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[Santander music festival] Día 3/última noche. Desembarco canadiense en Santander

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También lo bueno, lo mejor siempre tiene un final. El festival llegaba a su eclosión y las sensaciones y todo lo decisivo que flotaba en el ambiente estaba deseando su implosión definitiva. En esta ocasión el responsable de electronizar los intermezzos fue Miqui Puig. Los primeros en enfilar la recta final serían el sexteto cantabruco Templeton, que subrayaron su sonido a través de una progresividad de melodías dulces, llevaderas y de ráfagas bien mecidas y medidas destapándose como un entrante perfecto para los golpes sonoros venideros.

Sidonie (Cabecera, Vidala)

Sidonie. El mítico grupazo de la ciudad condal volvería a exprimir su minutaje seleccionando puro caviar de entre todo su gourmetizado cancionero. Te pueden gustar más o menos [a mí me parecen irreversiblemente sublimes], pero es innegable que su pegada y su actitud en directo es profesionalmente intachable. Miden los tempos como nadie, se entregan, se lo pasan bien y enriquecen y recubren de magia fortalecida sus temazos. El set list orgasmeó desde el inicio (La sombra) para deleitarnos en el tercer corte con A mil años luz, ese himno eterno que hace aflorar las subjetividades colectivas y que personalmente opino que es una de las mejores canciones hechas jamás en éstas o en cualquier latitud. El pináculo del glorioso Fluido García dónde la pasión se desata y la percusión de Axel cabalga al unísono de los puntiagudos y precisos guitarrazos de Marc y Jes para circundar una obra maestra que te pone la piel de gallina y que te recuerda en cada acorde por qué la música es una de las partes más vitales de tu existencia. Tras dar buena cuenta de sus recientes cancionzacas sierrocanadienses acabaron cerrando con El incendio para quemar todas las naves y volver a dejar el pabellón alto y las ansias melómanas intactas. Otro bolo legendario dónde Marc Ros volvió a flotar entre los fans con esa oda sobre las desgracias cotidianas, Un día de mierda, karaokeizado con gracejo por toda la campa y que volvió a demostrar todo el talento de una banda rodadísima y que no para de reinventarse. Grandes de nuevo, gracias de nuevo Marc, Axel, Jes, Edu y Marcel.

Glass animals se gustó en los entretiempos cuando las atmósferas y los presentimientos de la magna banda de Tres Cantos ya surfeaban el ambiente.

Vetusta Morla 2 (Saray Lobo)

Vetusta Morla. La deriva hacia su Golpe maestro fue un subidón continuo para incrustar de nuevo en la historia musical un directo exquisito dónde Pucho se liberó en cada corte propicio para bandas sonoras memorables. Copenhague o Valiente sacudieron la barrera del sonido y de la calma para hacer aflorar toda la elegante rabia de una formación que tampoco para de girar y que deja tras de sí justificados piropos y merecidísima admiración. También te podrán gustar más o menos pero se muestran impecables en la instrumentación y te transportan en volandas hacia el amor loco por la buena música y concentrarse sólo en dejarse llevar por sus letras y contundencias.
Desgraciadamente encarábamos las últimas horas del Santander music. Todo había merecido la pena y la palabra éxito volvía a circular como la pólvora. Las acciones de la fiesta cotizaban al alza y los dividendos sónicos crecían hasta colapsar el mercado. Entonces los  experimentados y de culto Sexy sadie comparecieron en el escenario principal para reminiscenciar los laureles de los 90 (gracias Nirvana, gracias Los planetas, siempre) en una sentida actuación meláncolicamente detallista repleta de desenvoltura y saber estar. Para deleite de sus correligionarios se vaciaron con un par de bises extra que continuaron manteniendo el nivel para poner un broche dorado al ocaso de 3 días y 3 noches inolvidables, lumínicas, de necesarias fases psicodélicas y sobre todo de canciones sin fecha de caducidad, gente con ganas de pasárselo bien y todo ello en la estación ideal para lo improntante y las intensidades: el verano.

“Están afligidos por el amor aquellos que, cuando entra en su pecho, intentan cortar sus alas o atarlo [,] pero aquellos que cuando llega están agradecidos y lo acarician y cuando se va lo dejan ir son siempre queridos y bajo su dominio triunfarán. Por eso no intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices” (Maquiavelo).

Fotografía: Vetusta Morla (Saray Lobo), Sidonie (Vidala) y wakeandlisten.com


[Suéter] Influencias con maestría

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Letras ganando altura de estribillos pegadizos, ondas coloridas de arquitectura guitarrera con momentos de dulces distorsiones que hilan a la primera, melodías poperas sencillas efectistas y eficientes, títulos (incluido el del propio sencillo) brillantes.

Destellean momentos sonoros insignes con trazas reminiscentes del sonido planetas, los primeros Lori (los de Viaje de estudios, aquella obra maestra inmortal) y Niños mutantes. Prácticas en el circuito de Bahréin (2009) es amor a primera escucha. Desde el primer paladeo te das cuenta de que agrupan con desenvuelta soltura todos los ingredientes del indie pop (patrio) caviar beluga.

Quizá sea el modo. Sentida, intimista, buen cierre, lograda cimentación melodicolírica. De sencilla y admirable digestión.

“Canta[da] de manera implecable a 2 voces. Te da una carrera como las de La habitación roja (Guillermo DEL ÁGUILA, misterpollomp3.com).

Fan de la fórmula 1 se alza poderosa y refrescante desde la primera ráfaga para hacernos saber todo el potencial y talento que de nuevo viene desde tierras granaínas.

El hit del EP. Diseñada con excelencia en todos sus prismas: sonido, corporeidad lírica y ritmo. Estribillo potente exponencial, pinceladas lumínicas que siempre dan en el centro de la diana. Víctima magistral para escucharla al menos un par de veces seguidas.

“Es capaz de recordar a varios hits de Los planetas a la vez con mucha inteligencia para descubrir las claves que los hacen funcionar y sintetizarlas en una canción redonda de pop rabioso que acelera entre el ruidismo dulce y el punk melódico afilado. Además de una dinámica contagiosa tiene un final que no está al alcance de cualquiera (G. DEL ÁGUILA)”.

Platillos volantes. El corte más dedicado/enfocado al tratadísimo tema de las relaciones sentimentales. Sigue manteniendo el ritmo en todo lo alto.

DEL ÁGUILA acierta indicando que “explora otro tipo de conducción con rasgados acústicos y un pop mayúsculo con un soberbio control de la energía para liberar la intensidad en el momento preciso con otro estribillo infalible”. Cancionzaca que podrían haber firmado perfectamente los primigenios Lori (y esto son palabras mayores oiga).

Vacaciones. Adentrativa, mutacional, evolutiva. De menos a más va creciendo desde la raíz fortaleciéndose para alcanzar la exquisitez de los cánones del bizcochismo indie pop. Las guitarras y pedales de su ocaso recuerdan a los mejores maestros en el asunto.

“Madurez y sabiduría [que] va lejos con otra lección en los arreglos y la construcción (DEL ÁGUILA)”.

Rebosan “un pop tan cristalino como vital, mucho talento encerrado en 4 canciones. Algo tiene el agua que baja de La Alhambra que produce el mejor pop en español” (Guillermo DEL ÁGUILA).

Para David CLAUD (Muzicalia) los andaluces representan “0% complicaciones 100% efectividad, pop en estado puro, melodías muy agradables, sonidos variados y versátiles junto con letras originales [en] un envoltorio constante de espíritu pop con efectos y sonidos electrónicos” de bello trazo.

Un gazpacho bien aderezado, una fresca ensalada de buen indie y power pop y shoegaze. Un desparpajo sonoro con una policromía y una paleta sónica de una excelsitud que pide a gritos un disco y otro ascenso y consolidación de otro buenísimo grupo del sanísimo panorama alternativo de aquí que da gusto redescubrir.

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