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[The prussians] Caleidoscópicos mosaicos

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Tras las 2 primeras escuchas la sensación que te abriga es que el grupo tiene mucho talento y proyección inmediata atrincherado en capas más que atractivas saltando de unas a otras con elegancia y naturalidad.

Desde los primeros acordes se percibe un sonido fresco, disfrutable desde la primera reproducción y facturado muy limpio, con mucha calidad.

Éste melting pot venido desde las tierras de los míticos L.A. tampoco desdeña otra parte clave de una banda: la imagen: videoclips y estética cuidadísimos. Elegantes oscurantismos multisónicos y guitarreros compatibles a la perfección con la pista de baile.

Títulos sencillos pero contundentes y directos con refuerzos nietzscheanos que no escapan a la temática de la montaña rusa que siempre está latente (y muchas veces acaba por manifestarse) en las relaciones amorosas, las más decisivas y las que más marcan.

Maestría y excelencia en los cambios de ritmo y en las subidas: toda la instrumentación va confluyendo en atmósferas sorpresivas de ondas y ritmos más que llevaderos para firmar un álbum de conceptos enlazados, continuistas. Progresividad, profundidad y plurales matices fragmentarios.

Influencias, reminiscencias y concomitancias muy variadas: punzadas de Foals, interregnos de Jane´s addiction, trazas de Bloc party, rollos sonoros Vampire weekend, dulces fragmentos de Delorean, pero aún hay más. Deteniéndose en algunos de sus cortes da gusto descubrirse con finas pinceladas que recuerdan a pausas de los Killers [los dulces ecos de Cold trees (la dupla que se encadena a The hills se alza como el momentazo más feliz del disco)], exquisitas, míticas y apoteósicas implosiones que te erizan el vello (Last call, sencillamente dejaros llevar por su progresivo descarrilamiento, temazo máximo, subida mágica imparable, ojito a como pueden trabajársela en directo), microráfagas de Coldplay con juguetona y acertada licencia final (Red lips) para terminar cerrando con la intensidad galopante de A stone.

En pocas palabras, un decálogo sónico más que apañado con un efecto de halo y futuro plausibles y envidiables. Plasmando con precisión todas las energías y llamaradas de su rabiosa juventud esta muchachada suena de maravilla y salvo catástrofe inexplicable o abducción ovni va a dar mucho que hablar y escuchar y va a estar solicitadísima desde ya.


[Poomse] Trasluces isleños

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Sólo tienen prisa los delincuentes y los malos toreros. Poomse vs the kingdom of death (2014) se mueve entre delicadas punzadas de rock experimental y del mejor angloemo. Como esa atracción del parque de atracciones o ferias fritangueras al uso dónde te vas adentrando en oscuridades sorpresivizantes sin saber muy bien qué te vas a encontrar pero con la (extraña) sensación de que te apetece volver a subirte.

Discurso soterrado, reptante que se va desgranando tomándose su tiempo a través de pasajes que se enriquecen con cada nueva escucha fluctuando y fortaleciéndose entre vaporosas atmósferas. De atractivas dicotomías hay partes que destilan positivismo y otras de esencias posrománticas que me recuerdan a rarezas y a los viajes más aventureros de Nada surf (banda exquisita y legendaria dónde las haya) completando parte de su puzle con texturas muy cercanas a Death cab for cutie y claroscuros tintados hacia las onirias más prohibitivas de Phoenix.

La victoria más amplia contra (la oscuridad d) el reino de la muerte llega a su tiempo con el séptimo corte, August, 2011, que se reviste de la estructura perfecta: tempo medido, melodía y estribillo pegadizo, cambios de ritmos precisos y atinados.

Se mueve “entre el costumbrismo y la épica” surcando nocturnidades hasta desembarcar en “la luz, siempre la luz como fin de trayecto. Trate de imaginar luces que parpadean y terminan perdiéndose en medio de las sombras hasta que de repente vuelven a centellear, pero esta vez dibujando pequeños puntos de luz [hacia] nuevas sendas a recorrer. [Una] epopeya sobre la vida y todo lo que dejamos atrás. Porque todo se reduce a eso, a esa gran luz que encontrar[emos] al final del trayecto” (Tomeu Canyelles).

El eficiente slowcore y los retazos de shoegaze en Poomse se interseccionan con capas sin prisa pero sin pausa. El álbum de principio a fin investiga y se adentra en las penumbras para salir siempre con elegancia, reforzado. Bucólicas bohemias, anaranjados atardeceres, repiqueteos de lluvia afuera protegidos con una pétrea chimenea para (auto)reconciliarse y acabar saliendo del laberinto sonoro con dulzura y dignidad.

Una recomendable y selecta obra para seguirse sorprendiendo y autodescubriéndose con la buena música, en la que merece la pena detenerse olvidándose de (casi) todo lo demás.


[Santander music festival 2014] Día 1/primera noche. Aquella canción de los años 2000

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Las arenas y alrededores del bello paraje dominado por la playa de la Magdalena fueron testigos de otra nueva edición del exitoso festival Santander music. La climatología cantabruca siempre tan esquiva y traicionera fue desde la primera jornada una amenaza latente y de lo más incómoda. Pero las energías melómanas y la buena estrella se alinearon para mantener a flote las constelaciones de la fiesta y de lo más importante, las canciones.

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El profesional y potentemente preciosista directo de León Benavente  fue el encargado de iniciar el viaje para ir dando paso a un cartel más que contrastado, ciertamente exquisito. Tras los intensos rugidos Meneo Dj siguió en su segunda tanda amenizando las atmósferas preparando el terreno para el esperado bolo del antiguo líder de Los piratas.

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El sentimiento y el intimismo improntante de Iván Ferreiro, acompañado al bajo por el prolífico y solicitadísimo Ricky Falkner, hizo venirse arriba a todos los presentes alcanzando el clímax con el irreversible y ultrasónico himno eterno Años 80, una de las mejores canciones pop de la historia, un auténtico tesoro, una de esas de estribillo y subida que te ponen los pelos de punta y te transportan a tus rincones personales e intransferibles preferidos.

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En el ecuador de la noche santanderina el anglo power pop de los divertidos The asteroids galaxy tour (que nombre más jugoso oiga) sería un prolegómeno más que aceptable para que tras otra movidita sesión en el Escenario playa hicieran acto de presencia los deseados Izal, que proyectaron los puntos sónicos más fuertes a través de todos sus temas más sentidos que hicieron vibrar al personal, el cual se entregó en un in crescendo imparable alcanzando la cima sonora con La mujer de verde.

Sobre las tablas, “sin trampas”, es el momento perfecto para descubrir o redescubrir a un grupo. Para fin de festejos Standstill demostró un derroche y un abanico de sonoridades sorpresivizantes que dejaron un buen sabor de boca para complementar la primera etapa playerofestivalera del momento.

Fotografía: Facebook oficial Santander music festival


[El columpio asesino] Sintetizando nocturnidades

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Retorciendo el rizo. Si hay alguien que se desmarque de lo convencional ése es el quinteto navarro: El columpio asesino es una de esas bandas claramente personalistas e identitarias que ofrecen una propuesta fuera del circuito generalista, y lo vuelven a demostrar con Ballenas muertas en San Sabastián (2014), dónde los títulos de sus pistas y su acertada y coherente portada manifiestan que los tiros aquí van por otro lado.

Como los anillos infernales cosmovisionados por Dante el viaje se va desgranando a través de 9 espirales sonoras que confluyen en un mismo mensaje: elegancias malignas líricamente implosionantes envueltas en una opacidad de sonidos encriptados que crecen y se van enriqueciendo con cada escucha.

 

Aquí también se destierran los pasteleos, «quedarse a medias no mola nada. Te lanzas al vacío dándolo todo o mejor quedarse quieto» (Ramón Marc).

La alarma está a punto de estallar, la tensión llega a ser homicida. Damoclinianas estalactitas y estalagmitas, la senda es una adherente amenaza melódica que sientes detrás, muy cerca de ti. La fusión de estilos y su inconfundible sonido diferencial alcanzan nuevos picos gloriosamente escarpados. «Transitan por el camino que une electrónica con after punk buscando el reflejo en las sombras. Los sintetizadores entran a degüello tras la intro y comienza la sucesión de mantras marinos» (Álvaro Fierro).

 

La espectral y reptante Intro (Babel) nos lleva sin remedio al hitazo Babel, en el que El columpio vuelve a demostrar su frescura y eficacia para facturar otro (da gusto seguir gozando de la diamantina Toro) corte brutal, de primer impacto. A ésta se encadena Escalofrío, un temazo que va creciendo terroríficamente.

«Confeti negro, escaparates rotos por San Valentín»: la cuarta pieza, homónima de su empresa, no se queda ni mucho menos atrás para asimismo adquirir legitimasónicamente el halo de himno. Las voces de Álvaro Arizaleta y Cristina Martínez van turnándose en el cuadrilátero para asestar endiabladas y certeras ráfagas.

A la espalda del mar abre una segunda puerta siniestramente entreabierta para adentrarse de lleno en sombrías penumbras y atractivos oscurantismos. Ésta y Anzuelos se refuerzan con un manto de texturas sintetizadas desfiguradas con pulcritud.

En el descenso final hacia las últimas dosis nos esperan colmillos, dentelladas y espasmos para Susúrrame, frenetismo caleidoscópico en La lombriz de tu cuello y la condena ejecutoria irreversible con Entre cactus y azulejos, tintada de diabólicos coros.

 

Le dan otro vuelta más a la alternatividad configurándose en un «trabajo que busca y encuentra otros horizontes» (José C. Peña). Indiferentemente diferente, obra maestra de la dualidad vocal.

El que avisa no es traidor. No querráis (porque jamás podréis) encontrar paz y sosiego, una vez dentro será difícil huir. Neblinas constantes de enigmas intermitentes. Inquietante, incisivo, morboso, por fases humeantemente gélido, crudo, radical: el álbum te acecha desde la primera nota, no te da tregua, y antes de que te quieras dar cuenta te captura en un punto de no retorno con su electrificante tejido y sus punzadas crípticolaberínticas.

 

No os arrepentiréis: dejaros atrapar por uno de los mejores discos de éste ya mítico 2014. La formación ha vuelto más en forma que nunca para enrolarse en atmósferas lúgubres reforzando y revistiendo su música para dotarla de ennegrecidas capas y giros acústicos fatalmente seductores.


[Los pilotos y Sangre Charada 27 junio 2014] Derrapes sónicos postsanguinolentos de una noche de verano

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Tras el enérgico y aplicado directo de Sangre, un divertidísimo sexteto fémino que luego se uniría a la fiesta y bajo un calor que apretaba con justicia (la avería del aire acondicionado hizo protagonista a la entrañable analogía de un ventilador) Los pilotos, o lo que es lo mismo Florent Muñoz y Banin Fraile se dejaron llevar en un show cósmico más que apañado para ofrecer a todos los que nos dimos cita en Charada un bolo de puro entretenimiento encapsulado para empezar el finde soleado y con poderío.

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Con Julio Ruiz y parte de Los claveles y Juventud juché entre los presentes la noche aperturaría con un ariete verbal mítico de Banin: “Si habéis traído pastillas es el momento de tomarlas”. Todo estaba listo para empezar a gozar con el plato fuerte. Pasaban 18 minutos de las 10 de la noche y empezaron a expandirse las primeras ráfagas de Paisaje sonoro.

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Tras un montón de cables, aparaticos y juguetes sónicos varios y compartiendo protagonismo con el icono manzanil de Jobs Banin y Floren agarraron con decisión el volante para pegarnos un viaje cósmico sentío muy recomendable.

Con Floren tirando de su Fender para el segundo tema de la sesión se dejaba atrás la fase de grupos para meterse de lleno en el tramo decisivo hasta el final, momento en el cual Banin (a veces casi en trance) se recreó prestidigiteando su aparatejo colorao Alesis Air Fx para enlazar con la tercera parada sonora, corte mítico protagonizado por su primigenio himno de debut Cero en blanco, que hundió el acelerador para surfear hacia el clímax del evento.

Más adelante e implementando prácticamente todo su reciente segundo álbum nos sacudirían brillantemente con Longitud de onda 585nm deleitándose y sumergiéndose en las texturas alcanzando la pole. El regreso de Logan se engrandeció con su acertado apoyo guitarrilpedalero.

La sensación de esta genial propuesta electrosureña que queda es de satisfacción más que subrayable, ahora bien, coincidiendo con mi mejor amigo del rollo en varios comentarios interrégnicos a lo largo de la velada, el contexto de un festival y horas más intempestivas eclosionarían en una gloria sólo al alcance de los más grandes del género.

La noche del 27 al 28 de junio del año de gracia de 2014 pilotaba hacia la recta final, pero aún quedaría un agradecido bis que me reminiscenció a una gran noche en La plaza de Los mostenses dónde Florent y yo, unos buenos copazos, una intensa charla planetera y planetófila [días recientes de La habitación de Fermat y Una corona de estrellas] y unos besos furtivos cocinaron un germen que se robustece cada día más para el arte poliédrico y mayúsculo llamado música (y la consiguiente autobanda sonora de tu vida).

Acabar la noche compartiendo unos fragmentos temporales con maja, abierta e interesante gente del rollo y llevarse a casa el tesoro de las firmas de Florent y Banin estampadas para la eternidad en los libretos de Super 8, Pop, Encuentros con entidades y La leyenda del espacio acabaron por dibujar un círculo pletórico para encarar festivales y conciertos venideros de un año que quedará para la historia de melomanías personales y memorias colectivas.

Los pilotos vuelven con una escudería potentísima y el podio asegurado. No se los pierdan. Sigan atentos a próximas carreras y los encontrarán siempre en las primeras posiciones.

 

Fotografía: Alfonso Vega


[Niños mutantes] Mutando hacia la excelencia

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Tras la sublime autoestela de Las noches de insomnio y Náufragos Niños mutantes siguen completando el círculo con El futuro (2014). Continuismo cum laude, una trilogía de melodías y efectismo pop exquisitos. En momentos decisivos siempre se agradece un faro, algo y/o alguien que arroje luz, frescura, naturalidad.

Intensidad, sonidos brillantes sin fecha de caducidad ni fisuras, eficientes, desnudos, contundencia, rigor, coherencia, huella. Arreglos magistrales, corporeidad melódicolírica sublime. Letras cuidadas sin olvidar la fuerza del mensaje, guitarras magistrales, empaque en la percusión y profesionalidad y abrigo vocal. Conserva y cobija intacta la identidad sónica mutante.

Muy paladeable, entra perfecto a la primera cual deliciosa tapa granaína. Un tesoro, una ofrenda con un nivel al alcance de muy pocos. El buen hacer continúa, lo vuelven a bordar: un trabajo lapidario, redondo, que vuelve a dejar claro y meridiano porque los granadinos siguen en su mejor momento confirmándose como una de las mejores formaciones y en plena forma de la escena independiente avalada en todo momento por una trayectoria intachable desde hace años.

“Un cancionero que otea al horizonte con esperanza [y que] cala” (Arturo García), “rock andaluz sin fronteras” (Joan Luna), “magnetismo de largo alcance” (Enrique Peñas), “robustecimiento poliédrico” (Javi Pulido), “melodías que acaban por apuntalarse del todo, un viaje unitario por diferentes estados de emoción” (D.D.). Los extractos piropiles están más que justificados.

Trasvasando unas palabras de Carlos De Ziriza estamos ante unas “lujosas viñetas de placer, un puñado de temas inapelables”, un sabio y conseguido ramillete de canciones, una alineación titularísima que te gana desde el acorde inicial:

Robot
Liber(t)adora. Un tema con todos los ingredientes. Su explosión, su golpe encima de la mesa en el ecuador la convierte en un ariete legendario, en una pieza con tal pegada y autonomía que demuestra y legitima todo lo que va a pasar a continuación. Su licencia final ochenterohomenajeante me parece una locura maravillosa reservada sólo a los más grandes. Inspiradora su fraternidad sonora y el enlace mensajísticoviajante entre ésta y Todo va a cambiar.

Santo Domingo

Precisión narrativa. Los más grandes también le cantan al amor a tumba abierta sin ruborizarse desterrando cualquier pasteleo inerte.

Hermana mía

“Arte mayúsculo, precisión de baquetas” (Josetxo Río). La ola no para de crecer. Verdades como puños, bella en todas sus aristas. Se termina por arrojar al triunfo sonoro máximo desde su aglutinante estribillo.

Barronal

“Ideal para acompañar los acrisolados atardeceres de verano” (De Ziriza). Aromática, mediterráneotropical. Te va meciendo “con un pop orgánico e intimista [que] destila calidez para sobrellevar cuatro inviernos” (Virginia Arroyo) para enlazarse sorpresivamente con el clímax, el brutal tema titular.

Todo va a cambiar

Canción estrella, temazo máximo, himno de más reciente acuñación que no para de brotar y fortalecerse hasta su cierre matrícula de honor y que pide a gritos un videoclip mítico. Ejemplar, tsunami que rompe irreversible en el éxito eterno. Prácticamente imposible no caer en su bucle. Como La Alhambra es radiante la mires por dónde la mires. De esos diamantes banda sonora que lo explican todo. [No puedo resistirme, antes de seguir tecleando voy a volver a darle al play] “Transparencia, la batería vuelve a galopar y se van sumando magistralmente las capas de sonido” (Virginia Díaz). Un “hitazo aupado a lo más alto sonando mejor que nunca y vibrando como siempre” (Nacho Sola) para  petarlo en festivales, salas varias y dónde haga falta. Me encanta como va escalando, el paladín del álbum plenamente energético, otro más.

A partir de aquí la creación sin perder ni una milésima de eficacia e intención se posiciona claramente en la potencia de su legado: Boomerang supone un airoso hermanamiento con la náufraga La voz alzándose con un poso maestro con el que no puedo estar más de acuerdo [e identificado].
Huesos recorre todos los poros de tu cuerpo con sensaciones muy auténticas. Tempos bestiales que consiguen su objetivo con creces.
Primigenios punteos y jugueteos instrumentales muy bien traídos anuncian que la cosa va a seguir estando arriba, es el momento de Es lo que hay, a lo que hay que sumarde nuevo certeros coros.
En el tríptico final llega la hora de poner a mucha gente en su sitio y de invitar a la necesaria autocrítica. Las dos primeras golpean con estilo dónde más duele, ésa es la misión del noveno y décimo cortes, El circo y La epidemia, categóricos, que sin prisa pero sin pausa avanzan sin oposición hacia el irreversible desenmascaramiento. La profundidad y la acústica siguen impregnando íntegras. El tren se detiene con Olvídate de ti, que ya te gana desde el título dándose la mano con las nocturnidades insómnicas de Los segundos.

Recomendabilísimo monumento, obra maestra de la alternatividad patria de codas vitales. “ [Desprende] toneladas de energía,  magia, madurez, limpieza y honestidad. Cuando llegas y echas la vista atrás te das cuenta de que  es el disco que necesitas en uno de los momentos clave de tu vida” (V. Díaz).

Abanderando calidad, acumulando himnos. Germinación, refuerzo evolutivo y culminación, si no existieran habría que inventarlos: un grupazo para gloria melomaníaca que no deja de ampliar su bien nutrido y potente repertorio y que nos demuestra y nos recuerda el inmenso y mágico poder de la música.


[Novedades Carminha] Cóctel galaicotropical cañí

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Igual que el genial debut de Los Gomasio en menos de media hora (en tan sólo 21 minutos para ser exactos) Novedades Carminha nos sumergen en unos ritmos adherentes, festivaleros y juerguistas demostrando todo su potencial: hit tras hit, composiciones bailongas y cachondas carne de cañón perfecta para cualquier contexto en que la diversión esté servida y asegurada.

Los compostelanos demuestran que con bajo, guitarra y batería te puedes sacar unos sonidos cojonudos y más que suficientes para empezar y seguir los festejos varios hasta que la música aguante.
Surfeando entre el rock, el garaje y el punk su álbum está facturado para el directo desde el minuto uno [como bien he podido comprobar en un par de ocasiones Radio 3 y Fnac mediante].

 

El triplete Juventud infinita, Antigua pero moderna y Tú antes molabas derrocha tales ondas energéticas que es imposible no arrancarse al tarareo y al movimiento. Grandísima la pieza Non quito o chándal, carcajada sonora sátira retratante cronológicamente en el clavo. Como ellos mismos afirman en Mondo sonoro “el rocanrol es bailar, sonreír y frotarse. Hemos escuchado mucho garaje, mucha psicodelia y rock and roll pero tampoco hemos querido dejar de lado las melodías pop que nos hacen sonreír por las mañanas”.

 

Títulos buenísimos dificilísimos de superar como vienen acostumbrándonos desde sus orígenes hace ya más de un lustro. Van al grano, pasan de pasteleos y eso siempre es de agradecer: letras directas, canallas, divertidísimas. Un disco recomendadísimo para el veranito más molón y para los días soleados y de buenos cócteles.

 

“Se suben a la cresta del garaje pop. Energía, frescura, diversión e irreverencia son aquí el patrón equivalente a fuego, tierra, agua y aire” (Nonito PEREIRA).

 

Zas en toda la boca, la primera en la frente. El disco empieza con el temazo Juventud infinita (homónimo de todo el trabajo) para dejar bien claro desde el principio por donde van a ir los tiros. Canciones sencillas pero tremendamente eficaces con una temática liberada creativa e inspirada más profunda de lo que pueda parecer y con la que la banda está alcanzando su mejor momento de forma y que es claro ejemplo de su empujón definitivo en el muchísimas veces gratificante mundo de la música.

 

Unos zagales muy buenos músicos y buena gente a los que se les percibe sus ganas y su buen rollo y fuerza sin prejuicios ni miedos estúpidos desde los primeros fotogramas patentizando que, como todos los grandes, lo importante es pasárselo bien haciendo la música que a uno le guste si pararse a pensar y acabar rallándose para intentar dar gusto a todo el mundo. Hacen lo que les enrolla y como les cotiza (al alza obviamente) y al que no le guste no problemo que para gustos colores como suele decirse.

 

El álbum suena perfecto en su estilo y se digiere y paladea desde la primera escucha. No hay que buscarle los 3 pies al gato. Suena a lo que suena y con perdón o sin él suena de puta madre.


[Sidonie] Bastón, bombín, teclados y neones

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Vuelven a arriesgar y vuelven a ganar.

Tras la paradisíacogelatinosa viscosidad psicodélica del Fluído el trío barcelonés vuelve a sorpresivizarnos con un regreso al futuro sónico: atmósfera dandi y nuevas experimentaciones sinfónicocósmicas sin ninguna prisa, como debe paladearse un buen añejo.

 

“Si el disco fuera un edificio los teclados serían las columnas y las guitarras el coronamiento. Ha sido muy enriquecedor hacer canciones con un instrumento que no domino, era muy estimulante ver cómo evolucionaba una melodía sin depender de los trucos aprendidos con la guitarra. [Siempre hay un proceso creativo] Todo se compuso con un teclado antiguo [un Lowrey setentero] que encontré en un anticuario. Hicimos el esfuerzo de componer sin dominar ese instrumento. Fue como un juego” (Marc ROS).

“De repente Jesús no tocaba el bajo, tocaba [un] Korg” (Axel PI).

“Hemos descubierto que podíamos crear con un lenguaje que no fuese el de siempre sin perder la identidad” (Jes SENRA).

 

Espacialidad, evolución robotizante, atmósferas oniricoinsómnicas, pasajes de oscurantismo intimista, toques de glam rock y asperezas precisas. Éstos son algunos de los ingredientes que se pueden palpar y con los que recrearse en el multiuniverso que nos ofrece esta obra: poliédrica y creciente.

“Supone una evolución de su sonido hacia un pop electrónico cristalino luminoso sin renunciar a sus raíces. Requiebros melódicos atemporal[es] que destacan [por su] viveza sonora” (Luis J. MENÉNDEZ).

Un “torbellino rítmico pop sobre un tamiz electrónico”(Joseba VEGAS).

“Lírico, atmosférico, misterioso, cinemático, clásico y vanguardista a la vez es un compendio de muchas virtudes y sensaciones confeccionadas con imaginación y creatividad” (Francesc FELIU).

“[No] falta, ni mucho menos, intensidad melódica ni épica: aquí hay calor. Es cualquier cosa menos fría a pesar de su superficie sintética” (FREIRE, Rolling stone).

 

Sierra y Canadá [es] un nuevo giro hacia un sonido de teclados cuando nadie esperaba esta gratificante mutación. [Éste nuevo trabajo] tiene magnetismo y te atrapa [, es] un micromundo propio creado a conciencia” (Toni CASTARNADO, El factor humano).

 

“Un sonido sorprendente que [les] sitúa en una nueva dimensión más cerca de los ochenta que de la psicodelia que siempre han revitalizado y llevado a su terreno quitándole el polvo y actualizándola.

Poderoso enganche melódico [,]estribillos arrebatadores o incluso coros luminosos y bombásticos. También [hay] momentos [de] pop pizpireto o incluso otros en que se vuelve más oscuro [pudiéndose] hablar del influjo de Depeche mode sin que resulte una meada fuera de tiesto. Un disco muy variado que puede pasar de una balada algo siniestra a un curioso tema cargado de ironía [,] pleno de contrastes que poco a poco va conquistando el corazón del oyente“ (Don disturbios, Mondo sonoro).

 

13 nuevas canciones para seguir agrandando su excelso repertorio expresable también con la fórmula 11 + 2, gracias a Canadá I y II.

Las 2 Canadás interrégnicas completan el neoengranaje del flamante y metalizado artefacto compositivo industrializante que supera sus propias barreras para transmutarse con precisión. La cosmovisión de cada pieza es muy sugerente aglutinando un conjunto nivelado con éxito:

 

Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico).“Un error fatal espaciotemporal”

Imagen, intención. El inicio del videoclip es buenísimo. Postal sonora de entrelazamientos vocales y ciclos magnetizantes. Ariete perfecto de resonancias delicadas para zambullirse en la nueva cosmogonía de Sidonie.

Empujes autómatas, amor replicante, robótica blanda. “Necesitaba contar una historia de amor extraña, hermosa y triste y que la protagonizaran 2 robots [que reproducen los errores humanoides] en un futuro postnuclear. [De] estilo soft es y será una de nuestras canciones favoritas” (M. ROS).

 

Rompe tu voz. “Sube desde el pulmón”

“Vitricida” (Chema DOMÍNGUEZ, Efe eme). Expansiva, libertarizante. Temazo muy serio dónde los sintes viajan con entusiasmo con el resto de instrumentos y neosonidos. Estribillo implosionante que abduce e invita a seguir entre nuevos meteoritos y guiños satelizantes varios.

 

Gainsbourg. “El golpe derrama. Apaga tu sed”

Delicatessen icónica (homenajeante) donde los teclados siguen fluyendo con todo el protagonismo y la temática requeridos. Por momentos hipnótica no deja de abrirse paso.

 

Yo soy la crema. “Me avanzo a tu miedo moderno”

Perla reflectante adherente retratante inteligente, aguda, fluorescente, posicionada exquisitamente.

 

Un día de mierda. “Pero qué más da sólo quiero silbar”

Se sale de la órbita electroteclista. Pausa ínsula sonora maravillosa que huele a himno desde la primera escucha. Tan dulce y suave como letal.

 

Canadá (el feo de los Wham). “Esto es Montreal pero te quiero igual”

Primer interregno que se abraza con la anterior para coger carrerilla hacia el siguiente corte. Merece mucho la pena, grata degustación, muy paladeable.

 

Estáis aquí. “Y que la ola esencial…”

Globalizadora, muy musical. Admirable la modulación vocal de Marc. Pista muy festivalera y de clara factura para el gozo bilateral [banda y público].

“Queremos hacer de esta canción una fiesta cuando llega el estribillo. Habla de un tipo que vuelve de gira, se va al hotel, destrozado, acaba de hacer una room party con gente que no conoce, le viene un subidón raro del bajón de todo lo que se ha tomado y en ese momento piensa tranquillo [,] no estás solo” (M. ROS).

 

El mismo destello. “Te creces con los accidentes”

La marea no para de subir. Desde los primeros coros te desenmascara. Lumínica, va reptando sin contemplación hacia el éxito en una compactación muy bien medida. Subrayable la mezcolanza de guitarras y teclados del tramo final.

 

 

Canadá 2 (cafeína y brevedad). “De ti se ha vuelto a acordar”

Momento KitKat para afrontar la segunda parte del disco: más traslúcida, profunda y críptica, dejándose llevar por elegantes oscurantismos y el caudal de los sinsabores argumentales.

 

Las dos Coreas. “El miedo ha decidido por los dos”

Estribillo demoledor. Excelencia en todas sus mutaciones. Ejemplifica y abandera todas las nuevas bondades, texturas y capas decididas por la legendaria formación barcelonesa. Apertura, nudo y desenlace hilados entre coros letales, cambios de ritmo prodigiosos y el atractivo continuismo sintetizador. Se corona en alto, SIN DUDA.

“Es la más externa, la que se aparta más. También es algo oscura [,] tiene mucha riqueza y mezcla cosas muy interesantes aparentemente difíciles de mezclar” (ROS).

 

La noche sin final. “Quiero olvidar memorizándote”

Vampírica, coral, limpia y gran bisagra para el tramo final.

 

Olvido y morfina. “Sólo durmiente te concedo mi corporeidad”

Líquida, vaporosa y al mismo tiempo directa y contundente. Sigue las nuevas coordenadas a la perfección.

Hiroshima mi amor. “Entre chatarra ardiente postnuclear”

Cierre apocalíptico clarificador. Difuminadora, misteriosa, reptante, etérea, cálida, personalista. Hermanamientos rítmicos con Waveforms (Django Django).

 

Ningún grande se fija en lo que hacen los demás y va tomando sus propias decisiones: ahí brotan las tendencias.

La actitud de valentía y arrojo siempre es plausible y tarde o temprano da sus frutos. Acompañados para esta nueva aventura en su exquisito directo por Eduardo MARTÍNEZ y Marcel CAVALLÉ, Marc, Axel y Jes vuelven a dar un paso adelante con uno de los mejores discos del año, ya de culto, que en todo momento se alzará en un 2014 repleto de brillantes trabajos. Otro claro ejemplo que va mejorando según lo van destilando tus oídos y que se va haciendo grande para hacerse su hueco privilegiado en la época dorada de la alternatividad sónica en la que afortunadamente aún seguimos surfeando.

 

Ironía fina inteligentísima que te teletransporta para recordarte en seguida que ninguna tecnología vencerá jamás los instintos y sentimientos más fuertes, auténticos e irreversibles, el amor por ejemplo.Las indirectas que atesora son magnas, totalmente de acuerdo pues con toda su filosofía subyacente.

Dejaros llevar y nunca perdáis esa capacidad de sorpresa que tan sana y necesaria es que nos provoquen de vez en cuando.

Como Hank MOODY yo siempre me he sentido más analógico que digital.


[León Benavente, Dynamo shock, Señor blanco, Djs Rayadas y Djs Poplacara 29 marzo 2014] Cálidos rúgidos sónicos

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Pese a las descontextualizadoras y adversas condiciones climatológicas Montilla acogió y fue testigo de una noche de buena música y mejor rollo. La abuela rock y Poplacara volvieron a unir fuerzas para conformar un cartel contrastado y muy atractivo.

La nave industrial dónde tuvo lugar el minifestival poplacariense reminiscenciaba una magia particular curiosa y magnetizante.

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Para ir entrando en calor Djs Rayadas aperturizaron pinchando temas moviditos de aquí y de allá. Fue el previo elegido y acertado para la primera formación cordobesa de la noche: Señor blanco, que dieron forma a su bolo a través de un decálogo sónico que recorrió toda su discografía junto con bienvenidos apuntes de lo que será su próximo trabajo. La banda andaluza mostró ganas, energía y positivismo (sonoro) para seguir caldeando el ambiente y luchar contra las inclemencias de la más que fresca noche. Entre temas como Mi punto de control, Edimburgo, Estáticos y frágiles, Heridas de guerra y Sin gravedad el momento álgido de su apañado pop rock llegó cuando se marcaron un popurri indie atreviéndose con un homenaje a los consagradísimos grupazos de star system compuestos por la triada Los planetas, Lori MEYERS y Los piratas.

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De nuevo las simpáticas y melómanas Djs Rayadas harían de previo para el momentazo más esperado del evento: León Benavente. El cuarteto leónido fue el que subió la temperatura al máximo en el clímax de la velada embarcándose y embarcando a todos los presentes a través de un viaje de 12 canciones líricamente geniales y con un sonido buenísimo rozando la perfección del estudio y los arreglos. Tras una majestuosa Intro las 4 primeras fueron Las hienas, Década, La gran desilusión y Muy fuerte, éste último corte fue con el que empezarían un in crescendo imparable hasta su apoteósis (instrumental) final.

El quinteto siguiente antes de los bises correspondió a Revolución (dónde se desatarían los incondicionales coros hasta el aliento postrero), Avanzan las negociaciones, El rey Ricardo, Europa ha muerto y Ánimo, valiente, el imparable himno de la banda que se alzó con una potencia y un ritmo con el que ya tenían más si cabe a todo el público en el bolsillo.

La terna conclusiva fue protagonizada por Todos contra todos, La palabra y Ser brigada, temazo dónde la apoteósis concluyente sirvió de broche a una actuación grandísima: sólida, de sonido y coordinación pulcros y de una contundencia que cumplió con creces todas las expectativas.

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Antes de que Dj Mo y Dj Mongui cerraran desde los platos llegó el turno del trío montillano Dynamo shock, un grupazo sorpresivizante con una estética y cuidada puesta en escena que enamora desde el primer instante. Electronoise (me ganaron con la pegatina de uno de sus portátiles) personalísimo anglolírico con un derroche admirable que sumado a unas ganazas y pasión locas por su/la música dan como resultado un grupo muy a tener en cuenta que seguro que dará mucho que hablar a cortomedio plazo. Su sonido recuerda mucho a Delorean, pero incluso imprimiéndole más capas poderosas e intensas dónde las distorsiones y la presencia de las guitarras completan una atmósfera vigorosa y compacta.

 

Fotografías: Álvaro TRIGOS


[Idea CREMosonA-encargo con mucho gusto] (Mis) 12+1 de 2013

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El malestar continúa, Alborotador gomasio

Desde que descubrí mi himno generacional por excelencia Pesadilla en el parque de atracciones no me topaba con un temazo tan contundente y por momentos tan en el peligroso e intenso filo de fragmentos autobiográficos.

Una canción con una fuerza transmisora que te supera y te pega un viaje sónico a la altura de poquísimas bandas.

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Planilandia, Lori MEYERS

Tras la primera escucha se hace imprescindible y casi adictiva.

El ariete con el que los de Loja inician su monotemático y sólido Impronta demostrando de nuevo su maestría para el estribillo y los ritmos más pegadizos.

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Lengua viperina, Ellos

Muy difícil no tararearla e incluso arrancarte a cantarla (también en la ducha) con ese tono evolutivo del bueno de Guille Mostaza. Líricamente planetaria: cíclica, realista y lapidaria. Ideal para homenajear a tu(s) ex malvada(s) y endulzar los oídos de tus vecinos.

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Más feliz sin televisión, Mucho

Título perfecto para una cancionzaca de un grupo coherente y que me gusta bastante.

Coetánea, lúcida, acertadísima.

A más de un diPUTAdo y/o paletín que se cree algo con un poco de poder que le den le vendría bien aplicarse el cuento siguiendo su sabia reflexión.

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My god is the sun, Queens of the stone age

Pura energía facturada por los genios de Palm desert. Una formación que completa mi triplete anglorockero más potente  junto a Nirvana y Foo fighters.

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MM, Miss caffeína

Indie power pop perfectamente engrasado. Música cojonuda para tu lista de runnin´, barrita energética sonora multiusos, muy apañada.

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Fantastic shine, Love of lesbian

Autohomenaje lesbiano para agradar a todos aquellos que se consideran indies modernetes crema cuando en realidad tienen bastantes trazas mainstream.

Adherente y adhesiva.

Para acompañar la elaboración de una paella o tomarse unos buenos copazos de buen rollo botelloneros premium que casan bastante bien con vistas al mar.

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Ánimo, valiente, León BENAVENTE

Atmósfera adherente. Se mantiene fresca para volver a subir en los momentos precisos, clave.

Compacta, rocosa. Letra grande para un tema que deja eco y madurez.

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A gogó, Cohete

Apoteósis retroreivindicativa filorural. Entrañable toque pretérito feriante chanante bizarro.

Va filtrándote su ritmo de modo que a tu mente le resulta graciosamente difícil quitársela de en medio.

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Viaje a Egipto, Los Punsetes

Prestigiosas distorsiones marca de la casa que la inician y rematan decorándola con gran acierto.

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Hijos del presente, You don´t know me

Power pop progresivizante con subidones que te llegan muy adentro. Potencia y rocosidad bastante subrayables.

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Estrellas místicas, Triángulo de amor bizarro

Cuidados guitarreos sucios muy llevaderos dulce e invitacionalmente evasivos.

La voz de Isabel también aporta luz a una canción alegre y a la vez canalla resaltadamente aglutinante muy confortable a la escucha.

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Rebel, L.A.

Descubrirla en directo en Granada [al igual que a Doroty Perkins] fue algo magno.

Regenerativa, cinematográfica, creciente, gradualizante, profunda, surfera. Te inyecta energía desde su primer latido.

Perfectamente enmarcable para gozarlo al volante perdiéndote por cualquier carretera secundaria polvorienta al atardecer.