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[Mucho] `La estandarización aburre. La diversión [(] en la música [)] está en el cambio´

Mucho

`No podemos negar el rock porque venimos de allí. La diversión en la música está en el cambio [,] intentar siempre hacer un disco diferente al anterior. La música se me ha abierto, disfruto de ella más que nunca. No quiero volver a pensar en reglas. Queríamos probar que pasaba si afrontábamos la guitarra como si fuera un sinte. Si hay algún seguidor fundamentalista se ha equivocado de banda. Era una putada para todos salir de la zona de confort.

Tener 8 días para grabar y querer hacer una cosa por cojones ha hecho que estemos más unidos [,] que lleguemos a un nuevo nivel de entendimiento. Llevar nuestra música a un sitio diferente siendo las mismas personas.

Hay un odio general a nuestra clase política que quiere que seamos ovejas trabajadoras asintiendo todo sin pensamiento crítico. La estandarización aburre. Hay bandas que [se suben] a carros que no les pertenecen. Ojalá cada vez se ha[ga] más música con pretensión de hacerla avanzar, que pretenda ser novedosa [,] diferente´.

Martí Perarnau IV


[2014] Irreversibilidades melómanas

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“El sentimentalismo es la alopecia de los sentimientos” escribe Ray Loriga en su más reciente y de nuevo novelón. Cierto, pero hay años que marcan, que merecen ser recordados aunque peligrosamente puedas caer en el bizcochismo y ciertas nostalgias. Pese a la ausencia de un nuevo disco de Los planetas 2014 será un año improntante grabado a fuego en memorias colectivas y en subjetividades intransferibles. Luchar por un sueño es de lo más bonito y de lo que más te puede llenar en la vida y sí además vas viendo y sintiendo como se va dando forma a “la movida” no puedes más que seguir trabajando con pasión e ilusión renovadas para intentar ofrecer la mayor calidad y variedad posibles a nuestros estimadísimos lectores que son los que finalmente dan sentido a toda nuestra obra.

Independance, Juglar, Contraclub, Penélope, Montilla, Charada, El sol, Mad indie summer, Boite, Joy eslava, Teatro Lara, Tomavistas, Un lugar llamado mundo, Nocturama, Territorios, Hangar [y a nivel fan tirando del bolsillo propio Santander music, Vetusta Morla, Iván Ferreiro, Sexy Sadie, Templeton y Standstill]; Alborotador gomasio, Ellos, El hombre rana, Joe Crepúsculo, Guadalupe plata, Poomse, The prussians, Supernumerario, Atención tsunami, La habitación roja, León Benavente, Los claveles, Los pilotos, Sangre, Novedades Carminha, Alexandre Lacaze, Genérica, Los Punsetes, Love of lesbian, Lori Meyers, Maryland, Niños mutantes, Mucho, Sidonie, We are scientists, El columpio asesino, Nudozurdo, Edredón, Fira fem, El lado oscuro de la broca, Perro, Triángulo de amor bizarro, Cómo vivir en el campo, Pasajero, Fuckaine y The right ons entre otros. Buenos grupos y grupazos que hicieron de la pasada anualidad un gozo mayúsculo para la melomanía y una satisfacción laboral y personal gigantesca para todos los que trabajamos en éste bello y maravilloso proyecto llamado Poplacara.

Creo que en la vida hay que ser humilde y no olvidar jamás tus raíces por muy lejos que llegues. El origen y el destino seguirán siendo los mismos: la buena música, los buenos artistas que no paran de crearla y todas aquellas personas que amparan y seguimos defendiendo a capa y espada éste hermoso cosmos. Del romántico fanzine de 1984 a la actualidad digital (ya 2015 ¡oiga señora!) imperante ha llovido mucho, pero jamás en vano. El que no llora no mama y en la vida hay que currárselo, la meritocracia tiene sentido pese a la superestructura del tinglado montado por paletines, ladrones y demás sanguijuelas sin escrúpulos y con menos vergüenza que un gato en una matanza. Desde luego que siempre nos quedará la superioridad moral como bien apuntaba Luther King. Pero centrándonos de nuevo en lo principal parafraseando a cierto grupazo granadino siempre nos quedará la música, eso jamás nos lo podrán arrebatar y como bien dice el dicho que nos quiten lo bailao. Al final volverá a quedar lo más importante, las canciones y todos los sentimientos en colores aún por inventar que seguirán provocando.

El nivel ha quedado muy alto y hay muchísima gente a la que agradecérselo. 2015 se presenta muy grande y apetecible. Todos los que formamos parte de ésta mágica publicación seguiremos en la brecha intentando implementar en todo momento la mayor profesionalidad posible sin olvidar paladear cada bolo y evento.


[Festival Tomavistas 18 y 19 julio 2014] Toma 2. De cosmos sónicos, bandejas de plata y leyendas del rock

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La segunda entrega festivalera iba a estar salpicada de colaboraciones, nuevas sorpresas y un clima intermitente con nubes reguleras amenazantes que acabarían por traer una buena fresca veraniega en la zona norte capitalina.

 

Sidonie 16 (Cabecera)

La energía antisomnífera de Fuckaine punteó sonidos rarunos pero no menos adherentes y atractivos desplegando sobre el escenario nervio y ganas de pasárselo bien para abrir el sábado desde el escenario principal tomavistense. Tras los últimos acordes comenzó el trasvase de ida y vuelta entre las tablas del Gonzoo y el Tomavistas para acudir a presenciar el indie apañado de Baywaves y seguir disfrutando de nuevas sonoridades.

Fuckaine 11

El segundo impacto de la tarde correría a cargo de Pasajero, banda de potentes ecos rock cañeros y romanticistas dónde se daría la primera colaboración de la jornada a cargo de ¼ de Mucho (el entregado y fiestero Víctor Cabezuelo).

Mucho 2

A continuación llegaba el turno en la pradera sur de Los walas, que ofrecieron un power pop progresivizante creando un buen caldo de cultivo para volver al pelouse a disfrutar del grupazo toledano Mucho, que derrochó contagiosas ondas cósmicas con un Martí Perarnau tirando de look ranchero y/o a lo Breaking bad sublimado volviendo a demostrar su soltura en los interregnos intercancioniles. Pildorizando el noble arte del rock en 50 eficaces minutacos entre su Apocalpsis y su brillantísimo y floreciente EP Grupo revelación el directo cuajó en un gran show que nos dejó con ganas de más. En este caso las colaboraciones serían el baterista de The right ons y cerrando el acto sideral Sal de la tierra colaboración intercafeínica mediante.

The right ons 10

Los siempre positivizantes The right ons, que devolvieron “el favor” colaboracionista contando con Martí, se entregaron en prólogos crepusculares de guitarreos bien traídos haciendo un repaso de su repertorio (también en inglés) sin pasar por alto sus temas bandera. Antes en el escenario verde había sido el turno de las alternatividades sonoras suavizadas crecientes de Being berber.

El toma y daca constante también daba derecho a un respiro, a una pausa siempre con buena música de fondo. Fue en esos instantes dónde tuvo lugar una grata sorpresa.

Un festival puede ser el mejor lugar para descubrir nuevos grupos: el concierto convincente de Atención tsunami repleto de dulces, adentrativas y atractivas ráfagas encriptadas es un perfecto ejemplo de ello. Tomen nota porque esta muchachada promete.

La tarde se fue vistiendo de noche con el viaje personalista de Guadalupe plata, que se adentró en atmósferas crípticas para ofrecer otro punto de vista sonoro más.

Sidonie 7

La recta final estaba enfilada. Begun ejerció como entrante electrónico idóneo para el deseadísimo plato fuerte de la jornada: Sidonie, que ataviados con camisetas hawaianas tocaron todos los palos y volvieron a gozar y hacer gozar al público definiendo como bien apunta Víctor De Mier que «su hábitat natural es el directo y ahí es difícil negarles su valía».

Para la asistencia en su temazo Sidonie goes to Moog contaron con miembros de The right ons que no pudieron resistirse y se dejaron llevar con tan magnos ritmos. Despúes vendría una versión de la archiconocida Video killed the radio star que enlazaría con el momentazo del día/tarde/noche cuando aprovechando su himno de la desdicha cotidiana Un día de mierda Marc bajó de los focos para flotar entre el público. Otro bolo más de la banda para seguir patentizando su brutal y brillante trayectoria.
Me permitiré la licencia del subjetivismo: un concierto del trío catalán (quinteto para la sierrocanadiense ocasión) siempre te deja con ganas de más ya que es imposible desprenderte de una de las fuentes principales y legítimamente irreversibles de la banda sonora de tu vida. Sentir en directo A mil años luz autoproyecta una sensación casi tan mítica como ver a tu equipo levantar la copa de Europa.

El balance de todo el trayecto sónico pasaría con nota. Después vendría la fase pinchadiscos para los que quisieran seguir con la juerga.

El Tomavistas apostó por la calidad y deja un buen sabor de boca, la próxima edición promete aún más para erigirse como la cita festivalense de referencia en la capital a la altura de otras grandes citas coetáneas costeras y no tan costeras.

 

 

Fotografía: Pedro Bao

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[Festival Tomavistas 18 y 19 julio 2014] Primera toma. Columpiándonos en triangulizaciones salvajes

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El privilegiado enclave del Hipódromo de la Zarzuela fue dónde tuvo lugar la esperada primera edición del Tomavistas. Un cartel lleno de grupazos independientes pata negra que no defraudó.

 

Tras las actuaciones de Tigres leones, Cómo vivir en el campo y Coraje siguieron abriendo el melón las distorsiones y el gracejo del animado cuarteto murciano Perro, que se marcó un double dragon guitarropercusionil pluriempleil multitarea turnándose en el teclado y en los comentarios juguetones. Una función con hambre y actitud para irle dando pulso a lo que se avecinaba.

 

Desde Zamora el pop difuminado de El lado oscuro de la broca actuaría de previo para el empaque shoegaze profundo del trío Nudozurdo, maestro en los cambios de ritmo y que siguió entonando a los presentes.

 

Mientras preparaban los nuevos instrumentos y juguetes varios tocaba volver un rato al césped de la mano del anglopop con toques de la mejor tradición del rock estadounidense de los madrileños Jack knife.

Triángulo de amor bizarro 8

Arañando el atardecer los galaicos Triángulo de amor bizarro desplegaron desde el primer acorde toda su atronadora potencia contagiando a una audiencia cada vez más entregada. Torsiones míticas en la línea de Los Punsetes y Los planetas (palabras mayores oíga) en una cuidada selección de toda su discografía.

Con una audiencia ya panópticamente abducida petándolo literalmente con el himno de su último disco (Estrellas místicas) continuaron su clase magistral de pedaleos legendarios que algunos pudimos catar con los amplis bien cerca temblando a pleno pulmón. El pabellón había quedado bien alto y era difícil superarlo.

 

Edredón surtió electropop con ráfagas dispares entre las elegancias oscurantistas y el intimismo.

León Benavente 12

Los rugidos de León Benavente, con Eva Amaral bien atenta entre las primeras filas, volvieron a dar muestra de su letal escena y gran pegada frente a la gente. La anécdota fue sin duda la caída perfectamente rehecha de Abraham Boba mientras se vaciaba con El rey Ricardo. Ser brigada y Ánimo, valiente fueron prácticamente un karaoke colectivo generalizado: es casi imposible no unirse a semejantes cancionzacas. Un concierto de subida continua maximizante y que enganchó al respetable desde la primera canción.

Los fluídos, energéticos ecos y tonalidades de Fira fem preparaban el asalto final.

El columpio asesino 6 (cabecera)

Las horas previas habían estado fetén, pero aún quedaba lo mejor. Pocas veces me ha impactado tanto poder ver por fin a una de mis bandas favoritas en vivo (creo que sólo me ha pasado realmente con Los planetas, Sidonie y Alborotador gomasio). Semanas atrás había estado en bucle con el ipod. Llegaba la hora de El columpio asesino, que mediante un directo descarnado, salvajemente brutal fueron introduciéndonos en todas sus texturas respetando la cronología de su último disco para los primeros temas.

(Intro) Babel empezó a sonar desde la oscuridad mientras iban ingresando uno a uno todos los componentes de la banda. Los pedaleos y guitarreos pro que seguirián aún resuenan entre la afortunada colectividad.
La puesta de largo difícilmente igualable se visualizó con el irreversible protagonismo de Álvaro Arizaleta, un intérprete completísimo con el aura y la realidad de un aparataje alienígena ciborg guitarrovocalbateril que nos dejó con el culo torcido. Babel, Toro, Perlas o himnazos pretéritos (Vamos) relampaguearon por todos los confines del recinto con una fuerza imparable para reforzar a sus fieles seguidores y ganar adeptos a la causa de un grupazo capaz de seguir reinventándose y por tanto en su mejor momento.

 

El fin de festejos correría a cargo de Dj Pau Roca (La habitación roja), pero el pan de la intensidad ya estaba ganado y había que descansar un poco para afrontar la siguiente fecha.

 

Fotografía: Pedro Bao
https://www.flickr.com/photos/cordreum/sets/72157645928943039/


[Sidonie] Bastón, bombín, teclados y neones

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Vuelven a arriesgar y vuelven a ganar.

Tras la paradisíacogelatinosa viscosidad psicodélica del Fluído el trío barcelonés vuelve a sorpresivizarnos con un regreso al futuro sónico: atmósfera dandi y nuevas experimentaciones sinfónicocósmicas sin ninguna prisa, como debe paladearse un buen añejo.

 

“Si el disco fuera un edificio los teclados serían las columnas y las guitarras el coronamiento. Ha sido muy enriquecedor hacer canciones con un instrumento que no domino, era muy estimulante ver cómo evolucionaba una melodía sin depender de los trucos aprendidos con la guitarra. [Siempre hay un proceso creativo] Todo se compuso con un teclado antiguo [un Lowrey setentero] que encontré en un anticuario. Hicimos el esfuerzo de componer sin dominar ese instrumento. Fue como un juego” (Marc ROS).

“De repente Jesús no tocaba el bajo, tocaba [un] Korg” (Axel PI).

“Hemos descubierto que podíamos crear con un lenguaje que no fuese el de siempre sin perder la identidad” (Jes SENRA).

 

Espacialidad, evolución robotizante, atmósferas oniricoinsómnicas, pasajes de oscurantismo intimista, toques de glam rock y asperezas precisas. Éstos son algunos de los ingredientes que se pueden palpar y con los que recrearse en el multiuniverso que nos ofrece esta obra: poliédrica y creciente.

“Supone una evolución de su sonido hacia un pop electrónico cristalino luminoso sin renunciar a sus raíces. Requiebros melódicos atemporal[es] que destacan [por su] viveza sonora” (Luis J. MENÉNDEZ).

Un “torbellino rítmico pop sobre un tamiz electrónico”(Joseba VEGAS).

“Lírico, atmosférico, misterioso, cinemático, clásico y vanguardista a la vez es un compendio de muchas virtudes y sensaciones confeccionadas con imaginación y creatividad” (Francesc FELIU).

“[No] falta, ni mucho menos, intensidad melódica ni épica: aquí hay calor. Es cualquier cosa menos fría a pesar de su superficie sintética” (FREIRE, Rolling stone).

 

Sierra y Canadá [es] un nuevo giro hacia un sonido de teclados cuando nadie esperaba esta gratificante mutación. [Éste nuevo trabajo] tiene magnetismo y te atrapa [, es] un micromundo propio creado a conciencia” (Toni CASTARNADO, El factor humano).

 

“Un sonido sorprendente que [les] sitúa en una nueva dimensión más cerca de los ochenta que de la psicodelia que siempre han revitalizado y llevado a su terreno quitándole el polvo y actualizándola.

Poderoso enganche melódico [,]estribillos arrebatadores o incluso coros luminosos y bombásticos. También [hay] momentos [de] pop pizpireto o incluso otros en que se vuelve más oscuro [pudiéndose] hablar del influjo de Depeche mode sin que resulte una meada fuera de tiesto. Un disco muy variado que puede pasar de una balada algo siniestra a un curioso tema cargado de ironía [,] pleno de contrastes que poco a poco va conquistando el corazón del oyente“ (Don disturbios, Mondo sonoro).

 

13 nuevas canciones para seguir agrandando su excelso repertorio expresable también con la fórmula 11 + 2, gracias a Canadá I y II.

Las 2 Canadás interrégnicas completan el neoengranaje del flamante y metalizado artefacto compositivo industrializante que supera sus propias barreras para transmutarse con precisión. La cosmovisión de cada pieza es muy sugerente aglutinando un conjunto nivelado con éxito:

 

Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico).“Un error fatal espaciotemporal”

Imagen, intención. El inicio del videoclip es buenísimo. Postal sonora de entrelazamientos vocales y ciclos magnetizantes. Ariete perfecto de resonancias delicadas para zambullirse en la nueva cosmogonía de Sidonie.

Empujes autómatas, amor replicante, robótica blanda. “Necesitaba contar una historia de amor extraña, hermosa y triste y que la protagonizaran 2 robots [que reproducen los errores humanoides] en un futuro postnuclear. [De] estilo soft es y será una de nuestras canciones favoritas” (M. ROS).

 

Rompe tu voz. “Sube desde el pulmón”

“Vitricida” (Chema DOMÍNGUEZ, Efe eme). Expansiva, libertarizante. Temazo muy serio dónde los sintes viajan con entusiasmo con el resto de instrumentos y neosonidos. Estribillo implosionante que abduce e invita a seguir entre nuevos meteoritos y guiños satelizantes varios.

 

Gainsbourg. “El golpe derrama. Apaga tu sed”

Delicatessen icónica (homenajeante) donde los teclados siguen fluyendo con todo el protagonismo y la temática requeridos. Por momentos hipnótica no deja de abrirse paso.

 

Yo soy la crema. “Me avanzo a tu miedo moderno”

Perla reflectante adherente retratante inteligente, aguda, fluorescente, posicionada exquisitamente.

 

Un día de mierda. “Pero qué más da sólo quiero silbar”

Se sale de la órbita electroteclista. Pausa ínsula sonora maravillosa que huele a himno desde la primera escucha. Tan dulce y suave como letal.

 

Canadá (el feo de los Wham). “Esto es Montreal pero te quiero igual”

Primer interregno que se abraza con la anterior para coger carrerilla hacia el siguiente corte. Merece mucho la pena, grata degustación, muy paladeable.

 

Estáis aquí. “Y que la ola esencial…”

Globalizadora, muy musical. Admirable la modulación vocal de Marc. Pista muy festivalera y de clara factura para el gozo bilateral [banda y público].

“Queremos hacer de esta canción una fiesta cuando llega el estribillo. Habla de un tipo que vuelve de gira, se va al hotel, destrozado, acaba de hacer una room party con gente que no conoce, le viene un subidón raro del bajón de todo lo que se ha tomado y en ese momento piensa tranquillo [,] no estás solo” (M. ROS).

 

El mismo destello. “Te creces con los accidentes”

La marea no para de subir. Desde los primeros coros te desenmascara. Lumínica, va reptando sin contemplación hacia el éxito en una compactación muy bien medida. Subrayable la mezcolanza de guitarras y teclados del tramo final.

 

 

Canadá 2 (cafeína y brevedad). “De ti se ha vuelto a acordar”

Momento KitKat para afrontar la segunda parte del disco: más traslúcida, profunda y críptica, dejándose llevar por elegantes oscurantismos y el caudal de los sinsabores argumentales.

 

Las dos Coreas. “El miedo ha decidido por los dos”

Estribillo demoledor. Excelencia en todas sus mutaciones. Ejemplifica y abandera todas las nuevas bondades, texturas y capas decididas por la legendaria formación barcelonesa. Apertura, nudo y desenlace hilados entre coros letales, cambios de ritmo prodigiosos y el atractivo continuismo sintetizador. Se corona en alto, SIN DUDA.

“Es la más externa, la que se aparta más. También es algo oscura [,] tiene mucha riqueza y mezcla cosas muy interesantes aparentemente difíciles de mezclar” (ROS).

 

La noche sin final. “Quiero olvidar memorizándote”

Vampírica, coral, limpia y gran bisagra para el tramo final.

 

Olvido y morfina. “Sólo durmiente te concedo mi corporeidad”

Líquida, vaporosa y al mismo tiempo directa y contundente. Sigue las nuevas coordenadas a la perfección.

Hiroshima mi amor. “Entre chatarra ardiente postnuclear”

Cierre apocalíptico clarificador. Difuminadora, misteriosa, reptante, etérea, cálida, personalista. Hermanamientos rítmicos con Waveforms (Django Django).

 

Ningún grande se fija en lo que hacen los demás y va tomando sus propias decisiones: ahí brotan las tendencias.

La actitud de valentía y arrojo siempre es plausible y tarde o temprano da sus frutos. Acompañados para esta nueva aventura en su exquisito directo por Eduardo MARTÍNEZ y Marcel CAVALLÉ, Marc, Axel y Jes vuelven a dar un paso adelante con uno de los mejores discos del año, ya de culto, que en todo momento se alzará en un 2014 repleto de brillantes trabajos. Otro claro ejemplo que va mejorando según lo van destilando tus oídos y que se va haciendo grande para hacerse su hueco privilegiado en la época dorada de la alternatividad sónica en la que afortunadamente aún seguimos surfeando.

 

Ironía fina inteligentísima que te teletransporta para recordarte en seguida que ninguna tecnología vencerá jamás los instintos y sentimientos más fuertes, auténticos e irreversibles, el amor por ejemplo.Las indirectas que atesora son magnas, totalmente de acuerdo pues con toda su filosofía subyacente.

Dejaros llevar y nunca perdáis esa capacidad de sorpresa que tan sana y necesaria es que nos provoquen de vez en cuando.

Como Hank MOODY yo siempre me he sentido más analógico que digital.


[Sidonie teatro LARA 2 abril 2014] Dandismo pop electrofuturista

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Aunque soy más de la magia de un concierto de pie al aire libre festivalero o en una (gran) sala el encanto de paladear a uno de tus grupos tótem desde una butaca también tiene su embrujo.

El teatro LARA fue de nuevo el escenario elegido, ya que como recordó Marc ROS se trató del lugar dónde acabaron la gira del Fluído.

Con una puesta en escena conseguidísima (el toque de los neones fue un flechazo y un puntazo mayúsculo), sencillamente genial a las 11 de la noche clavadas y después de las notas del himno de Canadá harían su comparecencia en las tablas el trío barcelonés junto a sus dos nuevas incorporaciones sierrocanadienses (Marcel y Edu) luciendo unas atractivas cazadoras doradas proDrive que cumplieron con creces el objetivo para predisponerse al legendario bolo que se iban a marcar.

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El primer trébol de cuatro hojas sónico que nos regalaron antes de presentar nuevos cortes recién salidos del horno fue protagonizado por 3 himnos (Costa azul, A mil años luz yFascinado)y La sombra.

Tras unas breves presentaciones de la banda llegaría el turno de tocar Sierra y Canadá (historia de un amor asincrónico), dónde los teclados Nord electro 3 y las nuevas texturas se desencadenarían adueñándose de toda la novedosa y adherente atmósfera de la formación.

Para la siguiente el quinteto se haría sexteto gracias a la presencia de Miri ROS para colaborar en GAINSBOURG y Los olvidados.

Con una sala ya completamente entregada y feliz Marc nos sorprendió con la pieza final de Sierra y Canadá, Hiroshima mi amor tirando de su juguetito Omnichord retrofuturista neorobotdistorsionante. Una introspección estelar.

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En el siguiente tramo del viaje salieron de la maleta sónica pura diversión y explosión actitudinal dónde ya se notaba a la banda totalmente cómoda y aventurada. Todo lo que nos gusta, En mi garganta, Un día de mierda (temazo con serios visos de convertirse en himno dónde la receptividad coral sería notable desde el principio) y Un día más en la vida, de nuevo con la presencia de la hermana de Marc para los conocidísimos y coreables estribillos.

En siguiente lugar tocaron On the sofa, esa cancionzaca de Shell kids que enlazaron con El bosque, instantes en que brillaría el solo de Marc entre el público con un alargue guitarrero apoteósico alzándose en clímax distorsionil de la noche jugando y pasándole el testigo a la maestría y pasión de Axel PI en la percusión.

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Antes de los bises se deleitaron y nos deleitarían con otra canción muy coreable, Estáis aquí, de nuevo con el sexteto bajo los focos con un Jes SENRA (que aguantaría con la chupa cósmica hasta el final cumpliendo magno su promesa) animándose con el tambor.

Sin decaer ni una milésima de intensidad tocó una versión de My generation de los Who subrayada por un remate bateril bestial de nuevo a cargo de Axel a la que siguió Sidonie goes to Moog, estirada hasta la psicodelia (teclil) instrumental.

Era el momento de la recta final. Todos seguíamos sedientos, con aún más ganas. Tras unos minutos en que pudimos volver a contemplar el despampanante decorado Marc se lució intimista con Giraluna, defendiéndola sólo con su GIBSON (igual que en su cremoso acústico en Fnac del pasado 25 de marzo coincidiendo con el lanzamiento del nuevo disco). Antes del tríptico definitivo llegaría la segunda parte alargada de las presentaciones del grupo; tras lo cual y sabiendo que lo único malo sería que ya quedaba poco para que acabara el conciertazo se volverían a entregar en Por ti (regalo extra set list), Nuestro baile del viernes y El incendio, implosionante y creciente conflagración sinfonicocósmica con el respetable ya totalmente abducido.

Los aplausos y los vítores se alargarían con todo merecimiento. Otra noche perfecta de la banda demostrando su excelente estado de forma y sus ganas de seguir innovando y pasárselo en grande. Uno de esos acontecimientos musicales míticos que quedan irreversiblemente atesorados en la memoria colectiva y personal e intransferible de cada uno de los privilegiados presentes. Uno de los conciertos del año, sin duda. Una obra maestra, una noche entre el 2 y el 3 de abril del año de gracia de 2014 inolvidable.

De Sidonie al cielo.

 

Fotografías: Pedro BAO


[Alborotador gomasio, El pardo y M.A.M 28 febrero 2014] Alternativas sónicas contracráticas

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El pardo saltó al estrado con batería fémina y 3 guitarras (2 gomasianas pluriempleiles lideradas respectivamente por Koldo y Miguel BREÑAS, “el hombre tranquilo” que se mueve casi menos que J excepto cuando tiene que defender su espacio vital xD ) empezando con energía y entereza actitudinal para sorprendernos en su segundo corte con una nueva, Vergüenza.

Cuando llegó el momento de La charla final (la mítica condensación sónicoprotestataria de 14 minutacos en estudio) Raúl QUERIDO la clavó con sentimiento y profesionalidad.

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Tras un primer plato jugoso y picante para ir abriendo boca llegaría el momento de comer fuerte con Alborotador gomasio, que se desenvolvieron a saco con nuevo material de su deseado segundo largo abriendo con 2 nuevas, la primera Los residuos de la sociedad, esa obra visceral de luminosidad punk que va subiendo con un tramo final electrizante marca de la casa. Muy destacable también la cancionzaca Contra el suelo timoneada vocalmente por Koldo y que desprende una surfeada sonora agradable heredera del mejor pop de aquí con el filtro energético gomasiano que la alza para que jamás pierda contundencia.

Tras una compactación sónica currada (había que respetar el cronograma para los postres con M.A.M) acabarían su siempre enganchante directo con el éxtasis que llegaría de la mano de su atronador y tridimensionalizante temazo Extraditemos a Franz FERDINAND para dejarse la piel hasta el último aliento. Marcobain CORRALES  desde luego, y en trance desde el principio, cumplió otra vez con su cremosa maniobrabilidad y manifestaciones pronirvaneras que ya prometían desde el público apoyando el primer concierto de la velada a cargo del quinteto pardil.

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El tríptico Miguel Ángel Mainstream, compuesto por 2 chicas, una de ellas, la frontwoman tirando de cuaderno [que grandes reminiscencias me trajo nada más verlo y no pude evitar comentárselo a Guille VÁZQUEZ, el simpático teclista gomasiano y guitarra en el recomendabilísimo grupo Célica XX] tocando y cantando semi de lado y un chico que luego se arrancaría como vocalista para un tema.

Una formación de indiscutible actitud, originalidad y personalidad que echó mano de llamativos vídeos siguiendo estelas punseteplaneteras con instantes bien recibidos de semimprovisación retropunk. Mítico y para el recuerdo el titular eslogan Crowdfunding para un tanque real ya.

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Otra buena noche en Juglar, sin duda. Un triple encapsulamiento músicoreivindicativo admirable y plausible.

Acabar charlando con Marcobain CORRALES mientras bailoteaba fue un cierre más que digno para otra buena noche en que pese a que actuaran los segundos y no tocaran su/mi himno El malestar continúa seguirán siendo 1 de mis 3 grupos favoritos de ahora y siempre.

Fotografías: Pedro BAO


[El hombre rana y Cavadants 15 febrero 2014] Noche rockipopera simpática y bailonga

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Cavadants

Salieron con muchas ganas. Humber, ataviado con una chula camiseta y un sombrero se mostraría como auténtico frontman de facto y de iure con las mejores arengas y performances de la jornada.

Pop rock patrio del bueno bebiendo de la mejor cosecha de la (pos)movida.

Un banda que se acerca bastante al exquisito sonido Pereza (no en vano los leoneses los nombran en una de sus canciones) con trazas y ecos de Melocos, Despistaos, El canto del loco o Jaula de grillos entre otros.

Sus dos vocalistas principales, los hermanos Cavada, (el bajista también se animaría en algún coro) se fueron turnando al micro desde los primeros cortes. En el tercero demostraron con una cover de Arctic monkeys que se desenvolvían bien también en la lengua de Shakespeare. El cuarto tema, Retrovisor, sería presentado a dúo.

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Trío guitarril (Nico y Humber guitarreando y Aleix VILARDEBO desde el bajo), teclado (Guillermo LÓPEZ) y batería (Pablo HERNÁNDEZ) para completar un quinteto leonés que se entregó sin reservas ofreciendo un buen repertorio y actitud, lo más importante de un grupo junto a sus canciones.

En el noveno corte, La lenta, se la marcaron con un sentido alargue. Genial como fue subiendo con su perezoso toque lírico “ligero de cascos, valiente, asustado”.

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Después de un interregno instrumental llegaría el momento de sumar un miembro más a través de un complemento/apoyo saxofonil (de la mano de Juan Martín) sobre las tablas para implementar Contigo, pieza de fogonazos acústicos subrayables, que ya se quedaría arrimando el hombro hasta el final con buenas canciones como Ron and roll (chulísimo el título).

El hombre rana

Importante toque fémino timoneando 2 teclados (Weldorf y Korg) que haría brillar aún más cada tema en el que intervenía y se implicaba.

Abrieron con la primera pista de su último álbum, El final de los tiempos, para continuar con Estar fuera.

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El cuarteto “anfibio” estuvo acertado, manteniendo el nivel y también motivando la capacidad de sorpresa de los presentes en el Independance. Martín, su cantante, tiró de una cremosa Gibson acompañándola de un talante alegre, entrega y profesionalidad.

Demostraron un sonido muy cercano al que sale facturado del estudio.

Hay que ver lo bien que sonó el subidón de ¿Hacia dónde vamos? “no te sueltes de mi mano… ni te cuelgues demasiado” que precedería al momento de colaboracionismo friki fluorescente del acto para desempolvar un conocido tema ochentero con invitación a guerra de globos incluida, acabando tras una triada en la que nos deleitarían con un nuevo tema (Vértigo) con su hit Vas a brillar (dónde se hicieron notar torsiones pedaleras crema rematándola con empaque y genialidad) antes de dar paso a los reclamados bises en los cuales tras un tema de su primer sencillo de debut bifurquearon sorpresivizando con otro par de versiones anglochenteras más.

[Acabar la noche bebiendo por la patilla en un garito heavy no tiene precio, para todo lo demás Mastercard]

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[Mucho 30 enero 2014] Grecolatinismos cósmicos

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“El noble arte del rock está hecho para que suene alto”. Y de qué manera. Así fue como presentaría Martí PERARNAU Como si no hubiera mañana ayudado por su goloso juguete Akai. Una frase que condensa y resume honradamente lo que supuso todo el show del último juernes del primer mes del año: 14 canciones en las que Los Mucho fueron brillando y deleitando exponencialmente al personal.

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Desde la apertura de puertas ya había una cola curiosa y unos alrededores efervescentes.

Con puntualidad prebritánica se presentó el cuarteto toledano (que también se hizo acompañar por un cuarteto de teclados) en el centro de los focos, que fue desplegando su arquitectura sinfonicocósmica desde los primeros acordes con oficio, sorpresividad y enganchando al respetable de principio a fin. Al estimado acto acudió gente del rollo como el gran Julio RUIZ y un par de componentes de Miss caffeína.

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Fausto PÉREZ, guitarrateclista pluriempleado estuvo entregado, pasional y grande saliendo al epicentro de la sala para tomar posiciones con un limoneado copazo (Martí se decantó por anaranjar el suyo).

La sala quedó algo compactada para la exponenciante demanda, como también fue compactado el inmenso bolo de Mucho que en una horica y pico más los bises encapsularon su pop cósmico tocando todos los palos de su trabajada baraja sónica.

[No está nada mal que la primera vez que ves a un grupo que te gusta y al que sigues desde un tiempo razonable puedas tener al cantante y al resto de la banda prácticamente a un metro de distancia, nube fluctuante de fotógraf@s mediante]

Martí se mostró muy fluido, ameno y ducho (con mucho carrete como él mismo afirmara) en las charlas intercancioniles.

El concierto fue de esos tan geniales que se te hacen cortos y te dejan con ganas de más.

El lugar podía ser pequeño pero Mucho le sacarían un sonido gigante con cada tema patentizando un sonido FIEL al disco tirando de un más que apañado surtido de pedales, un lujo para la melomanía.
Arrancaron para ir calentando con Motores y Corre mi reloj.

En la base de la montaña fue precedida por unas arengas a la patria chica manchega y rematada por un cierre distorsionante premium para abrir boca a todo lo que vendría después enlazándola con El lustroso alarido, finiquitado con un buenrollista duelo final entre vocalista frontman y teclista divertido y digno de mención.

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Luego se descubrieron con un tríptico desempolvando una pretérita cancionzaca, La casa en pie, dedicándosela a todos los presentes para continuar con otra no menos pocha, Las plantas, anunciada como balada finalizando con El sitio incorrecto.

Uno de los momentos más chanantes llegó con La larga sonrisa del emperador, pregonada por una ráfaga techno graciosa y bien hilada.

Instantes más tarde se marcarían una versión de The raconteurs enmarcando el único momento anglolírico de la noche.

La siguiente de la lista sería el atinadísimo himno “apocalíptico” Más feliz sin televisión, en sus momentos clave atronadoramente coreada y degustada.

Entonces llegó la ocasión de lucir una nueva, La primera luz del día, presentada como baladón sideral (como rezaba su set list) endulzada con el toque retro viejuno de un mítico y añejo Casiotone, un temazo que va subiendo surfeando hacia un crescente psicodelizante muy guapo.

Insultante naturalidad, sonido oxigenado coreable, atmósferas envolventes. [Mucho, buena gente, un grupo que ha hecho las cosas bien desde el principio y por tanto cada vez más a tener en cuenta. Una formación coherente que comulga con mi innegociable filosofía ideológica musical, quizá la que la representa con más nitidez y acierto: la música es un sentimiento y por tanto la mejor y más honesta forma de hacerla es en tu lengua materna; que luego te quieras tirar el pisto con una versión de algún artista exógeno genial, pero si naces y te crías en por ejemplo Murcia o Zaragoza lo lógico es tirar de grecolatinismo y cantar y componer en tu lengua raíz, es decir en castellano. Los complejos a la hoguera como reza un temazo de Love of lesbian. El indie cantado en español suena igual de bien o mejor que el que se lleva a cabo en inglés.

La igualdad moral está asegurada, sólo hay que atreverse, lanzarse y hacer la música que te gusta con tus armas. PERARNAU y los suyos son un ejemplo admiracional palmario. Un gesto recomendable y exportable a cualquier latitud]

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Los bises los solucionarían con destreza a través de otro nuevo corte, Grupo revelación, al que se adicionaría Sal de la tierra para volver a sus orígenes cósmicos acabando Martí por guitarrear un teclado y ascender su Fender al cielo de la sala (y por tanto al de Madrid) para acabar dejándola legendariamente sobre un ampli, quizá la foto de la velada, una metáfora maestra para dar protagonismo a la guitarra, el instrumento, la piedra de Rosetta rockera (y también pop) por excelencia.

Fotografía: Pedro Bao y Mauricio Sanguino

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[Los Punsetes 17 enero 2014] Distorsiones 7 estrellas

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En una noche de viernes más que plomiza [acertado patrocinio galaicocervezil pues] la sala dónde se grabó el videoclip del mítico Himno generacional planetero aguardaba con dulce tensión al irreverente quinteto capitalino, que siempre ofrece subversividad y actitud para gloria de sus seguidores y que no deja indiferente al resto.

Se hicieron de rogar unos 10 minutos. Desde las primeras escenas nos invitaron al abrazo de su energético aparataje audiovisual filoplanetense empezando con un tema nuevo, Bonzo, que GUSTÓ y promete una continuidad identitaria y sonora para un cuarto disco que seguro no defraudará.

Tirando de pedales a tuti plen las cuidadas alteraciones guitarreras de Fondo de armario dieron paso a Alférez provisional, uno de esos temazos que no te cansas de paladear y que resume todas las virtudes de la banda. Fue entonces cuando Gonzalo, su bajista y más cañí componente de la alineación punsetera (esta vez con un estudiado y bien traído toque dandi) se marcó sus primeras maniobrabilidades grunge.

Tras 155 vendría el triplete Mis amigos, Tráfico de órganos de iglesia y Los cervatillos.

A continuación se volvieron a mostrar sólidos con Pinta de tarao continuando con Un corte limpio. Los coros más fieles y generalizados comenzarían con Dinero, cantada por gran parte de los presentes desde el principio.

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Estilo predecería a otro nuevo corte, Me gusta que me pegues, que enlazaría con la imperial, condensatoria y apoteósica John CAGE, trabajada con una intensa difuminación guitarril brutal insobornable con respecto al trabajo de estudio/disco.

Luego llegó el momento de otra flamante y recién horneada canción, Sodoma, con un alargue distorsionante premium con homenaje nirvanero bajístico para completar el pack (más adelante asistiríamos a otra reseñable maniobrabilidad del bueno de Anntona). Seguirían la estela 2 pistas “montañeras” más, Paraíso y Untitled.

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La atmósfera legítima y acertadamente antisistema tocaría techo con Dos policías, con los más atrincherados fans entregados desde el minuto cero para enlazar con Maricas, con un aliño final rematado por las cremosidades Fender a pleno rendimiento.

Malas tierras serviría de gloriosa apertura para Tus amigos, muy bien condimentada por las imágenes de anime japo que salpicaban tras Chema, el ducho batería punsetil.

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“Muchas gracias y buenas noches” espetó Ari tras implementar con maestría Viaje a Egipto y Cien metros para el cementerio a modo de metafórico y naturalista último coleteo en su primera despedida, pero aún quedaban 2 más. No se movió nadie hasta verles aparecer de nuevo para concluir con la dupla Los tecnócratas y Flora y fauna.

Acogedor y agradable realismo sucio sonoro. Uno de los grupos más insubordinados y coherentemente actitudinales del panorama sónico alternativo madrileñil junto a Los gomasio.

Del vestuario de la frontwoman podemos decir que se presentó como una princesa astronáutica metalizada neofuturista con calzado militronchante, impertérrita hasta ante los problemas técnicos que sólo osó mover su mano izquierda y lanzar una furtiva mirada hacia su juguetito teclado-calculadora.

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Torsiones sonoras clase supra, una formación en la Champions del pedaleo sonicocósmico con fragmentos de psicodelia salvajes y lúcidos a la altura de los más grandes en la materia. Profesionales de la música enfocados a lo más importante del directo: ofrecer un buen bolo alejándose de las secundariedades concentrados en lo que importa: las canciones.

Guitarreos magistrales, trazas planeteras (admiración e influencia mediante), letras ácidas, lapidarias, incisivas y directas. Y la voz de Ariadna, extraña y oníricamente adictiva.

Una función que me deja aún más polimusicómano.

Fotografías: Pedro BAO

http://www.flickr.com/photos/cordreum/sets/72157639916566354/