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[La mía. Mondo sonoro diciembre 2017] Pasión azteca

Mèjico

Desde hace unos años Mèjico se ha convertido en una especie de El dorado para los grupos españoles. Esa tierra soñada en la que dejar huella, adquirir cierta relevancia y a ser posible no palmar demasiado dinero debido a los gastos de desplazamiento.

No es de extrañar que sea así, sólo su capital es una inabarcable urbe con una floreciente clase media muy inquieta y realmente apasionada. Jóvenes a los que les interesa lo que sucede más allá de sus fronteras y que han crecido con una triple influencia externa. La más evidente es la más próxima, y desde hace años las bandas estadounidenses hacen parada en el país para tocar ante grandes audiencias. Después tenemos lo que sucede en el resto de Latinoamérica, especialmente la actividad musical argentina y en menor medida Chile. No hay más que ver el descomunal éxito de grupos como Los fabulosos Cadillacs y [a] escala más indi Javiera Mena, para atestiguarlo. Por último no hay que olvidar la influencia europea, [concretamente] lo que sucede en [España]. Por eso bandas de todos los estilos han probado las mieles del público mejicano. De [Los planetas, La habitación roja] Nacho Vegas y León Benavente a Vetusta Morla, Love of lesbian [o] El columpio asesino.

Todo esto viene a cuento porque hace tan sólo unos días que he regresado de ciudad de Méjico [,] dónde he podido disfrutar de un espectacular concierto de Los auténticos decadentes, en un recinto [a rebosar] con capacidad para 70 000 mil [personas]. En el viaje iba acompañado por [componentes] de La pegatina porque habían sido invitados a participar en uno de los temas en directo de la banda.

¿Qué puedo decir? Ha sido una experiencia alucinante. Como aficionado he tenido la ocasión de asistir a muchos conciertos pero pocas veces he notado tanto la energía, el entusiasmo y las ganas de disfrutar sin coartadas de ningún tipo, de una música simple, efectiva y festiva tan contagiosa. Un espectáculo [grandilocuente con] un aforo que en nuestro país sólo está reservado a grupos de la órbita como U2, Muse o Coldplay.

No me extraña que el staff de La pegatina se haya puesto, tras girar por medio mundo, Méjico comouna prioridad futur[a]. Las 70 000 mil personas ponen el listón muy alto, pero soñar siempre ha sido gratuito y quién sabe, a veces [los sueños] se cumplen.

Sergi Marqués


[Cultura inquieta/Charco 2015] Motorizaciones planetocrepusculares

Los planetas 28

La plaza de toros getafense volvió a ser testigo de artistas y conciertos variados para volver a completar otra más que molona jornada de un festival veraniego que va ganando muchos enteros. El exótico y dulce bizarrismo de Pedrina y río, Camila Moreno con su intimismo apañado, la pausa cantautoril filotropicalizada de Little Jesus, el cantautorismo incisivo y protestatario prorockero de Nacho Vegas y un pintón poperismo panamericano a cargo del original Gepe precedieron al espléndido bolo de El mató a un policía motorizado, que desplegó un más que correcto y pintón estilo propio con fases de recogimiento shoegazer premium. No faltó ni falló la gloriosa dupla dinásticoescórpica Chica de oro y Mujeres bellas y fuertes.

El mató a un policía motorizado 6

Como dijo Savage, la emoción destilada es la esencia del pop. A J, Florent, Eric, Banin y Checopolaco (Los planetas, indiscutibles cabezas de cartel y la banda nacional aún en su vigencia de más importante e influyente) se les ve más en plena forma que nunca derrochando una segunda juventud envidiable y revitalizada haciendo sonar sus canciones de manera contundente y mágica. Melodías pluscuamperfectas sacando todo el bravío que llevan dentro. El movimiento se demuestra andando y de qué manera. Los granadinos surfearon todo su arte a través de una actuación magnísima dejándose llevar en sus melomanías a través de 17 cortes a lo largo y ancho de todos sus palos, desde la más reciente etapa filoflamenca hasta su invencible noise pop (noventero) shoegaze que siguen abanderando liderísimos.

Sentimientos puros desde las entrañas, un acontecimiento montañorusístico a través de toda la amplia gama planetera. Brillando en fases de contemplación y religiosidad [Ya no me asomo a la reja, Corrientes circulares en el tiempo o el momentazo mayúsculo de Toxicosmos («Y estallan los sentidos en colores aún por inventar»)] y mala leche himnaria (El duendecillo verde) hasta ráfagas legendarias (La caja del diablo, Segundo premio, De viaje), sin pasar por alto atractivísimas composiciones (Alegrías del incendio, Romance de Juan de Osuna). En lides colaboracionistas La bien querida se aderezó con gracejo para No sé cómo te atreves y si casi una semana antes en Benicasim nos deleitaran con la colaboración de Mendieta, en éste caso sería Santiago motorizado el elegido para enriquecer Un buen día, devolviendo “el favor” de la previa colaboración Jotil con los pibes platenses.

Tan en su salsa estaban que aún no previsto en su setlist nos hicieron gozar con un bis ingredientado con la mala baba y flamenquería de Reunión en la cumbre y el himno generacional Pesadilla en el parque de atracciones, una de ésas canciones que lo explican casi todo intravenándose desde el primer play o directazo irreversiblemente en la banda sonora de tu vida.

Joe Crepúsculo 7

Joe Crepúsculo a pecho descubierto, calzón quitao y tumba abierta hasta se arrojó con una versión de Maricas (Los Punsetes) de nuevo con un Nacho Vigalondo entregadísimo en sus locuelas danzas y algunos amiguetes juerguenses más presentando nueva cremita (Nuevos misterios) y una selecta selección de sus electrochispeantes hits de siempre.

En suma, una buena selección musical coronada por un triplete final jugosísimo. La nota negativa: limitar la libertad de movimiento de los profesionales de la prensa. No tiene ningún sentido. Dejar entrar y salir del recinto libremente no es un lujo, que uno viene de la miel sobre hojuelas del mágico y toropoderoso FIB y de los cremosones Tomavistas y Sansan dónde no nos pusieron ninguna pega, sino todo lo contrario. Si me apetece volver al coche a comer y/o beber algo o por alguna otra cosa que necesite y pueda haber olvidado y volver a la zona de conciertos es tan de cajón como legítimo. Sería un pasteleo inerte no señalarlo, por lo demás una organización muy buena llena de currantes y sin ningún incidente a lamentar.

Fotografía: Alfonso Vega