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[Mucho] `La estandarización aburre. La diversión [(] en la música [)] está en el cambio´

Mucho

`No podemos negar el rock porque venimos de allí. La diversión en la música está en el cambio [,] intentar siempre hacer un disco diferente al anterior. La música se me ha abierto, disfruto de ella más que nunca. No quiero volver a pensar en reglas. Queríamos probar que pasaba si afrontábamos la guitarra como si fuera un sinte. Si hay algún seguidor fundamentalista se ha equivocado de banda. Era una putada para todos salir de la zona de confort.

Tener 8 días para grabar y querer hacer una cosa por cojones ha hecho que estemos más unidos [,] que lleguemos a un nuevo nivel de entendimiento. Llevar nuestra música a un sitio diferente siendo las mismas personas.

Hay un odio general a nuestra clase política que quiere que seamos ovejas trabajadoras asintiendo todo sin pensamiento crítico. La estandarización aburre. Hay bandas que [se suben] a carros que no les pertenecen. Ojalá cada vez se ha[ga] más música con pretensión de hacerla avanzar, que pretenda ser novedosa [,] diferente´.

Martí Perarnau IV


[Varry brava en Madrid] Varrybravísimo

Sala Café La palma

Ciudad Madrid

Promotor atrapalo.com

Juernes 26 noviembre 2015

Móvilgrafía Pablo De Serna

Óscar y Aarón Café La palma

Aún recuerdo la cremosona desvirgación sónicovarrybravense en la Moby dick allá por febrero de 2013 y las ganazas acumuladas que me quedaron de la pasada edición del Arenal sound, dónde la loca climatología chafó un show que hubiera sido colosal ya que los muchachos de Varry brava petan cualquier garito pero ya en la salsa y las dimensiones de un festival ni os cuento. Reforzados para armar el quinteto por un bajista y un batera Óscar, Aarón y Vicente comparecieron bajo las luces con muchas ganas de liarla parda (again and again) y con un repertorio cada vez más variado y juguetón. Demasié y Arriva siguen sonando de maravilla en cualquier formato y a falta del próximo disco dan más que de sobra para implementar unos bolos bailongos y fiesteros dónde los haya. Irradiando siempre buenas sensaciones el combo “consiguió que lo nuevo no lo pareciera tanto y que lo antiguo permanezca vivo para siempre” (Álex Jerez).

Glams por dentro y fuera el estilo y base varrybravenses dan pie a numerosos crescendos y ganas de pasarlo bien sublimando el buenrollismo ilustrado y la fiesta pura y dura. A Aarón Sáez ya no le vamos a descubrir en sus llamativas y mágicas idiosincrasias pero a destacar en estética la chupa proDrive michaeljacksonera que se marcó el frontman para ir desgranando hit tras hit. Porque en eso se arraiga la formación murcianica.

“Hicieron bailar, reivindicaron y emocionaron entregado[s] como siempre” (Esther Al-Athamna). Igual que en el Sansan (dulcísimas remembranzas oiga) arrancaron con la ciclópea e indestructible Playa, un himnaco mayúsculo expansivizante hasta el orgasmo estival que se me antoja inmejorable y de momento invencible para cerrar un concierto de estos majísimos y juerguenses muchachos. Le siguieron entre otras codas tan pegadizas como Ilegal, Ritual, Navidad y Oh oui oui.

Para el bis tras un break exprés perfectamente acotado para un buen sorbo a un cóctel premium, cerveza de rigor y/o chupito además de para reatrezarse al gusto arrancarían con la prochimobayesca Fantasmas seguida de Radioactivo para recrearse y alargar el inevitable final todo lo que merece el temón inmortal No gires, dónde ya todos y todas nos vinimos arriba y Óscar Ferrer se bajó para mezclarse entre la juerga poniendo la guinda a un gran concierto, es decir, que siempre deja con ganas de más y que impronta en la memoria sonora colectiva de muchas personas. De nuevo graciacas por vuestro despliegue y actitud, no cambiéis nunca, que la juerga os acompañe que nosotros seguiremos haciendo lo propio.


[Rufus T. Firefly] Descarrilando creatividad

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Temas heroicos, guitarras y teclados muy grandes, ráfagas eternas, plena y coherentemente cíclico. Cosecha premium del afortunado año pasado la maravilla creada por los arancetanos en éste trabajo es el feliz caso de la obra que va agigantándose con cada escucha, con cada paladeamiento, con cada destilación, con cada latido.

Rescatando unas palabras de Baywaves «cada canción es un cuadro dónde se van superponiendo [,] pincelando diversas capas y detalles hasta alcanzar una densidad dónde puedas tener la sensación de estar sumergido en un envolvente océano». Poliédrico y pluriversal el álbum da rienda suelta a la creación radiante y explosionante abrigada de cosmicidad neo y propsicodélica. Texturas antigravitatorias bella y magistralmente distorsionadas que triangulan perfectas con la misteriosa y reptante voz de un Víctor Cabezuelo al que se le nota en su salsa dejándose llevar.

9 pistas ciclópeas de instrumentación sublime y lírica más que interesante y cuidada. Un constante encadenamiento de hits, El problemático Winston Smith, Metrópolis, Nueve, Midori, Demerol y piedras, no encontraréis nada pocho ni dudoso. La experimentación es dulce e intuitiva, deliciosa la intro muy Cliff Martínez en Drive para El increíble hombre menguante (homónima de un temazo de los Lori Meyers de los tiempos heroícos y mejores).

Rufus y Nueve son melomanía pura. ¿Épico? Sencillamente trascendental, un cañonazo mayúsculo improntante 101% recomendable para cualquier amante de atmósferas decisivas y de la señorita Psicodelia. Geniales ramificaciones filoelectrónicas y temas como cargas de profundidad que difícilmente no te recuerden por que son tan necesarios los buenos artistas, las buenas canciones, la buena música. Transmitente de emociones, desde la primera escucha ya sabes que estás ante algo muy grande.

Ya lo afirmó Federico Guillermo Nietzsche, «la vida sin música sería un error» y un error sería no paladear ni sentir éste disco si aún no lo has hecho o revisitarlo un domingo cualquiera.


[Sansan festival sábado 4 abril 2015] Intensidades playeras

Varry brava cabecera
De cara a la que a la postre sería la fase más concurrida de todo el festival volvieron a brillar momentos vibrantes, coloridos y poliédricos a base de artistas muy variados entre sí pero con un nexo melómano incuestionable: la calidad como cualidad. Mientras en el escenario secundario se iba relevando lo más destacado de la cantautoría patria el escenario grande sería el auténtico protagonista oligopólico de las sonoridades más relevantes y aplaudidas.  Los 20 añazos genialmente llevados de La habitación roja confluyeron en un directo rezumante de pasión, pureza y empaque. Jorge Martí, que va ganando enteros como los buenos caldos, se mostró entregado en cada acometida, por ejemplo con De cine. No faltaron sus abanderantes y más karaokeizados himnos como Ayer, Indestructibles y el más reciente La moneda en el aire. Otro autohomenaje a una trayectoria intachable para una formación que se sintió más en casa que nunca.
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El siguiente plato fuerte del sábadomingo corrió a cargo de los magnos Second. Los  instantes de potencia e indientimismo del combo murciano contagiaron de energía a todo el recinto hilando hits y cancionazas luciéndose en los cambios de ritmo. Sean Frutos, cómplice con todos sus compañeros de aventuras, se lo pasó en grande dejándose llevar por los guitarrazos y las letras. La colaboración a cargo de los varrybravenses Óscar y Aarón para Rodamos mezclada con el melocotonazo No gires para seguir con la reciente Nueva sensación demostró su perfecto manejo del aquí y ahora ante miles de personas. Pese a echar en falta la montañorusística Si todo se oxida el final apoteósico de su culminante Rincón exquisito terminándola sentado de cara a la multitud ofreció un pildorazo de emotividad que cuajó en otro de esos momentos que quedan para el recuerdo.

Citados a la misma hora y separados por algunos cientos de metros The noises y los nórdicos Kakkmaddafakka se dejarían la piel para agradar y autogozar con sus respectivas propuestas y actitudes. Los primeros mediante un sutil y progresivizante pop filoelectrónico y los cachondos nórdicos echando mano de trazas incluso reggae y ráfagas juveniles despidiéndose con un temazo del Ibiza mix 97, lujo de licencia bizarra que agitó los fragmentos de noche sin final para concluir un bolo aplicado y muy jugón.

Los guiris habían dejado el listón bien alto pero la salsa bravísima de los Varry brava, reforzados en quinteto para tan engalanada ocasión, no sólo igualaron sino que superaron con creces el subidón de los de Bergen regalando un bolazo maravilloso, sin duda el más fiestero y juerguense de todo el evento sanseril. Los Varry levantaron la noche a base de sus hits de ayer, hoy y siempre. Empezar con La playa fue toda una declaración de intenciones, una canción abrasivamente adictiva que se coló sin remedio en el top de lo mejor del acontecimiento alternativo musical por excelencia de Gandía.

El líder de Second, bien atento entre bambalinas laterales desde el primer pálpito y devolviendo el buenrollismo colaboracionista con Navidad fue una muestra perfecta de lo bien que nos lo pasamos todos con un grupo cuyo hábitat es la fiesta pura y que ante masas y masas de gente no para de sentirse cada vez más cómodo. Bravísimo. El guiño postrimero a Loquillo para acabar de dibujar el círculo fue otro de ésos soplos que quedan de una actuación memorable de ésas que te dejan orgasmeando y con ganas de más.

A poquísimas horas del amanecer costero los pepinazos de Zombie kids seguirían haciendo las delicias de los que aún aguantábamos timoneando unas maneras dubstep con raíces hiphoperas que estallaron en la cremà más absoluta.

Fotografía: Sansan festival y Mario Miranda (Second)


[Sansan festival viernes 3 abril 2015] Combinaciones perfectas

L.A. cabecera

Para el santísimo viernes alternativo se darían cita en el escenario principal los acontecimientos encadenados más potentes gracias a la sucesión de un trébol sónico de lujo que se arrojó en instantes gloriosos e implementaciones muy pro.

Tras la comparecencia de Dorian, engalanados y con visuales de felicitación autotributo mediante, llegaría el turno del mejor rock proangloindie a cargo de L.A., un grupo que se consolida tras cada actuación. El quinteto isleño, cuya límpida ejecución emocionó de principio a fin, empezó abriendo con la dualizante After all, a la que hiló su moderna y delicada Secrets undone, pieza que escaló brillante gracias a su viaje a 4 guitarras. Para la perfecta Dualize Luis Alberto echó mano de su querida Rickenbacker. No faltó su himno cosecha del 2009 Perfect combination para gozar con el momento más karaokil y sentío de los encuentros sónicoanglos en la segunda fase ni tampoco la jugosísima y adictiva Rebel.

Casi sin tiempo de paladear el final de los baleares tomaría la alternativa Mucho, otro grupazo de la piel de toro merecedor de las plazas más grandes y titanes incansables del rock cósmico y sideral. En el otro escenario no iba a quedarse la cosa pocha pues, ni mucho menos. Fundiéndose con la poscosmicidad del quijotesco Perarnau Martí y sus muchachos volvieron a hacer gala de su romanpaladinismo rítmico, actitudinal y melódico a través de temazos apocalípticos como la tecnocrática La larga risa del emperador, Como si no hubiera mañana, la indestructible Más feliz sin televisión, la de culto desde el primer play La primera luz del día y/o Sal de la tierra. El cuarteto manchego firmó, a cuádruple teclado, con solvencia en la percusión y guitarras imperiales un bolazo bien surtido reforzado por la labia intercancionil de su frontman para no parar de seguir ganando adeptos con todo merecimiento.

Mucho

De vuelta en el Desperados y con los últimos sfumatos de los Mucho los acertadísimos y empacados León Benavente volvieron a clavarlo encapsulando su exclusivo repertorio con otra actuación que no dejó de agradar a las masas cerrando con su gigantesca Ser brigada, con ésa intro tan envolvente y enraizada que estalla con ráfagas de placer en el momento exacto.

Como gran previo al concierto del grupo más popular de todo Jaén y muchas partes de las afortunadas Andalucías en el cuco escenario «maestro» tomó la palabra y el micro Neuman, que con intimismo y poderosas sonoridades anglo ofrecieron tempos ideales para inaugurar la medianoche gandiense.

Haciendo justicia a toda su expectación y aglomeración de fans Supersubmarina siguió fluyendo en la noche usando Samurái como corte inicial para enmarcar de nuevo su excelente power pop sublimado. A destacar su detallazo de hacer el bis con un tridente cancionero irresistible a cargo de Viento de cara que fundiéndola con Algo que sirva como luz se acabaría dando la mano con la santacrucera En mis venas. Pero además quedaba otro bombazo final, la visceral Cientocero. En definitiva un no parar de desgañitamientos pro y posadolescentes y coros del respetable para una banda que en todo momento conectaba exitosamente con el mismo.

Para cerrar el círculo de grupazos del viernesábado las sacudidas crípticodulces de El columpio asesino conexionando con los deliciosos envoltorios electropsicodélicos de Los pilotos se tornaron en un coctel sonoro diabólicamente irrechazable. Los pamplonicas fueron desplegándose mediante su colosal Ballenas muertas en San Sebastián sin renunciar a celebradas codas pasadas como el temón más reclamado y seguido de la madrugada, Toro, que explosionó en el ambiente e implosionó en cada alma fiestera del recinto. El remate de Íñigo Sola a la trompeta completó otra vez una oferta melódica a la altura de muy pocos que sigue cosechando meritorios premios también al otro lado del charco.

Elyella djs tomarían el testigo sobre las mismas tablas pero antes quedada pendiente degustar los fotogramas más filoplaneteros. En el caso de los legendarios Florent y Banin apuntar que surfearon sin tapujos ni pasteleos por lo más granado de sus 2 largos volviendo a hacer disfrutar de lo lindo a toda la peña con sus preciosos dilatamientos de su triplete más hitero: Cero en blanco, Vuelo rasante con ametralladora y Longitud de onda 585nm. Los últimos coletazos y jugueteos del lead guitar granaíno más grande de todos los tiempos galopando su Fender aún quedan en la retina de muchos y muchas, desde luego en la de un congratulado admirador que acaba éstas líneas.

Fotografía: Mauricio Sanguino


[Sansan festival jueves 2 abril 2015] Psicodelias ficcionadas

Sidonie 2

El primer día de su segunda edición el festival más exitoso, cremosón y arrojado de La Safor volvía a irradiar la Semana santa contando de nuevo con musicón a través de un cartelazo con muchísimo de lo mejor del panorama alternativo patrio.

Tras los directos, entre otros, de Correos (escenario Master´s) y Nacho Vegas la energía derrochante del siempre impecable directo de Sidonie prendería la mecha con todo un pregón sónico salpicado por un setlist que no tiene más remedio que estar hecho a base de temazos dada su ejemplar y gloriosa trayectoria. Cortes sublimes como la perla sierrocanadiense Yo soy la crema, la himnaria y psicodélica belleza El bosque o la siempre rompedora El incendio se fundían con las palmeras del lugar para presenciar otra actuación logradísima de un grupazo-garantía de espectáculo y buen hacer.

A continuación de Izal y Smile desembarcarían los momentos más épicos de la primera tardenochemadrugá. Rufus T. Firefly expansivizarían sus atractivas y potentes atmósferas en un bolo selecto y entregado. Víctor Cabezuelo y su cuádriga melómana fueron pasando por estaciones tan memorables como Nueve o El problemático Winston Smith para ir desgranando su majestuoso último disco, una de esas obras maestras que te sacuden y envuelven para volver a amar aún más la música. Cada nota era un empujón de cosmicidad, implicación y sentimiento puro. Rufus, perfectamente dignos de las tablas del Desperados se desenvolvieron brutales en el escenario secundario con una actuación tan mayúscula e irresistible que daba igual que uno se hubiese levantado el día anterior a las 7 de la mañana jodiéndose la siesta y zampándose más de 400 kilómetros de carretera. Los de Aranjuez desprenden tanta magia y actitud que cualquier gilipollez se evapora para dejarse llevar por canciones ciclópeas que arden hasta fundirse en lo heroico.

Para los postres quedarían la más que llevadera progresividad electropop de Mendetz y la más que contrastada calidad de Dj Amable, icono absoluto de las mejores electrificaciones indies desde los platos tirando como de costumbre de un repertorio variado y más que resultón.

Fotografía: Mauricio Sanguino


[Varry brava] Que no pare la juerga

25 abril

O The party never ends espetado a lo anglo. Veraniego, soleado, pura frescura y apologético de la nocturnidad en su cara más fiestera. La pera limonera de la inmediatez y la transparencia cancionera.

“Nos gusta la obscenidad y el sentido del espectáculo. La música es parte de esa imagen excesiva, divertida y bailonga que es esencia absoluta de este proyecto”. Varry brava retorna al núcleo duro con Óscar, Aarón y Vicente de nuevo enchufados para gozarlo y hacérnoslo gozar con quizá la mejor conexión interplanetaria jamás descubierta: la música.

Con el mismo tronco común de darle a saco al ritmo de la electrónica y los teclados enlazados con un pop redondo encontramos más de una sorpresa, deleitaros sino con las ráfagas pro Chimo Bayo de Fantasmas, uno de los temas fuertes del disco, pura fluorescencia. Títulos certeros que no pueden ir más al grano. Decálogo glamfestivalero, todo un homenaje a las ganas de pasárselo bien y a la necesaria cara amable de la vida, sencillamente. Un gazpacho sónico de estética eficacia más que resultón, producto gourmet de la huerta con unos sintes de ejecución exquisita.

La secuela del mítico y suprabailongo Demasié parte de una línea continuista enriquecida por llevar aún más allá el inconfundible y trabajado sonido del tridente murciano experimentando y profundizándose en nuevas texturas. Ojito al himno varrybravense que se marcan con Playa, temazo expansivo ideal sobresaliente para desatar la pasión y la diversión. Casi cegador de lo glorioso que va creciendo se despliega poderoso como lo que es, un hitazo ultrarefrescante para gozarlo en bucle por ejemplo en un festival al atardecer dándolo todo. Plurifuncional, “vitalista, podría formar parte de esa recopilación de hits que igualmente sirve para bailar hasta el amanecer que para quemar calorías en el gimnasio” (Rojas Arquelladas). Estos simpatiquísimos chavales nos vuelven a regalar un catálogo de buenrollismo y bailoteo. El trío muchachil de los Varry se lo vuelven a pasar en grande con un trabajo ideal para romper tarima (que diría cierto artista fugaz latino) divertidísimo, juguetón y muy colorista.


[Niños mutantes Penélope sábado 20 diciembre 2014] Con cabeza y corazón

Un grupazo de Granada siempre es acertado para rematar un año glorioso. Los andaluces mutando Madrid desde Penélope de nuevo ofrecieron otro directo compacto y sólido como de costumbre.

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Antes de ellos el quinteto vigués Maryland desplegó un aplicado y brillante power pop progresivo que calentó motores haciéndose eco en su mayor parte del elegante Los años muertos. Pero tampoco olvidaron su primigenia etapa inglesa despidiéndose con una versión toma y daca anglopopurrí que cerró un entrante sónico agradable y adherente.

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Pasado, presente y futuro asegurado. Niños mutantes como el buen vino es una de esas bandas de trayectoria impecable, acuñadora de himnos, currante y por las que te das cuenta de por qué te gusta tan jodidamente la música. La primera tanda mutante se abría con la tajante y acertadísima Es lo que hay, trabajada por Andrés con destreza desde el Roland, al que se aventuró Juan Alberto para alzar El circo cerrando estos primeros posos de El futuro con la exquisita guitarra iniciática de Robot, otra cancionzaca-declaración de intenciones que entonaba definitivamente al público para seguir disfrutando de muchos minutos de poprock de muchos quilates. Los siguientes temas partirían de la icónica y exitosa Las noches de insomnio pasando por la maravillosa La puerta y siguiendo con otro himno de postín, Naúfragos, dónde todos nos vinimos arriba en otro momento jugosón.

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La pausa filoacústica vendría de la mano de la surfera Barronal y El miedo, instantes en que Andrés y Juan Alberto se marcaron un double dragon sentío y trabajado. Entonces llegó una delicatessen de El sol de invierno: Manual de autoayuda, composición creciente dónde las haya.

Con la pertinente y contextualizante Caerán los bancos se experimentó un clímax más para encarar el último tramo antes de las acometidas finales. Con Volverás tirando de ayuda de parte de su staff desde las teclas se hiló la lúcidamente decisiva y (auto)homenajeante Boomerang, otra coda para seguir engordando un repertorio glorioso y al alcance de muy pocos. Te favorece tanto estar callada no podía faltar y para la ocasión se enlazó con magia a Hundir la flota.

El bis no pudo comenzar mejor, la brutalidad himnaria mutante de Todo  va a cambiar atronó gozosa y karaokil por cada poro de la sala y de los presentes. El himno mutante más reciente en el que la batería de Nani cabalga contundente y apasionada que no para de expandirse y conquistar melomanías y que personalmente considero uno de los temazos imprescindibles e incontestables de 2014.

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La última dupla fue para Errante (canción mutante) y la insómnica La voz, atinadísima para rematar más de una veintena de composiciones magistrales y cuidadas.

Otra formación para seguir congratulándose, un concierto grande para despedir el mágicomelómano 2014. La única nota negativa a cargo de una organización que no dejó hacer bien su trabajo a los medios [nunca entenderé el acotamiento vip del público a modo de corral en un gesto de antidemocratización sónica y menos en un concierto de música independiente]. En el mundo de la música hay que cuidar a la gente que va a cubrir los eventos, los fotógrafos y los redactores tienen que tener libertad de movimientos, debe ser una sana interconexión recíproca. Pero nada impide nunca lo más poderoso e irreversible, la buena música y las buenas canciones, que permanecen, curan y compensan casi todo como bien tuve el placer y el privilegio de convenir con Nani y Juan Alberto, 2 músicos como la copa de un pino, humildes y buena gente que hacen que cada día te arrepientas menos de abismarte en la melomanía.

Fotografía: Alberto Del Castillo


[Novedades Carminha] Cóctel galaicotropical cañí

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Igual que el genial debut de Los Gomasio en menos de media hora (en tan sólo 21 minutos para ser exactos) Novedades Carminha nos sumergen en unos ritmos adherentes, festivaleros y juerguistas demostrando todo su potencial: hit tras hit, composiciones bailongas y cachondas carne de cañón perfecta para cualquier contexto en que la diversión esté servida y asegurada.

Los compostelanos demuestran que con bajo, guitarra y batería te puedes sacar unos sonidos cojonudos y más que suficientes para empezar y seguir los festejos varios hasta que la música aguante.
Surfeando entre el rock, el garaje y el punk su álbum está facturado para el directo desde el minuto uno [como bien he podido comprobar en un par de ocasiones Radio 3 y Fnac mediante].

 

El triplete Juventud infinita, Antigua pero moderna y Tú antes molabas derrocha tales ondas energéticas que es imposible no arrancarse al tarareo y al movimiento. Grandísima la pieza Non quito o chándal, carcajada sonora sátira retratante cronológicamente en el clavo. Como ellos mismos afirman en Mondo sonoro “el rocanrol es bailar, sonreír y frotarse. Hemos escuchado mucho garaje, mucha psicodelia y rock and roll pero tampoco hemos querido dejar de lado las melodías pop que nos hacen sonreír por las mañanas”.

 

Títulos buenísimos dificilísimos de superar como vienen acostumbrándonos desde sus orígenes hace ya más de un lustro. Van al grano, pasan de pasteleos y eso siempre es de agradecer: letras directas, canallas, divertidísimas. Un disco recomendadísimo para el veranito más molón y para los días soleados y de buenos cócteles.

 

“Se suben a la cresta del garaje pop. Energía, frescura, diversión e irreverencia son aquí el patrón equivalente a fuego, tierra, agua y aire” (Nonito PEREIRA).

 

Zas en toda la boca, la primera en la frente. El disco empieza con el temazo Juventud infinita (homónimo de todo el trabajo) para dejar bien claro desde el principio por donde van a ir los tiros. Canciones sencillas pero tremendamente eficaces con una temática liberada creativa e inspirada más profunda de lo que pueda parecer y con la que la banda está alcanzando su mejor momento de forma y que es claro ejemplo de su empujón definitivo en el muchísimas veces gratificante mundo de la música.

 

Unos zagales muy buenos músicos y buena gente a los que se les percibe sus ganas y su buen rollo y fuerza sin prejuicios ni miedos estúpidos desde los primeros fotogramas patentizando que, como todos los grandes, lo importante es pasárselo bien haciendo la música que a uno le guste si pararse a pensar y acabar rallándose para intentar dar gusto a todo el mundo. Hacen lo que les enrolla y como les cotiza (al alza obviamente) y al que no le guste no problemo que para gustos colores como suele decirse.

 

El álbum suena perfecto en su estilo y se digiere y paladea desde la primera escucha. No hay que buscarle los 3 pies al gato. Suena a lo que suena y con perdón o sin él suena de puta madre.