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[Serch] Pilotos, faros, noches

Serch

Vas conduciendo por la noche, dejando atrás las luces de la gran o mediana metrópolis y posicionando la mente en el pasado, en el lugar reservado a los recuerdos. Pero también vas pensando en lo que vendrá o puede venir.

Teclados y sintes por momentos supraelegantes para una producción aplicada, densidad aceptable, arrebatos projoydivisionistas, electrificaciones filoscurantistas nocturnizantes. Sumatorio de electropop coqueto en el que me gusta que una canción se llame Prague, ya que me trae buenos recuerdos de un viaje en que se reimplementó mi melomanía paladeando sobre todo Hot fuss y Planetas (ellos siempre) por las calles de tan hermosa y también bien publicitada ciudad (probar a salir de la góticomodernista almendra central y veréis que lo que aún queda en pie de la arquitectura totalitariosoviética sigue haciendo parecer y ser a la gente triste, gris y desconfiada). Ah, también descubrí la absenta, pero me sigo quedando con el bourbon, cada día/noche más.


[Mondo sonoro] editorial enero 2015

Smells like MILF spirit

Si fuésemos de tradiciones (quizá lo somos más de lo que pensamos, no se [crean]) aprovecharíamos este pequeño espacio y estos minutos con nuestros lectores para felicitarles las fiestas, desearles que el año [entrante] sea mejor y que los reyes magos, papá Noel, los padres o sencillamente la suegra nos traigan los regalos más fantásticos que podamos imaginar. Pero ocurre que los regalos estando las cosas como están casi que da igual. Lo que no vamos a dejar pasar es desear[o]s que disfrut[éis] de un año mejor porque todos lo merecemos y tan puteados como estamos nos lo hemos ganado a pulso. Que teng[áis] un excelente 2015 toda la gente que va a los conciertos, la que monta conciertos, la que escribe sobre esos conciertos, la que toca en esos conciertos, la que publica discos, la que cuelga su música en plataformas, la que escucha música independiente (o no, tanto da eso de las etiquetas), la que escribe sobre música… todos absolutamente todos. Hasta los que publican malos discos. Bueno esos un poco menos.


[Sidonie] Bastón, bombín, teclados y neones

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Vuelven a arriesgar y vuelven a ganar.

Tras la paradisíacogelatinosa viscosidad psicodélica del Fluído el trío barcelonés vuelve a sorpresivizarnos con un regreso al futuro sónico: atmósfera dandi y nuevas experimentaciones sinfónicocósmicas sin ninguna prisa, como debe paladearse un buen añejo.

 

“Si el disco fuera un edificio los teclados serían las columnas y las guitarras el coronamiento. Ha sido muy enriquecedor hacer canciones con un instrumento que no domino, era muy estimulante ver cómo evolucionaba una melodía sin depender de los trucos aprendidos con la guitarra. [Siempre hay un proceso creativo] Todo se compuso con un teclado antiguo [un Lowrey setentero] que encontré en un anticuario. Hicimos el esfuerzo de componer sin dominar ese instrumento. Fue como un juego” (Marc ROS).

“De repente Jesús no tocaba el bajo, tocaba [un] Korg” (Axel PI).

“Hemos descubierto que podíamos crear con un lenguaje que no fuese el de siempre sin perder la identidad” (Jes SENRA).

 

Espacialidad, evolución robotizante, atmósferas oniricoinsómnicas, pasajes de oscurantismo intimista, toques de glam rock y asperezas precisas. Éstos son algunos de los ingredientes que se pueden palpar y con los que recrearse en el multiuniverso que nos ofrece esta obra: poliédrica y creciente.

“Supone una evolución de su sonido hacia un pop electrónico cristalino luminoso sin renunciar a sus raíces. Requiebros melódicos atemporal[es] que destacan [por su] viveza sonora” (Luis J. MENÉNDEZ).

Un “torbellino rítmico pop sobre un tamiz electrónico”(Joseba VEGAS).

“Lírico, atmosférico, misterioso, cinemático, clásico y vanguardista a la vez es un compendio de muchas virtudes y sensaciones confeccionadas con imaginación y creatividad” (Francesc FELIU).

“[No] falta, ni mucho menos, intensidad melódica ni épica: aquí hay calor. Es cualquier cosa menos fría a pesar de su superficie sintética” (FREIRE, Rolling stone).

 

Sierra y Canadá [es] un nuevo giro hacia un sonido de teclados cuando nadie esperaba esta gratificante mutación. [Éste nuevo trabajo] tiene magnetismo y te atrapa [, es] un micromundo propio creado a conciencia” (Toni CASTARNADO, El factor humano).

 

“Un sonido sorprendente que [les] sitúa en una nueva dimensión más cerca de los ochenta que de la psicodelia que siempre han revitalizado y llevado a su terreno quitándole el polvo y actualizándola.

Poderoso enganche melódico [,]estribillos arrebatadores o incluso coros luminosos y bombásticos. También [hay] momentos [de] pop pizpireto o incluso otros en que se vuelve más oscuro [pudiéndose] hablar del influjo de Depeche mode sin que resulte una meada fuera de tiesto. Un disco muy variado que puede pasar de una balada algo siniestra a un curioso tema cargado de ironía [,] pleno de contrastes que poco a poco va conquistando el corazón del oyente“ (Don disturbios, Mondo sonoro).

 

13 nuevas canciones para seguir agrandando su excelso repertorio expresable también con la fórmula 11 + 2, gracias a Canadá I y II.

Las 2 Canadás interrégnicas completan el neoengranaje del flamante y metalizado artefacto compositivo industrializante que supera sus propias barreras para transmutarse con precisión. La cosmovisión de cada pieza es muy sugerente aglutinando un conjunto nivelado con éxito:

 

Sierra y Canadá (historia de amor asincrónico).“Un error fatal espaciotemporal”

Imagen, intención. El inicio del videoclip es buenísimo. Postal sonora de entrelazamientos vocales y ciclos magnetizantes. Ariete perfecto de resonancias delicadas para zambullirse en la nueva cosmogonía de Sidonie.

Empujes autómatas, amor replicante, robótica blanda. “Necesitaba contar una historia de amor extraña, hermosa y triste y que la protagonizaran 2 robots [que reproducen los errores humanoides] en un futuro postnuclear. [De] estilo soft es y será una de nuestras canciones favoritas” (M. ROS).

 

Rompe tu voz. “Sube desde el pulmón”

“Vitricida” (Chema DOMÍNGUEZ, Efe eme). Expansiva, libertarizante. Temazo muy serio dónde los sintes viajan con entusiasmo con el resto de instrumentos y neosonidos. Estribillo implosionante que abduce e invita a seguir entre nuevos meteoritos y guiños satelizantes varios.

 

Gainsbourg. “El golpe derrama. Apaga tu sed”

Delicatessen icónica (homenajeante) donde los teclados siguen fluyendo con todo el protagonismo y la temática requeridos. Por momentos hipnótica no deja de abrirse paso.

 

Yo soy la crema. “Me avanzo a tu miedo moderno”

Perla reflectante adherente retratante inteligente, aguda, fluorescente, posicionada exquisitamente.

 

Un día de mierda. “Pero qué más da sólo quiero silbar”

Se sale de la órbita electroteclista. Pausa ínsula sonora maravillosa que huele a himno desde la primera escucha. Tan dulce y suave como letal.

 

Canadá (el feo de los Wham). “Esto es Montreal pero te quiero igual”

Primer interregno que se abraza con la anterior para coger carrerilla hacia el siguiente corte. Merece mucho la pena, grata degustación, muy paladeable.

 

Estáis aquí. “Y que la ola esencial…”

Globalizadora, muy musical. Admirable la modulación vocal de Marc. Pista muy festivalera y de clara factura para el gozo bilateral [banda y público].

“Queremos hacer de esta canción una fiesta cuando llega el estribillo. Habla de un tipo que vuelve de gira, se va al hotel, destrozado, acaba de hacer una room party con gente que no conoce, le viene un subidón raro del bajón de todo lo que se ha tomado y en ese momento piensa tranquillo [,] no estás solo” (M. ROS).

 

El mismo destello. “Te creces con los accidentes”

La marea no para de subir. Desde los primeros coros te desenmascara. Lumínica, va reptando sin contemplación hacia el éxito en una compactación muy bien medida. Subrayable la mezcolanza de guitarras y teclados del tramo final.

 

 

Canadá 2 (cafeína y brevedad). “De ti se ha vuelto a acordar”

Momento KitKat para afrontar la segunda parte del disco: más traslúcida, profunda y críptica, dejándose llevar por elegantes oscurantismos y el caudal de los sinsabores argumentales.

 

Las dos Coreas. “El miedo ha decidido por los dos”

Estribillo demoledor. Excelencia en todas sus mutaciones. Ejemplifica y abandera todas las nuevas bondades, texturas y capas decididas por la legendaria formación barcelonesa. Apertura, nudo y desenlace hilados entre coros letales, cambios de ritmo prodigiosos y el atractivo continuismo sintetizador. Se corona en alto, SIN DUDA.

“Es la más externa, la que se aparta más. También es algo oscura [,] tiene mucha riqueza y mezcla cosas muy interesantes aparentemente difíciles de mezclar” (ROS).

 

La noche sin final. “Quiero olvidar memorizándote”

Vampírica, coral, limpia y gran bisagra para el tramo final.

 

Olvido y morfina. “Sólo durmiente te concedo mi corporeidad”

Líquida, vaporosa y al mismo tiempo directa y contundente. Sigue las nuevas coordenadas a la perfección.

Hiroshima mi amor. “Entre chatarra ardiente postnuclear”

Cierre apocalíptico clarificador. Difuminadora, misteriosa, reptante, etérea, cálida, personalista. Hermanamientos rítmicos con Waveforms (Django Django).

 

Ningún grande se fija en lo que hacen los demás y va tomando sus propias decisiones: ahí brotan las tendencias.

La actitud de valentía y arrojo siempre es plausible y tarde o temprano da sus frutos. Acompañados para esta nueva aventura en su exquisito directo por Eduardo MARTÍNEZ y Marcel CAVALLÉ, Marc, Axel y Jes vuelven a dar un paso adelante con uno de los mejores discos del año, ya de culto, que en todo momento se alzará en un 2014 repleto de brillantes trabajos. Otro claro ejemplo que va mejorando según lo van destilando tus oídos y que se va haciendo grande para hacerse su hueco privilegiado en la época dorada de la alternatividad sónica en la que afortunadamente aún seguimos surfeando.

 

Ironía fina inteligentísima que te teletransporta para recordarte en seguida que ninguna tecnología vencerá jamás los instintos y sentimientos más fuertes, auténticos e irreversibles, el amor por ejemplo.Las indirectas que atesora son magnas, totalmente de acuerdo pues con toda su filosofía subyacente.

Dejaros llevar y nunca perdáis esa capacidad de sorpresa que tan sana y necesaria es que nos provoquen de vez en cuando.

Como Hank MOODY yo siempre me he sentido más analógico que digital.


[Sidonie teatro LARA 2 abril 2014] Dandismo pop electrofuturista

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Aunque soy más de la magia de un concierto de pie al aire libre festivalero o en una (gran) sala el encanto de paladear a uno de tus grupos tótem desde una butaca también tiene su embrujo.

El teatro LARA fue de nuevo el escenario elegido, ya que como recordó Marc ROS se trató del lugar dónde acabaron la gira del Fluído.

Con una puesta en escena conseguidísima (el toque de los neones fue un flechazo y un puntazo mayúsculo), sencillamente genial a las 11 de la noche clavadas y después de las notas del himno de Canadá harían su comparecencia en las tablas el trío barcelonés junto a sus dos nuevas incorporaciones sierrocanadienses (Marcel y Edu) luciendo unas atractivas cazadoras doradas proDrive que cumplieron con creces el objetivo para predisponerse al legendario bolo que se iban a marcar.

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El primer trébol de cuatro hojas sónico que nos regalaron antes de presentar nuevos cortes recién salidos del horno fue protagonizado por 3 himnos (Costa azul, A mil años luz yFascinado)y La sombra.

Tras unas breves presentaciones de la banda llegaría el turno de tocar Sierra y Canadá (historia de un amor asincrónico), dónde los teclados Nord electro 3 y las nuevas texturas se desencadenarían adueñándose de toda la novedosa y adherente atmósfera de la formación.

Para la siguiente el quinteto se haría sexteto gracias a la presencia de Miri ROS para colaborar en GAINSBOURG y Los olvidados.

Con una sala ya completamente entregada y feliz Marc nos sorprendió con la pieza final de Sierra y Canadá, Hiroshima mi amor tirando de su juguetito Omnichord retrofuturista neorobotdistorsionante. Una introspección estelar.

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En el siguiente tramo del viaje salieron de la maleta sónica pura diversión y explosión actitudinal dónde ya se notaba a la banda totalmente cómoda y aventurada. Todo lo que nos gusta, En mi garganta, Un día de mierda (temazo con serios visos de convertirse en himno dónde la receptividad coral sería notable desde el principio) y Un día más en la vida, de nuevo con la presencia de la hermana de Marc para los conocidísimos y coreables estribillos.

En siguiente lugar tocaron On the sofa, esa cancionzaca de Shell kids que enlazaron con El bosque, instantes en que brillaría el solo de Marc entre el público con un alargue guitarrero apoteósico alzándose en clímax distorsionil de la noche jugando y pasándole el testigo a la maestría y pasión de Axel PI en la percusión.

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Antes de los bises se deleitaron y nos deleitarían con otra canción muy coreable, Estáis aquí, de nuevo con el sexteto bajo los focos con un Jes SENRA (que aguantaría con la chupa cósmica hasta el final cumpliendo magno su promesa) animándose con el tambor.

Sin decaer ni una milésima de intensidad tocó una versión de My generation de los Who subrayada por un remate bateril bestial de nuevo a cargo de Axel a la que siguió Sidonie goes to Moog, estirada hasta la psicodelia (teclil) instrumental.

Era el momento de la recta final. Todos seguíamos sedientos, con aún más ganas. Tras unos minutos en que pudimos volver a contemplar el despampanante decorado Marc se lució intimista con Giraluna, defendiéndola sólo con su GIBSON (igual que en su cremoso acústico en Fnac del pasado 25 de marzo coincidiendo con el lanzamiento del nuevo disco). Antes del tríptico definitivo llegaría la segunda parte alargada de las presentaciones del grupo; tras lo cual y sabiendo que lo único malo sería que ya quedaba poco para que acabara el conciertazo se volverían a entregar en Por ti (regalo extra set list), Nuestro baile del viernes y El incendio, implosionante y creciente conflagración sinfonicocósmica con el respetable ya totalmente abducido.

Los aplausos y los vítores se alargarían con todo merecimiento. Otra noche perfecta de la banda demostrando su excelente estado de forma y sus ganas de seguir innovando y pasárselo en grande. Uno de esos acontecimientos musicales míticos que quedan irreversiblemente atesorados en la memoria colectiva y personal e intransferible de cada uno de los privilegiados presentes. Uno de los conciertos del año, sin duda. Una obra maestra, una noche entre el 2 y el 3 de abril del año de gracia de 2014 inolvidable.

De Sidonie al cielo.

 

Fotografías: Pedro BAO


[Un lugar llamado mundo 1 abril 2014] La música, un viaje constante

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La sala Tclub sirvió para que Un lugar llamado mundo volviera a reunir a artistas de renombre y prometedoras promesas de variados estilos con un destino y pasión comunes: la música.

Con el prólogo a cargo del ingenioso Toni GARRIDO Javier LIMÓN se posicionaría desde el principio con gracia y buen hacer para ir dando entrada y entrevistar a los 4 músicos y/o grupos invitados de la cita.

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La noche empezó muy bien, fuerte, con un primer plato generoso a cargo de los californianos We are scientists. El trío liderado por Keith MURRAY (cuya estética se me antojó muy similar a la del frontman de la mítica Nada surf) ofreció un límpido y contundente anglo power pop que complementó magistralmente con una coherente actitud sobre las tablas.

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Posteriormente llegaría el turno del soul de Zara McFARLANE. Un torrente de voz de orígenes jamaicanos que dará mucho que hablar.

Hilando muy bien los interregnos le llegaría el momento a Ariadna CASTELLANOS, que demostró más que de sobra sus maneras a las teclas de un elegante Yamaha. La madrileña afincada en Nueva York sorprendería con su interesante flamenco pianil decantándose por una original deriva del folclor andaluz por excelencia.

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El corte final corrió a cargo de Nach, que ofreció su repertorio de rap clásico sin renunciar a ciertos pasajes intimistas y personalistas. Un tipo humilde que va de cara y que hizo las delicias de los amantes del género.

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Como colofón MURRAY, McFARLANE, CASTELLANOS, Nach y el resto de intérpretes nos deleitaron con un tema final a modo de apoteosis sonora en honor y homenaje a Marvin GAYE (parafraseando a J. LIMÓN) con una deleitosa mezcolanzalocura fusionante de voces, guitarra, cajón, bajo, piano, pandereta y batería para demostrar que la música es un lenguaje universal e irreversiblemente conexionante que siempre estará por encima de nacionalidades, razas y formas.

 

Fotografías: Elena ROSILLO


[León Benavente, Dynamo shock, Señor blanco, Djs Rayadas y Djs Poplacara 29 marzo 2014] Cálidos rúgidos sónicos

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Pese a las descontextualizadoras y adversas condiciones climatológicas Montilla acogió y fue testigo de una noche de buena música y mejor rollo. La abuela rock y Poplacara volvieron a unir fuerzas para conformar un cartel contrastado y muy atractivo.

La nave industrial dónde tuvo lugar el minifestival poplacariense reminiscenciaba una magia particular curiosa y magnetizante.

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Para ir entrando en calor Djs Rayadas aperturizaron pinchando temas moviditos de aquí y de allá. Fue el previo elegido y acertado para la primera formación cordobesa de la noche: Señor blanco, que dieron forma a su bolo a través de un decálogo sónico que recorrió toda su discografía junto con bienvenidos apuntes de lo que será su próximo trabajo. La banda andaluza mostró ganas, energía y positivismo (sonoro) para seguir caldeando el ambiente y luchar contra las inclemencias de la más que fresca noche. Entre temas como Mi punto de control, Edimburgo, Estáticos y frágiles, Heridas de guerra y Sin gravedad el momento álgido de su apañado pop rock llegó cuando se marcaron un popurri indie atreviéndose con un homenaje a los consagradísimos grupazos de star system compuestos por la triada Los planetas, Lori MEYERS y Los piratas.

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De nuevo las simpáticas y melómanas Djs Rayadas harían de previo para el momentazo más esperado del evento: León Benavente. El cuarteto leónido fue el que subió la temperatura al máximo en el clímax de la velada embarcándose y embarcando a todos los presentes a través de un viaje de 12 canciones líricamente geniales y con un sonido buenísimo rozando la perfección del estudio y los arreglos. Tras una majestuosa Intro las 4 primeras fueron Las hienas, Década, La gran desilusión y Muy fuerte, éste último corte fue con el que empezarían un in crescendo imparable hasta su apoteósis (instrumental) final.

El quinteto siguiente antes de los bises correspondió a Revolución (dónde se desatarían los incondicionales coros hasta el aliento postrero), Avanzan las negociaciones, El rey Ricardo, Europa ha muerto y Ánimo, valiente, el imparable himno de la banda que se alzó con una potencia y un ritmo con el que ya tenían más si cabe a todo el público en el bolsillo.

La terna conclusiva fue protagonizada por Todos contra todos, La palabra y Ser brigada, temazo dónde la apoteósis concluyente sirvió de broche a una actuación grandísima: sólida, de sonido y coordinación pulcros y de una contundencia que cumplió con creces todas las expectativas.

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Antes de que Dj Mo y Dj Mongui cerraran desde los platos llegó el turno del trío montillano Dynamo shock, un grupazo sorpresivizante con una estética y cuidada puesta en escena que enamora desde el primer instante. Electronoise (me ganaron con la pegatina de uno de sus portátiles) personalísimo anglolírico con un derroche admirable que sumado a unas ganazas y pasión locas por su/la música dan como resultado un grupo muy a tener en cuenta que seguro que dará mucho que hablar a cortomedio plazo. Su sonido recuerda mucho a Delorean, pero incluso imprimiéndole más capas poderosas e intensas dónde las distorsiones y la presencia de las guitarras completan una atmósfera vigorosa y compacta.

 

Fotografías: Álvaro TRIGOS


[Ellos 7 marzo 2014] El azote indi de Guille MOSTAZA

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Entrar en un garito/sala/lugar para el bolo y empezar a escuchar Lori MEYERS y salir después de una hora y media de show, música y diversión escuchando Cumpleaños total se me antojan un prólogo/épilogo grande y con buen gusto.

Tomándose el posicionamiento bajo los focos con una calma y pausa admirables Ellos, o lo que es lo mismo Guille MOSTAZA y Santi CAPOTE ofrecieron un concierto multimedia interactivo divertidísimo y que no dejó a nadie indiferente.

Guille, enfant terrible del indie patrio, con la colaboración de Santi, que jamás abandonaría tampoco su pintona Fender, no dejaría casi títere con cabeza en sus geniales arrebatos y acometidas intercancioniles: Love of lesbian, Dorian, León BENAVENTE, Second o Wilco fueron víctimas de sus viperinas imitaciones e ironías y no ironías varias para ir dando forma a un evento original, cachondo y positivizante.

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La dupla sónica MOSTAZA-CAPOTE ofreció un recorrido por todo su buenísimo repertorio seleccionando sus mejores hits aderezados con un apoyo audiovisual míticoretro que no sería justo pasar por alto: Lengua viperina (himno de la última y gratamente sorpresivizante etapa del grupo), En tu listaTú primeroDicen que te vas y Hasta el final entre las 6 primeras.
Le seguirían otro temazo recién horneado, Aunque te rías de míCerca (prologada mediante una fricada barriosesamil) y Campeónclímax y hora punta dónde Guille se mostraría magno regalándole el micro a las superfans ultragroupies más correligionarias de primera trinchera.

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El cuarteto final sería para El anillo, Diferentes, Lo dejas o lo tomas y El regalo, momento en el que ya valía casi todo y en el que más de uno y de una no rechazaría la invitación de saltar a las tablas para marcarse los momentos finales junto al simpático dueto.

Lo dicho, una noche de fiesta y hitazos dual, bifurcada y retroalimentaria dónde Ellos y los presentes en el acogedor Contraclub no pararon de pasárselo bien, vaya lo que debe ser todo concierto.

Fotografías: Elena ROSILLO


[El hombre rana y Cavadants 15 febrero 2014] Noche rockipopera simpática y bailonga

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Cavadants

Salieron con muchas ganas. Humber, ataviado con una chula camiseta y un sombrero se mostraría como auténtico frontman de facto y de iure con las mejores arengas y performances de la jornada.

Pop rock patrio del bueno bebiendo de la mejor cosecha de la (pos)movida.

Un banda que se acerca bastante al exquisito sonido Pereza (no en vano los leoneses los nombran en una de sus canciones) con trazas y ecos de Melocos, Despistaos, El canto del loco o Jaula de grillos entre otros.

Sus dos vocalistas principales, los hermanos Cavada, (el bajista también se animaría en algún coro) se fueron turnando al micro desde los primeros cortes. En el tercero demostraron con una cover de Arctic monkeys que se desenvolvían bien también en la lengua de Shakespeare. El cuarto tema, Retrovisor, sería presentado a dúo.

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Trío guitarril (Nico y Humber guitarreando y Aleix VILARDEBO desde el bajo), teclado (Guillermo LÓPEZ) y batería (Pablo HERNÁNDEZ) para completar un quinteto leonés que se entregó sin reservas ofreciendo un buen repertorio y actitud, lo más importante de un grupo junto a sus canciones.

En el noveno corte, La lenta, se la marcaron con un sentido alargue. Genial como fue subiendo con su perezoso toque lírico “ligero de cascos, valiente, asustado”.

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Después de un interregno instrumental llegaría el momento de sumar un miembro más a través de un complemento/apoyo saxofonil (de la mano de Juan Martín) sobre las tablas para implementar Contigo, pieza de fogonazos acústicos subrayables, que ya se quedaría arrimando el hombro hasta el final con buenas canciones como Ron and roll (chulísimo el título).

El hombre rana

Importante toque fémino timoneando 2 teclados (Weldorf y Korg) que haría brillar aún más cada tema en el que intervenía y se implicaba.

Abrieron con la primera pista de su último álbum, El final de los tiempos, para continuar con Estar fuera.

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El cuarteto “anfibio” estuvo acertado, manteniendo el nivel y también motivando la capacidad de sorpresa de los presentes en el Independance. Martín, su cantante, tiró de una cremosa Gibson acompañándola de un talante alegre, entrega y profesionalidad.

Demostraron un sonido muy cercano al que sale facturado del estudio.

Hay que ver lo bien que sonó el subidón de ¿Hacia dónde vamos? “no te sueltes de mi mano… ni te cuelgues demasiado” que precedería al momento de colaboracionismo friki fluorescente del acto para desempolvar un conocido tema ochentero con invitación a guerra de globos incluida, acabando tras una triada en la que nos deleitarían con un nuevo tema (Vértigo) con su hit Vas a brillar (dónde se hicieron notar torsiones pedaleras crema rematándola con empaque y genialidad) antes de dar paso a los reclamados bises en los cuales tras un tema de su primer sencillo de debut bifurquearon sorpresivizando con otro par de versiones anglochenteras más.

[Acabar la noche bebiendo por la patilla en un garito heavy no tiene precio, para todo lo demás Mastercard]

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[Suéter] Influencias con maestría

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Letras ganando altura de estribillos pegadizos, ondas coloridas de arquitectura guitarrera con momentos de dulces distorsiones que hilan a la primera, melodías poperas sencillas efectistas y eficientes, títulos (incluido el del propio sencillo) brillantes.

Destellean momentos sonoros insignes con trazas reminiscentes del sonido planetas, los primeros Lori (los de Viaje de estudios, aquella obra maestra inmortal) y Niños mutantes. Prácticas en el circuito de Bahréin (2009) es amor a primera escucha. Desde el primer paladeo te das cuenta de que agrupan con desenvuelta soltura todos los ingredientes del indie pop (patrio) caviar beluga.

Quizá sea el modo. Sentida, intimista, buen cierre, lograda cimentación melodicolírica. De sencilla y admirable digestión.

“Canta[da] de manera implecable a 2 voces. Te da una carrera como las de La habitación roja (Guillermo DEL ÁGUILA, misterpollomp3.com).

Fan de la fórmula 1 se alza poderosa y refrescante desde la primera ráfaga para hacernos saber todo el potencial y talento que de nuevo viene desde tierras granaínas.

El hit del EP. Diseñada con excelencia en todos sus prismas: sonido, corporeidad lírica y ritmo. Estribillo potente exponencial, pinceladas lumínicas que siempre dan en el centro de la diana. Víctima magistral para escucharla al menos un par de veces seguidas.

“Es capaz de recordar a varios hits de Los planetas a la vez con mucha inteligencia para descubrir las claves que los hacen funcionar y sintetizarlas en una canción redonda de pop rabioso que acelera entre el ruidismo dulce y el punk melódico afilado. Además de una dinámica contagiosa tiene un final que no está al alcance de cualquiera (G. DEL ÁGUILA)”.

Platillos volantes. El corte más dedicado/enfocado al tratadísimo tema de las relaciones sentimentales. Sigue manteniendo el ritmo en todo lo alto.

DEL ÁGUILA acierta indicando que “explora otro tipo de conducción con rasgados acústicos y un pop mayúsculo con un soberbio control de la energía para liberar la intensidad en el momento preciso con otro estribillo infalible”. Cancionzaca que podrían haber firmado perfectamente los primigenios Lori (y esto son palabras mayores oiga).

Vacaciones. Adentrativa, mutacional, evolutiva. De menos a más va creciendo desde la raíz fortaleciéndose para alcanzar la exquisitez de los cánones del bizcochismo indie pop. Las guitarras y pedales de su ocaso recuerdan a los mejores maestros en el asunto.

“Madurez y sabiduría [que] va lejos con otra lección en los arreglos y la construcción (DEL ÁGUILA)”.

Rebosan “un pop tan cristalino como vital, mucho talento encerrado en 4 canciones. Algo tiene el agua que baja de La Alhambra que produce el mejor pop en español” (Guillermo DEL ÁGUILA).

Para David CLAUD (Muzicalia) los andaluces representan “0% complicaciones 100% efectividad, pop en estado puro, melodías muy agradables, sonidos variados y versátiles junto con letras originales [en] un envoltorio constante de espíritu pop con efectos y sonidos electrónicos” de bello trazo.

Un gazpacho bien aderezado, una fresca ensalada de buen indie y power pop y shoegaze. Un desparpajo sonoro con una policromía y una paleta sónica de una excelsitud que pide a gritos un disco y otro ascenso y consolidación de otro buenísimo grupo del sanísimo panorama alternativo de aquí que da gusto redescubrir.

☆☆☆☆☆


[Mucho 30 enero 2014] Grecolatinismos cósmicos

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“El noble arte del rock está hecho para que suene alto”. Y de qué manera. Así fue como presentaría Martí PERARNAU Como si no hubiera mañana ayudado por su goloso juguete Akai. Una frase que condensa y resume honradamente lo que supuso todo el show del último juernes del primer mes del año: 14 canciones en las que Los Mucho fueron brillando y deleitando exponencialmente al personal.

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Desde la apertura de puertas ya había una cola curiosa y unos alrededores efervescentes.

Con puntualidad prebritánica se presentó el cuarteto toledano (que también se hizo acompañar por un cuarteto de teclados) en el centro de los focos, que fue desplegando su arquitectura sinfonicocósmica desde los primeros acordes con oficio, sorpresividad y enganchando al respetable de principio a fin. Al estimado acto acudió gente del rollo como el gran Julio RUIZ y un par de componentes de Miss caffeína.

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Fausto PÉREZ, guitarrateclista pluriempleado estuvo entregado, pasional y grande saliendo al epicentro de la sala para tomar posiciones con un limoneado copazo (Martí se decantó por anaranjar el suyo).

La sala quedó algo compactada para la exponenciante demanda, como también fue compactado el inmenso bolo de Mucho que en una horica y pico más los bises encapsularon su pop cósmico tocando todos los palos de su trabajada baraja sónica.

[No está nada mal que la primera vez que ves a un grupo que te gusta y al que sigues desde un tiempo razonable puedas tener al cantante y al resto de la banda prácticamente a un metro de distancia, nube fluctuante de fotógraf@s mediante]

Martí se mostró muy fluido, ameno y ducho (con mucho carrete como él mismo afirmara) en las charlas intercancioniles.

El concierto fue de esos tan geniales que se te hacen cortos y te dejan con ganas de más.

El lugar podía ser pequeño pero Mucho le sacarían un sonido gigante con cada tema patentizando un sonido FIEL al disco tirando de un más que apañado surtido de pedales, un lujo para la melomanía.
Arrancaron para ir calentando con Motores y Corre mi reloj.

En la base de la montaña fue precedida por unas arengas a la patria chica manchega y rematada por un cierre distorsionante premium para abrir boca a todo lo que vendría después enlazándola con El lustroso alarido, finiquitado con un buenrollista duelo final entre vocalista frontman y teclista divertido y digno de mención.

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Luego se descubrieron con un tríptico desempolvando una pretérita cancionzaca, La casa en pie, dedicándosela a todos los presentes para continuar con otra no menos pocha, Las plantas, anunciada como balada finalizando con El sitio incorrecto.

Uno de los momentos más chanantes llegó con La larga sonrisa del emperador, pregonada por una ráfaga techno graciosa y bien hilada.

Instantes más tarde se marcarían una versión de The raconteurs enmarcando el único momento anglolírico de la noche.

La siguiente de la lista sería el atinadísimo himno “apocalíptico” Más feliz sin televisión, en sus momentos clave atronadoramente coreada y degustada.

Entonces llegó la ocasión de lucir una nueva, La primera luz del día, presentada como baladón sideral (como rezaba su set list) endulzada con el toque retro viejuno de un mítico y añejo Casiotone, un temazo que va subiendo surfeando hacia un crescente psicodelizante muy guapo.

Insultante naturalidad, sonido oxigenado coreable, atmósferas envolventes. [Mucho, buena gente, un grupo que ha hecho las cosas bien desde el principio y por tanto cada vez más a tener en cuenta. Una formación coherente que comulga con mi innegociable filosofía ideológica musical, quizá la que la representa con más nitidez y acierto: la música es un sentimiento y por tanto la mejor y más honesta forma de hacerla es en tu lengua materna; que luego te quieras tirar el pisto con una versión de algún artista exógeno genial, pero si naces y te crías en por ejemplo Murcia o Zaragoza lo lógico es tirar de grecolatinismo y cantar y componer en tu lengua raíz, es decir en castellano. Los complejos a la hoguera como reza un temazo de Love of lesbian. El indie cantado en español suena igual de bien o mejor que el que se lleva a cabo en inglés.

La igualdad moral está asegurada, sólo hay que atreverse, lanzarse y hacer la música que te gusta con tus armas. PERARNAU y los suyos son un ejemplo admiracional palmario. Un gesto recomendable y exportable a cualquier latitud]

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Los bises los solucionarían con destreza a través de otro nuevo corte, Grupo revelación, al que se adicionaría Sal de la tierra para volver a sus orígenes cósmicos acabando Martí por guitarrear un teclado y ascender su Fender al cielo de la sala (y por tanto al de Madrid) para acabar dejándola legendariamente sobre un ampli, quizá la foto de la velada, una metáfora maestra para dar protagonismo a la guitarra, el instrumento, la piedra de Rosetta rockera (y también pop) por excelencia.

Fotografía: Pedro Bao y Mauricio Sanguino

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