplanetense empezando con un tema nuevo, Bonzo, que GUSTÓ y promete una continuidad identitaria y sonora para un cuarto disco que seguro no defraudará.

Tirando de pedales a tuti plen las cuidadas alteraciones guitarreras de Fondo de armario dieron paso a Alférez provisional, uno de esos temazos que no te cansas de paladear y que resume todas las virtudes de la banda. Fue entonces cuando Gonzalo, su bajista y más cañí componente de la alineación punsetera (esta vez con un estudiado y bien traído toque dandi) se marcó sus primeras maniobrabilidades grunge.

Tras 155 vendría el triplete Mis amigos, Tráfico de órganos de iglesia y Los cervatillos.

A continuación se volvieron a mostrar sólidos con Pinta de tarao continuando con Un corte limpio. Los coros más fieles y generalizados comenzarían con Dinero, cantada por gran parte de los presentes desde el principio.

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Estilo predecería a otro nuevo corte, Me gusta que me pegues, que enlazaría con la imperial, condensatoria y apoteósica John CAGE, trabajada con una intensa difuminación guitarril brutal insobornable con respecto al trabajo de estudio/disco.

Luego llegó el momento de otra flamante y recién horneada canción, Sodoma, con un alargue distorsionante premium con homenaje nirvanero bajístico para completar el pack (más adelante asistiríamos a otra reseñable maniobrabilidad del bueno de Anntona). Seguirían la estela 2 pistas “montañeras” más, Paraíso y Untitled.

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La atmósfera legítima y acertadamente antisistema tocaría techo con Dos policías, con los más atrincherados fans entregados desde el minuto cero para enlazar con Maricas, con un aliño final rematado por las cremosidades Fender a pleno rendimiento.

Malas tierras serviría de gloriosa apertura para Tus amigos, muy bien condimentada por las imágenes de anime japo que salpicaban tras Chema, el ducho batería punsetil.

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“Muchas gracias y buenas noches” espetó Ari tras implementar con maestría Viaje a Egipto y Cien metros para el cementerio a modo de metafórico y naturalista último coleteo en su primera despedida, pero aún quedaban 2 más. No se movió nadie hasta verles aparecer de nuevo para concluir con la dupla Los tecnócratas y Flora y fauna.

Acogedor y agradable realismo sucio sonoro. Uno de los grupos más insubordinados y coherentemente actitudinales del panorama sónico alternativo madrileñil junto a Los gomasio.

Del vestuario de la frontwoman podemos decir que se presentó como una princesa astronáutica metalizada neofuturista con calzado militronchante, impertérrita hasta ante los problemas técnicos que sólo osó mover su mano izquierda y lanzar una furtiva mirada hacia su juguetito teclado-calculadora.

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Torsiones sonoras clase supra, una formación en la Champions del pedaleo sonicocósmico con fragmentos de psicodelia salvajes y lúcidos a la altura de los más grandes en la materia. Profesionales de la música enfocados a lo más importante del directo: ofrecer un buen bolo alejándose de las secundariedades concentrados en lo que importa: las canciones.

Guitarreos magistrales, trazas planeteras (admiración e influencia mediante), letras ácidas, lapidarias, incisivas y directas. Y la voz de Ariadna, extraña y oníricamente adictiva.

Una función que me deja aún más polimusicómano.

Fotografías: Pedro BAO

http://www.flickr.com/photos/cordreum/sets/72157639916566354/


[Lori MEYERS sábado 21 diciembre La riviera] Deja huella, SIEMPRE la deja

 

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[A Pájaro Jack no tuve la suerte de verlos. Ya había escuchado algunas de sus canciones en su día y les tengo pendientes en mi folio de bandas que escuchar (más) a fondo que cuelga de la misma pared de mi habitación en la que hay también una foto de Sidonie, mi queridísimo póster del líder de Nirvana y un set list gomasiano manuscrito de primera mano que siempre conservaré con cariño].

Después de una merecida siestaca empezar la tardenoche paladeando Jack DANIEL´S y whisky añejo premium de malta destilado en 1988 y embotellado hace más de una década hablando de música (de Los gomasio entre otros) con tu mejor amigo del rollo se me antoja un buen previo para encarar un bolo de Los lori.
El directo de los de Loja nunca decepciona. Se dejan todo en el escenario y no negocian el esfuerzo. No queda otra por tanto que dejarse llevar por su ondeante atmósfera y aplaudirles y vitorearles como se merece un grupo que se lo ha currado para estar por derecho propio en la órbita de la élite musical alternativa española.

Empezaron con Intromisión y desde el minuto 1 las guitarras y la escenografía irían tridimensionalizando el acogedor universo MEYERS con momentos de éxtasis (y con otros de tempos más bajos).

El primer enlace daría paso a su contundente y cremoso hit Planilandia.
A partir de ahí irían alternando cortes de todo su amplio y exquisito repertorio desde su primer y mejor disco (Viaje de estudios) hasta sus trabajos de evolución y cambio (Cronolánea y Cuando el destino nos alcance).

De esta manera irían sonando Corazón elocuente, Dilema, Tengo un plan, Zen, Impronta, Castillo de naipes, Una señal y Luces de neón. Una montaña rusa sónica de sensaciones y registros que demostraron la maestría melódica de los granaínos.

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La siguiente batería de temas empezaría con el relevo de Alejandro MÉNDEZ para encarar Explícame (en ese momento Noni, delegando las funciones de frontman echaba mano de nuevo a su cerveza de envase verde). La canción de El destino engarzaría con Tokio ya no nos quiere, para mí el mejor y más álgido momento de la noche, surfeantemente psicodélico y distorsionante (alargando su final con excelencia como en anteriores conciertos he podido saborear) a falta de mi añorada Viaje de estudios y/o su gloriosa demo incluida en su EP Ya lo sabes.

La cadena seguiría su curso con El tiempo pasará, De los nervios, Huracán, De superhéroes, Alta fidelidad y Emborracharme (dónde volvió a brillar el momento brindis como en el jugoso Día de la música del pasado junio).

12-1

Antes de la traca final llegarían los instantes intimistas de bajona lírica con Despedirse (con Anni B. SWEET) y Deshielo (2 temas que podrían haber sido sustituidos por otros y que veo más propios para un acústico [más en familia]).

Tras la tregua bizcochil haría su aparición el bloque final con Luciérnagas y mariposas, A-sinte-odio y Religión (todavía muy bien traída dadas las circunstancias), seguidas de dos momentos de subidón con ¿Aha han vuelto? y Mi realidad (bien ampliada sin ninguna prisa) para cerrar como guinda de comodidad y comunión con el respetable

con su “viejuna” La caza, presentada como villancico para coronar otra noche mágica y grande de buena música y buen rollo.
Otra noche sabiéndose líderes. Más de 2 horacas de concierto que volvieron a permitir a los andaluces escribir con letras de oro su nombre en el cielo de Madrid, una ciudad a la que siempre serán bienvenidos y que siempre da cobijo a los buenos músicos como ellos.
Acabar el evento hablando con el mismísimo Florent (la otra mitad de la bicefalia planetera) fue un remate perfecto para cerrar el círculo de una jornada con fragmentos de alternatividad difíciles de pasar por alto, como el look tejano de Alfredo NÚÑEZ, el batera.

 

Fotografías: Elena ROSILLO