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[Vetusta Morla] La liga de las estrellas

 

Vetusta

Vetusta Morla nunca ha firmado con una discográfica. 3 discos de oro, giras internacionales y sold outs garantizados en festivales y conciertos. Lejos queda aquel día en que 7 personas fueron a verlos al club Clavicémvalo (Lugo). Vetusta ya no es un sueño, es un trabajo muy serio. En 2008 decidieron dejar sus trabajos para dedicarse exclusivamente a la música.

¿Os alegráis de que el éxito os haya llegado a los 30 y no antes? `He conocido a gente muy famosa con 20 años y no lo lleva bien. Yo mismo tenía un grupo en los 90 y pensaba que era el rey del grunge. Si hubiera triunfado entonces me hubiera vuelto un gilipollas (Álvaro B. Baglietto)

`Voy muchísimo. Lo mío con el cine es enfermizo´ (Juan Pedro Martín, Pucho)

Verónica Martín, Vogue, abril 2015


[Santander music festival] Día 3/última noche. Desembarco canadiense en Santander

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También lo bueno, lo mejor siempre tiene un final. El festival llegaba a su eclosión y las sensaciones y todo lo decisivo que flotaba en el ambiente estaba deseando su implosión definitiva. En esta ocasión el responsable de electronizar los intermezzos fue Miqui Puig. Los primeros en enfilar la recta final serían el sexteto cantabruco Templeton, que subrayaron su sonido a través de una progresividad de melodías dulces, llevaderas y de ráfagas bien mecidas y medidas destapándose como un entrante perfecto para los golpes sonoros venideros.

Sidonie (Cabecera, Vidala)

Sidonie. El mítico grupazo de la ciudad condal volvería a exprimir su minutaje seleccionando puro caviar de entre todo su gourmetizado cancionero. Te pueden gustar más o menos [a mí me parecen irreversiblemente sublimes], pero es innegable que su pegada y su actitud en directo es profesionalmente intachable. Miden los tempos como nadie, se entregan, se lo pasan bien y enriquecen y recubren de magia fortalecida sus temazos. El set list orgasmeó desde el inicio (La sombra) para deleitarnos en el tercer corte con A mil años luz, ese himno eterno que hace aflorar las subjetividades colectivas y que personalmente opino que es una de las mejores canciones hechas jamás en éstas o en cualquier latitud. El pináculo del glorioso Fluido García dónde la pasión se desata y la percusión de Axel cabalga al unísono de los puntiagudos y precisos guitarrazos de Marc y Jes para circundar una obra maestra que te pone la piel de gallina y que te recuerda en cada acorde por qué la música es una de las partes más vitales de tu existencia. Tras dar buena cuenta de sus recientes cancionzacas sierrocanadienses acabaron cerrando con El incendio para quemar todas las naves y volver a dejar el pabellón alto y las ansias melómanas intactas. Otro bolo legendario dónde Marc Ros volvió a flotar entre los fans con esa oda sobre las desgracias cotidianas, Un día de mierda, karaokeizado con gracejo por toda la campa y que volvió a demostrar todo el talento de una banda rodadísima y que no para de reinventarse. Grandes de nuevo, gracias de nuevo Marc, Axel, Jes, Edu y Marcel.

Glass animals se gustó en los entretiempos cuando las atmósferas y los presentimientos de la magna banda de Tres Cantos ya surfeaban el ambiente.

Vetusta Morla 2 (Saray Lobo)

Vetusta Morla. La deriva hacia su Golpe maestro fue un subidón continuo para incrustar de nuevo en la historia musical un directo exquisito dónde Pucho se liberó en cada corte propicio para bandas sonoras memorables. Copenhague o Valiente sacudieron la barrera del sonido y de la calma para hacer aflorar toda la elegante rabia de una formación que tampoco para de girar y que deja tras de sí justificados piropos y merecidísima admiración. También te podrán gustar más o menos pero se muestran impecables en la instrumentación y te transportan en volandas hacia el amor loco por la buena música y concentrarse sólo en dejarse llevar por sus letras y contundencias.
Desgraciadamente encarábamos las últimas horas del Santander music. Todo había merecido la pena y la palabra éxito volvía a circular como la pólvora. Las acciones de la fiesta cotizaban al alza y los dividendos sónicos crecían hasta colapsar el mercado. Entonces los  experimentados y de culto Sexy sadie comparecieron en el escenario principal para reminiscenciar los laureles de los 90 (gracias Nirvana, gracias Los planetas, siempre) en una sentida actuación meláncolicamente detallista repleta de desenvoltura y saber estar. Para deleite de sus correligionarios se vaciaron con un par de bises extra que continuaron manteniendo el nivel para poner un broche dorado al ocaso de 3 días y 3 noches inolvidables, lumínicas, de necesarias fases psicodélicas y sobre todo de canciones sin fecha de caducidad, gente con ganas de pasárselo bien y todo ello en la estación ideal para lo improntante y las intensidades: el verano.

“Están afligidos por el amor aquellos que, cuando entra en su pecho, intentan cortar sus alas o atarlo [,] pero aquellos que cuando llega están agradecidos y lo acarician y cuando se va lo dejan ir son siempre queridos y bajo su dominio triunfarán. Por eso no intentéis regular a quien vuela o cortar a quien se acerca y así seréis felices” (Maquiavelo).

Fotografía: Vetusta Morla (Saray Lobo), Sidonie (Vidala) y wakeandlisten.com


[Vetusta Morla] Timoneando otra gesta

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Profundidad, esa es la sensación que te invade canción tras canción, estribillo tras estribillo, detalle tras detalle, pulsión tras pulsión en una implosión/explosión de rabia canalizada con mucho estilo.

 

Llenar La riviera 5 veces consecutivas demuestra muchas cosas buenas pero sobre todo que siendo discretos y sin hacer ruido se puede estar en los contextos decisivos para gritarle al mundo calidad y legar recuerdos imborrables.

 

El sexteto madrileño teje un lenguaje musical cuidado y preciso con etapas colmadas con “explosiones de energía contagiosas” (Víctor DE MIER).

Saber estar, bravura, lírica e instrumentalidad exquisitas: Pucho se funde sublime con pulcritud junto a todo el armazón de ritmos y ráfagas ofrecidas retratando y señalando con elegancia.

Se saben grandes y están a la altura de sus valerosas proclamas, La deriva (2014) de Vetusta Morla golpea conciencias hasta hacer caer a la lona a muchas mentiras obligando a morder el polvo a embustes, farsas, estafas y humos malvendidos varios con una docena de piezas que conforman un edificio de coherencia sólido muy bien compensado en todas sus líneas.

 

Avanza lentamente, decidido sin ningún tropiezo aperturando con 2 himnos de lujosa percusión (La deriva y Golpe maestro). El rumbo prosigue con kafkianismos y lúcidas ráfagas (La mosca en tu pared), escaladas límpidas (Fuego), desnudeces y más verdades (Fiesta mayor) y selectos vaivenes (¡Alto!).

 

Las olas continúan golpeando a babor y estribor pero la nave sigue aguantando: una dupla de crescendos espectaculares (La grieta) y descargas destelleantes (Pirómanos), otro par de dardos sónicos en una diana agujereada en su epicentro.

Cuando parece que van a llegar a una tregua (Las salas de espera) te empujan de nuevo con Cuarteles de invierno, una delicia, un tesoro, otro temazo que sella su remembranza con otro ascenso marca de la casa.

 

El minutaje más longevo se lo lleva Tour de Francia, una graciosa genialidad que se me antoja como un puñado de inteligentes metáforas entrañables para ir despidiendo al estío.

Una sonata fantasma me hace regresar a la brillante crecida de Autocrítica y los magistrales ecos de Rey sol para dejar caer el telón y recibir el estallido de los merecidos aplausos.