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[FIB 2015] Guitarrazos y los mejores años de nuestras vidas

Los Planetas cabecera

Benicasim volvió a alzarse en epicentro musical del verano gracias a otro cartel delicioso, variado y más que contrastado entre prometedoras bandas y grupazos de culto consagradísimos sin nada que demostrar salvo sus ganas de seguir pasándoselo bien a lo Keith Richards. Tras un resultón pistoletazo de salida en el escenario Las palmas a cargo de Trajano! y The last dandies (que comparecerían tras Mox nox) en el Red bull tour bus fueron en el primer día de festejos los grupos encargados de abrir la lata al acontecimiento festivalero estival por antonomasia.

Under radar y After all se dieron cita en el brillante repertorio de L.A., que aprovecharía con maestría la ocasión para presentar algunos de los temazos de su exquisito y recientísimo From the city to the ocean side. Un bolo mayúsculo que se erigió en lo mejor y más completo de la jornada juernense. La nota de color anglobeat de alma soul de Clean bandit sirvió de entrante perfecto para el abanderado concierto de Crystal fighters, que tirando de parafernalia campestre filotribalizada gestó potentísimos momentos que encedieron a los allí presentes en la franja destinada a las formaciones más demandadas. Entrados ya en la madrugada levantina la vocalista principal de Florence and the machine, perfectamente flanqueada por todo su elenco musical, derrochó desnudez y descaro (para muestra el botón de marcarse todo el concierto descalza) con una actitud dicotómica entre la entrega y las atmósferas hippies más sesenteras. La horaca de Elyella djs fue la encargada de cerrar la juerga con otra divertida ración de remixes. Unos turnos anteriores el sexteto australiano DMA´s acertó con su power pop rock para entonar a los asistentes al espacio destinado al autobús de Red bull.

Dentro de los actos de la segunda jornada La bien querida, siempre biacompañada de guitarra y teclado, regaló intimismo y dulzura en el Escenario Radio 3 cerrando con la pegadiza Poderes extraños. De vuelta en el escenario principal Jamie T se entregó hasta energizando pogos entre el respetable sin renunciar a momentos de pausa y hasta filorapeos. Mientras tanto Nudozurdo desplegaba arrojos introspectivos filoplaneteros y alargues cremosones en el escenario Red bull fundiendo sus últimos punteos con uno de los momentos más esperados del viernes, la actuación de Noel Gallagher´s high flying birds, karaokeizados por la locura guiri (y no tan guiri) y videografiados a tope exprimiendo todos los recursos de los monitores dejando fluir su excelente britpop powerizado y velocitado que reminiscenció estampas imborrables para todos los fans de Oasis. Según ejecutaron Champagne supernova ya nos tenían a todos en el bolsillo. La intensidad seguiría expandiéndose gracias a otro esperado instante, la subida a las tablas de The prodigy, que con continuas referencias al respetable a través del eslogan «My fucking spanish people» no dejaron de repartir tralla y subidones sónicos. No lejos de allí Polock se mostraría digno en los interregnos de su apañado anglopop ibérico. La experimentación distorsionil muy top de Goodspeed you! black emperor gozó de 2 horazas para dar rienda suelta a su nutritiva e interesante propuesta.

Kaiser chiefs

El atractivísimo sábado nos dejaría buen sabor de boca desde el pitido inicial con Siesta!, que amenizaron a tuti plen como buen previo a los angloenergizantes Reverend and the makers. La anécdota climatológica de la jornada sucedió al termino de La M.O.D.A., unos minutos de chaparrón veraniego loco con el que más de uno aprovechó sin prejuicios para refrescarse. Hinds, que mientras daban los últimos retoques se marcaron un previo con hilo de fondo motivatoria a cargo de She lost control de Joy division subrayaron su anglopop rockeado fémino, resultón e interesante. Kaiser chiefs, con un entregadísimo frontman desde la primera tonada, sobreponiéndose a los problemas del micro derrochando actitud, garra, agilidad, voluntad e incluso putoamismo, fue de lo mejorcito de todo el festival, sin duda. Unas ráfagas divertidísimas, repletas de cancionzacas y con todos los ingredientes de una banda de la zona Champions que dejó con la temperatura adecuada un recinto que albergaría a la mejor y más influyente banda española de ayer, hoy y siempre. Los planetas, que con un setlist alimentado sobre todo por sus 2 últimos largos, surfearon con el recién horneado himno El duendecillo verde, tocado en elegante versión teaser. El momentazo de la tercera etapa del FIB corrió épico a cargo de Gaizka Mendieta, que para la gloriosa Un buen día se uniría al sistema cósmicoplanetario titularísimo a lomos de la Gibson de Banin. La elección y ejecución de De viaje para el cierre fue sencillamente mágica. Cum laude de noise, shoegaze, psicodelia (jonda), misticismo, melodías pop indestructibles y toda la pasión y éxtasis de los míticos años 90, en definitiva, los de Granada son activo histórico añejado de tan excelso y magno acontecimiento melomaníaco desde la cosecha de agosto del 95 que no paran de ganar adeptos y consolidarnos a los ya ganados desde hace años y años. El brutal tríptico sobre el escenario más grande lo clausuraría Blur, fieles a su eficaz poprock orgullosamente british pese a pecar de un claramente mejorable tracklist resucitado al filo de las 2 y 7 minutos de la madrugada con Song 2 que desató locuras filonoventeras para brincar y desgañitarse. Además se permitieron un bis.

Vetusta Morla

Para la última tardenochemadrugá The riptide movement pudo valer más que de sobra para acudir a Public enemy, de puesta en escena golpeante y sublimada de fuerza casi militar. El plato fuerte patrio del último día fue para la banda madrileña de pop alternativo más demanda de los últimos tiempos y que sigue petando los recintos que le pongan por delante. Vetusta Morla, con otra ejecución impoluta como de costumbre timonearon vacas sagradas de La deriva sin olvidar los hits que ya los han hecho eternos. Especialmente destacable la versión de  Valiente, que descarriló apoteósica y que hubiera sido insuperable como final. Para el bis Los días raros, increschenteada hasta el orgasmo. (Una verdadera pena cronogramática coincidir con los también capitalinos Célica XX, buena gente y grandes músicos que a buen seguro se dejaron llevar por sus subidones para implementar sus jugosonas atmósferas procrípticas). Volviendo al grueso anglo se defendieron sin problemas Crocodiles y FFS (Franz Ferdinand & Sparks). No dejar de nombrar a Portishead, sobre todo por una actuación plana y aburrida que incluso defraudó a sus seguidores. Todo lo contrario que The cribs, fantabuloso anglopower pop dulce y contundente que recuerda a los Nada surf más cañeros, un descubrimiento maravilloso y recomendabilísimo. Otra demostración de fuerza la espetó Bastille, que además de su propia cosecha también acabó tirando de versiones. Para los últimos coletazos MØ, precedidos de una insoportable incidencia técnica no estuvieron nada mal (daría tiempo a volver para comprobarlo).

Novedades Carminha finiquitarían la coyuntura con contangiosas energías buenrrollistas para dar los acordes finales gracias a la inmediatez y adherencia de su despampanante bizarrismo cañí prorural. Unos gallegos majísimos donde los haya capaces de hacer bailar al más tímido.


[Arenal sound 2015 viernes 31 julio, sábado 1, domingo 2 y lunes 3 agosto 2015] Tormenta de intensidades

We are scientists

Crónica telegramática y a flashazos de andar por casa.

Amatria

The shoes

Electropop divertidísimo con unos visuales bizarreados hasta el paroxismo. Momento Waterworld tormenta LOCA, putadón míticolegendario no poder brincar y karaokeizar con Varry brava.

La habitación roja

Siempre cumplidores en su exquisito y añejado indipop.

Citizens

Citizens!

Entregados. Versión anglobizarrona de Bésame mucho.

The kooks

The kooks

Del montón, sobrevalorados. Anglopower pop sublimado sobre las tablas que me entretuvo mucho menos de lo que mis expectativas y recomendaciones demandaban.

Niños mutantes

Empaque y mejora constante. Alternatividad made in Graná deluxe.

Tom Odell

Anglocantautorismo dulzón para matar el tiempo antes del mejor concierto de la jornada y de todo “mi” festival a cargo de We are scientists, cracks absolutos, con un Keith Murray lata de Heineken en mano gozándolo entre el público sudando de los stewards y tal pascual. Cada vez me gustan más sobre todo gracias a sus dulces retroreminiscencias de mis amadísimos Nada surf (volver ya por favor).

Amatria

Reimplementando su gran calidad en vivo. Como WAS cada vez me gusta más su música. Interactiveando y salvando con clase los problemas técnicos filobucleantes.

Me hubiera encantado paladear más conciertos en las 3 jornadas a las que asistí pero debido a la electrotormenta LOCA, a la organización que malaprovecha espacios enormes para un parking digno, vados con bordillo (miel sobre hojuelas para bajos y amortiguadores, sí señor y señorita 😉 y la falta de civismo de algún que otro quinqui y manguta en el camping éstos fueron los grupos que más lejos o más cerca pude gozar. Descontextualizantes inconvenientes y molestas mierdeces compensadas con creces gracias a la excelente compañía, casi media botella de Jim Beam y a la melomanía irreversible y gozosamente incurable que me sigue calando cada hueso segundo tras segundo, latido tras latido.

Móvilgrafía: Pablo De Serna


[Napoleón solo] Claroscuros bonapartistas

Ns portada

«Si intentas hacer un disco para llegar a algún sitio en concreto esa idea te mata, se vuelve en tu contra y terminas en el lado contrario de dónde querías. Sólo la idea de convertir a[l grupo] en algo fácil o digerible nos hubiera llevado directamente al traste» (Neuman).

Alonso, José y el resto de Napoleones se/te sacuden con decisión y sin fisuras por terrenos angulosos y de fragilidad nocturna. Dan un volantazo a su primigenio estilo pop radiante enfilando una aventura conceptual incardinada a través de un ser/ente puramente inventado. «Queríamos hacer un homenaje [a]l revés. Poner la inspiración en boca de un señor que no conocimos. Un [tributo] paranormal». Una apuesta valiente, todo un viaje. Ritmos embrionarios, adentrativo, sentío, críptico y reptante por momentos, atmosférico. Una de esas selecciones de temas que van haciéndose grandes. La luminosa Yuliana, Juliana y el conseguidísimo gracejo de Emilia y Pepe nos conceden un “respiro” al detenernos en 2 licencias cancioneras dentro de la trabajada porosidad del álbum.

«Cruzando la diagonal de todo lo que esperabas, dando esquinazo a lo que se considera normal, a 6 grados de desesperación de lo que pudo haber sido, justo en ese punto se alzan» (Marta Terrasa). Esto no es Izal o Dorian que te lo dan bien mascadito, aquí las capas se van desplegando a cada escucha destapando detalles y mostrando selectos pasajes de misticismo y magia. Los granadinos despliegan todo un pluriverso «centelleante». El trabajo «resuena en tu cabeza con un eco especial [,] como si te hubieras enfundado una escafandra. Con coros que dejan polvo de estrellas. Creaciones difíciles de atrapar, sonidos que desarman [produciendo] hormigueo emocional. Caminas sobre territorio virgen, nada está establecido con anterioridad. Las canciones caminan a partir de su idea [, de] su big bang» (Ángel Carmona).

Un tercer largo que deja poso instantáneo destilando romanticismo y exigiendo atención para dejarse envolver sin prejuicios zambulléndose en una propuesta originalísima y exquisita. Provoca ejercitar el músculo de la melomanía al ser todo un ofrecimiento interesantísimo. Su álbum más experimental hasta la fecha, arrojado, un decálogo napoleónico que me reminiscencia a las ráfagas de El canto del bute, tema brutal rompedor protrianero de sus infinitos y eternos paisanos Planetas.


[Sidonie] Calaveras exquisitos

Fascinado

“El surrealismo es destructivo pero destruye sólo lo que considera que limita nuestra visión” (Salvador Dalí). Espumados vértigos lisérgicos. Sí, el disco es daliniano por cada poro de su melomanía, notas como se va corporeizando sónicopictóricamente. Trabajo rompedor, como los caldos premium pasan los años y se muestra más exquisito aún. Revisitarlo es dejarse mecer espaciocósmicamente en pasajes irresistibles y peligrosamente atractivos.
De “una rítmica que nos envuelve astutamente empuj[ándonos] a un viaje que no ha hecho más que empezar [,] que nos hará volar entre atmósferas palpitantes” (María Mieres). Sorbos dandinistas de champán y caviar a cucharadas. Un lienzo (pro)psicodélico, un collage tentador, evaporaciones sublimes. Canciones que están a punto de romperse derritiéndose gaseosas.

Todas sus fases se van superponiendo mediante precisas conexiones de delirios sonoros “enriqueciéndolo, multiplicándolo” a cada corte. Una deliciosa amalgama de complejidades tanto líricas como melódicas, “molde pop y psicodelia en horizontal” (Eduardo Tébar).

El trío se gusta con un banquete de lírica delicada, selecta, sibarita a través de 11 delicatessen que se van sirviendo enguantadas y en bandeja de plata para el goze y el derroche sonoro sin frenos. “Hay canciones por las que nunca pasa el tiempo, como esas historias que nunca terminan o esas otras que empiezan aunque no queramos” (David Pérez). Fascinado [“estamos vivos y aún somos jóvenes”] se muestra como una apertura gloriosa, envolvente, envenenadamente adictiva mediante una historia de nocturna cotidianeidad, el bucle de placeres fragmentarios y finitos que se dan en las pugnas entre Oniria e Insomnia. La hipnótica Dos murciélagos [“salpicando nocturnidad”] se vuelve esponjosa y poliédrica desde el primer toque coral femenino misterioso y cálido a cargo de la solvente Miri Ros.

La juguetona y canalla Bohème [“laureles a Kerouac”] se enlaza con la genial Fiebre [“vueltas y más vueltas da mi lengua buscando tu puerta”] para continuar hilando escenas mágicas y prohibitivas cerrando el tríptico con la bellísima fragilidad de  Jardín polar [“brilla en tus veranos. Noches, días y diamantes rotos”]. Gente de Barret [“traficando con el cielo”] y la lanzada Joe [“caza nuestras vidas en ese extraño guión”] protagonizan la siguiente pareja nominativa combinando ráfagas caleidoscópicas y ritmos pop certeros perfectamente encapsulados.

Acrobacias en Exopotamia [“cuelgo de tu[s] labio[s] sin red”] es maravillosa desde su título y no deja de desplegarse ágil y reptante. El viaje que te da MTA [“besos cuelgan de tu pared mientras todo avanza”] se dará la mano con la rítmica y soleada Tienes gracia [“pinta lenguas que se enredarán”], que atesora el momento más sabrosón con un pasaje caribeño innegablemente simpático, bailongo y vacilón. El cierre vaporoso y elegantísimo de Viajero nocturno [“travestido el sol”] ata el lazo final de un menú gourmet apto para los paladares más dandis y exigentes.


[Madrid en 5 líneas] Escribir hasta morir, teclear hasta palmar

Hoyporhoymadrid

En el banco de aquel parque ya da igual. El reproductor de música diseñado en California y ensamblado en China no podía ser más tajante. Decidió ceder, se dejó arrastrar por los recuerdos sin demasiada melancolía aunque no era fácil. Lo que nos marca y nos importa nos puede hacer sentir muy tristes pero es preferible sentir el vacío (amoroso) a no sentir nada. Encontraré a otra chica que me quiera pensó para si mismo. Esta ciudad te lo da pero te lo puede quitar (todo) en un desgraciado instante. Así son las cosas por aquí. No intentes competir con la velocidad de ciudades como Madrid, su trajín te puede absorber hacia el abismo irreversiblemente. También se acordó de Maquiavelo: “No intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices”.


[Sansan festival sábado 4 abril 2015] Intensidades playeras

Varry brava cabecera
De cara a la que a la postre sería la fase más concurrida de todo el festival volvieron a brillar momentos vibrantes, coloridos y poliédricos a base de artistas muy variados entre sí pero con un nexo melómano incuestionable: la calidad como cualidad. Mientras en el escenario secundario se iba relevando lo más destacado de la cantautoría patria el escenario grande sería el auténtico protagonista oligopólico de las sonoridades más relevantes y aplaudidas.  Los 20 añazos genialmente llevados de La habitación roja confluyeron en un directo rezumante de pasión, pureza y empaque. Jorge Martí, que va ganando enteros como los buenos caldos, se mostró entregado en cada acometida, por ejemplo con De cine. No faltaron sus abanderantes y más karaokeizados himnos como Ayer, Indestructibles y el más reciente La moneda en el aire. Otro autohomenaje a una trayectoria intachable para una formación que se sintió más en casa que nunca.
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El siguiente plato fuerte del sábadomingo corrió a cargo de los magnos Second. Los  instantes de potencia e indientimismo del combo murciano contagiaron de energía a todo el recinto hilando hits y cancionazas luciéndose en los cambios de ritmo. Sean Frutos, cómplice con todos sus compañeros de aventuras, se lo pasó en grande dejándose llevar por los guitarrazos y las letras. La colaboración a cargo de los varrybravenses Óscar y Aarón para Rodamos mezclada con el melocotonazo No gires para seguir con la reciente Nueva sensación demostró su perfecto manejo del aquí y ahora ante miles de personas. Pese a echar en falta la montañorusística Si todo se oxida el final apoteósico de su culminante Rincón exquisito terminándola sentado de cara a la multitud ofreció un pildorazo de emotividad que cuajó en otro de esos momentos que quedan para el recuerdo.

Citados a la misma hora y separados por algunos cientos de metros The noises y los nórdicos Kakkmaddafakka se dejarían la piel para agradar y autogozar con sus respectivas propuestas y actitudes. Los primeros mediante un sutil y progresivizante pop filoelectrónico y los cachondos nórdicos echando mano de trazas incluso reggae y ráfagas juveniles despidiéndose con un temazo del Ibiza mix 97, lujo de licencia bizarra que agitó los fragmentos de noche sin final para concluir un bolo aplicado y muy jugón.

Los guiris habían dejado el listón bien alto pero la salsa bravísima de los Varry brava, reforzados en quinteto para tan engalanada ocasión, no sólo igualaron sino que superaron con creces el subidón de los de Bergen regalando un bolazo maravilloso, sin duda el más fiestero y juerguense de todo el evento sanseril. Los Varry levantaron la noche a base de sus hits de ayer, hoy y siempre. Empezar con La playa fue toda una declaración de intenciones, una canción abrasivamente adictiva que se coló sin remedio en el top de lo mejor del acontecimiento alternativo musical por excelencia de Gandía.

El líder de Second, bien atento entre bambalinas laterales desde el primer pálpito y devolviendo el buenrollismo colaboracionista con Navidad fue una muestra perfecta de lo bien que nos lo pasamos todos con un grupo cuyo hábitat es la fiesta pura y que ante masas y masas de gente no para de sentirse cada vez más cómodo. Bravísimo. El guiño postrimero a Loquillo para acabar de dibujar el círculo fue otro de ésos soplos que quedan de una actuación memorable de ésas que te dejan orgasmeando y con ganas de más.

A poquísimas horas del amanecer costero los pepinazos de Zombie kids seguirían haciendo las delicias de los que aún aguantábamos timoneando unas maneras dubstep con raíces hiphoperas que estallaron en la cremà más absoluta.

Fotografía: Sansan festival y Mario Miranda (Second)


[La habitación roja Penélope viernes 24 octubre 2014] Canciones gran reserva, ganas intactas

La madrileña sala Penélope fue la elegida para que Jorge Martí (entre Rickenbacker y acústica) y sus muchachos condensaran y explosionaran otro bolo para el recuerdo crescente en épica y buenrollismo ilustrado. Sin teloneros ni ninguna presión nos deleitaron con 2 horacas de espectáculo mayúsculo, guitarrazos brillantes y un repertorio memorable.

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Un concierto de La habitación roja es sinónimo de entrega y rock del bueno sobre la insustituible y cíclica temática amorosa. Buena gente y grandes músicos, con una trayectoria tan dilatada nos vigorizaron con un set list que tocó casi todos los palos sin olvidar himnos estelares y canciones grandiosas que siguen hechando raíces e implosionando como recién horneadas.

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Desde los primeros acordes los privilegios de tocar bajo techo implementaron un sonido exquisito donde guitarras, teclado y bombos camparon a sus anchas. Con El resplandor para el tercer corte los instrumentos y la voz se dieron el primer homenaje gracias a una canción tan eterna y poderosa que no para de crecer con cada escucha, con cada directo.

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Para las siguientes canciones tiraron de sus 3 últimos trabajos en un combo más que digno e interesante que asentó el nudo de la noche con temas “numismáticos” como Quedas tú, La casa en silencio y los hits La moneda en el aire y De cineLa segunda oportunidad y la magna Voy a hacerte recordar se unirían a los festejos, completados con la gigantesca Indestructibles con un irreversible karaoke que patentizó uno de los momentos estrella de la noche.

La habitación roja 3

La traca final tras el bis más que generoso comenzó con los instantes de supraintimismo de A dos metros bajo tierra para continuar con La noche se vuelve a encender. Lo que vendría después ya sería imparable: Annapurna retumbó por cada poro del garito para ir poniendo el broche de oro a otro evento lleno de dedicación, pasión y algunos de los mejores temas del poprock alternativo patrio. Ayer: para la última pista Martí se bajó de los focos para mezclarse con el público micrófono en mano derrochando carisma y unas cristalinas ganas de pasárselo en grande fundiéndose con las atmósferas. Sublimada hasta el orgasmo sónico en su alargue legendario toda la formación puso su granito de arena para el éxtasis definitivo. Los fotogramas finales recordaron a su impronta final en el Santander music, ésta vez se jugueteó con el mastil del micro para un cremosón distorsione guitarril y con la muerte de una apurada copa de vino presente desde el principio que estalló real y metafóricamente tras patada frontman pronirvanera [doy fe con el trozo de cristal que aterrizó agitado en mi cuello] para cerrar otra gloriosa ocasión que demuestra que el melómano 2014 va a ser muy difícil de superar.

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En definitiva una banda que en febrero de 2015 cumplirá 20 añazos y que sigue en la trinchera ofreciendo un despliegue de recursos trabajados con la ilusión renovada del primer ensayo y del primer disco. Gracias de nuevo Pau, Marc, Jordi, José y Jorge.

Fotografía: Alberto Del Castillo


[La habitación roja] Otra apuesta ganadora

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Lingotes sónicos. Energía y fuerza. Son las 2 sensaciones que primero te golpean desde las primeras escuchas. El sonido Habitación roja: compacto, cuidado y siempre tan llevadero en este caso vuelve a demostrar éstas virtudes fundiéndolo además con capas brillantes y profundas que le otorgan de un carácter renovado que rezuma positivismo y buenas dosis de subidón. Vuelven a tocar la fibra. Tras las primeras destilaciones la impresión que queda y te acaba impregnando es que te hallas ante una obra excelsa, bien arraigada e intensa en los sentimientos, esto último innegociable en el territorio musical.

La trayectoria y la más que consolidada experiencia del combo valenciano son indiscutibles. La habitación roja sigue en la carretera y le sigue sentando fenomenal cada kilómetro. Tras el mítico Fue eléctrico Jorge Martí y sus muchachos vuelven a reforzarse con un discazo mayúsculo de mensaje esperanzador y de exquisitas ejecuciones. La moneda en el aire (2014) es uno de esos álbumes que te marcan, improntantes, y que llegan, te abrigan e inspiran en momentos decisivos de tu vida, un trabajo con el que muchísimas personas se pueden sentir identificadas y por tanto una obra digna de aplauso y de un lugar privilegiado en discotecas personales e irreversibles melomanías.

Teniendo en cuenta el cuarto (“estrellas fugaces esperad, tengo tanto que desear”, baladón marca de la casa) y las trazas oníricas del último corte [“mis canciones te acompañarán”] (canciones –sobre todo ésta última– de y a la altura de su temática en la estela de la mejor melancolía de Los secretos) el disco rebosa descargas y guitarreos pop premium. Un largo más que apto para el directo [doy fe las 3 veces que los he visto que sus bolos son pura entrega y pasión].

El primer triplete (como buenos capítulos literarios) nos engancha para seguir hasta el final. “Aún recuerdo esa mirada, nadie me ha mirado igual”: el primer corte homónimo, en lo alto en todo momento, de energizante optimismo instrumental desde los primeros segundos es claro y meridiano: mensaje irrebatible de carpe diem. Un ariete más que acertado. Con De cine (“ lo mejor que me ha pasado”) [videoclip brutal] el trasfondo la torna radiantemente soleada, con un estribillo y tempos pata negra y un crescendo imparable desde el intermezzo. En Tanto por hacer (“seguir y no abandonar. Lo obligatorio es que nos volvamos a ver”) los teclados entran en gracia y continúan su legado hasta la última nota en un telón de fondo que la otorga texturas delicadas.

El hermanamiento filosófico y actitudinal entre las inmensas No quiero ser como tú (“ya no me hacen falta galones”) y Carlos y Esther (al mirar hacia otro lado) (“no tendremos más salida que estallar”) se alza como la huella más decisiva y honesta del disco. Los de La Eliana se mojan y salen muy bien parados (la superioridad moral está asegurada). En el caso de la primera nos sorprende con un arranque melódico muy de los hermanos Urquijo, uno de esos temas que deja poso, aforístico, tajante, lapidario; una canción que chirriaría a cualquier paletín y por tanto de mis favoritas, en su moraleja me gana y abduce sin vuelta atrás.

De la épica pura por los 4 costados de Carlos y Esther apuntar que tal como está el orden se hace esperar pero cuando llega es invencible. Cual vetustos Cuarteles de invierno vuela con potencia y llamaradas. Digna para petarla a todo volumen, ampli y frenesí. Temazo incontestable, sin fisuras ni ningún género de dudas una de las mejores canciones del glorioso año en curso.

“Con lo que me queda haré todo lo que pueda”. La casa en silencio muestra un derroche teclil iniciático juguetón hasta las postrimerías que se engarza con mucha clase al resto de estructuras y propuestas. Otro ejemplo de todos los vigores de la banda. Lírica de nuevo dando en el clavo. Dónde no exista el miedo (“saltaremos al vacío, empezaremos de nuevo”) detona con otra crecida admirable.

“Míralas, las veo resplandecer, nos dan cada día más”. Quedas tú transmite una electricidad de sensaciones más que agradecida. “Nunca es igual y eso es lo mejor de que nos vuelva a pasar”. Las elegancias soñadoras de En busca del tiempo perdido conservan la línea para ir cerrando el completo y coloreado círculo sonoro.

“No pesan los años pesa la mediocridad” (Rubén Romero), de eso es exactamente de lo que salen victoriosos los levantinos. Están en su mejor momento patentizándolo en cada concierto y con éste LP. Esa es la actitud, que es finalmente lo que nos cala y nos define.


[Twelve dolls] Cambio radiante. Buenas noticias también desde Levante

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INVITAndo al buen bucle en cualquier soporte y lugar: ipod o coche por ejemplo. MUY BUENOS, muy fiesteros (,) para muchas situaciones y experiencias. Atrayente sorpresa y descubrimiento musical difícil de olvidar, de lo mejorcito del año pasado [cuando una de las personas que más te han marcado en tu vida además te amplía con FORTUNA el abanico de tus bandas favoritas es prácticamente imposible no volver a surfear recuerdos y días soleados sin la tiranía del reloj].

Las canciones se van desmarcando con soltura y destreza.
Pánico. Al grano. Carta de presentación de las principales texturas que con ACIERTO combinan la banda valenciana. Fluctuaciones dignas de mención.
Verde eléctrico. Profundidad y poso. Frases improntantes. “Tu fuego es sólo pura distracción”.
El mito
. Problemas y alternativas. Atinada explicación de la destructividad y estupideces que pueden implicar el juego del amor.

En el final. Corte reflexivo, reposado, con perspectiva.

Cristal. La parada más ENÉRGICA.

Marcha atrás. Subrayables crescendos. Tramo que sigue demostrando todas las virtudes del grupo. Adhesiva. Todos los ingredientes de un temazo.

Viene a quedarse. Despliegue vocal notorio.

Desespiral. Ya el título engancha. Sutil, ráfagas geniales y compases finales crudos, salpicados de realidad.

CALIDAD –> transparencia, arrojo juvenil, ritmos pegadizos, buenas letras, sonido fresco y vertical, potentes y cremosos giros para corroborar y seguir REconfirmando la excelencia y el perfecto estado de salud de la música INdepenDIEnte en España.

Twelve dolls, un conjunto que promete con este discazo (Graso, 2010) y del que muchos deseamos que saquen más material pronto.

12/14