[ Jesaja Berlins ] Isaiah Berlin (1 9o7 – 97)

`Una de mis convicciones, por ejemplo, es que hay valores morales, sociales y políticos que chocan entre sí. Me es imposible concebir un mundo d[ó]nde puedan reconciliarse ciertos valores. […] Nadie puede ser un planificador cuidadoso y al mismo tiempo totalmente espontáneo. No se puede combinar la libertad plena con la plena igualdad: la libertad plena para los lobos no puede combinarse con la libertad plena para las ovejas. También pueden chocar justicia y piedad, conocimiento y felicidad. Si esto es cierto, la idea de una solución perfecta a todos los problemas humanos -a cómo vivir- es imposible de concebir con coherencia. No es que esa armonía perfecta no pueda crearse por dificultades prácticas[,] la idea misma es conceptualmente incoherente.

[..] Ciertos valores humanos no pueden combinarse porque son incompatibles: de modo que hay que elegir. Elegir puede ser muy doloroso. Si usted elige A le desespera perder B. Entre los valores últimos, fines en sí mismos, no hay manera de evitar la elección. Por torturantes que sean las elecciones son inevitables en cualquier mundo que pueda concebirse. Los valores incompatibles lo seguirán siendo en todos los mundos. Lo único que podemos hacer es procurar que las elecciones no sean demasiado dolorosas; lo cual significa que necesitamos un sistema que permita perseguir diversos valores de modo que, en lo posible, no surjan situaciones que obliguen a los [humanos] a hacer cosas contrarias a sus convicciones morales más hondas. En una sociedad liberal pluralista no se pueden eludir los compromisos[,] hay que lograrlos[,] negociando es posible evitar lo peor[, t]anto de esto por tanto de aquello. ¿Cuánta igualdad por cuánta libertad? ¿Cuánta justicia por cuánta compasión? ¿Cuánta benevolencia por cuánta verdad? Esto quiere decir que la idea de una solución definitiva a todos nuestros problemas es incoherente. Los que creen en la posibilidad de un mundo perfecto suelen acabar pensando que ningún sacrificio es excesivo para conquistarlo. No hay precio demasiado alto para la perfección. Si para crear la sociedad ideal hay que derramar sangre piensan, derramémosla, no importa cuánta o de quién. No se puede hacer esta tortilla suprema sin romper huevos[, p]ero cuando la gente se acostumbra a romperlos no para y luego se siguen rompiendo y la tortilla nunca está hecha. Toda fe fanática en la posibilidad de una solución final que debe alcanzarse de la manera que sea no puede sino acarrear sufrimiento, desgracia, sangre y una terrible opresión´

Sir I. Berlin: Isaiah Berlin en diálogo con Ramin Jahanbegloo, Madrid, Anaya & Mario Muchnik, 1 993

Kubrick


Un corazón diferente

Tres-libros-para-enamoarse

Ser capitán o grumete de un hobby permite cultivar obsesiones poco dañinas.

Se sujetan nuestras cosas entre lo impuesto y lo deseado. El tiempo, diminuto martillo de los días. Qué poco lugar va quedando para una suposición de inocencia entre necesidades inmediatas y agotadoras responsabilidades. Para escapar a lo nuestro [siempre] nos queda lo otro. En la zona más dulce encontramos el disfraz, que siempre arrastra un engaño.

El placer o la victoria se convierten en parte fundamental de nuestras obligaciones por motivos estrictamente neurológicos, curiosidad e interés nos regalan un suave descanso, una siesta para el espíritu, un saludable entretenimiento. [Hay] lectores que no pretenden más (ni menos) que ser turistas de la sabiduría, expertos en nada, aprendices despistados, fanáticos de causas aparentemente inútiles, detectives aficionados.

Qué placer produce sucumbir a aquello que no exige de nosotros sino interés. Qué mejor que salir del corralito con la frente despejada silbando la cancioncilla alegre e inofensiva de nuestras peculiares aficiones. Lo que escondemos es a menudo lo más nuestro. Los juguetes que no se comparten, los cromos que se entierran para convertirlos en tesoros, los catálogos gruesos de todas las cosas que seguramente nunca tendremos.

Ser capitán o grumete de una afición promete y permite una travesía tranquila ajena a tormentas furiosas de las cosas que rigen nuestros destinos y por tanto nuestras mayores angustias.

Del territorio de la afición sacamos lo que el mundo nos niega por otros cauces, tal vez toda distracción no sea sino la mejor muestra de un entusiasmo generoso con las cosas del mundo.

No hay nada que bien mirado no tenga su humilde o inmensa capacidad de asombro.

La infancia nos regala el mundo, la vida adulta lo va podando hasta que sólo queda lo que fuimos, los lugares que visitamos, los oficios que desempeñamos con mayor o menor éxito, el azar riguroso del pasado. De cada dos caminos se elige uno, el otro se inunda con la marea de los demás.

En el llavero de cualquiera hay un número limitado de llaves y a veces apena pensar que ésas son todas las puertas que abriremos.

Cuando caminamos por el parking después de oír el bip bip no se encienden más que las luces de un coche. Sólo lo que es nuestro nos aguarda y responde.

Los aficionados esconden otras llaves, entran y salen de otras casas, están permanentemente invitados a otros bailes, guardan secretos buenos en el sótano, tienen otras vidas que dan sombra al jardín y lo extienden en lugar de recordarnos su medida.

Otra fe [,] otra causa [,] pulsiones tranquilas, sufrimientos escogidos, obsesiones poco dañinas, libre albedrío.

No hay nada tan poco interesante que no merezca ingenio y cuidado de un autor enloquecido y de un editor desesperado.

Los libros llevan en la solapa la medalla al mérito de nuestro interés sin forzarnos a la batalla diaria del oficio o la pasión. No son tanto la fuga como un camino distinto. Lecturas que nos reconfortan sanamente mientras nos recuerdan la conveniencia de tener más de un corazón. La necesidad de guardar un corazón atento para lo urgente y propio y la de protegerlo con [otro] diferente y distraído.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2008/12/13/babelia/1229128752_850215.html


Yo – yo

Pavese[Cesare Pavese, 1 9o8 – 50]

Tan sencillo que casi da pudor explicarlo. Si lo importante fuera tan importante lo esencial no existiría. No hay más literatura que la que se adentra en el territorio de lo ajeno y lo propio desde lo propio. El narrador puede multiplicarse, esconderse, volar muy por encima o zambullirse muy abajo y hasta ignorar lo narrado.

En un verso termina la lluvia y empieza el verano. Nada se puede cruzar sin ser cruzado. Toda escritura es un sencillo y suicida punto de vista. A veces se escoge una tribu para acorralar a un hombre y a veces a un hombre para acorralar a una tribu.

No hay más ficción que la propia.

El escritor es un imbécil que se cree [d]ios y [d]ios es un imbécil muy parecido. Las criaturas inventadas son del todo inocentes.

Éste no es más que un trabajo como cualquier otro. El fontanero no es el dueño del agua, el que porta la antorcha no es la luz.

De los demás conocemos la sombra, de nosotros el reflejo y eso es no saber nada y seguir preguntando, es decir escribiendo.

Más allá de lo propio no hay nada.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2008/09/13/babelia/1221262754_850215.html


El nombre de algunas cosas

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De mi abuelo aprendí lo distintos que pueden ser los nombres de cosas parecidas.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2008/05/31/cultura/1212184810_850215.html


Náufrago de su propia inteligencia

Bobby Fischer 13 años

Hay mil maneras de perder la razón y la razón misma es una de ellas.

Su nación se volvió en su contra por ignorar la justicia de las guerras para imponer a cambio la belleza de un juego.

También la elegante derrota de todas las piezas obedeciendo a la tiranía de su propia naturaleza.

Puede que llegase a intuir algo tan aterrador sobre los límites de la inteligencia y el coraje que decidiese que su silencio era su mejor legado.

De tanto tratar de adivinar lo que piensa el hombre que piensa como yo es de suponer que el gran campeón terminase por cazarse a sí mismo. De la gloria de su lucidez nos queda [l]a hermosa dignidad de quien no ha soñado nunca ser rey sino que ha preferido entregar una vida a soñar la mejor manera de vencerlo.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2008/01/19/deportes/1200697201_850215.html


El gato de Pynchon

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Un sentido bíblico de la experiencia personal, un erudito en un mundo traicionero.

Ese personaje real en el territorio real de los escritores, la ficción. Impostura es la presentación de una ficción como realidad, la voluntad de imponer una construcción en el mundo de lo real. [Hay q]uienes pensamos que la literatura es un asunto esencial, divertido, emocionante y riguroso. Escritores de[l] rango [de Enrique Vila-Matas] no abundan y de sus muchas pieles sacamos retales para hacernos abrigos contra los fríos que corren.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2006/12/22/cultura/1166742003_850215.html


Somos nosotros

García Alix

Son simplemente los pobladores de su entorno transformados por la elegante agudeza de su mirada.

Una certeza sentimental sobre l[o] observad[o]. Adentrarse de frente pero de manera no intrusiva. No un juicio, no un posicionamiento, jamás una intención que se imponga a las intenciones de los demás y sus cosas, una certeza que no pretende escamotear la presencia de quien observa. Propone los pasos por venir imagina[ndo también] los pasos ya dados. Toda buena [canción] es parada [e] indicación para continuar, señal y camino.

No hay maldición alguna en querer ver las cosas como uno las ve.

Lo esencial es la perfecta alquimia entre elementos aparentemente enfrentados.

Nos dice todo lo que necesitamos saber que es seguramente todo lo que él sabe. A partir de ahí sus dudas son también las nuestras y si toda fotografía es un espejo, quienes nos miran del otro lado no son nunca otros, somos finalmente y desde el principio nosotros.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2006/09/23/babelia/1158968351_850215.html

 


El abismo

Más temo a quienes tanto temen al demonio que al demonio mismo
Santa Teresa de Jesús

Cerrados los cuentos llegan las cuentas, que es lo que importa. Todos los asuntos del alma se arreglan con un lápiz en la mano

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2005/11/06/madrid/1131279863_850215.html


De otro planeta

escribir

Cuando la cultura intenta medirse en cifras exactas no salen nunca las cuentas.

La cultura de una sociedad no se mide en beneficios contables, el cuidado de un tejido cultural saludable afecta a cada uno de los gestos de un pueblo, desde la comprensión de los problemas propios y ajenos a la aceptación de nuestras diferencias, identidad, sexo y fe incluidas pasando por la búsqueda de una escala de valores que se sustente en algo más sólido que el poder adquisitivo [o] la fama. El conocimiento es rentable [,]la ignorancia resulta, a la larga, ruinosa.

Cuando las casas de discos decidieron que era más rentable producir Bisbales que tratar de comercializar a verdaderos artistas inició el descenso que les ha llevado a las mantas. Los dueños de la industria cultural han degradado paulatinamente sus contenidos hasta tirarlos por el suelo [, n]o tiene mucho sentido que se pongan a llorar ahora.

https://elpais.com/diario/2005/10/23/madrid/1130066660_850215.html

Ray Loriga


Dreyer, en verano

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[E]l verano madrileño que solía ser caluroso y solitario últimamente es sólo caluroso. [Hay] directores capaces de ofrecernos un viaje de ida a un lugar que aún nos queda muy lejos pero que algún día reconoceremos, a la fuerza, como propio, [e]se lugar somos nosotros mismos.

El talento exquisito de [Carl Theodor] Dreyer nos ofrece una hermosa manera de llegar, un mapa prodigioso para reconocer ese tacto del tesoro que un día tocaron nuestras manos para reconocer, también, lo que el tiempo hace con nuestras cosas y lo poco o mucho que nosotros podemos hacer con nuestras cosas y el tiempo. [D]estilación, simplificación, purificación, [lo] que uno acaba reconociendo inevitablemente como el proceso mismo de vivir. [H]ay que volver una y otra vez al bosque a desbrozar, a limpiar la maraña que nos impide ver el camino [, c]omo reclama Godard lo sagrado carece de artificio.

Ahora que han pasado las lluvias y hasta los lodos del pasado, entre fuegos del presente y guerras eternas y contra la urgencia de este y todos los veranos, podemos volver con la serenidad necesaria al arte de este rango, [al que] en realidad nada le importa. Se incrusta en nuestras vidas poco a poco, para siempre.

Ray Loriga

https://elpais.com/diario/2005/07/31/madrid/1122809059_850215.html